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viernes, 23 de septiembre de 2011

NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS





Película: No habrá paz para los malvados. Dirección: Enrique UrbizuPaís:EspañaAño: 2011. Duración: 109 min. Género: ThrillerInterpretación:José Coronado (Santos Trinidad), Rodolfo Sancho (Rodolfo), Juanjo Artero(Leiva), Helena Miquel (juez Chacón), Pedro María Sánchez (Ontiveros), Nadia Casado (Celia). Guion: Enrique Urbizu y Michel Gaztambide.Producción: Gonzalo Salazar-Simpson y Álvaro Augustín. Música: Mario de Benito.Fotografía: Unax Mendía. Montaje: Pablo Blanco. Dirección artística: Antón Laguna.Vestuario: Patricia Monné. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.Estreno en España: 23 Septiembre 2011. No recomendada para menores de 12 años.


“No habrá paz para los malvados” nos sitúa en Madrid, un domingo cualquiera, otro más, en el que el inspector de policía Santos Trinidad, de camino a casa, ya muy borracho, se ve involucrado en un triple asesinato. Pero hay un testigo que consigue escapar y que podría incriminarle. Santos Trinidad inicia la caza del hombre, emprende una investigación destinada a localizar y eliminar al testigo. Mientras tanto, la juez Chacón, encargada de la investigación del triple crimen, avanza meticulosamente en la búsqueda del asesino. Ambos, Santos y Chacón, van a descubrir que nada es lo que parece, y lo que empieza siendo un simple caso de tráfico de drogas, desembocará en algo mucho más peligroso.  Sólo Santos parece ser capaz de impedirlo, siempre que la juez Chacón no consiga detenerle antes.


Desde que hace ya casi una década rodara 'La caja 507', Enrique Urbizu dio un salto cualitativo que le situó en el selecto club de los directores españoles más preciados. El punto de inflexión en cuestión lo marcó una curiosa conjunción de ingredientes: un misterioso atraco y una intrincada trama de corrupción urbanística. El resultado no fue menos curioso, y notablemente meritorio, por ser éste imposible de pronosticar antes de su estreno. ¿Un thriller producido en España, hecho por españoles... y con marcado acento español? ¡Inconcebible! Ya se sabe, hay gente que usa mucho esta palabra, pero vistos los resultados, puede que no signifique lo que ellos creen que significa. Y es que no era la primera vez que sucedía y afortunadamente tampoco ha sido la última. Así debe ser, porque éste es un asunto en el que se nos tiene que refrescar la memoria muy a menudo. Demasiado.

De modo que algunos ya pueden ir tatuándoselo en la frente: el cine español de género no sólo existe, sino que además puede funcionar muy bien. Para más dudas, consultar por ejemplo a Daniel Monzón y su multi-premiada 'Celda 211', que se hizo con la aprobación total tanto por parte de la crítica como del público. Misión casi siempre imposible, al alcance de muy pocos. Una gloria similar conoció Urbizu, que ya sentó precedente en su carrera, y ahora, tras ocho años de descanso en lo que a largometrajes se refiere, vuelve a probar suerte con una apuesta similar a la de 'La caja 507', tanto en su estructura (dos líneas argumentales que surgen del mismo punto, se distancian ligeramente y terminan encontrándose) como en un tono oscuro que no obstante se ha visto sensiblemente potenciado en esta ocasión.

Una noche loca; desmadrada, marca el punto de partida de un descenso vertiginoso a los infiernos, en los que poco o nada tiene que ver la ciudad de Madrid, ya que, como en todo buen viaje de autodestrucción, el tormento se concentra en el interior de los personajes. En este caso, dentro de Santos Trinidad, cuyo nombre parece una broma pesada del destino. Ángel caído -en desgracia-, un halo de fatalidad siempre va con él, vaya donde vaya, bien porque éste le persigue, bien porque lo busca. Entre borracheras causadas por cubatas cada vez más cargados y maldiciones varias se suceden los días de este pobre diablo ahogado en su pasado, y desquiciado por un presente peor si cabe que los fantasmas que le acompañan. Lo que vendría a ser la versión españolizada de 'Teniente corrupto', acercándose más al desgarro de Abel Ferrara, sin ignorar del todo la versión más histriónica de Werner Herzog. Buena -y temible- carta de presentación.

Una vez conocido el personaje, la película se presenta con un título amenazador, profético podría decirse. 'No habrá paz para los malvados'. ¿Pero quién lo es? O visto el panorama, ¿quién no lo es? O para amoldarse más a la historia en cuestión, ¿qué significa ser malvado? No queda nada claro, o por lo menos, la respuesta es siempre rebatible, pues esta actitud es la que define en buena parte la propuesta de Urbizu. Esto es, un thriller castizo, con personajes castizos, y que, contraviniendo los convencionalismos del género, siente especial predilección por difuminar la línea que separa el bien del mal, algo en lo que el director bilbaíno ya mostró sus credenciales en anteriores trabajos.

Ahora va un paso más allá gracias sobre todo al gran trabajo interpretativo del que se ha convertido en su actor fetiche. José Coronado explota sus dotes camaleónicas para ponerse en la piel de un personaje que carga con todo el peso de la trama, y en ocasiones, monopoliza el interés del espectador. Más que ver cómo avanzan las distintas investigaciones, lo que más impacta es ver cómo se desenvuelve Santos Trinidad por un mundo que le repugna (cuenten las veces que lo manda todo a tomar por culo), al mismo tiempo que se gana nuestro odio... y compasión. Es en los matices y en el carisma del protagonista donde está el auténtico valor de 'No habrá paz para los malvados'.

