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viernes, 26 de mayo de 2017

PIRATAS DEL CARIBE:LA VENGANZA DE SALAZAR





Título

Piratas del Caribe: La venganza de Salazar
Título original
Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales
País
USA
Estreno en USA
26/05/2017
Estreno en España
26/05/2017
Productora
Walt Disney Pictures, Jerry Bruckheimer Films
Distribuidora en España
Buena Vista
Director
Joachim RønningEspen Sandberg
Guión
Jeff Nathanson
Reparto
,,,
Calificación
No recomendada para menores de 12 años


Empujado hacia una nueva aventura, un desafortunado Jack Sparrow descubre que los vientos de la mala fortuna soplan incluso más fuerte cuando los mortales piratas fantasmas liderados por su viejo enemigo, el terrorífico Capitán Salazar (Bardem), escapan del Triángulo del Diablo decididos a matar a todo pirata en el mar, él incluido. La única esperanza de supervivencia del Capitán Jack se encuentra en la búsqueda del legendario Tridente de Poseidón, un poderoso artefacto que otorga a su poseedor un control total sobre los mares.


....La cinta dirigida por Joachim Rønning y Espen Sandberg -nominados al Oscar a Mejor película extranjera en 2012 por Kon-Tiki- tiene un desarrollo similar y predecible a las demás entregas, no toma riesgos en cuestión de estructura, pero sigue sobresaliendo visualmente con los efectos visuales, los escenarios y las batallas navales que aporta. El problema es que a la mitad la película se siente sobrecargada de acción y no encuentra un momento de tranquilidad para dejar al espectador descansar. Lo que empieza por impresionar se transforma en algo tan estridente que cansa.  
Johnny Depp se sigue sintiendo absolutamente cómodo en su personaje y quizá sea esta costumbre de tenerlo presente como Jack Sparrow lo que provoque que su interpretación ya no sea algo que destaque, como sucedió con aquella nominación al Oscar que consiguió en 2004 por la primera cinta de la saga, La maldición del Perla Negra. De todas formas, sigue siendo encantador.
La película cuenta con tres nuevas caras principales: Brenton Thwaites y Kaya Scodelario, Henry y Carina, respectivamente, dos personajes cuya química en la pantalla grande satisface, pero sólo logra evocar la entretenida dinámica entre Orlando Bloom y Keira Knightley. Javier Bardem por su parte, hace un villano suficientemente aterrador pero tampoco indispensable.
La más reciente película de Piratas del Caribe se mantiene a flote por la fidelidad y la nostalgia de los fans y porque las batallas navales no se han vuelto tan comunes en las películas, y por lo tanto no han llegado a cansar del todo al espectador, como es el caso de otros reboots, secuelas o precuelas. Pero siendo honestos, ¿podemos dejar ir ya a Jack Sparrow?(CINE PREMIERE).
uando Gore Verbinski inauguró la  saga de Piratas del Caribe hace 14 años consiguió la nada desdeñable tarea de dar vida e insufar de credibillidad cinematográfica a una atracción de feria. Tenía la virtud este primer capítulo de confgurar un mastodóntico espectáculo en el que se percibía un cierto regusto clásico a través de un equilibrado tono a medio camino entre el cine de aventuras y la fantasía. Para conseguir este jugoso cóctel recurrieron a la iconografía marítima, a sus leyendas y los plasmaron mediante una imaginería visual adictiva y contagiosa.
Pero seguramente la saga que se constituiría a partir de ese momento no hubiera alcanzado las cinco entregas a las que ahora llega si no fuera por Johnny Depp y la icónica composición de su Jack Sparrow. De entre todas sus caracterizaciones estrafalarias recientes, esta ha sido sin duda la que más le ha acercado al público por su naturaleza divertida, bufonesca y patosa al mismo tiempo que entrañable.
Jack Sparrow es el centro sobre el que gravita toda la saga y lo único que  ha permanecido incólume a lo largo de todo este tiempo. No se ha sometido al desgaste de los demás elementos, ha sobrevivido a todos los vaivenes de reparto y ahora regresa para reivindicar su trono de icono pop de los océanos.
SUPERAR LOS HÁNDICAPS
'Piratas del Caribe: La venganza de Salazar' tenía que superar algunos hándicaps importantes que habían lastrado el alcance de las anteriores entregas: una mayor precisión en el ritmo; intentar minimizar su carácter episódico dándole una mayor cohesión y fuidez interna; reforzar las relaciones entre los personajes para introducir un elemento emotivo, y, sobre todo, una mayor inventiva a la hora de abordar las escenas de acción.
En ese sentido, el tándem formado por los noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg, responsables de la magnífica cinta de expediciones marítimas Kon-Tiki (2012), han conseguido recuperar el espíritu de la original a la hora de alcanzar un magnífico equilibrio entre trama, personajes y secuencias en las que se combina el espectáculo con una poesía visual absorbente. El resultado es el mejor Piratas del Caribe en años, con una nueva pareja juvenil (Brenton Thwaites y Kaya Scodelario) hecha a imagen y semejanza de la protagonizada por Keira Knighley y Orlando Bloom; un malo a la altura de las circunstancias (Javier Bardem); juguetonas autorreferencias al propio universo creado y un sentido de la épica que a pesar de ser igual de abigarrado y aparatoso, resulta más elocuente al estar impregnado de una belleza plástica imaginativa y elegante.(FOTOGRAMAS).

