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sábado, 30 de abril de 2011

FAST & FURIOUS 5





Película: Fast & furious 5. Título original: Fast five. Dirección: Justin Lin.País: USA. Año: 2011. Duración: 130 min. Género: Acción. Interpretación:Vin Diesel (Dom Toretto), Paul Walker (Brian O’Conner), Dwayne Johnson(Luke Hobbs), Jordana Brewster (Mia), Tyrese Gibson (Roman), Chris “Ludacris” Bridges (Tej), Elsa Pataky (Elena), Joaquim de Almeida (Reyes),Sung Kang (Han), Gal Gadot (Gisele), Matt Schulze (Vincent), Don Omar (Santos).Guion: Chris Morgan; basado en los personajes creados por Gary Scott Thompson.Producción: Vin Diesel, Michael Fottrell y Neal H. Moritz. Música: Brian Tyler. Fotografía:Stephen F. Windon. Montaje: Kelly Matsumoto, Christian Wagner y Fred Raskin. Diseño de producción: Peter Wenham. Vestuario: Sanja Milkovic Hays. Distribuidora:Universal Pictures International Spain. Estreno en USA: 29 Abril 2011. Estreno en España: 29 Abril 2011. No recomendada para menores de 12 años.

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En “Fast & furious 5″, Brian y Mia Toretto han conseguido sacar a Dom de la cárcel y han tenido que cruzar muchas fronteras para eludir a la policía. Pero ahora están acorralados en Río de Janeiro y no tienen otra opción que dar un último golpe si quieren recuperar la libertad. ¿De qué se trata? Reunir a un equipo de élite formado por sus amigos para realizar un robo imposible por valor de cien millones de dólares. Dom y Brian saben que su única posibilidad es dejar al descubierto el negocio del empresario corrupto que quiere verlos muertos. Pero no es el único que les sigue la pista, el agente Luke Hobbs nunca falla. Cuando le encargan que encuentre a Dom y a Brian, él y su equipo especial se lanzan a la caza. Mientras sus hombres siguen cualquier pista, Hobbs no tarda en darse cuenta de que no puede diferenciar entre los buenos y los malos. No le queda más remedio que fiarse de su instinto para acorralar a la presa… antes de que otro se encargue de matarla.
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Está claro que para el esteta del cine de acción hiperbólico, el plato fuerte de esta quinta entrega de Fast & Furious está en la promesa de que la película contiene lo más parecido a un choque de trenes de mercancías que podemos ver ahora mismo en la gran pantalla: el enfrentamiento entre Vin Diesel y The Rock, dos iconos del cine de acción de la vieja escuela que, despreciando las últimas modas de héroes que parecen encofradores rumanos y que tienen tanta sensibilidad como estilo peleando a altas velocidades (os miro a vosotros, Bonds de última hornada, Bournes y compañía), son más de haber aprendido modales en la Escuela Para Caballeros Cannon Films, y son conscientes de que para asegurarse de que un rival no va a levantarse, lo mejor es tirarle un coche encima y rematarlo con un lanzamisiles. Fiel a ese código estético, Fast & Furious es más rápida y furiosa que nunca, y ya no estamos solo ante una cardiaca sucesión de carreras a velocidades imposibles, sino que aquí los coches vuelan, golpean y hacen kung fu (al estilo de la segunda mejor entrega de la serie, la fabulosa Tokyo Drift).

A primera vista puede parecer que la serie se ha domesticado, y que poco queda de la ambientación reguetonera de las primeras entregas, sustituída por una trama de atracos perfectos (como si de un Ocean's Eleven sobre ruedas, con tatus tribales y camisetas sin mangas se tratase), pero no hay más que contemplar el absolutamente demencial clímax de la película de robo de una caja fuerte para corroborar que esta entrega desea estar a la altura del choque entre las dos moles que encabezan el reparto. Cuando llega el momento del inevitable choque físico entre los dos hiper-asnos, el espectador sensible a la belleza inherente a dos seres grandes como torres atizándose golpes que atraviesan paredes creerá estar ante un remake de King Kong contra Godzilla u otro kaiju eiga similar. Fast & Furious 5 no solo abre un nuevo frente de posibilidades para la serie (para quien quiera entender: destinada a gente que prefiere Burnout a Gran Turismo), sino que deja grabadas a fuego en la retina del espectador algunas de las secuencias de acción más brutales, redondas y mayestáticas del año.(CINE 365).



