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viernes, 9 de septiembre de 2011

LA DEUDA





Película: La deuda. Título original: The debt. Dirección: John MaddenPaís:USAAño: 2010. Duración: 113 min. Género: DramathrillerInterpretación:Helen Mirren (Rachel Singer), Sam Worthington (David Peretz joven),Jessica Chastain (Rachel Singer joven), Jesper Christensen (doctor Bernhardt/Dieter Vogel), Marton Csokas (Stephan Gold joven), Ciarán Hinds (David Peretz), Tom Wilkinson (Stephan Gold). Guión: Matthew VaughnJane Goldman y Peter Straughan; basado en el guión escrito por Assaf Berstein e Ido Rosenblum para la película “Ha-hov” (2007). Producción: Eduardo Rossof, Kris Thykier, Matthew Vaughn y Eitan Evan. Música: Thomas NewmanFotografía: Ben Davis. Montaje: Alexander Berner. Diseño de producción: Jim Clay. Vestuario: Natalie Ward. Distribuidora: Universal Pictures International SpainEstreno en USA: 31 Agosto 2011. Estreno en España: 8 Septiembre 2011. No recomendada para menores de 16 años.


La historia empieza en 1997, cuando dos agentes del Mossad ya retirados, Rachel y Stephan, reciben una noticia sorprendente acerca de su antiguo compañero David. Se convirtieron en figuras muy respetadas en Israel después de una misión que realizaron entre 1965 y 1966 cuando los tres localizaron al criminal de guerra nazi Dieter Vogel, el temible “Cirujano de Birkenau”, en Berlín Este. Rachel tuvo que superar una atracción sentimental mientras servía de cebo para que sus compañeros cerraran la pinza alrededor de Vogel. El equipo arriesgó mucho y pagó un considerable precio para cumplir la misión, pero ¿de verdad la cumplieron? El suspense crece, pasando de un período a otro, y las revelaciones son cada vez más sorprendentes. Rachel no tendrá más remedio que ocuparse personalmente del asunto.


El hecho de que sucesos del pasado vengan a invadir y cambiar el presente de unos personajes, es una premisa muy utilizada en el cine. El espectador es capaz de sentir el dolor, el remordimiento, el querer saltar la  pantalla y decirle a los protagonistas qué es lo correcto, lo que deben hacer. La deuda consigue llegar hasta el punto de reconocer ese sufrimiento, pero no es capaz de imprimir en el espectador una huella que le haga partícipe de la historia.

Tres agentes del Mossad, se unen para llevar a cabo una misión. Años después, reciben una devastadora noticia que les hará volver a recordar aquellos días de infiltración y peligro. Como bien dice el cartel de la película, “todo secreto tiene un precio”.

La deuda es un remake de una conocida película israelí, Ha-hov. El director de la versión americana, John Madden, afirma que primero leyó el guión y luego vio la película, pero que la lectura le dejó impresionado. Y no es para menos, porque la trama que se cuenta tiene una carga moral tremenda. El problema es que hay que saber hacer que la película transmita lo que es, y esta no lo hace. El intento es bueno y el director de la nominada Shakespeare in Love consigue en ciertos momentos trasladar al espectador completamente dentro de la trama del filme, pero se contrarrestan con otras situaciones que la hacen soporífera y lenta. Muchas veces, el problema en el metraje, y por lo que fallan ciertas películas, es saber encajar esos momentos: los de acción o emoción, con los más lentos y pausados.

Lo curioso de esta película es que tiene un equipo técnico bueno, notable. Empezando por el director, siguiendo por los tres guionistas: Matthew Vaughn, quien ha trabajado junto a Guy Ritchie en Snatch: cerdos y diamantes y ha dirigido X-Men: Primera generación; Jane Goldman, colaborador del anterior en X-Men: Primera… y Kick-Ass: listo para machacar; y Peter Straughan, guionista de Los hombres que miraban fijamente a las cabras. Y terminando por la música, creada por Thomas Newman, compositor de la banda sonora de películas como Cadena perpetuaCamino a la perdiciónBuscando a Nemo, WALL-E… Puede que el párrafo haya sido largo, pero merecido, porque se muestra que La deuda no es una película cualquiera realizada por un novato. Es un buen proyecto, realizado por gente experta, que no consigue encontrar una posición exacta. Si se sale del cine y lo único que eres capaz de decir sobre un tema tan peliagudo como la moral de unos agentes secretos es “si, bueno, no está mal…entretenida”, hay algo que está fallando.