Mejor que la cuarta película de la saga, mejor al principio que al final.
Entra bien en principio esta quinta entrega de la saga. Y es meritorio, porque ya van cinco películas y claramente la capacidad para sorprender de la franquicia se va reduciendo a ojos vista, aunque en su primera hora de proyección esta película todavía demuestra que el cesto sigue teniendo suficientes mimbres para entretener. Otra cosa es el bajón de agotamiento de la fórmula que se observa en la segunda hora de proyección. Pero vamos por partes, como Jack el Destripador.
La primera hora de la película es un buen ejemplo de cine de evasión y entretenimiento capaz que emula en algunos momentos resultados de la primera película, al menos en su ritmo y en su tono. A esa etapa pertenece, más o menos, el diálogo entre Depp y Kaya Scodelario en el cadalso, que es un juego de humor en el seno del cine de aventuras muy competente y además ha sido una de las herramientas más eficaces de esta saga nacida del solapamiento o hibridación de géneros tan eficaces como las aventuras y el terror de clave fantástica para todos los públicos. Y es precisamente en esa escena del cadalso donde la película alcana su pico de máxima eficacia como vehículo de evasión enlazado con el tono y el dinamismo de La maldición de la Perla Negra......(ACCION DE CINE).. 

viernes, 5 de mayo de 2017

Z. LA CIUDAD PERDIDA


TÍTULO ORIGINAL:The Lost City of Z
PAÍS:EE.UU.
AÑO:2017
DURACIÓN:141 minutos
GUIÓN:James Gray sobre la novela de David Grann
FOTOGRAFÍA:Darius Khondji
MÚSICA:Christopher Spelman


En 1906 la Royal Geographical Society encarga al militar Percy Fawcett la investigación y cartografía de la zona fronteriza entre Bolivia y Brasil. Esa primera expedición al continente sudamericano cambiaría la vida de Fawcett para siempre.


