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sábado, 11 de septiembre de 2010

TODO LO QUE TÚ QUIERAS





Todo lo que tú quieras
TÍTULO ORIGINALTodo lo que tú quieras
AÑO
2010
DURACIÓN
101 min.
PAÍS
DIRECTORAchero Mañas
GUIÓNAchero Mañas
MÚSICALeiva
FOTOGRAFÍADavid Omedes
REPARTOJuan Diego Botto, Najwa Nimri, Ana Risueño, José Luis Gómez, Pedro Alonso, Lucía Fernández,Ana Wagener, Alberto Jiménez, Paloma Lorena
PRODUCTORABellatrix Films S.L
WEB OFICIALhttp://www.todoloquetuquieraslapelicula.com/
GÉNERODrama | Familia
SINOPSISLa familia Velasco, compuesta por Leo, Alicia y su pequeña hija Dafne, de cuatro años de edad, vive una vida tranquila en la ciudad de Madrid. Alicia es, habitualmente, la persona encargada del cuidado y la educación de la niña. Durante las vacaciones de navidad Alicia muere, inesperadamente, tras un ataque de epilepsia, dejando a su marido solo con su hija. Leo, hombre conservador y homófobo, cuida de la pequeña como mejor puede. Dafne, muy afectada por la ausencia de su madre, reclamará continuamente la figura materna. Leo, con el único objetivo de buscar la felicidad de Dafne, será capaz de renunciar a sí mismo, luchando contra sus propios prejuicios, hasta el punto de perder su propia identidad. (FILMAFFINITY)

"Melodrama que se adentra en el mundo del delirio y la fantasía (...) La cierta deriva en que se sumerge esta película realmente singular (...) finaliza de manera sorprendente y se diría que ejemplar" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
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"Una propuesta inusual (...) La historia de un improbable sacrificio paterno se convierte en manos de Mañas (...) en un discurso que trasciende su llamativo enunciado" (Jordi Costa: Diario El País)
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"Tiene tantos pliegues emocionales el acordeón argumental que, aún comprendiéndolo, no se acaba de entender o asimilar. (...) Puntuación: ** (sobre 5)" (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)
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"Bienvenidas sean las propuestas arriesgadas, valientes, bonitas y bien resueltas que nos cuentan verdades como puños. (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Olga Pereda: Diario El Periódico)
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De entrada, esta es una película que incomoda: acostumbrados a prever todo tipo de historias alrededor de padres que se quedan solos al cuidado de su hijo, y también habituados a ver a hombres que se disfrazan de mujer, la tercera cinta de Achero Mañas logra escabullirse de los lugares comunes en ambos casos, porque Todo lo que tú quieras (y perdón por el juego de palabras fácil) no es... todo lo que tú esperas, sino una historia que gana en firmeza y seguridad conforme va sorteando tópicos de guión y se va construyendo su propia e indomable personalidad.
Después de El Bola y Noviembre, el cineasta vuelve a romper cualquier esquema preconcebido sobre él. Y, pese a ser este un film muy ligado a sus temas más queridos (la infancia y los disfraces), se sale por la tangente siempre, y encuentra en el personaje de Juan Diego Botto (excelente en sus matices) al mejor portavoz: en la vida (y el cine) vale la pena arriesgarse, y no se puede tener contento a todo el mundo. Porque terminas por hacer concesiones y pactos cobardes y, desde luego, creativa y existencialmente, frustrantes.
(Pere Vall De FOTOGRAMAS)
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Achero Mañas trató la violencia paterna en El Bola, su impecable opera prima, y homenajeó la memoria de su propio padre en Noviembre. Siete años le ha costado finalizar su tercer trabajo, que incide de nuevo en las relaciones paternofiliales, pues gira en torno a un hombre capaz de realizar cualquier sacrificio para sacar adelante a su pequeña.

Leo, abogado harto de llevar casos de custodias en divorcios, lleva una vida feliz con su mujer, Alicia, que es la que lleva todo el peso de cuidar y educar a Dafne, la hija de ambos, de cuatro años. Pero Alicia muere repentinamente a consecuencia de un ataque de epilepsia. A Leo se le da muy bien cuidar a su hija, pero la pequeña está tremendamente afectada por la ausencia de su madre. Como un pasatiempo infantil aparentemente cándido, a Leo se le ocurre pintarse los labios, y posteriormente ponerse una peluca, para "interpretar" a su esposa fallecida. Pero su hija le sigue pidiendo que haga de madre una y otra vez, e incluso quiere que le lleve al colegio de tal guisa. Leo acaba recurriendo a uno de sus clientes, un veterano transformista homosexual (al que antes había llegado a insultar), para que le enseñe a resultar convincente como travestido.

