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viernes, 11 de febrero de 2011

VALOR DE LEY










Película: Valor de ley (True grit). Título original: True grit. Dirección: Joel Coen y Ethan Coen. País: USA. Año: 2010. Duración: 108 min. Género:Drama, western. Interpretación: Jeff Bridges (Rooster Cogburn), Matt Damon (LaBoeuf), Josh Brolin (Tom Chaney), Barry Pepper (Lucky Ned),Hailee Steinfeld (Mattie Ross). Guion: Joel Coen y Ethan Coen; basado en la novela de Charles Portis. Producción: Scott Rudin, Ethan Coen y Joel Coen.Producción ejecutiva: Steven Spielberg, Robert Graf, David Ellison, Paul Schwake y Megan Ellison. Música: Carter Burwell. Fotografía: Roger Deakins. Montaje: Roderick Jaynes. Diseño de producción: Jess Gonchor. Vestuario: Mary Zophres. Distribuidora:Paramount Pictures Spain. Estreno en USA: 22 Diciembre 2010. Estreno en España:11 Febrero 2011. No recomendada para menores de 7 años.
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El padre de la niña de catorce años Mattie Ross es asesinado de un disparo a sangre fría por el cobarde Tom Chaney, y ahora ella está dispuesta a hacer justicia. Buscando la ayuda del jefe de policía Rooster Cogburn, un borracho de gatillo fácil, se marcha con él —a pesar de su oposición— para atrapar a Chaney. La sangre vertida de su padre le hace perseguir al criminal hasta el territorio indio y encontrarle antes de que elranger llamado LaBoeuf le atrape y le lleve de vuelta a Texas por haber asesinado a otro hombre.
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Hay una diferencia sustancial entre Ladykillers, el remake que realizaron los hermanos Coen de la obra maestra de Alexander Mackendrick,El quinteto de la muerte, y Valor de ley, la nueva versión emprendida por Joel y Ethan tanto del film homónimo de Henry Hathaway como de la novela de Charles Portis en que se basaba: la primera fue una mera fotocopia y tan siquiera tenía trazos del habitual manierismo posmoderno que se les imputa a los Coen, mientras que la segunda es una recreación con todas las de la ley, y con mucho valor, parafraseando el título de la película.

Porque volver ahora sobre el territorio horadado por Hathaway y John Wayne en 1969, en el que no es, además, uno de los westerns más concluyentes del realizador –está un tanto por debajo de Del infierno a Texas, Los cuatro hijos de Katie Elder o Nevada Smith–, es mayor desafío que recrear aquella brillante comedia británica de los cincuenta creyendo que con poner a Tom Hanks al frente del reparto todo está solucionado. Hanks nunca podrá ser Alec Guinnes, intérprete del personaje que emula en Ladykillers, mientras que Jeff Bridges, salvando todas las distancias que se quiera, sí puede incorporar, aún con mayor escepticismo, el tipo de personaje al que dio vida Wayne en aquella extraña mezcla entre western de resistencia clásica y film del Oeste otoñal. Salvada pues la comparación actoral (y conviene decir que tanto Matt Damon como Hailee Steinfeld están infinitamente mejor que los actores que interpretaron sus mismos personajes en el film original, el muy discreto Glen Campbell y la chirriante Kim Darby), quedan las sugerencias, mejoras y equilibrios que Valor de ley propone respecto al film de Hathaway, aunque tampoco ese debería ser un tema esencial habida cuenta del escaso recuerdo que se tiene hoy del primer Valor de ley, en particular, o del cine de su director, en general.

Los Coen han introducido una considerable dosis de hiperrealismo, que afecta no solo a la configuración de decorados o ropajes, sino a la plasmación de la violencia –en detalles tan secos como el de Bridges cogiéndole la lengua ensangrentada a Damon para que no se la muerda– o, incluso, el gesto cansado de montar a caballo durante días. También un halo de cierta y triste nostalgia que surge de la forma de estructurar el relato en primera persona, tan distinto de la película de Hathaway. Pero hay también mucho respeto. Por ello no falta la secuencia capital del film, aquella en la que el viejo Rooster se enfrenta con cuatro pistoleros como si se tratara de una justa medieval, cogiendo con la boca las bridas de su caballo y disparando a diestra y siniestra con sus dos revólveres.(CINE 365).

