viernes, 8 de junio de 2018

JURASSIC WORLD : EL REINO CAIDO









Título original
Jurassic World: Fallen Kingdom
Año
Duración
128 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Guion
Colin Trevorrow, Derek Connolly (Personajes: Michael Crichton)
Música
Michael Giacchino
Fotografía
Óscar Faura
Reparto
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Productora
Universal Pictures / Amblin Entertainment / The Kennedy/Marshall Company / Perfect World Pictures / Legendary Pictures. Distribuida por Universal Pictures
Género
Ciencia ficciónAventurasAcción | DinosauriosVolcanesSecuela3-D
Grupos
Parque Jurásico 
Novedad
Sinopsis
Una erupción volcánica amenaza a los dinosaurios restantes en la Isla Nublar, donde las criaturas han vagado libremente durante años tras de la desaparición del parque temático "Jurassic World". Claire Dearing, ex gerente del parque, ahora fundó el Grupo de Protección de Dinosaurios, una organización dedicada a proteger a los dinosaurios. Para ayudar con su causa, Claire ha reclutado a Owen Grady, el ex entrenador de dinosaurios que trabajó en el parque, para evitar la extinción de los dinosaurios... Secuela de "Jurassic World" (2015), la cuarta película más taquillera de la historia del cine, y reinicio de Parque Jurásico.


Mejor y argumentalmente más sólida que Jurassic World. Es más película.
Es más película. Es más spielbergiana. Es más cercana a lo que planteara en la novela Michael Crichton. Y además en la segunda parte del largometraje Juan Antonio Bayona ha conseguido arrimar el ascua a su sardina y conseguir que le dejaran acercar la saga a su territorio como con una trama que él mismo define como una historia de cuento de hadas, con princesa (la niña, por cierto, Isabella Sermon una máquina ante la cámara que según explicó el propio director en la rueda de prensa en Madrid no tenía experiencia previa ante las cámaras, ni siquiera en un anuncio), castillo (la mansión, que Bayona convierte hábilmente en un personaje más de la película desde la primera vez que aparece en la película) y un dragón (o mejor dicho, varios dragones, muchos, pero en forma de dinosaurios de todos los tamaños, aspectos y colores, para que no falte de nada). Dicho sea de paso, aunque no me he puesto a contarlos sospecho que, así en conjunto, esta podría ser la entrega de la saga iniciada con Parque jurásico que cuenta con más especies distintas de dinosaurios, y confío en que si me equivoco los más fricazos del tema tendrán a bien corregirme sin dilapidarme a tomatazos. Ya digo que no los he contado...(REVISTA ACCION).

...De hecho, en muchos aspectos El reino caído funciona a modo de correctivo de su más inmediata predecesora. En primer lugar, porque el director J.A. Bayona devuelve el protagonismo a quienes dan a estas películas su verdadera razón de ser: aquí los dinosaurios tienen las mejores escenas, y en buena medida las usan para provocar el tipo de amenaza y de terror que los hizo famosos hace 25 años y que desde entonces se les había echado en falta. En segundo lugar, porque entiende que Más no necesariamente significa Mejor, y que acumular escenas de acción cada vez mayores carece de sentido a menos que cumpla una función dramática y no meramente estética. Bayona está menos interesado en escenificar destrucción que en generar tensión y, en ese sentido, la película en su conjunto puede verse como un catálogo variado de métodos para mantener al espectador con las uñas clavadas a la butaca....(EL PERIÓDICO)).

..Lo más valioso es el diálogo que Bayona establece con la saga, las películas de Spielberg y un cine-espectáculo de otro tiempo, sin miedo a mostrarse con claridad e inocencia, maravilloso y maravillado. El director controla la admiración y la nostalgia, rinde homenaje a la franquicia y al cine del maestro sin caer en lo obvio o ponerse ñoño. Es innegable que hay algo muy ochentero en su forma de concebir las secuencias y los conflictos, incluso de acercarse a los personajes. Y es claro su compromiso con el cine de entretenimiento contemporáneo… despojándolo, eso sí, de su dosis de ruido y caos. Trepidante, con varias secuencias icónicas y llena de imágenes evocadoras y hermosas, la película es especialmente personal en su segundo tramo, cuando se recoge, se oscurece y flirtea con lo fantasmal: los dinosaurios se cuelan en un bello y extrañamente delicado cuento gótico de terror...(FOTOGRAMAS).