Ciertamente, Mañas tenía ante sí la enorme dificultad de hacer creíble el punto de partida, que un tipo de lo más normal, en el fondo homófobo, sea capaz de salir a la calle con un vestido con tal de complacer a su niña. De hecho, es cierto que el argumento es estrambótico. Pero el realizador lo compensa con la sentida emotividad de sus imágenes, que acaban llevando de la mano al espectador. Por muy excéntrica que sea la cinta, es también sincera y sobre todo inteligente y compleja. Se pueden tener prejuicios ante esta atípica propuesta, pero su desarrollo tiene interés.

El travestismo "inocente" -totalmente contrapuesto al del personaje homosexual de José Luis Gómez- acaba siendo una elaborada metáfora sobre la capacidad masculina para adaptarse a los nuevos tiempos, y realizar tareas y adoptar roles que antaño estaban reservados a la mujer. Pero nunca se presenta este juego de suplantación y travestismo como "normal", ni como la mejor solución, queda bastante claro que todo sucede en un caso de extrema necesidad, y que la situación ideal es que un niño tenga padre y madre, pues necesita de ambas figuras.

No se trivializa en ningún momento el tema central, el escapismo a través del juego que desarrollan entre el padre y la hija para suplir mediante la imaginación la pérdida del ser amado. Esto no puede ser un sustituto de la aceptación de la muerte, pero el protagonista corre el peligro de que su niña acabe confundiendo la realidad con la ficción...

Mañas, también autor del guión, trata al espectador con respeto, ofrece motivos para reflexionar en lugar de imponer su discurso, y parece haberle dado muchas vueltas a todo lo que aparece en pantalla.

Al cineasta no le preocupa que le tachen de políticamente incorrecto por sus críticas sutiles pero afiladas hacia un sistema judicial que siempre concede la custodia a la madre, y que dificulta a los padres ejercer como tales, salvo en lo referente a sus obligaciones económicas. Ataca a los jueces, y también a los psicólogos, que aplican una serie de dogmas, pero no son capaces de adaptarse a cada situación, y flexibilizar sus métodos si la situación lo requiere.

Sale airoso Juan Diego Botto de su papel más maduro hasta la fecha, y resiste el duelo con el gran José Luis Gómez, uno de los pesos pesados de la interpretación en España -sobre todo en el teatro-. En papeles pequeños pero importantes, brillan Ana Risueño, Najwa Nimri e incluso un anecdóticoAlberto Jiménez, que había rodado con Mañas El Bola. Pero con permiso de todos ellos, el gran hallazgo de la película es la expresiva niña Lucía Fernández, que literalmente enamora al espectador, y se luce en secuencias muy difíciles, como aquella en la que su padre le pide que le llame "papá" -una de las más estremecedoras-. Y es que el punto fuerte de el director de El Bola es contar cómo son los niños de verdad, no niños cursis de películas como los que se suelen ver en el cine español. (DE CINE 21)
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Todo lo que tú quieras es el tercer largometraje de Achero Mañas (Madrid, 1966), director de la laureada El Bola y la machacada Noviembre. Han pasado ocho años y el madrileño vuelve ahora a la dirección después de haber vivido en Nueva York, estudiado Filosofía y tenido a su segunda hija. La paternidad es, de hecho, el tema central de su nueva película, una cita evidentemente arriesgada (un hombre heterosexual se viste de mujer) que se asienta sobre dos joyas. Una es el hecho de haber encontrado a una niña como Lucía Fernández. Espectacular cría. Se nota que Mañas tiene ojo para los niños. No más ver a Juan José Ballesta dijo: tú eres El Bola. Y así fue la película (cuatro premios Goya). Y así ha sido la carrera de Ballesta. La otra joya del filme es haber dado el papel-bombón de Leo a Juan Diego Botto, que, ayudado por el guión, construye un personaje equilibrado y nada irrisorio. Está pidiendo a gritos una nominación al Goya.

Todo lo que tú quieras tiene también algún apartado excesivo, como el retrato de los padres de ella. Recordemos que no todos los ricos son intolerantes. A pesar de eso, la historia llega al espectador porque le cuenta algo que no le resulta ajeno. ¿Qué es una familia? ¿Qué es un hombre? ¿Qué es una mujer? ¿Qué sacrificio estás dispuesto a hacer por tu hijo? No es la primera vez que en el cine español vemos a un hombre vestido de mujer (Mi querida señorita, Tacones lejanos, La mala educación). Tampoco es la primera vez que vemos lo que es capaz de hacer un padre por su hijo (Padre Coraje). Pero está bien que nos sigan recordando dos cosas. Primero, que uno sigue siendo persona con independencia de cómo se vista o a quién meta en su cama. Y segundo, que la paternidad no deja de ser una heroicidad.

Bienvenidas sean, pues, las propuestas arriesgadas, valientes, bonitas y bien resueltas que nos cuentan verdades como puños.(EL PERIODICO DE CATALUNYA)