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martes, 20 de diciembre de 2011

THE ARTIST



Película: The artist. Dirección y guion: Michel HazanaviciusPaís: Francia.Año: 2011. Duración: 98 min. Género: Dramacomediaromance.Interpretación: Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), James Cromwell (Clifton), Penelope Ann Miller (Doris), Missi Pyle (Constance), Malcolm McDowell, Ed Lauter.Producción: Thomas Langmann y Emmanuel Montamat. Música: Ludovic Bource.Fotografía en blanco y negro: Guillaume Schiffman. Montaje: Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius. Diseño de producción: Laurence Bennett. Vestuario: Mark Bridges. Distribuidora: Alta ClassicsEstreno en Francia: 12 Octubre 2011. Estreno en España: 16 Diciembre 2011Calificación por edades: Apta para todos los públicos.


Hollywood, 1927. George Valentin es un célebre actor del cine mudo al que todo le sonríe, pero la llegada del cine sonoro marca el final de su carrera y le lleva a caer en el olvido, mientras la joven extra Peppy Miller empieza a ser propulsada hacia el firmamento de las estrellas.


Parece un chiste. Y no lo es: ¿cuál es el colmo de los prejuicios cinéfilos? Una película muda, en blanco y negro… y francesa. La combinación perfecta para ahuyentar al supuesto gran público, ese que no quiere complicarse la vida en un cine. Sin embargo, The Artist, una obra luminosa y cómplice capaz de alegrarte la existencia, no está dirigida exclusivamente a intelectuales, francófilos ni gafapastas. ¿Por qué? Porque ha elegido siempre el más difícil todavía: no contento con su ¿pedante? triple apuesta espantapájaros, se revuelve contra su esencia y elige el género más desagradecido para pasar a la posteridad de la cinefilia. Ahí reside finalmente el secreto de su éxito: The Artist camina en el alambre todo el tiempo. Se la juega, arriesgando en la forma con el espectador medio y domando al cinéfilo de pro con su fondo. Por eso es, de largo, la mejor comedia en muchos años..........(CINEMANIA).


