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viernes, 15 de octubre de 2010

LA RED SOCIAL







Título original: The social network. Dirección: David Fincher. País: USA.Año: 2010. Duración: 122 min. Género: Drama. Interpretación: Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), Andrew Garfield (Eduardo Saverin), Justin Timberlake (Sean Parker), Armie Hammer (Cameron Winklevoss/Tyler Winklevoss), Max Minghella (Divya Narendra), Rooney Mara (Erica), Rashida Jones (Marylin Delpy). Guión: Aaron Sorkin; basado en el libro “Multimillonarios por accidente” de Ben Mezrich. Producción: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael De Luca y Scott Rudin. Música: Trent Reznor y Atticus Ross. Fotografía: Jeff Cronenweth. Montaje:Kirk Baxter y Angus Wall. Diseño de producción: Donald Graham Burt. Vestuario:Jacqueline West. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España. Estreno en USA:1 Octubre 2010. Estreno en España: 15 Octubre 2010. No recomendada para menores de 7 años.

En “La red social”, el director David Fincher y el guionista Aaron Sorkin exploran el momento de la invención de Facebook, el fenómeno social más revolucionario del nuevo siglo. La película se basa en múltiples fuentes y se traslada desde los pasillos de Harvard a los cubículos de Palo Alto para capturar la emoción visceral de los inicios de un fenómeno que cambiaría la cultura actual y relatar cómo unió y después separó a un grupo de jóvenes revolucionarios. En el ojo del huracán se encuentran Mark Zuckerberg, el brillante alumno de Harvard que concibió una página web que parece haber redefinido nuestro tejido social de la noche a la mañana; Eduardo Saverin, el que fuera amigo íntimo de Zuckerberg, quien aportó el capital inicial para la joven empresa; Sean Parker, el fundador de Napster que trajo Facebook a los inversores de capital de riesgo del Silicon Valley; y los gemelos Winklevoss, los compañeros de Harvard que afirmaron que Zuckerberg les robó la idea y después le demandaron su titularidad.
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La escena inicial de La red social es la más frenética y pradigmática de este perfecto film de David Fincher. Con una pulcritud y un ojo clínico absolutamente magistrales, el guionista Aaron Sorkin, apoyado en una planificación dura, seca y firme de Fincher plantea una ruptura sentimental que va a marcar todas y cada una de las acciones posteriores del protagonista, Mark Zuckerberg, creador de la red social Facebook. De este modo, Sorkin y Fincher consiguen dotar de humanidad no ya a los personajes, robots superdotados obsesionados con encontrar una suplencia, una potenciación o un alivio para sus carencias sociales en el mundo real, sino que también dota de móvil emocional a la trama, en lo que no deja de ser una historia de espionaje industrial amateur y puñaladas traperas entre amigos.(CINE 365)
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Mark Zuckerberg, cuyo misterio encuentra su perfecto vehículo en la gestualidad esquiva y la musculatura derrumbada y hostil de Jess Eisenberg, bien podría ser el Charles Foster Kane de una era poseída por el vaciado del espíritu profetizado por el rostro de Peter Sellers en la película 'Bienvenido, Mr. Chance' (Hal Ashby, 1979). Sorkin parece haber detectado en él a un heterodoxa manifestación del utopista –el tipo que desafía el sistema de castas de las fraternidades americanas creando el club que acepta a cualquiera como miembro y que bate a la eficacia corporativa con las armas de la genialidad excéntrica–, pero también a una suerte de monstruo torturado (cuyo móvil es el resentimiento y la venganza) y a una paradoja trágica: el forjador de la mayor herramienta social (en realidad, un simulacro de relaciones) condenado al aislamiento y al más profundo aislamiento existencial.

En 'La Red Social' hay un sacrificio –Eduardo Saverin (Andrew Garfield), el amigo convertido en lastre abandonado en la ascensión al éxito– y un diablo tentador –Sean Parker (Justin Timberlake), que también será condenado a una singular inmolación por sus pecados en el aséptico, inmaculado universo de Facebook–, pero todo ello funciona como latencia y eco de viejas construcciones mitológicas en lo que, en realidad, se afirma como sobrecogedor retrato de unos tiempos (nuestro presente) marcados por la asfixia del significado y la implacable entrada en una sensibilidad casi posthumana.

David Fincher parece asumir el papel de fiel transcriptor de un guión impecable, y solamente se permite una puntual floritura de estilo, pero consigue fundar un nuevo clasicismo a través de una escritura que, de tan perfecta, resulta inquietante. Como el propio Mark Zuckerberg.(FOTOGRAMAS)

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Para mapear los orígenes de Facebook, el gran fenómeno social del siglo XXI, La red social se pregunta si su cofundador, el billonario postadolescente Mark Zuckerberg, es o no un capullo. También se plantea si ser un capullo es una elección o un accidente, y si en realidad hay alguna diferencia. En todo caso, aunque deja claro todo el daño que Zuckerberg causó en su ascenso, David Fincher y el guionista Aaron Sorkin se resisten a representarlo como un Anticristo tecnológico. Fincher dijo una vez que los cuatro rasgos ideales para un cineasta son la beligerancia, la paranoia, el miedo al fracaso y la necesidad de ser querido, y considerando que esos atributos son precisamente los que definen al protagonista de La red social, se intuye que las simpatías del director se alinean con ese monstruo social y no con todos aquellos a quienes pisoteó. Además, ésta es la película que Zuckerberg habría hecho de no saber que era sobre sí mismo.Se entiende, pues, que el gran tema de este clásico instantáneo tenga menos que ver con la concepción del medio social que con otro tipo de circuito cerrado igual de complejo: el ego masculino. Zuckerberg, imagina Sorkin, reconfiguró el tejido virtual para impresionar a una chica (Rooney Mara), que se llama Erica pero bien podría llamarse Rosebud. Pero no es ese el único motivo, tampoco el dinero. También hay necesidad de poder y control, una personalidad obsesiva y adictiva y un miedo atroz a ser excluido que a su vez es causa o efecto de su afán por excluir.Además de este retrato en primer plano, La red social logra ser una monumental panorámica, el paisaje del zeitgeist. Fincher ha creado la película que mejor define a quienes han definido nuestro tiempo -es, pues, un evento cinematográfico imprescindible--, empujándonos a vivir nuestras vidas online --no como una evasión de la existencia corporal, sino como una prolongación segura y privada? y convirtiéndonos en una sociedad de narcisistas, obsesionados por remodelar constantemente nuestro perfil con el fin de ser más populares. Que mientras creaba la herramienta ideal para hacer amigos -o amigos de Facebook--, Zuckerberg se aislara más y más no solo resulta irónico, también añade tragedia a la intriga.Porque eso es La red social, un misterio poliédrico, un intrigante rompecabezas que Sorkin nos presenta a través de una narración intrincada como un nido -aunque de claridad meridiana? y una frenética sucesión de agresivas voleas verbales que suenan como una retahíla de emails leídos a toda pastilla pero, eso sí, con la impecable corrección de Harvard. Y Fincher se rinde a la maestría de ese guión. Quizás porque ya no necesita demostrar nada, en términos de pirotecnia técnica es la película más modesta que ha hecho. Quizá por eso mismo, tal vez sea la mejor.(CINEMANIA)

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