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viernes, 16 de diciembre de 2011

MISIÓN: IMPOSIBLE- PROTOCOLO FANTASMA




Película: Misión: Imposible – Protocolo Fantasma. Título original: Mission: Impossible – Ghost Protocol. AKA: Misión imposible 4. Dirección: Brad Bird.País: USAAño: 2011. Duración: 133 min. Género: Acciónthriller.Interpretación: Tom Cruise (Ethan Hunt), Jeremy Renner (William Brandt),Paula Patton (Jane Carter), Simon Pegg (Benji Dunn), Josh Holloway  (Trevor Hanaway), Michael Nyqvist (Kurt Hendricks), Léa Seydoux (Sabine Moreau),Vladimir Mashkov (Anatoly Sidirov), Anil Kapoor (Brji Nath), Tom Wilkinson (Secretario del FMI). Guion: Josh Appelbaum y André Nemec; basado en la serie de televisión creada por Bruce Geller. Producción: J.J. Abrams, Bryan Burk y Tom Cruise. Música:Michael GiacchinoFotografía: Robert Elswit. Montaje: Paul Hirsch. Diseño de producción: James D. Bissell. Vestuario: Michael Kaplan. Distribuidora: Paramount Pictures SpainEstreno en USA: 21 Diciembre 2011. Estreno en España: 16 Diciembre 2011Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


En “Misión: Imposible – Protocolo Fantasma” (popularmente conocida como “Misión imposible 4″), el agente Ethan Hunt, acusado de un atentado terrorista con bombas contra el Kremlin, es desautorizado junto con el resto de la organización al iniciar el Presidente el “Protocolo Fantasma”. Abandonado a su suerte y sin recursos, Ethan tiene que encontrar el modo de rehabilitar el buen nombre de su agencia e impedir un nuevo ataque. Para complicar aún más las cosas, Ethan se ve obligado a embarcarse en esta misión con un equipo de compañeros del IMF fugitivos, cuyos motivos personales no conoce del todo.


........Aunque no siempre se practique ni se aplique en la misma proporción -a todos nos sonará el "para ser de... no está mal"-, conviene tener en cuenta las aspiraciones de cualquier película a la hora de valorarla, especialmente si como es el caso se pretende transmitir algún tipo de recomendación fundamentada que trascienda de la retórica siempre susceptible del artículo de opinión en que terminan siendo no pocas críticas. Y de igual manera que hay buenas y no tan buenas críticas al margen de la calidad de la película usualmente degollada, hay buenas y no tan buenas películas al margen de su género, raza o condición que lo son, básicamente, porque lo son... independientemente de esa política que pocas veces es correcta. Y si bien cuesta considerar a según qué películas tan buenas como otras que pueden llegar a serlo de manera digamos que menos reticente, esta doble vara de medir no debiera de ser relevante a la hora de valorar por igual lo que en resumen genera un mismo resultado, gente saliendo con cara de gilipollas de una sala de cine... pero de gilipollas feliz, contento, no como si hubiera visto algún engendro demencial tipo 'Off' o similar.

Teniendo en cuenta las aspiraciones e intenciones de 'Misión: Imposible. Protocolo Fantasma' no cabe sino catalogar a esta cinta de excelente; sin tenerlas en cuenta tal vez debamos reducir la tasación a un notable pongamos que alto, y aunque sea porque "sólo" es una de acción... aunque no sea "sólo" una de acción la que para un servidor es ya una de las imprescindibles del año (al menos en su especie). En 'M:I-4' no sólo encontramos "una de acción" resuelta con maestría por un Brad Bird que engrandece su nombre a cada nuevo filme, también tiene cabida una notable cinta hecha por y para adultos que respeta a un espectador contribuyente al que regala un espectáculo de primera categoría y sin altibajos tremendamente efectivo en el que se entrecruzan con pasmosa fluidez, ritmo y naturalidad la acción con el drama, la comedia y el suspense todo ello perfectamente dosificado (véase las excelentes secuencias dentro y fuera del Burj Khalifa), y en donde todas sus escenas de acción -de una fisicidad sorprendente y muy de agradecer en alguien curtido en lo digital como Bird- resultan tan convincentes como para apretujarnos en la butaca sin necesidad de recurrir a excesos evidentes o posados cara a la galería del estilo a 'Fast & Furious'... siempre y cuando pasemos por alto, evidente resulta, que en la gran pantalla hay a quien el airbag de un coche le puede salvar de una caída mortal de 100 metros, que ya se sabe de esa magia del cine como bien nos enseñó John McTiernan con 'El último gran héroe'......(EL SEPTIMO ARTE).