Hubo un momento en el que ni Paul Walker ni Vin Diesel querían protagonizar más secuelas de A Todo gas, en busca de proyectos diferentes, de mayor entidad. Así, ninguno de los dos protagonizaba la tercera entrega que sólo contaba con un cameo de Diesel. Pero ahora, tanto él como Walker no han conseguido captar el interés del gran público, salvo porque en 2009 se reunieron para Fast & Furious. Aún más rápido, que fue la cuarta de la serie. No les ha quedado más remedio que retomar una vez más a sus personajes en una saga un tanto agotada.

En esta ocasión, el fugitivo Dominic Toretto (Diesel), su hermana Mia (Jordana Brewster) y su pareja, el ex policía Brian O'Conner (Walker) se han refugiado en Brasil. Allí planean robar unos cien millones de dólares a un poderoso empresario corrupto que domina la mafia local. Para ello, reclutarán a valiosos aliados de élite. Mientras, el agente especial Luke Hobbs (Dwayne Johnson) les pisa los talones para enviarles a la cárcel.

Dirige nuevamente Justin Lin, que ya había sido el encargado de las dos anteriores. Como era de esperar, Lin se luce en las persecuciones y secuencias de acción, pero en esta ocasión son un tanto rutinarias y saben a poco, como si ya no hubiera nada que aportar. El realizador se atasca con el ritmo de una historia que a pesar de un pequeño alegato pro-familiar, y de pequeñas reflexiones sobre la justicia, está concebida como sus predecesoras como un entretenimiento muy ligero. El film toma como modelo descaradamente Ocean's Eleven, con su robo-venganza, su equipo de profesionales, y sus toques de humor. Pero se toma demasiado tiempo para desarrollar unos personajes muy tópicos y su metraje acaba resultando excesivo para una entrega que poco aporta a la saga.

Eso sí, agradará a los incondicionales de los coches caros y los ambientes marginales. Repite Tyrese Gibson que aparecía en la segunda parte, y se incorporan Dwayne Johnson y la española Elsa Pataky, como intrépida agente de policía. En cualquier caso los actores de la cinta, tanto veteranos como recién llegados, aunque no desentonan, se limitan a poner caras de tipo duro.(DE CINE 21).





Al igual que sus antecesoras esta quinta entrega que amenaza con una sexta, dígitos hasta hace bien poco reservados sólo para el llamado cine de terror y que en una producción comercial no dejan de producir algún que otro escalofrío, cumple con su promesa de entretener recorriendo un camino en el que el bien y el mal es de aplicación más que voluble y partidista, en el que no deja de ser buena dentro de lo que es sin por ello ser necesariamente buena como lo que es, y a la que la pregunta de más fácil aplicación es sí es mejor o peor que las otras, una pregunta a la que basta con responder con un "gustará a quien haya catado de buena gana cualquiera de las anteriores". Poco importa que su trasfondo dramático sea de cartón piedra -más un pose que un contenido propiamente dicho-, que sea la más larga -y la que se hace más larga- de las cinco, que tengamos tantos personajes con tan poco que decir -y que a veces son más un lastre que otra cosa- o que en su argumento encontremos agujeros u/o incoherencias del tamaño del Nyiragongo -véase el "golpe": media película preparándolo para que al final entren como Pedro por su casa con una facilidad pasmosa-.

