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viernes, 5 de agosto de 2011

CAPITÁN AMÉRICA.EL PRIMER VENGADOR




Película: Capitán América: El primer Vengador. Título original: Captain America: The first Avenger. Dirección: Joe JohnstonPaís: USAAño: 2011.Duración: 126 min. Género: AcciónfantásticoInterpretación: Chris Evans(Steve Rogers / Capitán América), Hugo Weaving (Johann Schmidt/Cráneo Rojo), Tommy Lee Jones (coronel Chester), Stanley Tucci (Abraham),Richard Armitage (Heinz Kruger), Hayley Atwell (Peggy Carter), Dominic Cooper  (Howard Stark), Toby Jones (Arnim Zola), Natalie Dormer (Lorraine), Neal McDonough (Dum Dum Dugan), Derek Luke (Gabe Jones), J.J. Feild (James Montgomery Falsworth), Kenneth Choi (Jim Morita), Sebastian Stan (James Barnes).Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely; basado en el personaje de Marvel creados por Joe Simon y Jack Kirby. Producción: Kevin Feige. Música: Alan Silvestri.Fotografía: Shelly Johnson. Montaje: Jeffrey Ford y Robert Dalva. Diseño de producción: Rick Heinrichs. Vestuario: Anna B. Sheppard. Distribuidora: Paramount Pictures SpainEstreno en USA: 22 Julio 2011. Estreno en España: 5 Agosto 2011No recomendada para menores de 7 años.


El Dr. Abraham Erskine es un científico que trabaja en el Proyecto Renacimiento: por medio de un suero experimental, podrá crear súper soldados que lucharán contra los nazis. Steve Rogers se ofrecerá como voluntario para probarlo, convirtiéndose entonces en el Capitán América, y se unirá a Bucky Barnes y Peggy Carter para combatir a la organización Hydra, dirigida por el villano Cráneo Rojo.


Antes de diseñar en los años 60 los personajes de la Marvel que han ido llegando a la pantalla de manera inexorable, el magnífico dibujante Jack Kirby (1917-1994) inventó un personaje en 1941, en plena II Guerra Mundial: el Capitán America. 
Con el proverbial uso de la doble personalidad que luego, en compañía del escritor Stan Lee, se volvió un ejercicio casi clónico y fabril, Kirby dibujó el personaje escrito por Joe Simon: un enclenque muchacho que quiere alistarse pero que es sistemáticamente rechazado hasta que un científico se fija en él, para someterle a un experimento que puede dar lugar a un supersoldado capaz de enfrentarse a una organización nazi llamada Hydra, que liderada por el siniestro Cráneo Rojo, busca también la manera de crear superhombres arios.
Joe Johnston (Austin, Texas, 1050) es un buen director. Lo demostró en la estupenda Rocketeer (1991), una película muy por encima de casi todas las de superhéroes que venimos padeciendo, incluida ésta. Johnston también dirigió Cielo de octubre, que no está mal. Y Jumanji. Y tuvo la desgracia de ser contratado para intentar arreglar el estropicio en que se había convertido un desastre de película titulada El hombre lobo.
Capitán América, con un guión firmado por los autores de la versión cinematográfica de los Cuentos de Narnia, empieza relativamente bien y casi recuerda a Sky Captain y el mundo del mañana, esa deliciosa película de aventura retrofuturista. 
Pero después del primer acto, todo es plano y aunque sobra nobleza y heroísmo falta emoción y divertimento. Los personajes tienen poco carisma y los conflictos son poco atractivos: Evans y Atwell intentan aportar simpatía pero no... Queda una película muy normalita, que al menos tiene cierto sabor por ambientarse en los años 40.
Sé que soy pesado y machacón, pero sería muy bueno para el cine norteamericano de aventuras dejar de bajar a la mina de los comics y poner a trabajar a los guionistas en historias originales de acción y aventura con gente capaz de emocionarnos y entretenernos sin necesidad de volar enfundado en unas mallas. Queremos más Indianas y menos culturistas enmascarados-as. 
Mientras tanto, esperaremos con ganas a Nolan y su Caballero oscuro. El resto, especialmente los previsibles y por desgracia inevitables Vengadores y Nick Furia, nos traen sin cuidado, especialmente si lo interpreta el plasta de Samuel L. Jackson haciendo de sí mismo por enésima vez.(FILA SIETE).




