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viernes, 19 de agosto de 2011

CONAN,EL BARBARO 3D




Película: Conan el bárbaro (2011). Título original: Conan the barbarian 3D.Dirección: Marcus NispelPaís: USAAño: 2010. Duración: 117 min.Género: AcciónaventurasfantásticoInterpretación: Jason Momoa(Conan), Ron Perlman (Corin), Stephen Lang (Khalar Zym), Rachel Nichols (Tamara), Rose McGowan  (Marique), Saïd Taghmaoui (Ela-Shan), Leo Howard (Conan joven), Steve O’Donnell (Lucius), Raad Rawi (Fassir), Nonso Anozie (Artus). Guion: Thomas Dean Donnelly, Sean Hood y Joshua Oppenheimer; basado en el personaje creado por Robert E. Howard. Producción: Boaz Davidson, Joe Gatta, Avi Lerner, George Furla, Danny Lerner, John Baldecchi, Les Weldon, Joe Gatta, Henry Winterstern y Fredrik Malmberg. Música: Tyler BatesFotografía: Thomas Kloss.Montaje: Ken Blackwell. Diseño de producción: Chris August. Vestuario: Wendy Partridge. Distribuidora: AurumEstreno en USA: 19 Agosto 2011. Estreno en España:19 Agosto 2011No recomendada para menores de 16 años.


Las hazañas de Conan en la Era Hiboria cobran ahora vida en esta película de acción y aventuras en 3D. Una búsqueda que comienza como una vendetta personal para el feroz guerrero cimmerio no tardará en convertirse en una épica batalla que lo enfrentará a descomunales rivales y horrendos monstruos. Contra toda esperanza de victoria, Conan se dará cuenta de que es la única posibilidad de salvación de las grandes naciones de Hiboria frente a la invasión de un mal sobrenatural.



Que el alemán Marcus Nispel sea el director de esta nueva versión de las andanzas bárbaras de Conan ya era, de entrada, una buena señal. Nispel es un excelente reciclador, como ya demostró en sus versiones/puestas al día de La matanza de Texas y Viernes 13. Puede sobrar el 3D si establecemos una comparación con la sucia y violenta película que realizó John Milius hace 30 años, y quizá el nuevo intérprete que luce los pectorales, la melena y la espada del personaje creado por Robert E. Howard, el actor y modelo hawaiano Jason Momoa, carezca de la presencia de Arnold Schwarzenegger. 
 Sin embargo, este nuevo Conan el Bárbaro no solo respeta las señas de identidad de este personaje trasladado de la literatura pulp y el cómic a la superproducción, sino que tiene una fisicidad no digital bastante sorprendente para los tiempos que corren. Nispel ha tenido en cuenta sin duda alguna los filmes previos de Milius y Richard Fleischer sobre el personaje y las ilustraciones que le dedicó Frank Frazzetta, además de toda la vasta cultura sobre espalda y brujería desperdigada en las artes más populares, pero su intención no es perpetuar una imagen concreta sino acudir a los elementos más míticos del personajes y su contexto y caminar con libertad sobre los mismos. 
 En este sentido, la película de Nispel ni es un revival ni el aprovechamiento formulario de un personaje de éxito. Como hiciera con La matanza de Texas, Nispel sabe contentar tanto al conocedor como al neófito. (EL PERIODICO).




Creado en 1932 por el escritor Robert E. Howard, Conan el bárbaro, es un personaje emblemático del subgénero de espada y brujería. Alcanzó la popularidad, sobre todo por las adaptaciones al cómic, de Marvel y muy posteriormente Dark Horse. En 1982, John Milius fue el responsable de una notable versión cinematográfica que lanzó a la fama al entonces desconocido Arnold Schwarzenegger, que tenía un aspecto físico idóneo para interpretar al personaje. Richard Fleischer dirigió en 1984 Conan, el destructor, una desmejorada secuela.
La madre de Conan da a luz en plena batalla cuando está herida de muerte. El chico crecerá junto a su padre en un pueblecito cimmerio cuyos habitantes ocultan un fragmento de una antigua corona que posee grandes poderes. En busca de este objeto acude al lugar un codicioso individuo acompañado de su hija bruja y de un ejército que aniquila a la población, incluido el padre de Conan. Éste se convertirá años después en un musculoso guerrero, que arriesga su vida para liberar esclavos y otras causas justas. Encontrará el rastro del hombre que masacró a su pueblo, tras reencontrarse ocasionalmente con uno de sus secuaces.
La película recupera el esquema del film de Milius, también en torno a la venganza, aunque la trama es completamente diferente. Pero no resiste ni de lejos la comparación, ya que su predecesora tenía un tono épico que no logra en ningún momento el anodino experto en remakes Markus Nispel (Viernes 13El guía del desfiladero).
Es posible que los menos exigentes y los incondicionales del personaje se conformen con la sucesión de coreografías aceptables, y efectos especiales logrados, a ritmo 'videoclipero', pero el film tiene un guión predecible y poco trabajado, y todo resulta excesivamente insulso, ya visto en otras películas, como una batalla contra monstruos de arena que recuerda a Spider-Man 3. Tampoco resultan convincentes las interpretaciones, especialmente por parte de Jason Momoa, que se limita a poner gestos de bruto. Puesto que no logra hacer olvidar a Schwarzenegger, produce la sensación de estar viendo un Tarzán sin Johnnny Weissmuller.
Si a principios de los 80 chocaba la crudeza de la cinta de Milius, el realizador se limitaba a no ocultar los aspectos más sórdidos, ni el erotismo de ciertas secuencias, pero nada resultaba forzado ni se alargaba en exceso. Llama la atención que esta nueva versión se regodee en excesos violentos, con detalles propios del cine gore, lo que le quita realismo. También parece que el film se detiene para recrearse en la exhibición de la anatomía femenina, y en una alargada y morbosa secuencia de sexo.(DE CINE 21).