Todo en 'Fast & Furious 5' rinde pleitesía a lo que podríamos considerar como el máximo exponente del que se puede adoptar ya como un género en sí mismo, el cine poligonero -aplíquese la acepción del término que se prefiera-, y que en líneas generales no presenta nada nuevo que no hayamos podido ver en cualquiera de sus títulos precedentes sin que no por ello deje de resultar igualmente entretenida y perfectamente válida, aunque sólo sea por la eficacia con la que su puesta en escena resuelve la papeleta, la falta de prejuicios con la que luce sus no pocos defectos y, por supuesto, por terminar luciendo la que sin duda será una de las escenas de acción más recordadas (y disfrutables) del año. Aunque sólo sea por esta escena, a lo cabe aportar la periódica aportación de diversos picos de desmadre inspirado (como la secuencia del tren), lo cierto es que el precio de la entrada queda bien amortizado. (EL SEPTIMO ARTE).

Más que una película, 'A todo gas'(2001) fue la fundación de una franquicia que ha ido materializando los sueños húmedos de varias subculturas en una sola ficción unificadora: los tuneros, los amantes del reggaeton, los sibaritas del cine de acción macarra, los adictos al gimnasio e incluso los ballardianos (su mezcla de chicas explosivas y carrocería contiene, de alguna manera, el ADN del 'Crash' de David Cronenberg) pueden unir sus manos y disfrutar de un mismo placer culpable. La pelea de gargantúas entre Vin Diesel y Dwayne Johnson, rodada como si de una película de monstruos japonesa se tratase, es la guinda en el pastel de una quinta entrega que parece haber escogido como modelo rector los excesos del Michael Bay de 'Dos policías rebeldes 2'(2003).

Lo que nació como una glorificación de las carreras de coches clandestinas se convirtió, con la irregular cuarta parte, en una saga sobre un singular clan de atracadores. Hay algo de espíritu Ocean’s en esta reunión de antiguos alumnos, quizá demasiado pendiente de inyectar espesor dramático a un argumento con agujeros tan grandes que uno podría conducir un Dodge Charger por ellos. Pero, a la hora de la verdad, la cinta cumple su parte del trato con descargas de acción adrenalínica y, sobre todo, con un The Rock que parece dispuesto a recuperar a todos sus fans.(FOTOGRAMAS).

domingo, 17 de abril de 2011

PELÍCULAS MITICAS : BEN -HUR






Dirección: William Wyler.
País:
USA.
Año: 1959.
Duración: 212 min.
Intérpretes: Charlton Heston (Judah Ben-Hur), Jack Hawkins (Quintus Arrius), Haya Harareet (Esther), Stephen Boyd (Messala), Hugh Griffith (Sheik Ilderim), Martha Scott (Miriam), Cathy O'Donnell (Tirzah), Sam Jaffe (Simonides), Finlae Currie (Balthasar), Frank Thing (Pontius Pilate), Terence Longdon (Drusus), George Relph (Tiberius), André Morell (Sextus).
Guión: Karl Tunberg, basado en la novela de Lew Wallace.
Producción: Sam Zimbalist.
Fotografía: Robert Surtees.
Música: Miklós Rózsa.
Montaje: John D. Dunning y Ralph E. Winters.
Dirección de producción: Edward Woehler.
Dirección artística: Edward C. Carfagno y William A. Horning.
Decorados: Hugh Hunt.
Vestuario: Elizabeth Haffenden.



SINOPSISLa acción se desarrolla durante los reinados de los emperadores Augusto y Tiberio. Judá Ben-Hur (Charlton Heston), hijo de una familia noble de Jerusalén, y Mesala (Stephen Boyd), tribuno romano que dirige los ejércitos de ocupación, son dos antiguos amigos, pero un accidente involuntario los convierte en enemigos irreconciliables: Ben-Hur es acusado de atentar contra la vida del nuevo gobernador romano, y Mesala lo encarcela a él y a su familia. Cuando Ben-Hur es trasladado a galeras para cumplir su condena, un hombre llamado Jesús de Nazaret se apiada de él y le da de beber. Una vez a bordo, gracias a su amistosa relación con el comandante de la nave (Jack Hawkins) recupera la libertad. Más tarde, entrará en contacto con un jeque árabe (Hugh Griffith) que participa con sus magníficos caballos en las carreras de carros del circo.




