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viernes, 28 de octubre de 2011

LAS AVENTURAS DE TINTIN,EL SECRETO DEL UNICORNIO





Película: Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Título original:The adventures of Tintin: The secret of the Unicorn. Dirección: Steven SpielbergPaís: USAAño: 2011. Duración: 109 min. Género: Animación,aventurasInterpretación: Jamie Bell (Tintín), Andy Serkis (capitán Haddock), Daniel Craig (Sakharine), Simon Pegg (Hernández), Nick Frost  (Fernández), Toby Jones (Silk), Mackenzie Crook (Tom), Daniel Mays (Allan), Gad Elmaleh (Ben Salaad), Joe Starr (Barnaby). Guion: Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish; basado en los cómics de Hergé. Producción: Peter JacksonKathleen Kennedy y Steven Spielberg. Música: John WilliamsMontaje: Michael Kahn. Dirección artística: Andrew Jones y Jeff Wisniewski. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en USA: 21 Diciembre 2011. Estreno en España: 28 Octubre 2011.Calificación por edades: Apta para todos los públicos. Se estrena en 2D y 3D.


En ”Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio”, el curioso e insaciable joven periodista Tintín y su leal perro Milú descubren que la maqueta de un barco contiene un gran secreto. Arrastrado por un misterio centenario, Tintín se encuentra en el punto de mira de Ivan Ivanovitch Sakharine, un diabólico villano que cree que Tintín ha robado un valioso tesoro vinculado a un cruel pirata llamado Rackham el Rojo. Pero con la ayuda de su perro Milú, el mordaz y cascarrabias capitán Haddock y los torpes detectives Hernández y Fernández, Tintín viajará por medio mundo, siempre yendo un paso por delante y siendo más astuto que sus enemigos en una persecución para hallar el lugar donde finalmente descansa “El Unicornio”, un navío hundido que puede contener la clave de una cuantiosa fortuna… y de una antigua maldición. Desde alta mar hasta la arena de los desiertos del norte de África, cada giro inesperado arrastra a Tintín y sus amigos a niveles más irrefrenables de emoción y peligro, demostrando que cuando alguien se arriesga a perderlo todo, no existen límites para lo que pueda llegar a hacer.


........Steven Spielberg y su equipo -donde se encuentra también Peter Jackson, el neozelandés que se atrevió a adaptar al "intocable" J.R.R. Tolkien con su trilogía de El Señor de los Anillos- tienen el buen tino de no pretender igualar al cómic, tarea de todo punto imposible. De hecho, la escena inicial de Hergé pintando un retrato de Tintín, constituye no sólo un homenaje a su figura, sino que es también una declaración de principios: lo que pinta Hergé sería su personalísima creación, y Spielberg se basa en las ideas que dan pie a la obra del belga para ofrecer su propia versión de lo que no deja de ser una trepidante aventura.
Parece ser que cuando Spielberg estrenó En busca del arca perdidaalgunos críticos europeos compararon el film con Tintín, y de aquí nació el primer encuentro del cineasta con el personaje de las viñetas, y su deseo de llevarlo a la pantalla. Ciertamente esta película, que llega veintimuchos años después de tal encuentro, versiona el espíritu aventurero de Tintín con ritmo trepidante a lo Indiana Jones. No es el Tintín de Hergé, lo repetimos de intento, y hasta alguna licencia puede llevar a que algún purista se tire de los pelos, pero el film en líneas generales sí es una digna mirada a sus aventuras, servido con el alarde tecnológico que permite el avance de las técnicas de captura de movimiento de actores y su recreación animada mediante ordenador, aquí Spielberg sigue la estela del otrora tutelado suyo Robert Zemeckis con filmes como Cuento de NavidadPolar Express.
Spielberg se estrena en esta especie de híbrido entre el cine de actores y el de animación, y se permite espectaculares escenas como la de un larguísimo plano secuencia de persecución, que habría sido imposible rodado de modo convencional. También son brillantes y originales algunas transiciones entre escenas. No obstante cansa con alguna escena de acción -los juegos de perro y gato, las peleas en el barco a lo Piratas del Caribe-, y no acaba de provocar emociones genuinas, los personajes se antojan demasiado distantes.(DE CINE 21).



