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lunes, 26 de diciembre de 2011

EL TOPO



Película: El topo. Título original: Tinker, tailor, soldier, spy. Dirección:Tomas AlfredsonPaíses: Reino UnidoFrancia y AlemaniaAño: 2011.Duración: 127 min. Género: ThrillerInterpretación: Gary Oldman (George Smiley), Colin Firth (Bill Haydon), Tom Hardy (Ricki Tarr), John Hurt  (Control), Mark Strong (Jim Prideaux), Benedict Cumberbatch (Peter Guillam), Stephen Graham (Jerry Westerby), Ciarán Hinds (Roy Bland), Toby Jones  (Percy Alleline), David Dencik (Toby Esterhase). Guion: Bridget O’Connor y Peter Straughan; basado en la novela homónima de John le CarréProducción: Tim Bevan, Eric Fellner y Robyn Slovo. Música: Alberto IglesiasFotografía: Hoyte van Hoytema.Montaje: Dino Jonsäter. Diseño de producción: Maria Djurkovic. Vestuario: Jacqueline Durran. Distribuidora: DeAPlanetaEstreno en Reino Unido: 16 Septiembre 2011.Estreno en España: 23 Diciembre 2011Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


La historia de “El topo” nos traslada a los años 70. El fracaso de una misión espacial en Hungría desencadena un cambio en la cúpula de mando de los servicios británicos. Uno de los defenestrados es el agente George Smiley. Cuando Smiley ya se ha hecho a la idea del retiro, le encargan una misión especial. Hay sospechas de que un “topo” está infiltrado entre las altas instancias del Servicio y sólo alguien de fuera puede descubrirlo. Con ayuda de otros retirados y de algún agente fiel, Smiley irá recabando información y encajando las piezas que le lleven al traidor. Por el camino encontrará historias de traición, ambición y mentiras.


.....En este thriller de impresionante reparto adap­ta la célebre novela de John Le Ca­rré, pu­blicada en 1977, cuyo título original -Cal­derero, sastre, soldado, espía es su tra­ducción literal del inglés- es realmente bue­no. La obra fue objeto de una muy bue­na serie televisiva de la BBC de siete ca­pítu­los, protagonizada por el inolvidable Alec Guinness.
En 1961, Le Carré, que fue diplomático, pre­sentó su primera novela, Llamada para el muerto, en la que ya aparecíaGeorge Smi­ley, un agente del MI-6, el servicio secre­to británico. En total son cinco las nove­las de la saga Smiley, cerrada en 1979, con La gente de Smiley.
La cinta de Alfredson es gélida, hay un em­peño, quizás excesivo, por mostrar la gri­sura de la vida de los espías británicos, peo­nes de la partida que mantienen los jefes del Circus y del KGB, Control y Karla. Al­fredson ha rodado en Budapest, Es­tam­bul y Londres y su historia tiene atmósfera, qui­zás demasiada.
Y es que, una cosa es la reserva de los espías, y otra ir cansando al espectador con un relato sincopado que pone de manifiesto que la adaptación de la novela no es muy bue­na y que la propia novela no es de las me­jores de Le Carré, especialmente si la com­paramos con la excelente El espía que sur­gió del frío.
Hay poco diálogo y mucha mirada estólida de unos actores magníficos que ponen em­peño por contenerse. La música de Al­ber­to Iglesias les ayuda. Smiley es Gary Old­man, tan intenso como siempre.
Presentada en Venecia el 5 de septiembre pa­sado, la cinta causó buena impresión y va­rios críticos la consideraron una película de espías de factura clásica. Después de estre­narse en el Reino Unido, donde ha recau­dado 22 millones de dólares, ha empeza­do su recorrido comercial en noviembre y se estrenará en USA el 9 de diciembre.
A quien suscribe la película le deja muy frío, porque pienso que el guión es malo, no cocina la historia y te da una brocheta, en la que se ensartan trozos crudos del rela­to. Me gusta la puesta en escena y me en­can­ta el reparto, pero la historia me produ­ce sopor y me resulta repetitiva. Y mira que iba bien dispuesto, y que la vi a las 12 de la mañana en condiciones inmejorables...(FILA SIETE).



