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viernes, 29 de enero de 2010

INVICTUS





Invictus
TÍTULO ORIGINALInvictus (The Human Factor)
AÑO
2009
DURACIÓN
134 min.
PAÍS
DIRECTORClint Eastwood
GUIÓNAnthony Peckham (Libro: John Carlin)
MÚSICAKyle Eastwood, Michael Stevens
FOTOGRAFÍATom Stern
REPARTOMorgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Julian Lewis Jones, Adjoa Andoh, Patrick Mofokeng, Matt Stern, Leleti Khumalo
PRODUCTORAWarner Bros. Pictures / Spyglass Entertainment / Malpaso Productions / Revelations Entertainment
WEB OFICIALhttp://invictusmovie.warnerbros.com/



2009: Globos de Oro: 3 nominaciones. / Drama. Biográfico. Racismo. Deporte. Rugby. Basado en hechos reales / SINOPSIS: Película basada en el libro de John Carlin "The Human Factor: Nelson Mandela and the Game That Changed the World" y ambientada después de que Nelson Mandela saliera de la cárcel y se convirtiera en presidente de Sudáfrica. Poco después, en 1995, el país celebró el campeonato del mundo de rugby, tras años de ser excluidos de las competiciones debido al apartheid. Evento que Mandela (Morgan Freeman) impulsó y utilizó, con la ayuda de la estrella de rugby Francois Pienaar (Matt Damon), como vía para acabar con el odio y la desconfianza existente durante décadas entre la población blanca y negra del país. (FILMAFFINITY)
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"Una muy buena historia muy bien contada. (...) cada escena rebosa sorprendentes detalles, que se acumulan en un rico compendio de historia, impresiones culturales y emoción." (Todd McCarthy: Variety)
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"Una templada e imparcial, quizá demasiado tímida, película sobre unos convulsos tiempos en Sudáfrica. (...) es un placer encontrar una película que realmente habla de algo." (Kirk Honeycutt: The Hollywood Reporter)
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"Te deja sonriente, satisfecho e inspirado (...) un sólido entretenimiento de masas con un mensaje maravilloso" (Tom Long: Detroit News)
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"Clint Eastwood, un maestro (...) hace que amemos a Mandela, nos sintamos orgullosos de Francois y nos alegremos por los valientes Springbok. Un gran entretenimiento (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)" (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)
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"Algunos esperábamos más. (..) Se limita a ser tan correcta como olvidable, usuaria de recursos fáciles" (Carlos Boyero: Diario El País)
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"No verán al mejor Clint, sino a un cineasta emocionado por el personaje que describe (...) trabajo meritorio en su ejecución, pero excesivamente idealista en su planteamiento. (...) Aún así, el trazo del maestro es siempre firme (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (José Manuel Cuéllar: Diario ABC)
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Por Joan Pons (FOTOGRAMAS)

Que Clint Eastwood tiene mano para el dibujo del héroe vivido, con mucho callo, más sabio que resabiado, es una evidencia que se aprecia en prácticamente toda su filmografía. Pero el héroe de Invictus no solo responde a este trazo, sino que además es más grande que todos los de ficción juntos: Nelson Mandela. Eastwood aborda la figura de este tótem real no desde el biopic beatificador, sino desde el relato de un episodio especialmente ilustrativo de su dimensión como líder: la final de la Copa del Mundo de Rugby de Sudáfrica de 1995, uno de los acontecimientos deportivos más simbólicos política y socialmente de la historia reciente.
Que Clint Eastwood tiene más mano para destilar poesía de la épica de la derrota que de la de la victoria nos quedó claro en el díptico Banderas de nuestros padres/ Cartas desde Iwo Jima. Por eso, en Invictus tiene más fuerza la sombra trágica que proyecta Morgan Freeman como Nelson Mandela que las secuencias del triunfante pero falto de carisma equipo de los Springboks. Pero, más allá de aciertos o desaciertos, si Eastwood recuerda ahora esta inspiradora historia real sobre el perdón por encima de la venganza, es por la lectura ejemplar que intuye que debe de tener para el público de la USA de Obama

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Se podría decir que Clint Eastwood se había proclamado, en los últimos tiempos, hexacampeón. Infalible en películas comoMystic River, Million Dollar Baby, el díptico sobre la batalla de Iwo Jima, El intercambio yGran Torino; con Invictus, parece haber perdido algo de carácter, eclipsado quizá por una figura tan grande como la de Nelson Mandela. Bajo el signo de la biografía escrita por John Carlin -periodista y gran analista deportivo-, este retrato del ex presidente sudafricano parece evitar el claroscuro imperante en las últimas películas de Eastwood. En Invictus, el director de Sin perdón intenta llevar la película a su terreno: apunta hacia las difíciles relaciones familiares de Mandela con su hija y muestra al presidente en la intimidad, combinando imágenes de lo cotidiano -sus paseos, su vaso de leche caliente a la noche- con aquellas que han poblado el imaginario popular -su presencia, ataviado con una enorme camiseta de la selección, en la final del mundial de rugby-. Incluso muestra el trabajo y la tensión de los guardaespaldas del presidente, a la manera de En la línea de fuego (protagonizada por Eastwood y dirigida por Wolfgang Petersen en 1993); sin embargo, la tensión con la que arranca la película no es más que una quimera: Eastwood se sirve del trabajo de los guardaespaldas para mostrar la evolución de la convivencia entre negros y blancos en la Sudáfrica de la transición y de la supresión del apartheid.

El Mandela de Eastwood resulta una figura políticamente simple, propenso a las buenas intenciones y al discurso emotivo. El problema no es que Mandela sea un político con poca profundidad -por muy grande que sea su relevancia histórica-, sino que la película haga suya esa simplicidad. Ganado el partido del discurso político, con una línea algo tosca y una aparente facilidad, y la de la interpretación, con un Morgan Freeman volcado a hacer de Mandela un personaje cercano, a
Invictus le queda pendiente el reto estético.

Eastwood aprovecha con acierto el truco cinematográfico a la hora de mostrar a Matt Damon en la celda de Mandela, rememorando el paso de éste por la prisión: la cámara se mueve hasta mostrar la imagen medio fundida de Freeman, como si fuera un espectro. De la misma manera, la introducción también juega con la imagen trucada: con planos de Freeman que han sido tratados para que parezcan material de archivo. Sin embargo, es en los momentos de narrar los partidos de rugby cuando Eastwood muestra mayor pulso, como si
Invictus y su épica, propia de una remontada, fueran más propias del deporte que del discurso político y sus artistas. Eastwood consigue crear cierta tensión en un partido que se está viendo en diferido, pues ya sabemos el resultado histórico de la copa del mundo de rugby de 1995. El director aborda el partido con cierto clasicismo: nos muestra el marcador, nos presenta al enemigo –el número 11 de los All Blacks-, mueve la cámara sobre el césped, a la altura de los jugadores, y pone énfasis en el reloj, en esos segundos que pasan tan lentos siempre que tu equipo está a pocos minutos de hacer historia.(CINE 365)

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