......El resultado es excelente y se palpa especialmente en escenas tan deliciosas (y en las que se hace gala de un slapstick tan exquisito como apabullante) como la de la infiltración en un camarote más abarrotado que el de los hermanos Marx, o en la colosal persecución por las calles de Bagghar para recuperar los trozos de un pergamino. Spielberg se siente completamente libre para poner la cámara donde lo encuentre más conveniente, así como para moverla y transitar como solamente él sabe entre escenas y escenarios distintos, logrando que a lo largo de más de hora y media el ritmo endiablado no decaiga nunca. Con un aire conscientemente naïf, la trama nunca quiere hacerse pesada, mostrándose sensiblemente más dinámica que en el original (sin olvidar el respeto al cómic) y avanzando de manera tan simple como ágil, sorteando obstáculos con elegancia, yendo a buscar el siguiente, en un constante más difícil todavía, para lucirse una vez más.

Después de un espectáculo de tantos quilates, solo tres quejas. La primera, que empieza a sonar a disco rayado, pero que no por ello deja de ser cierta, es que el 3D, aunque en esta ocasión no moleste, sigue sin justificar su precio (además, ninguna nariz humana está diseñada para soportar el peso de dos gafas... un poco de respeto para los ''seis-ojos'', por favor). La segunda, un desenlace precipitado y carente de la fuerza mostrada hasta entonces. Un anticlímax que sin embargo abre la puerta a más entregas para la presunta franquicia cinematográfica, lo cual nos lleva a... la tercera queja: el poco interés que despierta la propuesta en territorio americano, algo claramente visible en la estrategia comercial de la productora. Ante esto último, el fuerte deseo que la taquilla del viejo continente dé la razón a los responsables de este proyecto, y que los buenos resultados se repitan al otro lado del Atlántico. Porque este hábil collage de 'El cangrejo de las pinzas de oro', 'El secreto del Unicornio' y 'El tesoro de Rackham el Rojo' demuestra que el reportero concebido por Hergé puede mantener una fructífera -y larga- relación con el séptimo arte. Porque, al igual que los protagonistas de su última obra, Spielberg deja claro que su sed de aventuras sigue siendo insaciable... y lo mejor es que ésta sigue siendo contagiosa.
Nota: 7,8 / 10  (EL SEPTIMO ARTE).



..........El resultado es algo parecido a una mutación fascinante: el tintinófilo se siente como si un rayo cósmico hubiese impactado sobre su colección de álbumes en lomo de tela, convirtiendo El Cangrejo de las Pinzas de Oro, El secreto del Unicornio y algunos trozos de El tesoro de Rackham el Rojo y otras aventuras en una versión corpórea de las portadas de esos Men’s Adventure Magazines in Postwar America que recopiló Taschen. Pensar en Indiana Jones es, pues, inevitable: Spielberg ha transformado el universo limpio del reportero belga en porosa y viril fantasía pulp liberada de la tiranía de las leyes físicas. Algunas set-pieces (el juego de transiciones y el inenarrable abordaje en la historia de Francisco de Hadoque, el uso del plano secuencia en la persecución en Bagghar) cargan la pantalla de auténtico genio cinematográfico, sin obsesionarse con el tintinófilo integrista que, de hecho, también puede soliviantarse con el espíritu lúdico de unos guionistas que osan incluir un chiste de zoofilia y homenajear a Tiburón (Steven Spielberg, 1975) de la mano del tupé de Tintín. Otras licencias, como el papel de Bianca Castafiore o el vínculo hereditario entre Rackham el Rojo e Ivan Ivanovitch Sakharine, no hacen sino enriquecer la densidad de una película discutible en sus formas, pero irreprochable en su impacto.(FOTOGRAMAS).

Aventura con mayúsculas. Recuerdo que cuando se estrenó En busca del Arca perdida, película con la que Las aventuras de Tintín, el secreto del Unicornio tiene mucho en común, la frase promocional era: el retorno de la gran aventura. Pues bien, eso es precisamente lo que Steven Spielberg nos propone ahora con esta traducción al cine de la obra de Hergé, brillante tanto por su técnica como por su ejecución, y con algunos momentos de auténtica épica cinematográfica que hacen de la película un auténtico acontecimiento cinematográfico. Y cuando digo acontecimiento, me refiero principalmente a que se trata de uno de esos títulos que todo aficionado al cine quiere ver como una especie de fenómeno, algo que ya fueron otras películas de este mismo director, como Tiburón, Encuentros en la tercera fase, E.T., el ciclo de peripecias de Indiana Jones, Parque jurásico