lunes, 30 de abril de 2018

VENGADORES : INFINITY WAR






Título original
Avengers: Infinity War
Año
Duración
156 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
, 
Guion
Christopher Markus, Stephen McFeely (Cómic: Jack Kirby, Jim Starlin)
Música
Alan Silvestri
Fotografía
Trent Opaloch
Reparto
, , , ,, , , , ,, , , , ,, , , , ,, , , , ,, , , , ,, , , 
Productora
Marvel Studios
Género
Ciencia ficciónFantásticoAcción | SuperhéroesCómicMarvel Comics
Grupos
Marvel Cinematic Universe | Los Vengadores (Marvel) | Spider-Man | Iron Man |Capitán América | Hulk | Thor | Guardianes de la Galaxia | Black Panther 
Novedad
Sinopsis
El todopoderoso Thanos ha despertado con la promesa de arrasar con todo a su paso, portando el Guantelete del Infinito, que le confiere un poder incalculable. Los únicos capaces de pararle los pies son los Vengadores y el resto de superhéroes de la galaxia, que deberán estar dispuestos a sacrificarlo todo por un bien mayor. Capitán América e Ironman deberán limar sus diferencias, Black Panther apoyará con sus tropas desde Wakanda, Thor y los Guardianes de la Galaxia e incluso Spider-Man se unirán antes de que los planes de devastación y ruina pongan fin al universo. ¿Serán capaces de frenar el avance del titán del caos?
Para quienes dudaban si funcionaría un imposible cruce entre los aguerridos Vengadores y los Guardianes de la galaxia, con su humor incontrolable, la buena noticia es que la operación no ha podido salir mejor. Sus responsables han sabido dosificar muy bien todos los chistes, chascarrillos y gags –hay un guiño a Aliens el regreso (James Cameron, 1986) divertidísimo– que se esperan de ellos, para que no rompan la seriedad de una historia cargada de dramatismo y una fatalidad llevada hasta sus últimas consecuencias. Las anunciadas bajas en el bando de los superhéroes son lo suficientemente impactantes como para dejar al público enmudecido y en estado de shock ante lo que está presenciando y que el silencio se adueñe de la sala de cine hasta una vez acabados los (interminables) títulos de crédito y la consabida escena posterior, tan demoledora como lo antes visto.

martes, 24 de abril de 2018

CAMPEONES



  • Dirección y Montaje: Javier Fesser
  • Guion: David Marqués, J. Fesser
  • Fotografía: Chechu Graf
  • Música: Rafael Arnau
  • Intérpretes: Javier Gutiérrez, Daniel Freire, Luisa Gavasa, Itziar Castro, Juan Margallo, Athenea Mata, Roberto Chinchilla, Alberto Nieto Ferrández, Gloria Ramos, Jesús Vidal
  • Duración: 97 min.
  • Público adecuado: +12 años
  • Distribuidora: Universal
  • España, 2018
  • Estreno: 6.4.2018


Sinopsis: Javier Gutiérrez da vida al protagonista, Marco, un entrenador profesional de baloncesto que se ve, en medio de una crisis personal, entrenando a un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. Lo que comienza como un castigo se acaba convirtiendo en una lección de vida.

Estamos ante la mejor comedia del cine español en lo que llevamos de siglo. Así de sencillo. Así de claro. Fesser y David Marqués han escrito una historia buena, muy buena. Y la película, una de las mejores españolas de los últimos años, es un tren de alta velocidad que podría ser ese tremendo que va de Madrid a Pam­plona en el que después de tramos razonables llegas a la altura de Lodosa de Navarra y parece que puedes ver una por una los números de las casas y las ma­trículas de los coches, da tiempo a bajarte, comprar un bocadillo, y volver a su­bir con medio ya comido.
Me explico, en una comedia en la que hay un equipo de baloncesto de personas con discapacidad intelectual y un entrenador profesional con muy mala leche y traumas a granel, el material es tan sensible, y en cierto mo­do tan poco original, que por poco que te despistes el viaje puede convertirse en un desastre o incluso en una pesadilla.
Fesser lo borda. El sentido del humor es excelente, el de los mejores momentos de Gomaespuma. Hasta ahí, bien. Pero lo extraordinario, es que no solo hay humor de muchos quilates, sino pareja humanidad, ternura, rea­lismo y respeto por la verdad de las cosas (no entro en detalles porque sería reventar una película muy bien tra­mada). Una tremenda sensibilidad para acercarse a las cuestiones fundamentales de la vida, nada menos que al secreto de la felicidad: lo decía ese Escrivá al que en una película anterior Fesser no supo o no quiso entender: “Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado”...FILA SIETE).