Punto aparte merecen los actores. Lo anterior es lo que hay detrás de la película, pero por delante están dos reconocidos actores: Helen Mirren (algunos es que ni necesitan presentación) y Tom Wilkinson (Michael Clayton). Y en su papel de jóvenes elAvatar Sam Worthington y la bella Jessica Chastain, a la que próximamente veremos en El árbol de la vida, de Terrence Malick. Cuidado, que no estamos jugando con cualquier cosa. Y no consiguen transmitir esa fuerza y entereza que posee un espía. Si acaso, habría que decir que son las mujeres protagonistas las que consiguen despertar la empatía con el público e introducir al espectador en la trama, quizás también porque son ellas (ella, ya que las dos interpretan al mismo personaje) quienes cargan con el peso de la trama.

Como toda buena obra, La deuda tiene un principio, un nudo, introducido de una manera sutil y bonita, todo hay que decirlo, y un desenlace correcto. Pero no se puede decir mucho más. Se queda en el intento, como muchas otras.

Nota: 5,5/10 (EL SEPTIMO ARTE).


Son pocas las películas que uno se imagina convertidas en grandes novelas. La deuda, remake del filme israelí del 2007 Ha-Hov, es una de ellas. Es, en esencia, más literaria que cinematográfica, y resulta inevitable desear, frente a la pantalla, que una voz en off vaya completando los huecos que dos horas de metraje no son capaces de rellenar. En la línea de thrillerspolíticos de los años 70 como Marathon Man oLos tres días del Cóndor, pero más aún, en la de novelas de espionaje de John LeCarré o Tom Clancy, La deuda narra en dos tiempos la misión de tres agentes del Mossad en el Berlín del Este intentando capturar al ‘Cirujano de Birkenau‘, uno de los más sanguinarios carniceros del exterminio nazi que consiguió escapar de la justicia internacional. Es fácil identificar el tono novelesco de la película que John Madden (Shakespeare in Love) y los guionistas Matthew Vaughn y Jane Goldman (Kick-Ass)sitúan en el presente, con los tres espías (intachables
Helen Mirren, Tom Wilkinson y Ciarán Hinds) ya retirados y rememorando la misión que los convirtió en héroes para el pueblo israelí. La intriga no deriva tanto del suicidio de uno de los agentes, el tercero, si no del tono en el que sus otros dos compañeros formulan dichos recuerdos, con miradas y gestos de una ambigüedad inquietante que seremos incapaces de descifrar a menos que volvamos al pasado. Allí, en Berlín durante el año 1965, los tres espías (interpretados en su juventud por la pelirrojísima Jessica Chastain, por Marton Csokas y por el muy sorprendente Sam Worthington) nos entregan las claves de un suspense político-emocional que crece a medida que el filme avanza y que culmina con un inesperado giro narrativo. Lo demás, el triángulo amoroso que se forma entre los agentes, la cuidada dirección de arte, el color rojo del cabello de Jessica Chastain, el silencio del personaje de Worthington o las melodías queCsokas saca del viejo piano berlinés, son las descripciones ausentes de aquella novela hipotética, los huecos que nosotros rellenaríamos con palabras. (CINEMANIA).


La estupenda 'Munich' (Steven Spielberg, 2005) acuñó, a modo de daño colateral, un nuevo paradigma de thriller político, ensimismado con la sofisticación de esa edad de oro que vivió el género en los años 70. Resulta muy difícil no pensar en Spielberg durante el tramo berlinés de 'La Deuda', por mucho que transcurra en 1966 y beba de otra fuente, la película israelí 'Ha-Hov' (Assaf Bernstein, 2007): a todas ellas les une un interés común por explorar, en sus respectivos protagonistas, las tensas relaciones de una nación con su memoria histórica. El libreto de este remake hace un loable trabajo al plasmar esa negociación entre pasado y presente en una historia fracturada, de estructura compleja, que tiene la delicadeza de tratar al espectador como a un ser pensante.
Incluso Sam Worthington se muestra más que capacitado para la sutilidad en su cara a cara con el actor danés Jesper Christensen, excelente en su encarnación (melancólica al tiempo que perturbadora) del monstruo colectivo. 'La Deuda' resulta mucho más interesante cuando se concentra en los fríos mecanismos del suspense que cuando intenta dar una resolución convencional a los Grandes Temas que la sustentan: es ahí cuando el neothriller político se revela simple (pero convincente) ejercicio de estilo.(FOTOGRAMAS).

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