Seguidores

sábado, 22 de enero de 2011

MÁS ALLÁ DE LA VIDA







Película: Más allá de la vida. Título original: Hereafter. Dirección: Clint Eastwood. País: USA. Año: 2010. Duración: 124 min. Género: Drama.Interpretación: Matt Damon (George), Cécile De France (Marie Lelay),George y Frankie McLaren (Marcus/Jacob), Jay Mohr (Billy), Bryce Dallas Howard (Melanie), Marthe Keller (Dra. Rousseau), Thierry Neuvic (Didier).Guion: Peter Morgan. Producción: Clint Eastwood, Kathleen Kennedy y Robert Lorenz.Música: Clint Eastwood. Fotografía: Tom Stern. Montaje: Joel Cox y Gary D. Roach.Diseño de producción: James J. Murakami. Vestuario: Deborah Hopper. Distribuidora:Warner Bros. Pictures International España. Estreno en USA: 15 Octubre 2010. Estreno en España: 21 Enero 2011. No recomendada para menores de 7 años
----------------------------------------------------------------------------------
“Más allá de la vida” cuenta la historia de tres personas que están obsesionadas por la mortalidad de formas diferentes. Matt Damon interpreta el personaje de George, un obrero que tiene una conexión especial con la vida después de la muerte. En el otro lado del mundo, Marie, una periodista francesa, tiene una experiencia cercana a la muerte que sacude su concepto sobre la realidad. Y cuando Marcus, un escolar londinense, pierde a la persona que estaba más cercana a él, necesita desesperadamente respuestas. Mientras cada uno de ellos busca la verdad, sus vidas se cruzan, cambiando para siempre por lo que creen que podría —o debería— existir en el más allá.
----------------------------------------------------------------------------------
La proximidad con la muerte que experimentan Marie, Marcus y George genera en ellos una necesidad de explorar los márgenes del mundo tanto físico como espiritual, en un intento casi desesperado por encontrar respuestas. A Marie este descubrimiento le da fuerzas para cambiar de vida, mientras que para George, su capacidad de estar en contacto con la muerte se convierte en una condena de la que no puede escapar. Eastwood rastrea la cotidianeidad de sus personajes, capta la soledad a la que se ven abocados: Marie, incomprendida por aquellos que la rodean, ridiculizada y desplazada en su trabajo; Marcus, mirando con tristeza la cama vacía de su hermano y sintiendo que le han arrebatado algo para siempre; George siendo consciente que no será nunca capaz de encontrar una pareja con la que compartir su naturaleza… Esos son los mejores momentos de Más allá de la vida, cuando Eastwood es capaz de imprimir un poco de personalidad, de insuflar la melancolía que le caracteriza en las acciones de sus criaturas, de conseguir hacerlos humanos y no rebajarlos a la condición de caricaturas del fanatismo religioso. Y es que el substrato místico que recorre la película desde el principio se convierte en un obstáculo imposible de superar, algo que conduce al director a terminar cayendo en algunos excesos imperdonables que provocan sonrojo por su ingenuidad panfletaria y lastran los posibles hallazgos contenidos en la obra. ¿Es la creencia en el Más Allá el único asidero del hombre en estos tiempos de inestabilidad económica y política, de atentados terroristas y de catástrofes naturales? Eso parece hacernos creer Eastwood, en un discurso maniqueo que parece más sacado del productor ejecutivo en la cinta, Steven Spielberg, que de él mismo. En cualquier caso, Más allá de la vida confirma el paulatino declive (ya patente enInvictus) que inició este clásico del cine contemporáneo que es Clint Eastwood, que parece encontrarse más perdido que los personajes de su última película por no encontrar últimamente una buena historia que contar.(CINE 365)
------------------------------------------------------------------

Uno de los pilares del cine de Clint Eastwood se halla en la esporádica y deliberada suspensión de su verosimilitud, una estrategia que tuvo su punto culminante en la hawksiana'Space Cowboys', protagonizada por unos carismáticos abuelos astronautas.'Más allá de la vida' vuelve a reclamar del espectador una fe absoluta en la ficción (aquí, de marcado carácter sobrenatural), un gesto anacrónico en tiempos de interrogantes y sospechas. Sin rastro alguno de ironía y próximo al exceso sentimentalista, Eastwood construye un drama planetario a tres bandas, en el que supervivientes de tsunamis y amenazas terroristas nos presentan la posibilidad de la vida tras la muerte como una certeza.