El resto corre a cuenta de la casa, es decir, de las sensacionales partitura y fotografía de Mario de Benito y Unax Mendía, respectivamente, y cómo no, de la dirección de Enrique Urbizu, que como si estuviera escribiendo un número capicúa, empieza y termina (esos escalofriantes planos de clausura) de forma casi perfecta, y aunque la parte central a ratos pierda en consistencia, la verdad es que el interés nunca decae. ¿Resultado? Un sucio, negro y más que digno thriller que se siente nuestro. Sí, es posible.(EL SEPTIMO ARTE).


Jose Coronado es Santos Trinidad, un inspector de policía, fracasado y violento. Bebe mucho, y, una noche de borrachera y frustración, se ve involucrado en un triple crimen con unos narcotraficantes colombianos. Solucionar el caso del que es el principal sospechoso será su prioridad mientras se sumerge en una espiral de culpa y redención que le conducirá a descubrir los entresijos del poder y la corrupción. Urbizu vuelve al cine, y lo hace de la mano de Michel Gaztambide y Jose Coronado, sus dos cómplices en 'La Caja 507' (2002) y 'La vida mancha' (2003). No habrá paz para los malvados tiene un arranque espectacular. Sus primeros 15 minutos, en los que vemos a Coronado perdido en esa noche, son, sin ninguna duda, lo mejor que ha rodado Urbizu en toda su carrera. Mantener ese tono hasta el final habría hecho de No habrá paz... una obra maestra. No le pido tanto a Urbizu: creo que ese comienzo es tan bueno que ya es un regalo en el contexto de nuestro cine, en el que parece que solo haya espacio para la experimentación o el convencionalismo. Urbizu demuestra que a veces recurrir a los géneros más clásicos suele dar los mejores resultados.(FOTOGRAMAS).

Como una recortada, la misma con la que Santos Trinidad se quita de en medio los problemas con o sin razón. La pareja Urbizu-Coronado es efectiva, de alcance corto, va directa a la cabeza del espectador, para que se despierte, que parece dormido. Su ausencia de pretensiones, de demostrar nada, de enseñar lo que saben les permite maniobrar con facilidad en un western emocional perfectamente contenido como La vida mancha o en un thriller con nervio, violento, como era La caja 507 y como es este (sonoro)No habrá paz para los malvados. Sus movimientos son igual de precisos en un género que en otro, aunque la experiencia también es un grado. No son los años, nena, es el rodaje. Parece decir también este Santos Trinidad, un policía de aspecto ochentero pero que tiene que vivir en un presente jodido, tan jodido como está él.?
Una mala noche la tiene cualquiera, aunque tan mala como la de Santos, es difícil. En un arranque de agresividad alcoholizada mata a tres personas, y con su mirada borrosa se le escapa uno. En ese momento inicia una cacería a muerte por el Madrid que descubrimos tras el 11-M, ése en el que narcotraficantes se mezclan con buscavidas y terroristas islámicos. Todo eso está en No habrá paz para los malvados. Un mejunje de personajes, de historias, de pasados ocultados voluntariamente para que no nos desviemos de nuestra meta: acompañar a Santos (un enorme Coronado, grandísimo) en su deambular por las calles madrileñas, por los recuerdos de su casa oscura, evitando a la justicia, ésa que se mueve con lentitud, dando palos de ciego, porque aunque existan una jueza y un policía con ganas de atrapar a los malos, el sistema burocrático y de holgazanes les pone trabas, justo las que no se encuentra la recortada de este mortal Santos Trinidad. ¿Sería entonces mejor tomarnos la justicia por nuestra mano? Ni estando el azar de nuestro lado.(CINEMANIA).

3 comentarios:

  1. La verdad que Enrique Urbizu tiene un arte innato para rodar y guionizar la violencia, que ya demostró en Todo por la pasta. Son historias de la España más negra, más transicionista o tardofranquista, donde la corrupción policial y la degradación social dejan un panorama en el que nadie es bueno, todos son malos o antihéroes.

    Respecto de su último trabajo, creo que la adaptación a la contemporaneidad de nuestros tiempos es perfecta. Tenemos dos mundos claramente diferenciados: el de Santos Trinidad, un policía de la vieja escuela, y el del S XXI y los nuevos enemigos a los que han surgido por las circunstancias históricas de este tiempo. El enfrentamiento entre ambas realidades es magnífico, pero el ritmo de la película no lo es tanto, siendo la historia de Santos poca cosa para sostentar todo el metraje.

    Es una obra menor, sobre todo en comparación con La Caja 507 y Todo por la pasta, pero entretenida al fin y al cabo.

    Un saludo

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  2. Te agradezco tu comentario sobre el ultimo trabajo de Urbizu.
    Me gusto " la caja 507" y "todo por la pasta" y espero ver pronto ésta.
    Saludos.

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  3. No alcanzo a entender las grandes críticas y contínuas recomendaciones que recibe "No habrá paz para los malvados".
    Es una buena historia sí, pero muy mal contada, sin explicar las motivaciones del único protagonista, Santos Trinidad y con unos secundarios no sólo insulsos, sino prácticamente inexistentes. Un guión más trabajado y una mayor profundidad en los personajes hubiese hecho de este film algo realmente extraordinario.

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