Javier Fesser nos trae una comedia con corazón. Quizá ahí reside el mayor de sus problemas, el tema del corazón, del sentimentalismo con el que el director y guionista entre otras de Mortadelo y Filemón, El Milagro de P. Tinto o Camino, vuelve detrás de las cámaras junto a uno de los mejores actores que tenemos en nuestro panorama de cine y televisión nacional, Javier Gutiérrez, quien da una personalidad increíble a un personaje un poco impresentable al principio, pero que poco a poco se hace con el corazón del espectador, según evoluciona la historia. Lo mismo que su equipo de disminuidos psíquicos. Pero fuerza tanto las cosas a veces, que casi pierde el gran trabajo con el que desarrolla la historia. Y su magnífico sentido del humor....(accion de cine).

"Jugamos para ganar, no para humillar", le responde alguien a Marcos, entrenador de baloncesto condenado a hacerse cargo de un equipo de discapacitados intelectuales, cuando grita a sus variopintos jugadores: "¡A machacarlos!" Seis palabras que definen el tono de la nueva película de Javier Fesser, la mejor de su filmografía, en la que se reivindica, sin esas prédicas ni provocaciones tan habituales en nuestro cine, la gloriosa diferencia que hace único a cada ser humano. Lo logra sin renunciar a su estilo y humor tan propios, poniendo la lupa sobre lo que tienen de extremos sus personajes. Estos podrían haber llegado a parecer creaciones de dibujos animados, si el cineasta no hubiera sabido mostrar con ternura su profunda humanidad.
El gran acierto de la película no radica en la originalidad de la trama, ni en alguna que otra sorpresa en el guion, que las hay, sino en la res
petuosa incorrección polí
tica con la que el director 
muestra una realidad que
 no siempre nos es cómoda
de ver. El humor, en gran 
parte verbal, de llevar al
 absurdo la lógica de las 
palabras resulta muy efi
caz, con momentos deli
rantes, como el primer
 encuentro del entrenador 
con su equipo, el proble
ma con las zapatillas al
 que se enfrenta uno de los personajes o el viaje en autobús.
Destaca la admirable dirección de actores, sobre todo de los no profesionales, el gran desafío de la propuesta, que hace realmente imposible discernir si todos los componentes del equipo tienen deficiencia intelectual (todos la tienen, menos uno de ellos, con una insufciencia visual muy severa). Javier Gutiérrez se confirma como el gran actor que es y se agradece un reparto que recupera caras más habituales de la escena teatral que de la pantalla, como Athenea Mata, Juan Margallo o una Luisa Gavasa fuera de su registro más habitual. Muy logradas están, también, las transiciones de comedia a drama, con momentos de profunda emoción, sin caer en la sensiblería. En resumen, eso que llaman en inglés una feel-good movie, para referirse a las películas que te hacen sentir mejor persona al salir del cine, muy divertida y recomendable para ver con chavales.(FOTOGRAMAS).

lunes, 26 de febrero de 2018

LA FORMA DEL AGUA

Duración: 123 min
País: Estados Unidos
Género: Drama - Fantasía - Romance
Estreno: 16/02/2018
Directores: Guillermo Del Toro
Guionistas: Vanessa Taylor, Guillermo Del Toro
Productores: Hispano Fox Films, Fox Searchlight Pictures
Actores: Doug Jones, Michael Shannon, Michael Stuhlbarg, Octavia Spencer, Richard Jenkins, Sally Hawkins

Elisa Esposito es una mujer que lleva una vida rutinaria. Su jornada se reduce a pasar la mayor parte del tiempo en el Centro de Investigación Aeroespacial (OCCAM) trabajando como mujer de la limpieza. Sin embargo, un día descubre en una de las instalaciones científicas del Centro a una extraña criatura marina y su monótona vida cambia para siempre.