El resultado fue una lujosa producción que retenía en Technicolor y formato panorámico el colosalismo de la primera.
Posee un soberbio trabajo fotográfico de Robert L. Surtees, una narración equilibrada entre épica e intimismo, y un meritorio perfil de personajes.
La película se tiñe en ocasiones de una puntual gradación solemne derivada de su raíz histórico-literaria, y no pierde su esencia enérgica de situaciones épicas, con sensibles tratamientos en las escenas de mayor impacto emocional.

Premiada con once premios Oscar, "Ben-Hur" es todo un clásico del cine bíblico-histórico, y permanece como un fastuoso prototipo de la manera de entender la producción de cine espectáculo establecido a finales de la década de los cincuenta, cuando la televisión comenzaba a cernir una peligrosa sombra sobre la pantalla grande.(EL CRITICON).




Apoteosis y canto del cisne del cine épico histórico (si exceptuamos la genial "Espartaco" de Kubrick). Un auténtico peliculón para aquéllos que defienden el cine como espectáculo, si bien en este caso existe el buen hacer de un gran artesano de Hollywood como es William Wyler, un autor al que se recuerda por películas de todos los géneros: "Horizontes de grandeza" (western), "Los mejores años de nuestra vida" (melodrama ), "Funny Girl" (musical), "Vacaciones en Roma" (comedia ), etc.

Es difícil escribir sobre una película que casi todos han visto y que siempre ha contado con el apoyo del público, de ahí sus numerosísimas reposiciones y pases por la pequeña pantalla, sobre todo en Navidad, o Semana Santa, fechas éstas tan apropiadas para su visionado. La película narra las aventuras de un noble judío, Judá Ben-Hur, contemporáneo a Cristo, que es traicionado por un romano amigo de la infancia, Messala. Tras muchas visicitudes, se enfrentan en una carrera de cuádrigas, en la que resulta vencedor el primero. Esta escena, cumbre de la película y del cine épico en general, curiosamente no fue dirigida por Wyler, sino por Andrew Marton, director de la segunda unidad y poco conocido aunque dirigió algunos films de la época.

Ben-Hur fue un auténtico bombazo en la taquilla cuando se estrenó y ganó once oscars de la academia, entre ellos el de mejor película, director y actor, Charlton Heston, justo reconocimiento al rey indiscutible de la épica en el cine, y a quien se deben los rostros en la pantalla de personajes como El Cid, Miguel Ángel, Moisés, el general Gordon, el presidente Jackson y otros. Ha permanecido casi cuarenta años con el récord de estatuillas, hasta que Titanic consiguió tambien once en 1998.

A destacar la ya referida carrera de cuádrigas, dificilmente superable en su espectacularidad aunque se rodara en la actualidad con modernos medios infográficos, las escenas de masas, en especial cuando aparece Jesucristo (al que nunca se le ve el rostro), y la eficaz banda sonora de Miklós Rózsa (especialista en el género como demuestran sus partituras para "Quo Vadis" o "El Cid ").(LA BUTACA).