Notable regreso del cine de aventuras a la cartelera con un buen despliegue de recursos y actores.
Más cerca de Las montañas de la luna (Bob Rafelson, 1990) que de clásicos como La reina de África (John Huston, 1951) o El hombre que pudo reinar (John Huston, 1975), pero indudablemente merecedora de figurar en la lista de lo más interesante que vamos a ver este año en el cine, Z, la ciudad perdida, no era un proyecto nada fácil de llevar a la pantalla. Principalmente porque al basarse en hechos reales queda atada a todo aquello que la realidad impone a la carga mitificadora y épica del género de aventuras. Pero a pesar de esa carga inicial, la película encuentra la manera de salir adelante como una de las visiones más maduras del género de aventuras que bien necesitado está de este tipo de propuesta, visto el ninguneo a que lo ha venido sometiendo el oportunismo y la hibridación a que es adicto el cine estadounidense cuando aborda este tipo de historias. Pongo un ejemplo para que quede más claro a qué me refiero: Los demonios de la noche (Stephen Hopkins, 1996), una excelente historia real de partida que al pasar al cine resulta entretenida y que me gustó por mi afición al asunto que aborda, pero sobre la que inevitablemente tengo que reconocer que perdió mucha personalidad y energía intentando ser “Tiburón en la selva, con leones”. Tampoco es que Z, la ciudad perdida, sea Aguirre, la cólera de Dios (Werner Herzog, 1972), una de las visiones más perturbadoras del género de aventuras que recuerdo haber visto en un cine. Y ciertamente su personaje protagonista –un miembro de la clase pija alta intentando recuperar fuelle social a base de arribismo por la vía del descubrimiento de ruinas y mundos perdidos en la selva- no me resulta tan simpático como los pícaros supervivientes y alucinados que nos propuso John Huston en El hombre que pudo reinar, basada en ese Rudyard Kipling que cita el diálogo de Z, la ciudad perdida, pero al que en mi opinión no acaba de adherirse o rendir homenaje. Pero la ventaja de esta película es que sí cuenta con un actor, Charlie Hunnam, que tiene toda la eficacia de una estrella tan clásica como Steve McQueen a la hora de ponerse ante la cámara para defender la parte aventurera del largometraje, y además, asociado a Sienna Miller con buena química, resuelve con brillantez la parte de más privada e íntima de la trama.(REVISTA ACCIÓN).

....Sobre el reparto de “Z” sólo caben elogíos. Para empezar tenemos al protagonista, un gran Charlie Hunnam que avanza en esto de la interpretación a pasos agigantados… y llena por completo el traje y carisma de Percy Fawcett, tanto como militar, como esposo y padre, y como explorador. Un hombre tremendamente educado, abierto, responsable, con ganas de triunfar y obsesionado con la selva. Atención a su discurso en la Royal Geographical Society, y a su muy estimable pronunciación del español cuando le toca hablar en nuestro idioma con algunos de los nativos.

Por su parte, Sienna Miller hace una no menos fantástica labor como Nina Fawcett, la esposa de Percy. Sienna recrea una mujer con mucha personalidad y al nivel de su esposo, si bien, la sociedad de la época juega en su contra… De quien poco se puede decir es de Tom Holland pues aparece ya en el tramo final de la película como el Jack Fawcett crecidito y entusiasta....(CINE Y CINE)-
En su persistente redefinición de qué signifca ser un cineasta clásico en el siglo XXI, James Gray se enfrenta al cine de aventuras exóticas para jibarizar su épica. Lentamente, como adentrándose en un río sin horizontes, se dedica a describir la conradiana obsesión de su heroico explorador humanizando su experiencia. Es tan importante su progresiva fascinación por una naturaleza que le hace entrar en estado de trance como sus dificultades para conciliar su pasión con la vida familiar que le espera al otro lado del Paraíso. Es admirable el modo en que Gray convierte un viaje que dura toda una vida en el reencuentro entre un padre y un hijo, y en la materialización de un sueño que es, a la vez, la crónica de un fracaso.
Gracias a su elegante, hipnótica puesta en escena, lo que parecía un relato realista se transforma en fantasmagórico, como si el objetivo final de la aventura fuera que el cine clásico aceptara su condición espectral, y sus héroes convivieran con sus sombras, misterios y locura.(FOTOGRAMAS).

