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viernes, 18 de febrero de 2011

CISNE NEGRO








Película: Cisne negro. Título original: Black swan. Dirección: Darren Aronofsky. País: USA. Año: 2010. Duración: 110 min. Género: Drama, thriller psicológico. Interpretación: Natalie Portman (Nina), Vincent Cassel(Thomas Leroy), Mila Kunis (Lily), Barbara Hershey (Erica), Winona Ryder(Beth). Guion: Mark Heyman, Andrés Heinz y John McLaughlin; basado en un argumento de Andrés Heinz. Producción: Mike Medavoy, Arnold W. Messer, Brian Oliver y Scott Franklin. Música: Clint Mansell. Fotografía: Matthew Libatique. Montaje:Andrew Weisblum. Diseño de producción: Thérèse DePrez. Vestuario: Amy Westcott.Distribuidora: Hispano Foxfilm. Estreno en USA: 3 Diciembre 2010. Estreno en España: 18 Febrero 2011. No recomendada para menores de 12 años.
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“Cisne negro” narra la historia de Nina, una bailarina de una compañía de ballet de la ciudad de Nueva York cuya vida, como la de todos los de su profesión, está completamente absorbida por la danza. Nina vive con su madre, Erica, una bailarina ya retirada que apoya con entusiasmo la ambición profesional de su hija. Cuando el director artístico Thomas Leroy decide sustituir a la bailarina principal en la nueva producción de la temporada, “El lago de los cisnes”, Nina es su primera elección. Pero Nina tiene competencia: una nueva bailarina, Lily, que también ha impresionado gratamente a Leroy. “El lago de los cisnes” requiere una bailarina que pueda interpretar tanto al Cisne Blanco, con inocencia y elegancia, como al Cisne Negro, que representa la astucia y la sensualidad. Nina se adecua perfectamente al papel del Cisne Blanco, pero Lily es la absoluta personificación del Cisne Negro. Mientras la rivalidad entre las dos jóvenes bailarinas va transformándose en algo más que una encrespada relación, Nina empieza a conectar con su lado más oscuro, con una temeridad tal que amenaza destruirla.
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Lo que realmente importa es que Aronofsky ve el mundo con los ojos de su heroína, y se mete dentro de su cuerpo y de su cabeza para que lo veamos y lo pensemos igual que ella, como si su delirante transformación recogiera ecos de 'La mosca' (David Cronenberg, 1986) pero también de 'Repulsión' (Roman Polanski, 1965), película de la que 'Cisne Negro' parece un remake en formato panorámico, con sus fantasmas eróticos y su locura orgánica. Importa más la imagen que la letra, importa más el rescendo sinfónico de la psicosis de Nina (a la que Portman se entrega con generosidad, haciendo creíbles las heridas, el onanismo entre peluches, los nerviosos pasos de baile) que la falta de sutileza de la trama.

Imagínense qué ocurriría si 'Las Zapatillas Rojas' (1948) estuviera dirigida a cuatro manos por Brian De Palmay Dario Argento, directores que, como Michael Powell y Emeric Pressburger, son estetas de lo imposible. El resultado se parecería a 'Cisne Negro': formalista que se guía por la intuición y desecha la lógica, Aronofsky contempla el mundo de la danza atendiendo a su dinámica interna de dolor y sacrificio y utilizándolo como excusa para unirse a su celebración del movimiento y la modulación, a la vez bella y monstruosa, del cuerpo. Esa celebración de la fi sicidad del arte del baile clásico es también una celebración de la piel de la película, de su textura y de sus piruetas suicidas. Es una celebración del cine en su expresión más libre y demente; el cine entregándose a los excesos operísticos propios de la vida que quiere contar; el cine más grande que la vida, a secas.(FOTOGRAMAS).

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Sin duda, el gran valor de la película reside en la soberbia actuación de Natalie Portman, que se perfila como gran favorita al Oscar de Hollywood, con una compleja actuación, de bailarina obsesiva, autoexigente, destructiva, perfeccionista, que va siendo fagocitada por el personaje de Odette, la reina de los cisnes, sin que sea posible distinguir a la persona de la protagonista del cuento. Además en algunas escenas, irradia sensualidad por los cuatro costados (recordando en un momento a una de las míticas escenas onanistas de "El último tango en París"). Su actuación es de método, conmovedora pero no histriónica ni pasada de vueltas y en sus hombros reside casi toda la cinta, que resplandece gracias a ella. Los demás actores están correctos, la controladora y frustrada madre (Barbara Hershey) portadora también de luces y sombras en un personaje ambiguo, la nueva compañera de baile (Mila Kunis), vampiresa putona que va a pervertir a la delicada e inocente Nina, ambicionando hacerse con su papel a lo “Eva al desnudo” (película, por cierto, de la que hay cierta influencia) y el director de la compañía de baile, exigente y dominador (Vicent Cassel). Bienvenida sea también la breve aparición de Winona Ryder, como destronada primera bailarina (aunque un poco irreconocible, la verdad). Pero Portman lo borda, teniendo en cuenta que, aunque ya había tomado clases de ballet hasta los 13 años de edad, no se había enfundado nunca más unas puntas o unas zapatillas, teniendo que sufrir, a sus 28 años, edad a la que se suelen retirar las bailarinas, extremas jornadas de entrenamiento diario de cerca de 16 horas durante un año. Chapeau por Natalie.(EL SEPTIMO ARTE).