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Aunque 'No es país para viejos' contenía más de un guiño al género,'Valor de ley' debería constar como el primer western de los Coen. Aunque tratándose de estos devotos de la ironía posmoderna, el resultado no podía sino apuntar a la impureza. Planteada como una fábula sobre el valor de la venganza, la pérdida de la inocencia y la posibilidad del perdón, esta relectura del film de 1969, que retorna a la novela de Charles Portis, se erige en una hipnótica fantasmagoría plagada de reliquias del Viejo Oeste. Recorrida por un halo agónico, apuntalada sobre numerosas escenas nocturnas y otras tantas viñetas pulp, recoge el guante de testamentos westernianos como 'Dead Man'o 'Wild Bill', aunque, curiosamente, su referente más directo podría ser el gótico cuento de hadas de'La Noche del Cazador'.

Así, asordinando el cinismo de su mirada, pero conservando intactas la mordacidad y el retorcido humor negro, los Coen vuelven a retratar el choque entre la cara amable del espíritu yanqui y la cruda realidad de la América amoral, habitada por monstruos deformados y antihéroes moribundos.(FOTOGRAMAS).

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Malacostumbrados por los mismísimos hermanos Coen, que arrastran hasta los extremos más insospechados algunos de los códigos clásicos del cine norteamericano hasta desvirtuar los géneros; el cuerpo pide revancha, o al menos llevar el análisis de sus películas hasta el paroxismo que ellos promueven con su cine. Según esta extraña teoría que bien pudiera servir sólo para ocultar las carencias del crítico que esto escribe, el Valor de ley de los Coen no es ni siquiera ese antiwestern que aparenta a gritos, a la luz de esa revisitada teoría sobre el cine de esta pareja genial que dice que Muerte entre las flores es una gloriosa antipelícula de gangsters, que Oh, Brother es el perfecto antimusical o queEl hombre que nunca estuvo allí e incluso El gran Lebowski, son los ejemplos más talentosos de anticine negro que ha dado el Séptimo Arte. Algo de eso hay, pero si existen películas que no están ambientadas en el Oeste a las que todos consideramos westerns (de Los siete samuráis a La carretera,pasando este mismo mes por Winter's Bone), si estamos hartos de escuchar que No es país para viejosera una auténtica película del Oeste, si algo huele siempre a chamusquina creativa en la propuesta de los Coen, sólo nos queda una salida: aunque sea una gran película, una de las más sólidas del año... Valor de ley no es un western. Aunque lo parezca.

¿Razones? El Valor de ley de los Coen no quiere saber nada de su predecesora. Más luminosa y optimista, casi cantarina, la película del profesional Henry Hathaway tenía poca chicha, y menos recorrido incluso que su cowboy, 'Rooster' Cogburn, que le dio el Oscar a John Wayne, y hasta una secuela cuando todavía no era moda. Escondidos tras las apariencias, los Coen dan la espalda a los paisajes, que nunca toman protagonismo; no hacen hincapié en el territorio sentimental, indio o no, ni frecuentan el saloon. Prefieren quedarse en el cuarto trasero del Oeste, donde sobreviven sus tres principales personajes (los juzgados, la letrina, la trastienda de un chino, una casa de la pradera que nunca conocemos y hasta un circo). Tampoco hay épica ni leyenda, y ahí es donde rescatan su peculiar humor, socarrón y desmitificador: como tantas veces, sus personajes bordean el ridículo, hasta el punto de entrever al 'Nota' Jeff Bridges en su 'Rooster' borrachín en la redundante escena de los tiros al aire.

Para seguir retratando a su manera las (estúpidas) motivaciones que rodean al crimen, Joel y Ethan Coenno creen en los vaqueros, meras comparsas. No es casualidad que, como en Fargo, le hayan entregado su filme a una chica. Y dan un paso más: sólo hay que ver cómo esta niña, una portentosa Hailee Steinfeldque se eleva por encima de Bridges y Damon entre secundariosde daguerrotipo, se ciñe a la Ley y la razón, no reconoce los usos del Far West, los subvierte con su cabezonería, y aún así sobrevive, rodeada de criminales, más fuerte que ellos, un poco como los mismísimos hermanos Coen en el mundo del cine. Hollywood ha puesto precio a su cabeza, pero siguen cabalgando.(CINEMANIA).

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