  • CURIOSIDADES
  • Tras llevar unas semanas de rodaje, el director William Wyler estaba muy preocupado por la actuación de su actor principal Charlton Heston, que no daba pie con bola porque no se tomaba en serio los rodajes. Ante esta situación, Wyler fue al remolque y le preguntó a Heston si le pasaba algo que perjudicase a su actuación. Éste, socarronamente, le dijo que él sí actuaba bien, lo que pasa es que Wyler no se daba cuenta. Viendo esto, Wyler le dijo que bien, pero que supiese que en el rodaje y en todos los estudios, solo se hablaba de su patética imagen en los rodajes frente a la impresionante actuación de su compañero de reparto Hugh Griffith. Desde ese día, Wyler no tuvo que volver al remolque de Heston.
  • Durante el rodaje, el actor Stephen Boyd que reprentaba a Messala, se encontró con el problema de que en su papel tenía que representar a un hombre que era amigo de Ben-Hur, pero a la vez su principal verdugo. Un hombre que era capaz de querer profundamente, pero también dejar cualquier escrúpulo ante el ejercicio de sus deberes. Wyler, viendo el problema, habló con él para ayudarle con el personaje. Lo curioso fue la idea que le dio: aconsejado por Gore Vidal para desarrollar su personaje, le dijo que debía enfocar su relación hacia Ben-Hur como una relación homosexual. Una relación homosexual pero no física, sino emocional. Admirando y queriendo a Judá desde lo más profundo de su ser pero a la vez escondiendo sus sentimientos y su oscuro deseo. Gracias a este consejo y al buen hacer de Boyd, su actuación fue la más sobresaliente de toda la película. Y por supuesto, Heston jamás se enteró de esto ya que él fue el principal precursor de anular en la película cualquier tipo de relación homosexual entre Judá y Messala.
  • En toda la escena de la carrera de cuadrigas Stephen Boyd no tiene ningún doble por lo tanto todas las escenas donde aparece Messala en la carrera (incluyendo la caída estrepitosa de este) fueron hechas por el actor.
  • La arena romana donde se desarrollan las carreras de cuádrigas fue construida a tamaño real, se tomó como modelo una copia del antiguo circo de Antioquía.
  • Comprar los derechos de la novela le supuso a Metro Goldwyn Mayer 600.000 dólares de 1925, así que para volver a llevarla a la pantalla en 1959 no tuvo que desembolsar cantidad alguna ya que los derechos para el cine aún le pertenecían.
  • A pesar de que Wyler determinó la manera en que se debían rodar la secuencia de la carrera de cuádrigas y supervisar los resultados, el rodaje corrió a cargo de la segunda unidad, dirigida por Andrew Marton y Yakima Canutt, director que realizó algunas películas por aquella época sin pena ni gloria.
  • Joe Canutt, hijo de Yakima Canutt, dobló a Charlton Heston durante la carrera de cuádrigas sufriendo un percance muy serio en el momento en que la cuádriga de Heston salta por encima de la de otro participante y Joe está a punto de caerse bajo los caballos. Heston quedó tan satisfecho con el trabajo de Joe como doble suyo que ésta no sería la última vez que lo doblase.

La trascendencia de Ben-Hur en el cine solo es equiparable a otras grandes películas como El padrino, La Guerra de las Galaxias, Blade Runner, Apocalypse Now, la trilogía de El Señor de los Anillosy unas pocas más elegidas. Se suele incluir en el mismo lote a Ben-Hur y Espartaco, y ambas son excepcionales cada una en su estilo. Es precisamente el estilo lo que hace que Ben-Hur esté por encima de otras grandes obras por el brillante argumento de Lew Wallace pero sobre todo por su extraordinario guión de Karl Tunberg. Unido a unas actuaciones sobresalientes de todos sus actores secundarios así como una actuación muy notable de Charlton Heston y el excepcional despliegue de medios técnicos y humanos. Por ello, si tuviésemos que catalogar por cada género la mejor película de cada uno de ellos, sin lugar a dudas en el género Peplum y de Aventuras semi-históricas la nº1 sería Ben-Hur.

Nota: Existe una versión previa del clásico, con el mismo nombre, que data del 1907 y de una duración aproximada de 15 minutos, se rodó sin los derechos del autor. Posteriormente se rodó otra versión en 1925 y estrenada en 1927 bajo la dirección de Fred Niblo. Esta última, combinaba el blanco y negro con los nuevos métodos de color de la época (un Technicolor aun algo primitivo).