Brillante propuesta que nos devuelve la sensación de ser espectadores del cine mudo con una comedia romántica de homenaje a Hollywood.
Es comprensible el revuelo que ha despertado The Artist entre los aficionados al buen cine, tanto por la originalidad de su planteamiento como por su habilidad y elegancia a la hora de devolvernos ese papel tan peculiar que tenía el espectador en el trabajo de traducción y disfrute del cine mudo. Sí, es una película en muda (aunque con algunos sonidos) y en blanco y negro, pero la trama está tejida con tal astucia que es perfectamente capaz de enganchar al público actual desde sus primeras imágenes, que para arrancar esta celebración del cine como máquina de la imaginación no podían sino tener lugar en un cine, durante la proyección de una película de aventuras con ritmo de serial, acciones que se suceden en la pantalla, con unas imágenes que son ficción dentro de la ficción y además de rendir homenaje al Frankenstein de la universal (esos gigantescos electrodos en el cuello del personaje torturado), anticipan el tema central de la fábula que nos van a contar cuando los interrogadores le piden al protagonista que hable.
A partir de ahí, con un ritmo vertiginoso que ya quisieran para sí muchas películas habladas, esta peripecia muda, revisión, homenaje y guiño en torno al tradicional melodrama Ha nacido una estrella, pero en clave de comedia romántica y al menos en su primera parte muy desenfadada y ligera, asistimos al éxito de George Valentin, el artista del título, galán del cine mudo que sin duda está inspirado por un astro real del Hollywood mudo, el intrépido Douglas Fairbanks, aunque lo que le ocurre con la llegada del cine sonoro recuerde más a lo que le pasó a una de las víctimas de las películas habladas, John Gilbert. Pero además, el director, que claramente es un hombre versado en la cultura cinematográfica y con una notable memoria cinéfila, hace que Jean Dujardin, el actor encargado de interpretar a esa especie de duplicado de Douglas Fairbanks (más adelante vemos a Valentin contemplando su propia interpretación como un espadachín enmascarado en la línea de La marca del Zorro, o ejerciendo como mosquetero, alusiones clarísimas al astro mencionado), encarne el personaje con los modos, gestos, movimientos y sobre todo sonrisa de Gene Kelly, astro del musical clásico de Hollywood. Esto es muy coherente por tres motivos. El primero es que el tema de la película, la llegada del sonido y el destrozo que hace en la vida de Valentin, un actor que primero no quiere y luego simplemente ya no puede hablar, tiene muchos puntos en común, guiños y homenajes a un clásico del musical protagonizado por Gene Kelly: Cantando bajo la lluvia (ejemplo de guiño es la prueba de sonido que el productor interpretado por John Goodman muestra a Valentin, con la actriz rubia soltando gorgoritos, como ocurría con Lina Lamont, la estrella con voz de pito a la que daba vida Jean Hagen en el citado musical). El segundo es que el propio Kelly estaba claramente inspirado por Fairbanks en lo referido a la coreografía de sus escenas de acción para películas como El pirata o su versión de Los tres mosqueteros. El tercero es que The Artist es sobre todo, posiblemente incluso más que una película muda, una película musical, en la cual la música sustituye al diálogo y en muchos momentos, sobre todo en el que muestra a la protagonista corriendo hacia el hospital en el tercer acto del relato,  confirma la notable capacidad de la música, incluso superior a la de los diálogos, para aliarse con la imagen y transmitir y provocar emociones en el espectador.
Esa aplicación de la música como sustituto de los diálogos que marca continuamente el tono emotivo del relato consigue algunos momentos particularmente brillantes, construyendo algunas de las mejores escenas de amor que hemos visto en la pantalla grande este año: el encuentro accidental de los dos protagonistas, la forma en la que progresa su romance cuando se reencuentran en el estudio sólo de cintura para abajo, sin verse las caras, y bailando, el galanteo en el baile, la escena de ella abrazándose a la chaqueta de él con el recurso de la mano que la acaricia, o ese encuentro en las escaleras del estudio, que me recuerda algunos planos del primer cine de King Vidor y más concretamente una de sus primeras películas sonoras, La calle, de 1931.
La música nos da pistas y claves durante toda la película, haciendo progresar la historia hacia el melodrama (melo, música, más drama), con homenaje a la naturaleza incluido, con la lluvia cayendo en las escenas en que el protagonista se enfrenta al momento más complicado de su carrera, o en el rescate del perro (muy grande el perro, por cierto). El melodrama está también presente en los guiños a otro clásico del cine dentro del cine, El crepúsculo de los dioses, cuando George Valentin se convierte en una especie de variante masculina de la Norma Desmond interpretada por Gloria Swanson en aquella célebre película dirigida por Billy Wilder.  Me refiero a la secuencia de la subasta o el momento en el que Valentin se enfrenta a su fama del pasado proyectando sus aventuras como el Zorro, o descubre a dónde han ido a parar sus objetos personales…
Luego la música será la encargada de marcar el progreso de la película hacia el terreno de Ha nacido una estrella, curiosamente más cerca de la versión que dirigiera George Cukor con James Mason y Judy Garland como protagonistas en 1954 que de la versión dirigida por William Wellman e interpretada por Fredric March y Janet Gaynor en 1937, lo cual es coherente si tenemos en cuenta que el otro referente de la primera parte del relato es Cantando bajo la lluvia, película dirigida por Stanley Donen  y Gene Kelly en 1952.
Además, y para demostrar que uno de los aciertos de The Artist es que es una película que contiene muchas películas, de ahí que a pesar de ser muda no nos resulte ajena o aburrida si le damos la mínima oportunidad de desarrollarse, hay otros guiños. Por ejemplo en toda la apertura del relato encontramos esa película dentro de la película que homenajea los seriales de Fantomas, y en otra fase el director incluso se permite el lujo de guiñar al espectador atento con unas escenas de desayuno que explican el deterioro del matrimonio de Valentin del mismo modo que en su momento Orson Welles explicó el deterioro del primer matrimonio de Charles Foster Kane en Ciudadano Kane, que fue la culminación del paso a la madurez del cine hablado . Guiño cinéfilo que completa esta pequeña joya capaz de hacernos el regalo de devolvernos la relación  tan especial que el público tuvo con el cine mudo.(REVISTA ACCIÓN).



......Quizá el gran acierto de The Artist reside en el planteamiento que hace Hazanavicius de la misma, presentándola como un gran juego para el espectador cinéfilo, algo que además el director no oculta escondiéndose en homenajes y deja claro con su última escena que lo que aquí pretende tiene un bello tono lúdico. El realizador no sólo respeta las formas del cine mudo en su completo esplendor, desde el juego de encuadres, hasta la fotografía y la dirección de sus actores, si no que va insertando continuos guiños cinéfilos para que el espectador juegue a cazarlos y haciendo de ella un mayor disfrute. Entre todos estos destaca principalmente el uso del tema de Bernard Herrmann para Vértigo que parece que está compuesto realmente para esta película y que lejos de resultar anacrónico por su posterioridad consigue funcionar como pieza maestra de ese gran tablero de juego.