De manera que de la mano de Tintín vuelve al cine por un lado el Spielberg que llena los cines, el más popular, el que llega a mayor número de público. Y por otro regresa el Spielberg que precisamente por lo anterior, se puede permitir el lujo de experimentar, con notable éxito desde el punto de vista expresivo, narrativo y sobre todo en clave muy cinematográfica, con una de las novedades tecnológicas incorporada hace varios años a la panoplia de herramientas del cine de animación, pero nunca ejecutada con el instinto de cine puro, la cuidada planificación de movimientos de cámara, el cuidado encuadre y la planificación y el uso de la luz que nos ofrece Las aventuras de Tintín, el secreto del Unicornio. Me refiero al sistema de motion capture. Pero olvídense del acartonamiento con el que se aplicó a intentos anteriores, de Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad… Aquellos primeros pasos era una interesante novedad tecnológica con algo de cine, pero lo que hace Spielberg con Tintín es cine puro, con todos sus elementos, incluidos los actores, porque al contrario de lo que ocurría en ocasiones anteriores, el astuto director ha descubierto en un alarde de sutileza que le honra, que este procedimiento de animación saca más partido a la interpretación de los actores sobre los personajes precisamente si en lugar de mirar hacia el avance tecnológico y la animación en 3D se recuperan algunas de las claves expresivas de la animación tradicional en 2D. Es algo que le ha permitido esa especie de videoteca gigante que Spielberg lleva en la cabeza, esas muchas horas de ver y disfrutar cine que es lo que principalmente le permiten tener el recurso apropiado en la memoria para cada cosa, y por otra parte estar adaptando una historieta de cómic que nació en dos dimensiones, y a la que rinde homenaje con ese plano al principio de la película en el que un caricaturista dibuja una versión bidimensional de Tintín exacta al de las viñetas de Hergé que se enfrenta, cara a cara, con la versión realizada para el cine con motion capture en 3D y el actor Jamie Bell bajo el pellejo del personaje. Es un gran momento de declaración de principios en el que el cine toma el relevo de los cómics. Puede convertirse en una de las escenas más vistas del cine del presente año, de ésas que salen en los resúmenes de prensa cuando en plenas navidades se pasa revista al año que terminó en cada uno de los campos de interés informativo.
De manera que Spielberg, además de devolvernos la gran aventura de pantalla grande para todos los públicos (hayas sido o no seguidor del personaje de Tintín en los cómics), consigue que los actores habiten más y mejor que nunca bajo el pellejo de los personajes de la motion capture retomando las claves y la herencia de la animación tradicional previa al 3D, donde el actor no se adapta tanto a la novedad tecnológica como a la fisonomía del personaje de ficción, lo que le permite respetar el diseño de las criaturas de Hergé al mismo tiempo que el implemento tecnológico de última hornada sirve para reforzar la huella de la interpretación humana en y con el personaje, alejándolos así de esa especie de espectáculo de títeres de alta tecnología que ofrecían intentos anteriores de motion capture.
A eso hay que añadir una batalla épica en el mar que respeta en su  división del flashback utilizando el recurso de los recuerdos interrumpidos del capitán todo el espíritu de la manera de fabular de Hergé, y al mismo tiempo ofrece un espectáculo  visual impresionante al público cinematográfico, o la persecución en la ciudad árabe, como digo mejor que muchas de las peleas y persecuciones que vemos en imagen real en los cines en los últimos tiempos, incluyendo alguna rodada por el propio Spielberg para Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

En mi opinión no hay modo de sacarle pegas importantes a la película, salvo algunas menores. Por ejemplo como lector europeo de las peripecias de Tintín, escuchar en la versión original en inglés cómo llama al perro Milú con el nombre que le pusieron en Estados Unidos, Snowy, me resulta desconcertante, y quizá hacia el final, con la pelea de las grúas, se hace evidente que en lo referido a ritmo trepidante continuo, se le va la mano y se acerca a algo que le criticaron en Indiana Jones y el templo maldito, ese encadenado de acción pura y dura propio del serial, en el que las escenas de diálogo ocupan forzosamente un segundo plano frente a las acciones. Pero considerando que personalmente me gustó, y mucho, Indiana Jones y el templo maldito, me reconozco incapaz de verle algo negativo a ese ritmo trepidante, como de persecución ininterrumpida, que marca toda la película.

Resumiendo: Spielberg abre nuevas perspectivas y horizontes para la motion capture con la que, en mi opinión, es uno de los grandes acontecimientos cinematográficos de la cartelera de este año.(ACCION DE CINE).

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