Con ademán proselitista y una confianza plena en su poder de conmoción (la búsqueda de la lágrima y el posterior sosiego), Eastwood se descubre atrapado por un guión, firmado por Peter Morgan ('The Queen' o 'El Desafío: Frost contra Nixon'), cuya alarmante falta de matices se evidencia en la insistente apelación a su naturaleza dickensiana. Aun así, el director consigue cuajar momentos de meridiana honestidad, concentrados en la subtrama en la que un afectado Matt Damon se aproxima a la extraordinaria Bryce Dallas Howard, cuyo luminoso rostro le sirve a Eastwood para esculpir las sombras y fantasmas de la soledad.(FOTOGRAMAS).

---------------------------------------------------------------------------------

La narración entremezcla tres historias a las que cuesta encontrar acomodo dentro de un mismo relato, que si bien funcionan por separado su fusión en un sólo entramado dramático se antoja a todas luces imperfecta, víctima no sólo de la mencionada falta de ritmo, sino también de una disociación entre ellas que no parece encontrar fundamento hasta una resolución que, aunque válida y lógica, se presenta un tanto afín a un simple compromiso de ponerle punto y final a la historia sin que por ello la emoción haga acto de presencia. Los actores por su parte defienden con aplomo la parte que les toca, en especial Cécile de France y Frankie McLaren (el niño) quienes proyectan más y mejor que un correcto Matt Damon al que nunca se le ve cómodo con un personaje que tampoco parece estar cómodo con su intérprete, algo que demuestra el cómo Bryce Dallas Howard se lo "come" en las dos o tres escenas que comparten. 'Más allá de la vida' vendría a ser un Eastwood menor, uno de las películas menos inspiradas de los últimos años de un cineasta al que no obstante siempre hay que tener en cuenta pues, aun siendo un film menor, no deja de tener un evidente interés cuyos resultados artísticos se elevan lo justo como para poder contemplarla como una ineludible alternativa más que seria ante el vacío de rellenar dos horas de nuestras vidas. Porque no es una película mala... pero tampoco luce como una de las buenas, ese es el problema, por más que el paso de los minutos una vez terminada la proyección jueguen a favor de una cinta cuyo recuerdo se sobrepone a su visionado.(EL SÉPTIMO ARTE).

----------------------------------------------------------------------------------

El "joven" Clint Eastwood sigue en plena forma, y aunque aquí no obtiene su película más redonda, justo es reconocerle que acomete un reto nada fácil: reflexionar sobre un trance que nos aguarda a todos, el de la muerte. Ciertamente que ha mirado éste en muchos fimes, piénsese enMillion Dollar Baby y Gran Torino. Pero si en esos casos se abordaba la "muerte por compasión" y el sacrificio de entregar la vida por el otro, aquí se da vueltas al interrogante de qué viene después de morir, y el deseo natural de todo ser humano de retomar el contacto con los que nos han dejado. Ello sin detenerse en ninguna religión en particular, sólo se quiere subrayar que es bastante razonable pensar que no todo se acaba aquí. Y que junto a experiencias sobrenaturales más o menos plausibles, existe también mucho farsante que vive de la credulidad y desconsuelo ajenos

Firma el guión de la cinta Peter Morgan, que abandona las historias de personajes reales que le han caracterizado hasta ahora -La Reina, El desafío. Frost contra Nixon-, para crear una trama completamente de ficción, compuesta por tres hilos narrativos muy nítidos. Lo cierto es que dichos hilos resultan inicialmente inconexos, a no ser por el tema de la muerte, con lo que el esfuerzo del guionista -y luego, del director- consiste en saltar de uno a otro para situar al espectador, procurando no perderlo. La meta se logra parcialmente, pues Morgan e Eastwood se toman su tiempo, quieren definir con primor a los personajes -con momentos brillantes, auténticos hallazgos-, pero a veces se demoran en exceso. Eso sí, al final nos llevan adonde quieren, y los últimos veinte minutos son sin duda lo mejor de la cinta, entonces se desatan climáticamente todas las emociones.(DE CINE 21).