domingo, 16 de abril de 2017

ROSALIE BLUM


DIRECTOR: 

REPARTO: 

GUIÓN: 

PAIS: Francia

DURACIÓN: 95 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Surtsey Films



Vincent Machot conoce su vida de memoria. La pasa entre su peluquería, su primo, su gato y su madre, demasiado dominante. Pero a veces la vida nos depara sorpresas, incluso a los más prudentes... Se cruza por casualidad con Rosalie Blum, una mujer misteriosa y solitaria que está convencido de haber visto antes. ¿Pero dónde? Intrigado, decide seguirla a todas partes con la esperanza de saber más de ella. No es consciente de que este seguimiento va a llevarle a una aventura llena de imprevistos en la que descubrirá a personajes tan excéntricos como apasionantes. Una cosa está clara: la vida de Vincent Machot va a cambiar

....De lo banal a lo cinematográfico en dos pasos inesperados, la película recoge el alma tranquila de tres volúmenes gráficos en presente continuo y lo refleja con un sentido del tacto muy poco común: sin cargar las tintas de tontuna de la comedia francesa “con millones de espectadores”, con un toque melancólico que se apoya en sus tres protagonistas. Casi inesperadamente, de todo este material de derribo sentimental surge una ternura tranquila, nada subrayada, que no busca la poesía en una bolsa de plástico ni la reivindicación del feísmo a lo American Beauty/Splendor sino que encuentra una cordialidad a la que sería cursi calificar de poética aunque se le parezca mucho.(CINEMANIA).

Rosalie Blum cuenta la vida apacible y monótona
de una serie de personas en un pueblecito cualquiera; podría ser una novela ejemplar, como veremos, de hecho lo es. Erase una vez un peluquero sencillo y gris llamado Vincent Machot, que a sus treinta y pocos años sigue siendo un adolescente: vive con su madre -madre posesiva y absorbente donde las haya-, tiene una novia que se ha aburrido de él -y viceversa-, de hecho la joven se marchó a París hace más de un año y no parece que vaya a regresar. Desde su infancia -heredó la peluquería de su difunto padre-, conoce a todos sus clientes, y sale a beber con su primo, un incorregible ligón. El horizonte previsto es apacible, monótono y gris. Pero un día se fija en una señora que le llama la atención por su aspecto solitario y triste, y por la impresión de que la conoció mucho tiempo antes, y sin pensarlo mucho comienza a seguirla, y… su vida dará un vuelco.
Rosalie Blum es el primer largometraje de Julien Rappeneau, hijo de Jean-Paul Rappeneau (Grandes familiasCyrano de Bergerac), que tiene a sus espaldas una importante obra como guionista. Él mismo ha escrito el guion de esta película, adaptando una novela gráfica de Camille Jourdy. Debo reconocer que la cinta supera al original por más sutil, más delicada. Como dije antes, desde el principio Rosalie Blum era una novela ejemplar que habla del sentido de la vida, de la necesidad de ilusión y de amor. Vincent es un hombre superado por la monotonía y el aburrimiento, incapaz de apreciar lo que tiene e incapaz de tomar las riendas de su propia vida. Rosalie también es incapaz de superar su pena y lleva años en soledad sin decidirse a terminar una carta que podría cambiar su vida. Tercer elemento de esta historia es Aude, una joven que no sabe qué hacer con su vida y, por consiguiente, no hace nada, perdida en un mundo que no le gusta....(FILA SIETE).