Excelente retorno al cine de espías más tradicional en una de las mejores adaptaciones de las novelas de John LeCarré.
De factura clásica que en buena parte de su metraje recuerda los mejores logros del cine de espías más serio y maduro de los años sesenta y sobre todo de los setenta, El Topo trae a la cartelera una brillante adaptación de la novela de John LeCarré en la que el director Tomas Alfredson saca el máximo partido a una sobriedad expresiva que contrasta con el sólido y espectacular rendimiento interpretativo de un reparto liderado por un Gary Oldman que recupera con todos los honores  su merecido puesto como protagonista interpretando una de las mejores versiones del espía Smiley.
En la construcción de la película llama especialmente la atención el paso de lo general a lo concreto, que hace honor a una de las claves esenciales del estilo de LeCarré, una manera de construir historias del género de espionaje en las que se dan los elementos más atractivos de enganche del lector sin caer en las trampas ni los tópicos del bestseller. Muy al contrario: trabajando el relato con todas las galas de la buena literatura que trata con igual respeto a personajes y lector.
Lo mismo puede decirse de esta adaptación cinematográfica que pasa de las grandes claves del enfrentamiento entre los bloques en la guerra fría a la intimidad de los personajes. Obviamente lo primero sólo es un telón de fondo, un pretexto para poder desarrollar la trama intimista, los personajes en sus miserias y conflictos privados, algo que sugiere el paso del reloj grande el edificio monumental al pequeño reloj en el momento en que se nos muestra la reunión de los altos mandos del espionaje británico tras mostrarnos el tiroteo con el que arranca la trama.
Acompañada por una excelente banda sonora cuya parte musical capta perfectamente el alma y el tema del relato, El Topo se construye sobre un exquisito dominio y exposición de los tiempos, las pausas y los silencios, de manera que lo más importante de su trama está siempre en lo que no se dice pero el espectador intuye y deduce. Un ejemplo de esto es la manera en la que entra y sale del relato la relación matrimonial de Smiley, esa esposa a la que, con gran inteligencia del director, apenas vemos, pero que a través de esa no presencia consigue ser omnipresente y esencial como se verá en el desenlace de la trama.
La elegancia y lo sutil preside la exposición de los distintos temas que van abordándose en el relato, con un ajuste perfecto de actores e imágenes que se muestra especialmente eficaz en los planos y escenas que nos desvelan la lista de sospechosos de ser el topo del título. O ese plano de los dos trenes en las vías que señala la asociación en la investigación de Peter (Benedict Cumbertbatch, el último Sherlock Holmes televisivo) y Smiley, y cómo los trenes van por distintas vías en el plano… O la manera elegante y sutil en la que las piezas de ajedrez nos explican que Control (impecable John Hurt) sospechaba de todos, incluido Smiley, y cómo quedó eximido de dichas sospechas.
En su complejidad y la manera de trabajar con un reparto que expone la historia trabajando la fórmula de protagonismo coral, la película me ha recordado lo elaborado del guión de L.A. Confidential, otra adaptación muy difícil, auténtico encaje de bolillos o cubo de Rubik en el que las piezas consiguen encajar sorprendentemente de manera fluida, sin esfuerzo. Esa fluidez se manifiesta también en los juegos con las distintas tramas que arropan la trama general y juegan continuamente con el tiempo. El tema del paso del tiempo, del pasado y las ocasiones perdidas, como la que se expone en el encuentro de Smiley con su antigua compañera, esos viajes en el tiempo a otros tiempos más dorados o brillantes, que siempre se sienten como mejores… aunque quizá no lo fueran tanto. O esa especie de microhistoria con personalidad propia dentro del relato que liga al espía Ricki Tarr (Tom Hardy, siempre hacia arriba, y sigue subiendo), y la joven rusa cuya brutal resolución casi consigue cortarnos la respiración, y que se sitúa en el centro cronológico de la trama, alcanzando como digo gran protagonismo dentro de la misma, demostrando que el director acierta plenamente a administrar bien los flashback para que el relato principal pueda entrar y salir con fluidez de los mismos sin que el ritmo quede afectado.