........Varios y muy importantes son los aciertos de esta cuidada producción de aires clásicos que se une para defender el mismo principio que los jóvenes mutantes de Matthew Vaughn, entre ellos la elección de un eficiente artesano como Joe Johnston, eterno intento de aprendiz de un tal Steven Spielberg cuya impersonal factura no está reñida con su buen hacer como realizador aplicado en beneficiar a la producción antes que a su propio nombre. A diferencia de Kenneth Branagh, con cuya 'Thor' es inevitable hacer comparaciones aunque sean de forma imprecisa, Johnston está más familiarizado con los efectos especiales que con las emociones humanas y apuesta al igual que ya hizo con la fallida 'Rocketeer' en 1991 por un tono aventurero más franco y directo de aires netamente pulp, una concepción más bien sencilla del séptimo arte no exenta de cierto fundamento dramático muy cercana en espíritu al que hacía gala la (maravillosa) trilogía original de Indiana Jones, algo a lo que ayuda y mucho una muy lograda ambientación en los años 40 que, apoyada en una dirección de fotografía de tonos terrosos muy sugerente, un excelente y muy detallista diseño de producción y una banda sonora muy correcta de un viejo amigo como es Alan Silvestri permiten a la par que evocar tiempos no necesariamente mejores pero sí de más grato recuerdo dotar de personalidad y un sello de identidad a este héroe ante otros compañeros de profesión cinematográfica con similares intenciones, y de paso realza las bondades de un relato que juega sus muy simpáticas bazas con la misma efectiva ingenuidad ochentera de la que hace gala la inminente 'Super 8'.

Especialmente brillante es el camino del héroe hasta convertirse propiamente en él así como muy meritorio el excelente trucaje por el cual nos creemos la versión digitalmente reducida de un Evans que, lo dicho, siempre da la cara por un papel para el que puede que no haya nacido pero para el que resulta de lo más propicio. Es durante su primera mitad cuando más y mejor funciona un relato en realidad de lo más simple, la eterna lucha entre el bien más puro y el mal más malicioso adornado con un poco de un blanco menos claro y un negro menos oscuro, y donde destaca la enorme aportación de brillantes secundarios como Stanley Tucci, Toby Jones o Hayley Atwell, esta última bastante más que el personaje de chica florero a los que daban vida Natalie Portman o Blake Lively, sin ir más lejos. No obstante durante su segunda parte la cinta tiende a pisar excesivamente el acelerador para concentrar así su propuesta en las menos de dos horas que la Marvel demanda como condición dando paso a un algo menos logrado y simple espectáculo de acción, donde aunque hay aventura y demás, y el humor sigue presente, echamos de menos una verdadera escena totalmente impactante y que se relaje algo más que en centrarse en tirar hacia delante sin medias tintas ni especial consistencia por forjar ese discurso algo más sólido o estimulante de sus inicios, recorriendo así su camino hacia un más que correcto y efectivo clímax que, no obstante, desaprovecha a un enemigo como ese Craneo Rojo que representado con la convicción de siempre por Hugo Weaving (atención a su acento en la VO) hubiera merecido mejor recompensa.

'Capitán América. El primer vengador' es una producción equiparable a ese 'Iron Man' de tan grato recuerdo, cumpliendo tanto su objetivo como una interesante producción independiente de consumo de lo más eficiente, resultona y entretenida, así como con su objetivo de servir de precuela de esos 'Vengadores' con los que Joss Whedon deberá de hacer maravillas ahora que le han quitado de encima la responsabilidad de dar a conocer a la mayor parte de sus personajes. Quizás no entusiasme de igual manera que otros títulos pasados de temática similar, algo que no debiera ser interpretado como un punto en contra ante la expectativa de estar siempre ante una nueva producción que vaya un paso más allá cuando, como es el caso, cumple de sobra hasta donde ha llegado. 'Capitán América' no es más que lo que pretende ser, y lo es sin ser excesivamente respetuosa ni con el material ni con el espectador como para perder ese pedazo de alma que toda producción requiere, aportando la dosis justa de seriedad tras las cámaras como para que los que estemos delante de ellas podamos verla con la misma ausencia de y dejarnos llevar para disfrutar como enanos de un verdadero superhéroe con ganas, medios y voluntad por agradar.