Acostumbraba a decir la sagaz señorita Marple de las novelas de Agatha Christie que aunque no se produjeran asesinatos, en su pueblecito natal de St. Mary Mead siempre existirían secretos para incentivar la
curiosidad de sus habitantes. La tranquila villa de 'Rosalie Blum' es de esos lugares donde lo cotidiano puede esconder los mayores misterios: los del corazón de las personas. Y donde una de ellas hallará en los pasatiempos detectivescos el mejor camino para llegar al suyo. El costumbrismo rural que los minimalistas cómics de Camille Jourdy ilustraban con tanto cariño como detallismo irónico es en su paso a la gran pantalla una acuarela donde los personajes se comportan como trazos de impresionismo vital.
A través de ese detective improvisado, un entrañable nieto de Jane Marple con el sentido del ridículo del inspector Clouseau, no sólo conoceremos qué se esconde tras la adorable Rosalie Blum, sino el alma del pueblo. Una película de coreografía tan amable y coral como la urbana 'Todos rieron' (Peter Bogdanovich, 1981).(FOTOGRAMAS).

lunes, 13 de marzo de 2017

KONG: LA ISLA CALAVERA




Película: Kong: La Isla Calavera. Título original: Kong: Skull Island. Dirección: Jordan Vogt-Roberts. País: USAAño: 2017. Género: Acciónaventurasfantástico. Reparto: Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, Toby Kebbell, John Goodman, Tian Jing, Corey Hawkins, Jason Mitchell, John Ortiz, Shea Whigham. Guion: Max Borenstein. Producción: Thomas Tull. Estreno en España: Marzo 2017.


Kong: La Isla Calavera reimagina el origen del mítico Kong en una aventura original del director Jordan Vogt-Roberts. En la película, un diverso equipo de exploradores es reunido para aventurarse en el interior de una isla del Pacífico —tan bella como traicionera— que no aparece en los mapas, sin saber que están invadiendo los dominios del mítico Kong.


Al igual que los inconformistas y contradictorios niños de 'The kings of summer' que se adentraban en el bosque para construir su propia personalidad sobre los cimientos de la aventura como única manera de crecer, Jordan Vogt-Roberts, su director, se ha ido a la Isla Calavera para levantar la que seguramente sea la cabaña más cara, más cinéfila y más aventurera del Hollywood de los últimos años. No es algo nuevo como opción para aproximarse a King Kong: la versión de Peter Jackson no era más que la materialización de un sueño infantil, el del autor neozelandés con respecto a la mitología que el inmortal film de 1933 firmado por Ernest Schoedsack y Merian C. Cooper despertó en él. Los materiales con los cuales Vogt-Roberts edifica ese refugio de imaginación son de primera y heterogénea categoría: desde una relectura muy inteligente de 'La isla del tesoro' (el personaje de John C. Reilly como trasunto del Ben Gunn de la novela de Stevenson), 'La isla misteriosa' de Julio Verne, 'El mundo perdido' de Conan Doyle y 'La tierra olvidada por el tiempo' de E. R. Burroughs a los viajes al corazón de la tiniebla conradianos (y los guiños a 'Apocalypse Now' son evidentes).
Consciente de que el espectador amante de estas aventuras, de este universo deliberadamente pulp, es un niño atemporal, 'Kong: La Isla Calavera' recurre con inteligencia a ese periodo tornado hoy el Shangri-La de la nostalgia: los años 80. Sí, es verdad que su ambientación y acción acontecen en 1973, días después del fin de la guerra de Vietnam y a tres años de que el barco de prospección petrolífera del 'King Kong' de John Guillermin atravesara las brumas de la isla del gorila gigante. Sin embargo, esa influencia bélica (y rocanrolera) es más de los años 80, de las películas de la Cannon (o de los Rambos de la Carolco) que querían ganar aquella guerra perdida desde el cine, un poco como el reflejo (sumamente estimulante) del militar que encarna Samuel L. Jackson aquí. Y más ochentero es el espíritu de survival fantastique que no oculta su deuda y cariño hacia el 'Depredador' de John McTiernan. Con todo, lo más maravilloso de esta extraordinaria película no es únicamente la mano de un director con una inventiva visual (el ataque a los helicópteros al llegar a la isla) apabullante y su sentido de la aventura, del cine de aventuras, sino cómo es capaz de capturar la magia de la imágenes del 'King Kong' de 1933 (Kong surgiendo de entre la niebla, los planos desde lo alto de las montañas) y la poesía (sí, poesía) de la versión de 1976 (las miradas de dignidad y comprensión del rey Kong) para reelaborarlas con estilo propio y maestría.(FOTOGRAMAS).