El ritmo construido sobre esas piezas de pasado que se van juntando para componer un dibujo total del relato, es impecable, y en esa colección de flashback llama especialmente la atención el que sin duda es el mejor de los retornos al pasado de la trama, el momento en el que Smiley cuenta su encuentro con Karla, el jefe del espionaje enemigo, recuperando para la película todo el peso de su antecedente literario. Es en esa rememoración de la historia de Karla y el mechero donde además aparece el tema del matrimonio, la infidelidad, la mujer que va a ser clave en el relato desde la ausencia. Una clave de la historia que reposa en exclusiva, como el resto de la película, sobre la interpretación del actor, en este caso Gary Oldman.  Cómo el pasado y la conspiración se entremezclan con la vida de Smiley. Realmente no vemos a Anne, la esposa de Smiley, porque interesa mantenerla en la sombra, como icono de la falta de confianza y la traición entre los compañeros, una clave del personaje que quedará resuelta visualmente también con gran elegancia en el final de la historia.
Distintos momentos históricos y distintas guerras dan como resultado distintas películas bélicas y de espías, y la guerra fría, el enfrentamiento entre los bloques oriental y occidental, dio un fruto de historias intensamente dramáticas que marcaron el cine de intriga de los años setenta en un estilo que ahora recupera El Topo facilitándonos una de las mejores películas estrenadas en el presente año que ahora termina.(REVISTA ACCIÓN).



Si el perfil trágico del espía hipermoderno se modula según la velocidad de su cuerpo para adaptarse a un mundomutante, el del espía clásico –el ejecutor en la sombra de las estrategias de la Guerra Fría– forja su crisis de identidad en plano fijo, desde la mesa de un despacho o entre las paredes de un búnker que aspira a ser el circo más triste de este lado de Occidente. Tomas Alfredson refuerza esta hiriente introspección encerrando a los miembros sospechosos del servicio secreto británico (y a su solemne líder, George Smiley) en interiores opresivos, bañados de un azul grisáceo que los convierte en mausoleos acuáticos donde los secretos nadan como peces mordiéndose la cola. Cada imagen de 'El Topo' parece contener la respiración para no estallar en un ataque de ira, como si ese clima reprimido fuera el perfecto tapiz para diseccionar los sentimientos (la traición, el cinismo, la doble moral) que mueven a un mundo sin valores.
Tanto Alfredson como Gary Oldman se enfrentan al reto de hacernos olvidar la innegable elegancia de la serie de la BBC, así como el magnífico trabajo de Alec Guinness como Smiley. El estilo frío pero melancólico del cineasta sueco se adapta como un guante a este thriller cerebral, donde cualquier gesto parece fruto de una maniobra para quitar una máscara. Oldman, acompañado de un dream team de estrellas británicas, ata bien corto su tendencia al histrionismo y sale victorioso del intento. Pero quizás lo más interesante de esta adaptación de 'El Topo' es la manera en que demuestra lo frescas que se mantienen las teorías de Le Carré sobre la necesidad que tiene el ser humano de inventarse guerras que no existen para alimentar su miserable espíritu. Es en este sentido que la pertinencia de una nueva adaptación de 'El Topo' está plenamente justificada: quizás esta Europa que se cae a pedazos precisaría de un Smiley que pusiera orden desde la tenebrosa poltrona de su escritorio.(FOTOGRAMAS).

2 comentarios:

  1. Tengo muchas ganas de ver ésta adaptación, acabo de terminar de leer la novela y la verdad que es de lo mejor que escribió este señor. Personalmente creo que cuando sale del telón de fondo de la Guerra Fría pierde un poco de fuerza en sus historias, aunque también es verdad que ahí está El jardinero fiel para llevarme la contraria.
    Tengo entendido que no es una adaptación del todo fiel, la película toma su camino, explotando bastante más (OJO SPOILER) el tema homosexual. Espero poder comentártela como se merece pronto, pero todo el mundo dice maravillas del equilibrio que consigue la cinta entre cine comercial-cine de autor, y de la actuación del GENIAl Oldman.

    Un saludo

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  2. Piru,Efectivamente,la película tiene bastante buena critica.Espero que no nos decepcione.Un saludo.

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