viernes, 8 de abril de 2011

LA LEGIÓN DEL ÁGUILA





Película: La legión del águila. Título original: The eagle. Dirección: Kevin Macdonald. Países: USA y Reino Unido. Año: 2011. Duración: 114 min.Género: Acción, drama. Interpretación: Channing Tatum (Marcus Aquila),Jamie Bell (Esca), Donald Sutherland (Aquila), Mark Strong (Guern), Denis O’Hare (Lutorio), Tahar Rahim (príncipe de los Foca). Guion: Jeremy Brock; basado en la novela “El águila de la Novena Legión”, de Rosemary Sutcliff. Producción:Duncan Kenworthy. Música: Atli Örvarsson. Fotografía: Anthony Dod Mantle. Montaje:Justine Wright. Diseño de producción: Michael Carlin. Vestuario: Michael O’Connor.Distribuidora: Universal Pictures International Spain. Estreno en USA: 11 Febrero 2011.Estreno en España: 8 Abril 2011. No recomendada para menores de 12 años.

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Una aventura épica de época romana basada en la clásica novela “El águila de la Novena Legión”, de Rosemary Sutcliff, que transcurre en el peligroso mundo del siglo II en Britania. En el año 140 d.C., 20 años después de la inexplicable desaparición de los 5.000 hombres y el famoso emblema de oro, el águila de la Novena Legión, en las montañas de Escocia, el joven centurión Marcus Aquila llega desde Roma para resolver el misterio y limpiar la reputación de su padre, el comandante de la Novena Legión. Con su esclavo Esca, Marcus cruza el famoso Muro de Adriano y se adentra en las desconocidas colinas de Caledonia.
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La película, que en principio iban a titular aquí en España El águila de la novena legión, es una de romanos cruzada con western y que a ratos tiene aires de estar moviéndose a medio camino entre Defensa y La selva esmeralda, dos interesantes películas de John Boorman (muy buena la primera, imprescindible, algo menos la segunda). Ya entenderán ustedes que precisamente uno de sus problemas es que no es una de romanos al cien por cien, o simplemente una de romanos, sino un extraño híbrido en el que se mezclan distintas influencias y referentes y que, a ratos, casi parece intentar ser algo más de lo que es.

Ahí radica, en mi opinión, su flaqueza. Es endeble porque renuncia a su verdadera naturaleza, algo que no hizo Centurión. De ahí que me guste más la de Neil Marshall que ésta. Centuriónaceptaba y disfrutaba plenamente de su identidad como relato típico de serie B, carrera y persecución, espadas, duelos, bárbaros contra romanos en fuga y supervivencia. Cada uno de sus minutos de metraje iba enfocado en ese sentido. Marshall no se engaña ni engaña al espectador. Da siempre exactamente lo que promete. Para algunos será suficiente, y más que suficiente, como es mi caso (lo reconozco: siempre me lo paso muy bien viendo sus películas).

Frente a ese reconocimiento de su verdadera naturaleza, lo que opone La legión del águila es el fútil pero nada sutil intento de ser algo más. Parece como si la camisa de “película de aventuras con romanos” le pareciera poco y quisiera darle una segunda naturaleza como reflexión de la naturaleza humana o similar. Esa indefinición no es nueva en el cine de su director, Kevin Macdonald. Aparecía ya en su mejor película a mi parecer, El último rey de Escocia, un gran trabajo. Había también algo de ello en otro de sus trabajos, La sombra de poder. Pero repasando la totalidad de su filmografía, me atrevería a decir que está intentando darle al cine de género más sencillo una segunda lectura, añadiendo contenido. Eso no es malo por sí mismo. Muy al contrario. El cine comercial y de evasión de nuestros días está falto de contenido, así que bienvenido sea todo intento de aportarle más, pero quizá en esta ocasión el experimento ha salido algo fallido porque el relato en sí mismo tampoco se presta mucho a ello, y también, todo hay que decirlo, porque tampoco lo requiere y Macdonald pone demasiado empeño en querer que su película sea algo más de lo que es. La relativa pero elocuente proximidad del estreno de Centurión tampoco obra en beneficio de ésta producción, que sin embargo es claramente mejor que otras con temática y ubicación cronológica y geográfica similar, como El rey Arturo y La última legión, inferiores en calidad, si bien la primera de las dos citadas era más entretenida que La legión del águila.(REVISTA ACCIÓN).