La mejor película de King Kong desde la original. Un personaje que desde que se estrenó en cines en 
1933 se ha convertido en un icono para el cine, un icono con dos remakes, el último de ellos, el dirigido por Peter Jackson. Es muy difícil revisitar ese personaje sin repetir esquemas previos, y eso es algo que la película de Jordan Vogt-Roberts consigue plenamente. Un viaje a la Isla Calavera en el que no veremos Nueva York, ni una revisión de La Bella y la Bestia, sino un despliegue de cine de aventuras, acción y grandes efectos visuales que por un lado homenajea con brillantez a King Kong y por otro al cine bélico de los 70, con Apocalipsis Now a la cabeza.
No, no estoy comparando Kong con la obra maestra de Coppola, ni mucho menos. Ni en temas, ni en profundidad… Nada tiene que ver. Pero esta película sí ofrece diversos homenajes visuales a aquella y a la guerra de Vietnam en el cine en general. Al cine de los 70 en particular, para ofrecer un espectáculo visual de primer orden, puro entretenimiento que además guarda un par de gratas sorpresas. Desde el diseño de la isla, el propio Kong, los parajes o las criaturas que la habitan (alejándose de los típicos dinosaurios para darnos una nueva serie de monstruos… como esa terrorífica araña gigante), pasando por la propia acción de la película, el tono de la misma, más centrado en Kong casi que en los humanos......(ACCIÓN DE CINE).

......Irreprochable en lo tecnológico, con ritmo desigual pese a que las escenas de acción son abundantes (y muy bien resueltas) y no dan tregua al espectador y con algunos golpes de humor que no terminan de encajar con demasiada armonía dentro del conjunto, la película retiene poco del espíritu de los anteriores Kongs cinematográficos para dejarse llevar por un espíritu lúdico y autorreferencial. En otras palabras, Kong: La isla calavera es a King Kong (1933) lo que Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015) fue a Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993): una grandilocuente banalización de sus aciertos, diseñada al milímetro para cautivar a las nuevas audiencias, pero sin auténtica magia ni facultad para sorprender alguna. Esto, lejos de ser tomado como algo negativo, debería avisar a quienes esperen encontrar en esta cinta algo que no sea dos horas de puro entretenimiento cargado de testosterona. Los constantes guiños a Apocalypse Now se extienden también al aspecto visual –el brutal pasaje del derribo de Kong a los helicópteros, en el que parece que en cualquier momento van a resonar los acordes de Wagner y su Cabalgata de las valkirias; la incendiaria imagen de Samuel L. Jackson dejándose llevar por los efectos destructivos del napalm–, algo que otorga a la obra una atractiva personalidad (prestada) que se ve potenciada con una excelente labor de Larry Fong en la fotografía, su conseguida estética setentera (esas imágenes documentales intercaladas) y el uso de clásicos del rock de la época en su banda sonora. Por todo ello, si no nos dejamos llevar por falsas expectativas de trascendencia –alimentadas, tal vez, por el hecho de tener detrás de las cámaras a alguien como Jordan Vogt-Roberts, realizador de una pequeña perla indie como fue The Kings of Summer (2013)– que nunca se cumplen, la película se disfruta con facilidad y es cumplidora como monster movie con alma de serie B –durante su visionado asoman a nuestro recuerdo aquellas entrañables producciones de Kevin Connor adaptando, a su aire, a Edgar Rice Burroughs– y presupuesto de serie A. El alcance de su calado en el espectador será, en este caso, directamente proporcional a los prejuicios con los que este se acerque a ella.(EL ANTEPENULTIMOMOHICANO).