Nota: 7.5


Lo Mejor:
- La escena post-créditos... especialmente sin haberla visto antes... y más todavía sin saber cuál es...
- Ya desde el primer momento resulta tan simpática que uno acaba disfrutando hasta de sus defectos, que por otro lado son pocos

Lo Peor:
- ¿Qué hubiera pasado si el argumento de la cinta no hubiera estado condicionado por 'Los vengadores'...?
- Carece de una GRAN escena de acción, las cuales aunque eficaces no pasan de correctas.(EL SEPTIMO ARTE).


¿Qué héroe querría ir a la guerra? Uno en condiciones, que no sea un bobalicón y tenga un puntito de carisma, lo que haría es evitarla. Han Solo se intentó escaquear y sólo fue a última hora porque se apuntaba Leia. James Bond se apuntó a un sucedáneo frío porque había servicio de habitaciones y se podía ir con esmoquin. Indiana Jones habría desertado a la primera de cambio para poder seguir buscando reliquias.
Contradiciéndoles a todos, el Capitán América, ése que nació al calor de la Segunda Guerra Mundial, no sólo no rehúye el conflicto, sino que es de los que se lanzan sin paracaídas y de cabeza al nido enemigo. Es el fósil congelado de una época imposible de entender hoy, viviendo en una sociedad que renombró a sus ejércitos para hacerlos pasar por tropas humanitarias bajo el mando de ministros (civiles) de Defensa. Para entender a un caballerete dispuesto a dejarse matar por su país y, madre del amor hermoso, hacerse un traje con su bandera, no es que haga falta un contexto: se requiere un lavado de cerebro.
Descartado por cuestiones de presupuesto, Marvel necesitaba encontrar otra forma de rescatar a su personaje más antipático internacionalmente –en algunos países han eliminado “Capitán América” del título–. La decisión fue escribir una buena historia y, sobre todo, enfrentar a este héroe a un enemigo de la humanidad que le igualase en ausencia de matices. Un malo muy malo para un bueno muy bueno.¿Dos tontos muy tontos? Dejémoslo en personajes menos informados en una sociedad más ingenua, sin Vietnams, Watergates, impeachments o WikiLeaks.
Las exigencias nostálgicas encajaban perfectamente con el perfil de Joe Johnston, responsable de las dos principales referencias de Capitán América: El Primer Vengador: En busca del Arca Perdida, en la que trabajó como director de arte, y Rocketeer, una casi olvidada pionera en el género de las películas superheroicas que dirigió hace 20 años. De ambas ha recuperado el pulso del cine de aventuras clásico, un buen puñado de nazis y la simplicidad como premisa.
El sentido del oficio de Johnston, con una dirección limpia y una planificación de las escenas de acción que dormiría a Michael Bay (y encantaría a Steven Spielberg), es el cabo al que se agarra con firmeza la película. Sorprendentemente, tan acostumbrados estamos al desconcierto y las idas de olla de tanto iluminado, que la solución más fácil en este caso no resulta ni obvia ni previsible. El esfuerzo histórico incluso contribuye a dejar un recadito sobre la verdadera naturaleza de la cosa esa, ¿cómo se llamaba? Ah, sí: patriotismo.(CINEMANIA).



Puede que al Capitán América cinematográfico (Chris Evans) le falte una inyección de carisma, pero el film consigue conjugar con destreza un interesante discurso sobre la construcción de un icono nacional con el candor de una fantasía que hace realidad los sueños escapistas de esos jóvenes lectores (y autores) judíos de tebeos que inmortalizó Michael Chabon en su novela Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (Mondadori).
Cuesta imaginar un blockbuster con más clase que este, donde cada plano parece diseñado por Norman Rockwell y a punto de ser inmortalizado por Robert Capa. Capitán América se muestra tan enamorada de la forma que a veces descuida la diversión, convirtiéndose en una apresurada carrera hacia un clímax algo insatisfactorio. Sin embargo, sabemos que esto es solo un capítulo de transición (eso sí, plagado de mad doctors, chicas y monstruos) en un folletín mucho mayor: Evans y su personaje dejan claro que son capaces de más, pero es una lástima que haya que esperar al próximo verano para verlo.(FOTOGRAMAS).

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