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miércoles, 21 de julio de 2010

TOY STORY 3








Toy Story 3
TÍTULO ORIGINALToy Story 3
AÑO
2010
DURACIÓN
103 min.
PAÍS
DIRECTORLee Unkrich
GUIÓNMichael Arndt
MÚSICARandy Newman
FOTOGRAFÍAAnimation
REPARTOAnimation
PRODUCTORAPixar Animation Studios / Walt Disney Pictures
WEB OFICIALhttp://www.disney.es/FilmesDisney/toystory3/
GÉNEROAnimación. Fantástico. Aventuras. Infantil | Secuela. 3-D
SINOPSISSabiendo que Andy se prepara para ir a la universidad, el vaquero Woody, el astronauta Buzz y el resto de sus amigos comienzan a preocuparse ante su incierto futuro. Efectivamente todos los juguetes acaban en una guardería, donde por ejemplo la muñeca Barbie conocerá al guapo Ken. Esta reunión de nuestros amigos con otros nuevos juguetes, no será sino el inicio de un montón de trepidantes y divertidas aventuras. (FILMAFFINITY)

"Nunca se es demasiado mayor para los tiernos y divertidos juguetes en 'Toy Story 3' (...) Esta entrega, la mejor de las tres, es todo lo que debería ser una película: divertida, conmovedora, emocionante e inteligente (...) Puntuación: **** (sobre 4) (Claudia Puig: USA Today)
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"Un alegre slapstick carente de la sobrecogedora humanidad infundida en las anteriores 'Toy Story" y más pendiente de la acción y del humor que de los personajes y las emociones (...) Puntuación: *** (sobre 4)" (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)
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"Incluso con el listón bien alto, 'Toy Story 3' me fascinó y me emocionó tan profundamente que me sentí estupefacto de que una comedia en animación digital sobre juguetes de plástico pudiera tener semejante efecto" (Owen Gleiberman: Entertainment Weekly)
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"Una vez más, los magos de Pixar han convertido a un puñado de viejos juguetes en algunos de los personajes más completos, fascinantes y emotivos del cine actual" (Colin Covert: Minneapolis Star Tribune )
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"Un clásico instantáneo (...) Algunos juguetes - y sus historias- deberían ser atesorados para siempre" (Kenneth Turan: Los Angeles Times)
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Taquilla: recaudó 109 millones de dólares en su primer fin de semana en USA, lo que supone el 2º mejor estreno de todos los tiempos de un film de animación (tras "Shrek 3" -121 millones- y el mejor estreno de Pixar de su historia. (FILMAFFINITY)
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El estreno de Toy Story 2 generó un consenso crítico infrecuente a la hora de valorar secuelas y productos derivados: la nueva entrega mejoraba las virtudes de un original que, por si fuera poco, había hecho historia. Este tercer episodio se suma a la progresión, aunque a este crítico le preocupa que su intento de racionalizar el entusiasmo que le provoca esta película excepcional –un tour de force del cine dionisíaco comparable, en porcentaje de placer, a dos obras catedralicias de la especialidad como El Bueno, el Feo y el Malo(Sergio Leone, 1966) o Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003-04)– pueda ser malinterpretado como intento de matizar el calibre de las piezas precedentes.
Mejor, pues, contarlo de otra manera:
Toy Story es una de esas raras sagas que conciben cada nueva adición al canon como meditada y consecuente ampliación del campo de batalla. Quizá no sea exacto decir que Toy Story 3 es mejor que Toy Story 2 (1999) y Toy Story(1995), lo que ocurre es que el universo en el que ahora se mueve su elenco de personajes es más ancho, profundo y complejo. Un laberinto de sutilezas, tan dotado para el menos obvio guiño autorreferencial como para la absorción/canibalización de toda suerte de registros ajenos.

Juguetes y edad de la inocencia

Tras una escena inicial concebida como ejercicio de libertad absoluta (donde se sugiere que el cruce genérico posmoderno a lo Tarantino no es sino la prolongación de un juego de niños), la película de Lee Unkrich coloca a los personajes de la saga en el territorio hostil del desamparo. En el umbral del bulevar de los juguetes rotos: ahí descubrirán que la llamada edad de la inocencia puede esconder un mundo salvaje habitado por bárbaros en miniatura y, de paso, aprenderán, un poco al modo de los conejos protagonistas de la novela de Richard Adams, La colina de Watership, que el juguete es un lobo para el juguete.
Últimamente ha habido un fastidioso tópico asociado a las secuelas: sistemáticamente, se promociona cada entrega como más oscura que la anterior. En
Toy Story eso es, por fin, absolutamente cierto: los nuevos personajes (el oso Lotso, el galán Ken o un perturbador bebé gigante) no solo suman caracterizaciones de altura, sino también turbiedad y fracturas emocionales. La película nunca deja de divertirse desarticulando situaciones tipo y recursos enfáticos de nuestra memoria cinéfila, pero toca la estratosfera cuando imparte lecciones magistrales de elocuencia animada, a través de la latinización gestual de Buzz Lightyear o de la forzosa transformación del señor Patata en un sufrido señor Tortilla.(jordi costa FOTOGRAMAS)

Pixar, nuevamente, supera el infinito yendo más allá, con una película que nada debe envidiar a sus predecesoras jugueteras, Toy Story y Toy Story 2. A creadores habituales de la casa, John Lasseter, Andrew Stanton y Lee Unkrich, se suma a la escritura del guión Michael Arndt (Pequeña Miss Sunshine), y el resultado es, sencillamente, brillante, ahonda con enorme inteligencia en el universo de la saga, sin nunca traicionar su espíritu, sacando punta a las muchas posibilidades temáticas y narrativas. Es cine para chavales, sí, pero es también cine para mayores, pocas películas que se autodenominan "de adultos" abordan con más fuerzas temas como el sentido de la vida (¿para qué están los juguetes en el mundo?), el paso del tiempo, el acceso a la mayoría de edad, la conciencia de pertenecer a una familia, los traumas que marcan, las inevitables despedidas. Todo ello sin hacer ascos a la acción y al humor, bien abundantes, resulta tronchante el señor Patata, o los golpes con Barbie y Ken, modélicos a la hora de moverse en el guiño al adulto, con buen gusto.(DECINE21)

Entre los incontables placeres de esta secuela que firma Lee Unkrich, un Buzz Lightyear de identidad dislocada por amnésica vale como relectura (hilarante) del héroe desnortado, mientras que el Señor Patata ocupa su lugar como héroe épico y magnífico. La idea no es sólo convertir al entrañable tubérculo en un Steve McQueen desmontable, un Andy Dufresne sufrido y en miniatura: su tronchante deconstrucción y posteriores trasmutaciones en tortita o calabacín bien podrían ser un comentario sobre los dolores de cabeza de la forma, complementario a “Day & night” (Teddy Newton), el corto que antecede a “Toy story 3″ y que versa acerca del diálogo entre el dibujo bidimensional y la tecnología 3D, lo analógico y lo nuevo. Una tecnología, en cualquier caso, en la que los responsables de esta obra incontestable depositan convincentes argumentos a favor: baste la apabullante secuencia en la planta de reciclamiento de basuras como representante de otro hito técnico dentro de otro hito del cine animado.(La Butaca)