Arnold Schwarzenegger accedió al estrellato gracias al personaje creado en 1932 por Robert E. Howard, pero los fans integristas nunca le perdonaron al director John Milius su decisión de ignorar los aspectos más abiertamente fantásticos de las novelas pulp que adaptaba. Esta nueva versión intenta corregir ese error: bestias tentaculares,monstruos de arena, sacrificios rituales y hechiceras con complejo de Electra devuelven a Conan al territorio de la pura weird fantasy, ya explotado con anterioridad por el debut cinematográfico de otra creación de Howard, Solomon Kane (Michael J. Bassett, 2009).
Como buena serie B de alto presupuesto, Conan el Bárbaro no tiene reparo en invocar (o, más bien,canibalizar) el recuerdo de Tolkien, Indiana Jones, Beowulf o, básicamente, cualquier tótem del fantástico que entre en su radar. El vikingo Marcus Nispel compensa esa carencia de originalidad con una muy bienvenida sobredosis de gore, erotismo y demás placeres profanos que el género parecía haber olvidado. Su propuesta está destinada a ser incomprendida por el gran público, pero los amantes del cine de aventuras bruto sabrán valorarla como lo que es: un chute de adrenalina que se olvida de cualquier sofisticación y sólo busca saciar nuestra necesidad dediversión epidérmica.(FOTOGRAMAS).



Debo de ser de los pocos a los que les gustó la mencionada 'Pathfinder' del siglo XXI, no necesariamente porque fuera buena (que no lo era) sino más bien por lo que se le intuía, una especie de película gráfica por pulir que de no haberse plegado a las directrices más comerciales, habituales y conservadoras podría haber funcionado muy bien dentro de su propia sencillez y simpleza, básicamente de la misma manera que por ejemplo lo hacía ese 'Viernes 13' del propio Nispel, un filme que hacia de lo estilizado de su puesta en escena su mejor arma con la que degollar el cuello de un público por demás entregado a la causa.

Prometer hasta meter... y una vez metido, se acabo lo prometido. Carpe Diem. Este 'Conan el bárbaro 3D' viene a ser lo que cabe esperar de un 'Conan el bárbaro' mass media concebido en un siglo XXI cuya sociedad de consumo no se caracteriza precisamente por la densidad de sus ambiciones o el interés por crear algo que sobreviva más allá del momento, dando lugar a un simple y efectivo pasatiempo con el que distraerse y pasar el rato, no por ello necesariamente bueno ni especialmente logrado, para nada emblemático ni una cita ineludible, pero donde el ruido está orquestado con ritmo y el suficiente oficio como para este que sirva de rodillo para que el guión fluya de la cabeza de Ron Perlman a la de Stephen Lang. Entre medias, sin que nada de lo que cuente sea particularmente interesante, un convincente Jason Momoa como un Conan con menos músculo pero más agilidad que el de Schwarzenegger, una constante apuesta por la acción por encima de su argumento ante el que sus intérpretes ponen buena cara al mal tiempo, y la sencillez de una narrativa a la que los millones de dólares de su presupuesto evitan pensar que estemos 'En tiempo de Brujas', ofreciendo a nivel visual una más que convincente estampa -cuando su atropellado montaje lo permite- con la que decorar una pantalla de cine en la que, sin embargo y pesar de la eficacia una vez más de Tyler Bates, se echa en falta un sustento sonoro tan memorable como el que contó Milius en su momento.

Estamos pues ante lo que no debiera ser una sorpresa, no para espectadores ya curtidos ante el poder del dólar y prevenidos ante lo que una producción de verano es capaz de ofrecer. 'Conan el bárbaro 3D' es una versión que más que actualizada se vislumbra simplificada, que más que rehacer se aprovecha y muy propicia para la generación "fast & furious", la misma que aplaude con las orejas al son de 'Torrente 4' mientras grita que españoladas no, por favor. Al igual que ese 'Solomon Kane' del mismo autor, 'Conan el bárbaro' es una traslación netamente comercial que aspira a ser lo que pretendía ser sin que el esfuerzo aporte más de lo necesario. Ni más ni menos. Y por valer puede valer como puede no valer, depende de cuanto nos guste sucumbir al poder del acero.

Recuerdo con cariño 'El Rey Escorpión'. Puede que no sea una buena película pero no por ello deja de ser la película que quería ser, una especie de serie B simpática consciente de su condición y que no se toma en serio a sí misma. En ese sentido este 'Conan' pierde al tomarse así misma algo en serio lo que por contra gana en espectacularidad y, especialmente, en lo salvaje de una puesta en escena que sin regodearse en la carne no escatima a la hora de enseñar sangre. The Rock y Jason Momoa viene a ejercer, en líneas generales y salvando las distancias, de la misma manera y con la misma sencillez con la que sus respectivos personajes afrontan la vida, una vida fundamentada en el mata o muere que reduce sus respectivos vehículos de lucimiento a entretenimientos tan sencillos como el propio cine es capaz de ofrecer. Si el propio Conan es simple en su concepción del mundo, ¿por qué no esperar una producción igual de simple?

Nota: 6.0


Lo Mejor / Lo Peor:
- Es más o menos lo que cabe esperar de ella.(EL SEPTIMO ARTE).

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