Reconforta pues lo suyo toparse con este cuento chino llamado La legión del águila, obra sin excesivas alegrías más allá del puro entretenimiento, pero aderezada con agradable sabor añejo. Kevin MacDonaldmuestra esplendorosos tórax pero también hurga en la intrahistoria del pueblo que retrata, de sus luchas fratricidas y batallas por el poder. El protagonista se lanza a la búsqueda sin cuartel de un misterio escondido bajo las losas del pasado y de las leyendas que entierran la verdad. Es en ese viaje sin fin, en ese chapuzón en las brumas de lo desconocido, donde el espectador halla las esencias de esta película épica y exagerada, que flirtea con el fantástico y se regodea en una gravedad un tanto molesta pero en suma satisfactoria. De Beowulf a La última legión o las escenas de masas de Robin Hood, no son pocos los influjos que se detectan, los senderos poco luminosos que recorren los atormentados protagonistas de este disparate que inspirará a muchos creativos de series televisivas. Pronto veremos sus hallazgos visuales, el espíritu de su narrativa, vampirizados catódicamente en alguna de las muchas series pseudohistóricas que hoy abarrotan las parrillas televisivas de medio mundo. Apuesten por ello.(CINEMANIA).

Casi todas las últimas aproximaciones al péplum, tanto en cine como en televisión, han coincidido en la violenta estilización del género, una especie de exploitation pasada de rosca más primitivista que histórica. Kevin Macdonald, capaz de convertir el reinado del terror de Idi Amin en una tragicomedia isabelina, adapta la primera entrega de una serie novelística juvenil de Rosemary Sutcliff desde un planteamiento bastante purista respecto a los ítems del cine de romanos, incidiendo en una lectura antropológica que no esconde su metáfora política (la cultura de la Caledonia/ Escocia, lejos del salvajismo y cerca del nacionalismo).

Tal como describe esa Roma de esclavos, gladiadores y descomposición moral en el poder, la película podría muy bien haber sido un viaje al corazón de las tinieblas, una búsqueda a través de ríos nebulosos y bosques tenebrosos. Pero no es un conradiano descenso al Infierno, y la cruzada de un centurión en busca de su padre (más que de la Novena Legión) va paulatinamente sacando a la luz el verdadero referente cinéfilo: Mayor Dundee(Sam Peckinpah, 1965). Marcus y Esca, amo y esclavo, de diferentes culturas y enemigos de guerra (como Heston y Harris en la cinta de Peckinpah), lucharán juntos (y algo más) por la ¿libertad?(FOTOGRAMAS).


El escocés Kevin MacDonald se esfuerza por rodar largometrajes bastante variados. Tras el documental Tocando el vacío, el drama El último rey de Escocia y el thriller La sombra del poder -todos ellos brillantes- el realizador compone ahora una de romanos, y además con un planteamiento de lo más clásico. Adapta una novela de Rosemary Sutcliffque MacDonald leyó a los 12 años y le dejó un grato recuerdo.

MacDonald retoma sobre todo un asunto que parece estar presente en toda su filmografía, la amistad entre dos tipos de lo más variopinto (dos expertos escaladores diferentes, un joven médico y un sanguinario dictador o un reportero y un congresista). En esta ocasión desarrolla la cordial relación entre el amo y el esclavo, ambos enemigos naturales, que aprenden a confiar el uno en el otro.

El realizador aprovecha que tiene a sus órdenes a algún secundario brillante, como el veterano Donald Sutherland (el tío del protagonista),Tahar Rahim, protagonista de Un profeta (casi irreconocible como guerrero bárbaro), y el especialista en malvados Mark Strong, esta vez como antiguo legionario. Sus protagonistas, Channing Tatum y Jamie Bell-Billy Elliot (Quiero bailar)- sorprenden, en papeles bastante trabajados.

En las secuencias de acción -bien resueltas- MacDonald parece tomar como modelo El último mohicano, de Michael Mann, al que remite también la banda sonora y la cresta de mohicano de los villanos.(DE CINE 21).