Pero hay mucho más además de toda esa cinefilia que la hace tan atractiva, Hazanavicius nos cuenta una historia en la que la crisis que vive el protagonista es fácilmente extrapolable a la situación del mundo actual, una crisis marcada ya no sólo por una catástrofe laboral, sino que se agrava al producirse el crack del 29. Ésta es la historia de un sujeto aferrado a un pasado que no quiere soltar y como éste se pierde a la hora de intentar encontrar su sonido, algo a lo que se hace referencia en una sensacional secuencia onírica que es lo mejor de la película y que demuestra que el director es capaz de desmarcarse de los límites de la propuesta. Y sí, también es una película sobre los cambios, pero lo es desde ya su planteamiento inicial, cambiando radicalmente la estructura del cine actual.

Lo que no vamos a encontrar en The Artist  es una reflexión sobre el cine como podríamos ver en La Rosa Púrpura del Cairo, o ni siquiera un análisis humano, y es que otro de los aciertos en su presentación es no tratar de que ésta vaya más allá del puro entretenimiento. Hazanavicius elabora un pastiche tan divertido que no quiere ensuciar por la inserción de ningún tipo de pensamiento innecesario, y lo hace fijándose sobre todo en el modelo que se solía fabricar en el Hollywood de la época, dónde se da más importancia al espectador que paga la entrada que a cualquier pretensión artística del director (algo que además ya tiene saciado por otros lados) de este modo nos encontramos con una historia que está cargada de todos los ingredientes que han hecho al cine triunfar a lo largo de su historia, amor, acción, comedia y drama, formando con ello una historia tan sensacional y emocionante con la que es imposible no pasárselo a lo grande.

Si tenemos en cuenta las dos anteriores cintas del realizador, las aventuras de un patoso James Bond llamado OSS 117, películas de una calidad bastante cuestionable, pero que al igual que ocurre con The Artist, también eran un pastiche de las parodias de Bond que se realizaban en los años 70, podemos decir que la realización de The Artist es bastante consecuente en una filmografía que acaba de comenzar, pero que sorprende llamativamente por este despliegue de ingenio que no habíamos encontrado en sus trabajos anteriores y que hace sistemáticamente de Hazanavicius unos de los directores jóvenes sobre los que hay que mantener el ojo en la Europa de los próximos años. Por otro lado también quedamos de lo más satisfechos con el descubrimiento de Jean Dujardin (que ya protagonizo las anteriores películas del realizador) y que resulta heredero directo de Douglas Fairbanks con el que comparte un extraordinario parecido físico. Pero sin lugar a dudas lo que más nos sorprende es ver como un proyecto como éste sea capaz de ver la luz a día de hoy. Ahora sólo queda recibirlo con los brazos abiertos y disfrutar de este regalo a los amantes del cine.

Lo mejor: Es cine que sabe a cine.
Lo peor: Que haya un público que la rechace sistemáticamente por tratarse de una película muda.
Nota: 9.(EL SEPTIMO ARTE).




En El Fantasma del Palacio del Cinema, cuento inaugural de la memorable colección de relatos Sesión de cine (ed. Anagrama), Robert Coover imagina las desventuras del operador de una sala espectral al que se le ocurre proyectar dos, tres películas en una sola pantalla, de manera que un western penetra en una comedia romántica, un cowboy deja de apuntar con una pistola para hacerlo con un batidor de huevos. Imbuido del espíritu lúdico-festivo de la metaficción, el director y actor Michel Hazanavicius ha proyectado buena parte de la historia del cine clásico (desde los films de Douglas Fairbanks hasta Ciudadano Kane; desde Cantando bajo la lluvia hasta Vértigo) en la memoria iconográfica del celuloide silente para certificar que el cine sigue siendo moderno, que la vitalidad de su futuro está escrita en sus orígenes.
Respetando los cánones estéticos del periodo mudo con asombrosa soltura, Hazanavicius, director y guionista, cuenta la historia de un personaje en busca de su propio sonido ambiente, metáfora de un arte que ha dado lo mejor de sí mismo al demostrar su escasa resistencia al cambio. Más allá de su sofisticada estrategia manierista, o de su aspecto de ingenioso ejercicio de estilo, la grandeza de The Artist reside en su capacidad para conmover a los que, en plena era digital, piensan que el cine debe ser inmortal, o no es.(FOTOGRAMAS).

2 comentarios:

  1. En mi opinión es una película perfecta en todo. No le quitaría nada: los protagonistas, interpretaciones, actores de reparto, el blanco y negro, el drama, el romance, el perrín, TODO es una pasada de película. Una joya en el desierto.
    El único "pero": es muy proclive a que cierto público snob peyorativamente conocido como "gafapasta" se convierta en su abanderado, lo que le haría bastante daño.

    Un saludo

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  2. La película que ha causado más sorpresa el 2011. Habra que esperar a finales de Febrero a ver como le va en el Oscar. Éxitos en el Concurso 20blogs.

    Te invito a que visites mi blog de cine
    http://cineparausarelcerebro.blogspot.com/

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