.......Parece un chiste, más no lo es. Una muda, un gay, una negra... hablamos de los años 60 en Estados Unidos, una serie de monstruos que no lo son bajo la suela del puñetero que sí lo es. La huella de títulos como 'La novia de Frankenstein', 'La mujer y el monstruo' o por qué no, 'Frankenweenie', es más que evidente en 'La forma del agua', una clara revisión de aquel espíritu genérico en la medida que no lo fue esa 'momia' sacrificada en nombre de Tom Cruise.

'La forma del agua' genera un sentimiento encontrado equivalente al enfrentamiento -no necesariamente violento ni a muerte- entre lo onírico y lo tangible. Las intenciones no hay duda que, como la partitura de Alexandre Desplat, son las mejores y, dejando de lado a ese cínico asqueroso que gusta de mirar por encima del hombro, pues todo es tan sencillo como rematadamente de bien. Salvo por ese cínico asqueroso, un "monstruo" que tiene que mirar entre medias de los detalles.

En realidad, los mismos problemas que con 'La cumbre escarlata', si bien aquí al menos su refinamiento, equilibrio, y sobre todo espíritu netamente romántico, inocente, casi angelical permiten que sus carencias, prácticamente inherentes a la simpleza de su forma y constitución, pasen bastante más desapercibidas que en aquella. Tanto, como para que a veces olvidemos ese mundo real que asoma en cada esquina como una inoportuna, molesta e indecorosa amenaza.(EL SEPTIMO ARTE).


.....Amelie, Delicatessen, La ciudad de los niños perdidos. La estética y la banda sonora nos traen a Jeunet y Caro en un principio. Pero la propuesta se nutre de multitud de referencias y homenajes totalmente devotos y confesos por parte del director. La mujer y el monstruo principalmente, y con ella todas las reminiscencias a King Kong La bella y la bestia (la de Cocteau). Pero en este caleidoscopio de cinefilia galopante se cuelan los musicales que alegran la vida de Elisa y su amigo Giles. La elegancia de Fred Astaire y Ginger Rogers, pero también el desparpajo de Carmen Miranda. El Peplum bíblico, el western mítico, con Duelo al sol, o guiños a Criadas y señoras en honor de la oscarizada Octavia Spencer. Tanto ella como Richard Jenkins repiten candidatura, al igual que la maravillosa Sally Hawkins, cuyo personaje, mezcla de dulzura y determinación, cautiva gracias a una luminosidad que hace de ella una mujer hermosa y etérea....(VIVA ZAPATA!).


