viernes, 13 de septiembre de 2013

LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA




Película: La gran familia española. Dirección y guion: Daniel Sánchez ArévaloPaís: EspañaAño: 2013. Duración: 101 min.  Género: ComediaInterpretación: Antonio de la Torre (Adán),  Quim Gutiérrez (Caleb), Verónica Echegui (Cris), Miquel Fernández (Daniel), Patrick Criado (Efraín), Roberto Álamo(Benjamín), Sandra Martín (Mónica), Arancha Martí (Carla), Héctor Colomé (padre). Producción: José Antonio Félez, Fernando Bovaira, Mercedes Gamero y Mikel Lejarza. Música: Josh Rouse.Fotografía: Juan Carlos Gómez. Montaje: Nacho Ruiz Capillas. Dirección artística: Satur Idarreta. Vestuario: Tatiana Hernández. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en España: 13 Septiembre 2013.


“La gran familia española” es una comedia sobre una boda que transcurre durante la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Ese día de catarsis colectiva, mientras el país se paralizaba, una familia compuesta por cinco hermanos con nombres bíblicos —Adán, Benjamín, Caleb, Daniel y Efraín— también se va a enfrentar al partido más importante de su vida. ¿Serán capaces de ganar? ¿Vale ganar de cualquier manera? ¿Se puede perder con dignidad? ¿Hay que jugar al ataque o es mejor defenderse y jugar al contragolpe?


.......El director construye un vodevil con sabor a pata negra. Apariciones de escasos minutos que hacen rendir a una platea y un número musical que, aún metido con calzador y hortera a más no poder, brinda un simpático arranque. A partir de ahí, la película entrelaza de forma más que solvente las distintas contradicciones del ser humano a través de las vivencias de cinco hermanos el día de la boda del benjamín de la familia. Miserias, mentiras, confesiones, miedos, van haciendo su aparición en el camino al altar. Sin embargo, la batuta con la que Sánchez Arévalo orquesta esta sinfonía dramática, que haría las delicias de Coixet, no siempre lleva la misma dirección. Señala a la comedia independiente americana. Precisamente éste es el talón de Aquiles de la cinta. La frescura de las interpretaciones, el refinamiento del argumento y la solidez del guión no se complementan con cierta impostación formal donde resuenan ecos del indie americano. Efectistas, sí y mucho (sublime el montaje charla chicos y chicas) pero artificiales. De pase pero por toda la escuadra, LGFE marca un tanto importante en un año donde el cine español hace aguas.

Después de tres trabajos, nadie puede negar que Sánchez Arévalo se ha convertido en un excelente descubridor y director de actores. Aquí no es menos. Los veteranos Antonio de la Torre, en un papel poco agradecido, y Quim Gutiérrez, más moderado y no por ello menos lucido, dan paso a jóvenes intérpretes (magistrales Patrick Criado, Arantxa Martí y Sandra Martín) que se meten al público en el bolsillo con una naturalidad desbordante. Verónica Echegui, siempre deslumbrante, Roberto Álamo, arriesgando y saliendo triunfante, y Miquel Fernández, para seguirle la pista, completan un reparto de lujo.(ULHER Barcelona).


Daniel Sánchez Arévalo regresa con una comedia sensacional con el espíritu de Primos. Y sé que no es justo comparar ambas películas que no tienen nada que ver en las tramas, las historias personales y los dramas que plantea. Primos era más ligera en ese sentido, más liviana en muchos aspectos. Pero el humor sutil, inteligente, surrealista y efectivo está muy presente, como el gusto por el detalle y la puesta en escena del director, como las sensacionales interpretaciones o la apuesta por hacer una película con la clara intención de que llene salas de cine como hizo Primos. Y encima con inteligencia, drama humano y un humor contagioso.
¿Quién iba a pensar que España iba a llegar a la final del Mundial? Con esa idea la película nos lleva de vuelta a 2010, con una familia numerosa en la que el hermano pequeño se casa, en la finca familiar, el día que España juega la final del mundial. Y la boda no sale como esperábamos. Con esa idea parte esta compleja película sobre una familia, cinco hermanos, y las relaciones que se establecen entre ellos, las que se recuperan y las que se perdieron. El reencuentro que saca a relucir la suciedad bajo la alfombra, el miedo a perder, la soledad, los celos, la juventud… Pero que nadie se alarme, que esto es una comedia. Y, como en la vida real, la única forma convincente de superar un problema es con humor.
Un humor que gira en torno al fútbol, al sexo, a las disfunciones familiares (no sólo las de la película, las suyas, las mías… las de cualquier familia), el amor… con mucha sutileza y un punto surrealista marca de la casa, como esa conversación que mantienen continuamente entre Antonio de la Torre y Roberto Álamo tras un incidente en casa de su padre. O la hija futbolera del propio de la Torre. O la abuela. O todo lo que hace Roberto Álamo. O el cameo de Raúl Arévalo. O la prima en la boda. O un surrealista accidente. O esa maravillosa charla a dos bandas entre las dos familias de los novios cuando un “terrible” secreto es revelado… que arranca carcajadas en la sala.
Y qué reparto. De Quim Gutiérrez (creo que nadie le saca mejor partido que Sánchez Arévalo, con todos mis respetos, a este gran actor) a Antonio de la Torre, pasando por Patrick Criado, Roberto Álamo, Verónica Echegui, Héctor Colomé, Miquel Fernández o Arantxa Martí. Sin querer olvidarme de Sandra Martín, que es un torbellino que arrasa donde cae y puede ser la revelación de la película sin lugar a dudas. Una película con un final sobrecogedor, pero esperanzador, sincero y tierno que explica mucho y deja abierta la vida al futuro. Aunque la historia de los tres jóvenes quede algo menos resuelta o me convenza menos en su final. Y todo con el mundial de fondo, ese momento que dio una pequeña alegría a nuestro país y que, además, encaja en la película como un guante. Repito, Daniel Sánchez Arévalo es un director sensacional. Por lo demás una de las mejores películas del año, de las mejores comedias, y de lo más recomendable para ver en cartelera. Porque se lo merece. Si te gustó Primos, a por ella. Y si te gusta reír, también. No te defraudará.(ACCIÓN DE CINE).


