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sábado, 19 de marzo de 2011

EL MUNDO SEGÚN BARNEY








Película: El mundo según Barney. Título original: Barney’s version.Dirección: Richard J. Lewis. Países: Canadá e Italia. Año: 2010. Duración:132 min. Género: Drama. Interpretación: Paul Giamatti (Barney Panofsky),Dustin Hoffman (Izzy Panofsky), Rosamund Pike (Miriam), Minnie Driver (la segunda Sra. P.), Rachelle Lefevre (Clara), Scott Speedman (Boogie), Bruce Greenwood (Blair), Macha Grenon (Solange), Jake Hoffman (Michael Panofsky). Guion:Michael Konyves; a partir de la novela de Mordecai Richler. Producción: Robert Lantos.Música: Pasquale Catalano. Fotografía: Guy Dufaux. Montaje: Susan Shipton. Diseño de producción: Claude Paré. Vestuario: Nicoletta Massone. Distribuidora: Universal Pictures International Spain. Estreno en Canadá: 24 Diciembre 2010. Estreno en España: 18 Marzo 2011. No recomendada para menores de 7 años.
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“El mundo según Barney”, basada en la premiada novela ‘La versión de Barney’, de Mordecai Richler, es la historia de un hombre aparentemente corriente que tiene una vida extraordinaria. El cándido relato de Barney, tal como nos lo cuenta, recorre cuatro décadas y dos continentes, y nos lleva por los numerosos buenos momentos y por algunos de los malos de su larga y pintoresca vida. La razón por la que Barney debe contarnos su historia, o al menos su versión, es que su peor enemigo acaba de publicar un libro revelador que saca a relucir los capítulos más comprometedores del pasado de Barney: los muchos y en numerosas ocasiones turbios acuerdos empresariales que le llevaron al éxito; los tres matrimonios que han llegado a su fin, y –aquí viene el mayor problema– la misteriosa desaparición de Boggie, el mejor amigo de Barney, un posible asesinato del que Barney sigue siendo el principal sospechoso. Dado que su memoria empieza a fallar, y tiene la mala costumbre de emborracharse hasta perder el sentido en los momentos clave, Barney nos lleva con paso inseguro por el camino de los recuerdos, no sólo para explicar su vida a los demás, sino para explicársela a sí mismo.
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He aquí un texto y un actor, y algunas cosas más. El mundo según Barney no es una película con patina excesivamente teatral o literaria, como podría desprenderse de esta aseveración. Sin ser nada del otro mundo, el trabajo de puesta en escena de Richard J. Lewis, cineasta procedente de otro medio, el televisivo, se apuntala en la contención –lo que ya es virtud en un relato tendente a excesos varios, tanto en cuanto a la tipología, caso del chistoso padre del protagonista que encarna Dustin Hoffman, como en secuencias como la de la boda con la segunda esposa de Barney– y en la capacidad de la cámara para estar siempre alerta a las más pequeñas inflexiones en la gestualidad de Giamatti.

El intérprete es el motor de la acción, cierto, pero Lewis no le deja solo o a su libre albedrio. Cámara y actor se contienen, se agitan, renuevan fuerzas o se relajan al unísono en función de las cabriolas dramáticas y cómicas que puntúan la historia. Y hay muchas –parece, sin serlo, una película-río–, por lo que se corría el peligro de la dispersión. El escollo se sortea con relativa facilidad y aunque es un film sencillo, visualmente educado y correcto, lo suficientemente agridulce para no caer en la complacencia ni resultar demasiado airado, El mundo según Barney cumple y no engaña: relata de forma simple una vida extraordinaria.(CINE 365).

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Aunque la intención pueda ser la correcta, e incluso más que correcta, suele ser más una excepción que una regla que una película sea, en apariencia, mejor que el libro que le sirve de inspiración (salvo excepciones – Frank Darabont/Stephen King por ejemplo). No dejan de ser dos medios distintos, cada uno con sus patrones, recursos y posibilidades, por lo que este inevitable instinto por comparar un material original con sus derivados no debiera ser, en buena ley, un inconveniente insalvable para disfrutar de su homólogo alternativo por cuenta propia siempre y cuando, al menos, el espíritu del material original prevalezca en algo y por encima de cualquier otra intención más criminal que pueda hacer uso del nombre en busca de un reclamo que albergue alguna falsa esperanza.

'El mundo según Barney' cumple con ambas versiones de los hechos, ya sea como película o adaptación, aunque sus fotogramas se encuentren un punto tanto por debajo de las palabras de Mordecai Richler, modelo impreso al que sus responsables no obstante rinden sumo respeto, como de las propias posibilidades del relato sobre el celuloide. Y si bien el resultado no encandila como podría tampoco desmerece en nada un visionado de lo más agradable que además nos permite disfrutar de, en especial, unos soberbios Paul Giamatti y Dustin Hoffman, punta de lanza de todo un reparto que se ganan cada céntimo de su sueldo. (EL SEPTIMO ARTE).

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El director televisivo Richard J. Lewis acomete su primer largometraje en cine de entidad, la adaptación de una novela de Mordecai Richler, que sigue la trayectoria de un personaje, el Barney del título, alguien no excesivamente ejemplar, pero al menos con una certeza en su vida, el amor por su tercera mujer, Miriam, que aspira a conservar para siempre.Paul Giamatti compone con su habitual talento a un productor televisivo de una mediocre y picante serie, egocéntrico y celoso, enamorado sinceramente pero capaz con sus defectos de arruinar lo más hermoso. A su potente interpretación responde una buena pléyade de secundarios, entre los que se cuenta Dustin Hoffman y su hijo Jake Hoffman.

El agridulce film, cuya narración fluye bien a pesar del largo metraje, tiene la virtud de no pretender ensalzar a su protagonista, únicamente nos pinta su trayectoria desnuda, con unos bandazos que incluyen el suicidio y la infidelidad en el capítulo de lo más 'gordo' y negativo, pero también las pullas y las expresiones hirientes, o la falta de respeto. No obstante en el haber de Barney hay amor, además de a la esposa, al propio progenitor y a los hijos, a los amigos, e incluso a una actriz voluptuosa a la que aparentemente despreciaba, aunque ello no evita que les pueda y les haga daño con su prepotencia y su orgullo.(DE CINE 21).

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El mundo según Barney es una emocionante demostración de que la memoria y la nostalgia pueden convertir al tipo más corriente en un héroe y su historia,en una aventura de dimensiones épicas.
Como indica su título, los hechos narrados responden a un único punto de vista.

Todo lo que en ella sucede, un encadenado de viñetas que abarcan cuatro décadas,dos continentes y una estampida de personajes para el recuerdo, se ajusta a la única versión de su protagonista.

Richard J. Lewis acierta en su conversión en imágenes de las historias modeladas por el recuerdo. En este caso, un recuerdo todavía más caprichoso porque el alcoholismo y el Alzheimer alteran la memoria del Barney titular, encarnado por un soberbio Paul Giamatti.

Aun sin abrazar con descaro lo sobrenatural (si bien la historia del amigo del protagonista tiene mucho de relato fantástico), El mundo según Barney’s conecta con Big Fish (Tim Burton, 2003) en su forma rabiosamente lúcida y luminosa de mostrar cómo el paso del tiempo y el recuerdo caprichoso pueden reescribir una historia, darle romanticismo y heroicidad o, en el peor de los casos, oscurecerla.(FOTOGRAMAS).

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