......Esa falta de originalidad y valentía para llevar las relaciones emocionales hasta las últimas consecuencias es una de las razones de por qué la trama romántica no termina de funcionar, pero no es la única. La relación romántica entre Elisa y la criatura adolece de cierta falta de química y naturalidad debido a que Del Toro recurre a escenas excesivamente exageradas y aparatosas para plasmar la conexión emocional. No me refiero a escenas como la del musical, que tiene sentido dentro de las fantasías de la protagonista; ni siquiera a las numerosas visitas que Elisa, una simple conserje dentro del complejo, realiza a la cárcel de máxima seguridad donde esconden a la criatura. Hablo de otras que llevan los límites de la suspensión de la incredulidad del espectador a cotas más altas, como el momento de la inundación. No diré más para no caer en el peligroso territorio de los spoilers, pero para desatar el deseo romántico hace falta una sensibilidad especial y una conexión que puede surgir desde lo más sencillo: un cruce de miradas, un simple contacto o un sentimiento que expresas y otro que callas pero que, en tu interior, te mueres por liberar. En ese sentido, Call me by your name, la última película de Luca Guadagnino, tiene mucho que decir. Por todo eso, las diversas subtramas, como la protagonizada por Richard Jenkins o las de Michael Shannon y Michael Stuhlbarg, que se mueven en el territorio del thriller político y de espionaje, terminan resultando más interesantes que la principal. Es más, Michael Shannon saca adelante al antagonista de la función cuando el personaje del coronel Richard Strickland estaba destinado a naufragar en el tópico. Lo hace con un trabajo actoral de primer nivel, basándose en la mirada, los gestos y la pronunciación para demostrar la fuerza y la autoridad de su posición, pero también la fragilidad oculta y las dudas de su personaje. Un derroche de carisma que lo convierte en lo mejor de la película junto a Sally Hawkins. La intérprete de Elisa logra otorgarle alma a la protagonista con una interpretación complicada y delicada, en la que consigue expresar mediante gestos y miradas todo aquello que no logran alcanzar las palabras. Un personaje que por su simpatía e ingenuidad puede recordar al de Amélie (por si no fuera suficiente, el acordeón utilizado para la banda sonora por el compositor parisino Alexandre Desplat nos remite continuamente a ese ambiente francés), pero que se distancia de él principalmente por la manera en la que vive su sexualidad.
Si Del Toro hubiera pulido algunos detalles del guion seguramente estaríamos hablando de una película brillante, ya que a nivel de narrativa visual se sitúa entre las grandes del cineasta, no solo por el minucioso diseño de los escenarios, que mezcla lo retro, lo gótico y el steampunk, sino por un excelso trabajo de fotografía y dirección, con una cámara que en numerosas tomas largas da la sensación de que flota en el mar y se mueve arrastrada por la corriente. Se trata de una buena película, quizá la más clásica, romántica y optimista de su carrera. Seguramente sus seguidores renieguen de su academicismo, pero si el reconocimiento crítico y los numerosos premios que ha cosechado La forma del agua sirven para que su director empiece a tener la confianza de la industria y llevar a cabo sus proyectos, bienvenida sea.(ACCIÓN DE CINE).

El cine de Guillermo del Toro siempre ha tenido un fuerte sustrato reivindicativo. La fantasía le ha servido como vehículo para introducir temas de carácter político, para elaborar metáforas en torno al odio y al miedo incrustados en la sociedad. También para destapar la hipocresía y para reivindicar la diferencia, para dotar de dignidad a una serie de personajes que han tenido que sufrir en sus carnes el rechazo o la marginación.
Política y poesía
'La forma del agua' es de alguna manera para el director mexicano su particular fábula anti-Trump, pero también su cuento para adultos más poético y hermoso. Nunca se había mostrado tan delicado, tan tierno y ensoñador, quizás porque es la primera vez que utiliza una historia de amor para articular toda la narración. Y ese amor, esa fuerza motriz que lo impregna todo, también la traslada a sus personajes, sobre todo, a esa chica muda (Sally Hawkins) que siempre se ha sentido invisible para todo el mundo, y encuentra la humanidad que falta a su alrededor en una criatura que, como ella, necesita ser salvada.
Volver a la Guerra Fría
Pero también hay una gran ternura en la descripción de esos dos secundarios a los que dan vida Richard Jenkins y Octavia Spencer, y que le sirven a Del Toro para desarrollar su discurso sobre la diferencia, para dar voz y presencia a algunos de los colectivos que históricamente han intentado ser silenciados: los homosexuales, los negros y los inmigrantes. Y, por supuesto, las mujeres. Para poner de manifiesto cómo la represión y la intolerancia no sólo se encontraban presentes en la sociedad americana de los años 60 durante la Guerra Fría donde transcurre la acción, sino también en la actualidad, en una atmósfera que se presenta igual de enrarecida. Un ambiente propicio para la aparición de monstruos, aquellos que promueven el racismo, la homofobia, el machismo y la discriminación. Del Toro vuelve a evidenciar que es un portentoso creador de imágenes. Su imaginería resulta desbordante, y su virtuosismo formal sirve para envolver al espectador en una espiral de sensualidad. En el fondo, con esta película, el director parece haber querido firmar su particular carta de amor al cine.Por eso homenajea la época silente, los musicales clásicos, juguetea con el género de espías y el melodrama, y subvierte los cuentos de hadas de Disney. Y lo hace recurriendo a emociones muy puras y básicas, enfrentando el Bien y el Mal, la luz y la oscuridad, en una película que sirve como resumen a toda su fllmografía a la hora de plasmar, de forma bellísima, la lucha entre el poder de la imaginación y la cerrazón ideológica y moral. (FOTOGRAMAS).