El cine y el fútbol no dan la felicidad, pero ayudan. Aunque mejor por separado. Consciente de ello,Daniel Sánchez Arévalo no ha cometido el error de hacer una película sobre fútbol para nostálgicos del Mundial 2010. Qué va: se ha complicado mucho más la vida y, empeñado en convertirse en el Alexander Payne español, ha dirigido una película para todos: incluidos los que no vibren con el mero recuerdo de aquella noche en Johannesburgo. Con un gol como pretexto, ha logrado la gran comedia española de los últimos tiempos. Más excusa que género, el ¿Dónde-estaba-usted-el-día-que…? no ha tenido suerte en nuestro cine. Algo de la muerte de Franco, otro poco del 23-F y casi nada más. Todo muy grisáceo, sin alegrías. Otras cinematografías ampliaron su abanico hasta poner en su contexto sociopolítico una efeméride futbolera (derrotas incluso) ante los rostros del pueblo: El milagro de Berna(Alemania), Italia-Germania, 4 a 3 (Italia), Sixty-Six (Inglaterra) o El año que mis padres se fueron de vacaciones (Brasil). España culpó del cabezazo de Marcelino a un Yashin putero en el cachondo corto La araña negra, pero el gol de Iniesta merecía una película feel good como ésta, con matrimonio de conveniencia entre fútbol y familia.
Comedia popular hecha de muchas comedias, esta boda imposible remite a lo grotesco-naïf del trauma familiar de Wes Anderson. Los dejes musicales y de diseño suenan a (500) Días juntos y conviven con toques de Judd Apatow. Tampoco falta el destello idiomático semichanante y la comicidad del “gracejo de actor secundario español” (etiqueta que ya debería tener Denominación de Origen propia). Así, claro, se corre el riesgo de caer en el trazo grueso, pero una vez digerido el mejunje sin empacho, el toque Sánchez Arévalo acaba cerrándolo todo con su verdadero sello, que parte de un buenismo travieso, con chispa, capaz de caer bien y no resultar blandengue, que es el resultado de una purga de ínfulas sobrantes que asola nuestro cine. Libre de complejos, DSA demuestra conocer a su público y merece petarlo en taquilla justo en estos tiempos en los que ya nada lo peta en taquilla. Aparentemente despreocupado por falsas pretensiones autorales (el Technicolor de 7 novias para… lo demuestra), consigue lo contrario, equilibrarlo todo, dejar su sello y lograr sus momentos más brillantes como realizador: esa confesión montada en paralelo de los novios es la cumbre de su cine. La película es también la confirmación del realizador de Azuloscurocasinegro como descubridor de talentos. Si a él le debemos el despegue de Quim Gutiérrez (aquí más contenido que nunca) y Antonio de la Torre (muy Steve Carell en Como la vida misma), ahora es el momento teenager. Vivan los novios: creíbles desde el lenguaje y los gestos, los más jóvenes aportan una naturalidad que combina bien con la calculada espontaneidad de los adultos. Película de chicos en la onda de Primos, ahonda en el conflicto generacional, desde el abuelo Héctor Colomé a la nieta, pasando por 5 problemas para 5 hijos cuyo drama no acaba aunque España gane el Mundial. Como cuando vamos al cine, logramos reírnos del mundo pero luego volvemos a la realidad. Sánchez Arévalo no da la felicidad, pero ayuda.(CINEMANIA).



Como si se tratara de celebrar los 50 años de una de las comedias claves del cine del Desarrollismo, 'La Gran Familia' (Fernando Palacios, 1962), Daniel Sánchez Arévalo se saca de la manga una no menos clave película que refeja, como aquella, lo que hoy es, somos, España y los españoles. Una boda más bien zaparrastrosa y la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica que, lo dice la ficción, no este cronista, nos alejará de la condición sempiterna de perdedores, son las coartadas que el director emplea para obligarnos a mirar un espejo que nos refleja: gritones, amantes de la fiesta, un poco cortos de entendederas, mancos en lo
que hace a la expresión de los sentimientos.
Hablo de hombres, claro, el gran tema del cine de Sánchez Arévalo: de eternos adolescentes, de inmaduros crónicos. Ellas son otra cosa, y saben resolver mucho mejor el peliagudo tema del deseo. Pero lo que más sorprende de la última criatura del autor de 'Gordos' (2009) es justamente la tremenda (bien que convenientemente enmascarada) desilusión que arrastran los personajes, todos perdedores sin remisión. Cruda pero sin herir, 'La Gran Familia'... es un seguro buen paso más en la carrera de nuestro más inspirado autor joven de comedias.(FOTOGRAMAS).

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