-------------------------------------------------------------------

Es de esta última historia, sin embargo, que se debe resaltar su inicio, que sería además la introducción del filme. Clint Eastwood, así como pasa en gran parte de sus dramas, toma, mide y calcula su tiempo de tragedia. Es leve el presentimiento del espectador ante una posible catástrofe o desgracia. La catarsis es repentina y son estas primeras escenas del tsunami las más chocantes. Lo que podría ser toda una oportunidad de lucirse con efectos especiales, Eastwood toma el control no cayendo en exageraciones de destrucción o personas revolcándose en medio de las aguas. Los efectos son impecables, ajustados, apenas una antesala a lo que nos debe de interesar los próximos 120 minutos; el límite entre la vida y la muerte parece no estar tan alejado de nuestras vivencias.(CINECRITICO DEVANE).

------------------------------------------------------------------

En 1989, tras conquistar a todos los públicos con películas que aunaban la calidad y la comercialidad, Steven Spielberg cosechó algunos de los peores comentarios de su carrera con Always (Para siempre), película sobre la delgada línea que separa en ocasiones la vida de la muerte y sobre la posibilidad de establecer contacto con el más allá, ya sea de forma carnal o espiritual. Un tema peligrosísimo porque incluso el mejor director se puede hundir por culpa de aspectos tan distintos como la cursilería o la dificultad para visualizar los fenómenos alejados de la ciencia.

En esa categoría de "mejor director" también podría entrar Clint Eastwood, que ha hecho oídos sordos a los pobres resultados de Always al componer Más allá de la vida , película-puzzle sobre la obsesión por la muerte y sus consecuencias, coproducida por, precisamente, Spielberg. Eastwood, sin embargo, ha controlado mejor las aristas más arriesgadas de la propuesta y, ayudado por ese poso de tranquilidad, de seguridad, de naturalidad, de clasicismo que siempre tienen sus últimas películas, ha compuesto un melodrama melancólico y reposado, fluido y nada grandilocuente, sobre esa leyenda urbana titulada algo así como las-luces-blancas-al-final-del-túnel. Una película lejos de sus últimas obras maestras (Mystic river y Million dollar baby), pero en modo alguno desdeñable.

En primer lugar, el director hace bien en complicarse lo menos posible con la visualización de los contactos paranormales entre vivos y muertos del médium interpretado por Matt Damon. A Eastwood , y quizá también a su reputado guionista, Peter Morgan (La reina, El desafío: Frost contra Nixon), lo que le interesa de verdad es la lacra mental que a veces supone haber sobrevivido por los pelos a una experiencia al borde de la muerte. Se vive pero no del mismo modo. El óbito te ha mirado a los ojos, te ha dejado marchar, pero se es otro. Y es ahí, más allá de la espectacularidad de la secuencia inicial, ambientada en el tsunami del océano Índico de 2004, donde la película tiene su punto fuerte.(EL PAIS)


-----------------------------------------------------------------

Eastwood parte de un guión que le pone demasiados escollos a sortear. El principal es una cierta indefinición, algunos lugares comunes bastante irritantes y una especie de aleatoriedad de los hechos que culmina de manera bastante artificiosa, con ese esperable encuentro de las tres historias que se deben cruzar por necesidad. A uno le queda la sensación de saber que eso iba a ocurrir, pero no por qué debía ocurrir fuera como fuese. De modo que todo se instala en lo forzado a medida que va avanzando el relato hasta llegar a unos últimos 20 minutos en que la gratuidad de los hechos toma escandalosamente las riendas. Y al final la historia no tiene más remedio que terminar cediendo ante una emotividad de lo más pastosa hasta desembocar en un anticlímax bastante fofo.
Una lástima. El conjunto queda deslucido, uno sale avinagrado del cine y tiene que dar a lo que acaba de ver bastantes más vueltas de lo deseado para que al final las virtudes se antepongan a los defectos y se llegue a la conclusión definitiva: tiene sus bocados correosos, pero al fin y al cabo "Más allá de la vida" es una película estupenda.(LA CASA DE LOS HORRORES)
------------------------------------------------





No hay comentarios:

Publicar un comentario