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sábado, 30 de julio de 2011

EL MUNDO ES GRANDE Y LA FELICIDAD ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA



Película: El mundo es grande y la felicidad está a la vuelta de la esquina.Título original: Svetat e golyam i spasenie debne otvsyakade. Dirección:Stephan Komandarev. Países: BulgariaAlemaniaEslovenia y Hungría.Año: 2008. Duración: 105 min. Género: DramaInterpretación: Miki Manojlovic, Carlo Ljubek, Hristo Mutafchiev, Anna Papadopulu, Nikolay Urumov, Vassil Vassilev Zueka. Guion: Stephan Komandarev, Dusan Milic, Yuri Datchev e Ilija Trojanow. Producción: Stefan Kitanov, Karl Baumgartner, Tanassis Karathanos, András Muhi y Danijel Hocevar. Música: Stefan Valdobrev. Fotografía: Emil Christov.Montaje: Nina Altaparmakova. Diseño de producción: Anastas Yanakiev. Vestuario:Marta Mironska. Distribuidora: Pirámide FilmsEstreno en Bulgaria: 10 Octubre 2008.Estreno en España: 29 Julio 2011Apta para todos los públicos.

“El mundo es grande y la felicidad está a la vuelta de la esquina” es la historia de un chico búlgaro que fue criado para convertirse en un hombre alemán. Tras un accidente de coche, Alex no recuerda ni su nombre. En un intento por curar su amnesia, su abuelo viaja a Alemania y organiza un viaje espiritual que llevará a Alex hacia su pasado, a su país de origen. Mientras viajan por el tiempo y por el espacio, cruzando media Europa, juegan al backgammon, el juego más sencillo y sin embargo el más complejo de todos. El juego lleva a Alex a recordar quién es y además simboliza su historia: el destino es el dado que tenemos en nuestras manos y la vida es un juego a medio camino entre la suerte y la habilidad.

Segundo largometraje del realizador búlgaro Stephan Komandarev, que debutó en 2000 con Pansion za Kucheta, y desde entonces ha rodado un telefilm y dos documentales. En la cinta tiene una gran importancia el backgammon, un juego antiquísimo de especial arraigo en los Balcanes.
El rey del backgammon, Bai Dan -que tiene este título porque ha ganado una especie de campeonato con sus vecinos- recibe la triste noticia de que su nieto -que tuvo que dejar Bulgaria cuando era niño con sus padres en busca de un destino mejor- ha sufrido un accidente. Cuando llega a su lado, resulta que está amnésico y ni le conoce. Pero Dan decide irse con él en bici tándem, de regreso a Bulgaria, para ver si regresando a casa comienza a recordar.
El director usa la metáfora de la amnesia del protagonista joven para alertar de la conveniencia de no olvidar los errores del pasado, en concreto del totalitarismo comunista. Su film es pretendidamente sencillo y con momentos tan edulcorados como los pasteles que fabrica la abuela del film.
Pero es bastante inteligente su revisión crítica del pasado de Bulgaria, marcado por la represión, y el film no viene a decir que con la caída del Muro se hayan acabado todos los problemas, sino que es consciente de las dificultades que tiene la sociedad occidental, como se ve en una secuencia con emigrantes a los que funcionarios corruptos mantienen más de lo necesario en un complejo. Reflexiona también sobre otros temas de interés, como la identidad personal, y la búsqueda de las propias raíces.
Además, el director aprovecha muy bien el limitado presupuesto y logra correctas interpretaciones de su ajustado reparto, con el gran Miki Manojlovi (Underground) como el abuelo apasionado del backgamon, y el joven pero experimentado Carlo Ljubek (R.A.F. facción del Ejército Rojo) como su nieto.(DE CINE 21).



El mundo es grande, si, pero la verdad es que la felicidad está muy lejos de la triste Bulgaria de los años 80. Bulgaria, un país que se sitúa “donde se acaba Europa”, un país del que casi no sabemos nada. Eso es lo mejor de esta película. La posibilidad de descubrir una geografía y una historia que desconocemos por completo: la de una sociedad sometida al atraso mas feroz de los satélites del comunismo. Un mundo del que escapan los padres de Sashko cuando él tiene siete años buscando una vida mejor en esa Europa imaginada donde se supone que la felicidad está a la vuelta de la esquina. Claro que eso lo tendrá que descubrir poco a poco el Sashko adulto después de un accidente donde mueren sus padres y él pierde la memoria. Será su abuelo Bai Dan el que le conduzca en un viaje de reconocimiento a través de centro Europa. Mientras Sashko y Bai Dan pedalean hacia su hogar en una bicicleta doble, una serie de flashbacks recrearán el viaje a la inversa que Sashko hizo con sus padres cuando era pequeño. Cuatro años ha tardado en estrenarse esta película y lo hace ahora, a escondidas, en pleno verano, sumergida entre superhéroes verdes y capitanes americanos. Bienvenida sea, porque aunque no podamos decir que es un gran film, por lo menos si es algo diferente en nuestras aburridas carteleras.(FOTOGRAMAS).
Hay actores cuya presencia justifica de por sí el pago de una entrada. Uno de ellos es este serbio de rostro inconfundible, referencia inevitable para todo aquel que pretenda aproximarse al mejor cine producido en territorio balcánico durante los últimos 30 años, guerra mediante. La novedad estriba en que en esta ocasión dirige el búlgaro Stephan Komandarev, un tipo inteligente porque sabe renunciar a toda pretensión autoral en beneficio del talento de Mika y del precioso material literario de Ilija Trojanov. Pero esta apuesta por un estilo luminoso y transparente no significa que la película carezca de estilo, y como prueba baste reseñar los dos únicos planos en los que el realizador se aparta del foco de la narración: en el primero, un travelling de alejamiento nos sugiere un desenlace fatal tras las cuatro volteretas del automóvil; en el segundo plano de fuga, hacia el final de la película, la cámara se queda con el rostro del antiguo comisario político, convertido ahora en candidato democrático, sobre un gigantesco cartel: los tiempos han cambiado, pero el mundo sigue igual. Entre medias, asistimos a una road movie por las carreteras "donde Europa termina pero nunca empieza", pero a la vez presenciamos (en oportunos flashbacks) el éxodo originario de la familia de Alex desde su Karlovo natal. Dos viajes para recuperar dos memorias: la histórica y la personal, y todo al vitalista ritmo de Bai Dan, sosias del gran Manojlovic y maestro del backgammon. (CINEMANIA).

2 comentarios:

  1. No hace mucho he escuchado de ésta película estrenada en España y me parece una excelente opción para ver cine de Bulgaria, tan oculto como dice una de las reseñas. Además si bien parece que no es una obra maestra sus toques políticos e históricos sobre la realidad bulgara la hacen muy interesante. Además de esa sensibilización que produce la pareja familiar. Espero poder verla en el futuro. Un abrazo.

    Mario.

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  2. Efectivamente no nos llegan muchas películas del cine búlgaro y esta es la ocasión de introducirnos en él.
    Un saludo.

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