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Intensa película sobre el mundo de la danza, aunque muchas de sus ideas pueden aplicarse a cualquiera de las bellas artes. El guión de Mark Heyman, John JMcLaughlin y Andres Heinz a partir de una idea de este último, incide en el cariz obsesivo que pueden cobrar unas legítimas aspiraciones profesionales de llegar a lo más alto. Obsesión que gana en intensidad con la sombra de una madre frustrada, que quiere realizarse en su "niña", y con los métodos de trabajo de Thomas. En efecto, frente a la vieja idea de algunos actores que dicen no llevarse sus personajes a casa, aquí prevalece, por la presión de Thomas, el planteamiento de que para componer el cisne negro es necesario rebuscar en la parte más oscura de uno mismo, "explorando" en la propia sexualidad y "dejándose llevar". Esta doble influencia, más su propia sensibilidad y ambición, que le hacen ver en la recién llegada Lily una rival, conforman en Nina un cóctel verdaderamente explosivo. En lo último, y en una diva venida a menos, se detecta la huella imborrable de un clásico sobre el teatro, Eva al desnudo, aunque la película que nos ocupa tiene su propia originalidad.

El crudo film, a modo de arriesgada fábula, habla de la fragilidad del artista y los excesos enfermizos por alcanzar su sueño, tomando pie de la propia trama de "El lago de los cisnes". Lo hace con dureza a veces desagradable, por la exigencia física -esos sarpullidos, el modo en que se trabajan los pies-, o por el camino de desenfreno que Nina emprende en una noche loca y alucinada, donde resulta difícil distinguir la realidad de lo que es una proyección de una mente que empieza a enloquecer, a no pisar suelo firme.(DECINE21).

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Darren Aronofsky da de nuevo en la diana. Una historia peculiar, una experiencia única no fácilmente digerible para todo tipo de públicos, que puede satisfacer más o menos, pero que nos deja con algunos momentos de cine turbadores para clavarse en nuestra memoria. En parte es el Aronofsky más asequible, como en la estupenda 'El luchador', y también el más obsesivo o hermético, caso de su opera prima 'Pi' o la de culto 'Réquiem por un sueño', con las obsesiones y los demonios que produce una mente frágil como telón de fondo.

Y lo hace desde un mundo tan presuntamente sofisticado y elegante como el del ballet, de manera siniestra e inquietante, una nueva vuelta de tuerca a 'Eva al desnudo' y un drama psicológico reconvertido en thriller de horror para hablarnos de lo más oscuro de la naturaleza humana y de la condición artística, de la obcecación por la perfección, de un arte y una pasión que requiere de entrega total y por medio de su desquiciada protagonista, una fabulosa e inmensa Natalie Portman como nunca habíamos visto hasta ahora, en un personaje que le permite multitud de registros y expresiones, una muñeca de porcelana de psique perturbada, desamparada y amenazante por igual
.(CINEMPATÍA).

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Si no apareciera la firma de Aronofsky en Black swan, podrías apostar a que esta película la habían dirigido a medias el Polanski de Repulsión y el Haneke de La pianista. Durante gran parte del metraje posee el estilo visual, la atmósfera, las obsesiones, el tono enfermizo y perturbador, las perversiones mentales de esos dos cualificados buceadores del mal. En el desenlace aparece desgraciadamente lo peor de Aronofsky, su afición al desmadre, sus caprichosos delirios, su vocación de epatar.

Antes ha narrado de forma modélica los ensayos para una nueva versión del ballet El lago de los cisnes , la subterránea y maquiavélica lucha entre las bailarinas para conseguir el protagonismo. Aronofsky combina el psicologismo, la intriga y el terror describiendo la esquizofrénica personalidad de una mujer vampirizada por su madre, deseada por el retorcido director de la obra, manipulada por sus feroces competidoras, alguien que encarna con naturalidad la pureza del cisne blanco pero que descubre su lado oscuro, su facilidad para transformarse en el tenebroso cisne negro.

Aronofsky cuenta esta temible historia con poderoso sentido visual, con suspense, con desasosiego. Da mucho miedo el infierno mental que vive esa mujer con anverso angelical y reverso demoniaco, sus automutilaciones, su problemática sexualidad. El inquietante talento del director y la maravillosa interpretación que realiza Natalie Portman de los fantasmas que acorralan a ese trágico personaje, logran permanente hipnosis en el espectador. Por ello resulta aún más enervante que al final ese turbio universo se convierta en un esperpento barato, en efectismo hueco.(EL PAIS).

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4 comentarios:

  1. Espero verla pronto. Un saludo Anthony

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  2. No la he visto todavía,pero según dicen la interpretación de Natalie Portman es para el Oscar.Saludos Isabel.

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  3. Para mí una de las mejores películas de los últimos 5 o 10 años. Desoladora y subversiva, con un estilo visual brillante. Eso sí, no creo que sea para todos los gustos... Imagino que será una de esas películas que apasiona a unos y repele a otros. Aun así, de visionado obligatorio a mi parecer!

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  4. Efectivamente ,Miguel,como en todas las películas,hay gustos para todo y no podía ser menos en esta, que tiene visos de división de opiniones.Veremos en los Oscars.

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