Misión: Imposible, la serie televisiva creada por Bruce Geller en 1966, contaba la historia de un grupo teatral especializado en representaciones de riesgo en el inestable escenario de la Guerra Fría. Así lo entendió Brian De Palma al dirigir la primera entrega de la saga cinematográfica… hace ya quince años: en los primeros minutos de su película, procedía a desmantelar una de esas pantomimas para, acto seguido, reivindicar la set-piece de acción como nueva figura retórica dominante a la hora de sentar las bases de una nueva franquicia de multisalas.
En “Misión: Imposible: Protocolo fantasma”, Brad Bird parece tan consciente de esos orígenes como del horizonte de expectativas que levanta cada nueva entrega de la saga: uno de sus momentos más insólitos –e inspirados- viene a ser una suerte de vodevil de espías, fragmentado en dos plantas de un hotel de Dubai –Geller cruzado con Alan Ayckbourn-, pero el conjunto acaba adoptando la forma de milhojas de set-pieces sustentado por una narrativa delgadísima, meramente funcional. Sin duda, lo más frustrante de este producto impecable como blockbuster –da lo que pide el público de la mejor manera posible, pero sin ningún valor añadido- es comprobar cómo un animador del calibre de Bird opta por el esperanto del cine acción como no-estilo.(FOTOGRAMAS).



Tom Cruise regresa a su franquicia por la puerta grande. Si por algo se ha caracterizado casi siempre el popular actor, una de las estrellas más importantes de Hollywood, es por ser uno de los más listos de la clase, un personaje astuto e inteligente que sabe identificar los vaivenes del mundillo para ofrecer al público lo que desea ver. Por eso ha funcionado tan bien la franquicia Misión Imposible en cine, por esa inteligencia como productor a la hora de asociarse con lo que más interesante resultaba en cada momento para atraer al público a las salas. Lo hizo en su momento con Brian de Palma, con John Woo y en estas dos últimas entregas, con J.J. Abrams y su gente.
Cruise sabe perfectamente que su imagen está dañada de cara al público (sobre todo el americano), más aún desde sus salidas de tono en ciertos programas televisivos y sus controvertidas opiniones sobre religión. Hubo un momento en el que se había convertido para el público en un personaje antipático y la tibia acogida de un producto como Noche y Día demuestra que el actor no estaba pasando por su mejor momento. Por eso MI4 llega en el mejor momento posible y por eso el actor ha escuchado a la gente para hacer virar la saga hacia lo que el público realmente quiere ver en ella. La anterior entrega, pese a sus casi 150 millones recaudados sólo en Norteamérica, no fue el éxito que se esperaba y por ello los cambios están ahí y son palpables desde las primeras imágenes de la película.
La asociación con Abrams, que dirigió la tercera entrega, tampoco es casual y permite a esta cuarta entrega aprovecharse de un elemento casi televisivo que funciona en muchas franquicias. La continuidad. Hay una continuidad visual, temática y argumental que las anteriores películas no tenían, con sus repetidos cambios de equipo, de historia y de personajes. Aquí se mantienen muchos de esos elementos, aunque se reserven algunos como factor sorpresa, y lo que se añade le permite a la película crecer con respecto a su predecesora para crear un espectáculo visual de primer orden con el que pasar un magnífico rato estas navidades.
Con respecto a eso MI4 tiene muy claro qué película es o quiere ser y a qué público va destinado. Es cine de espías y de acción en la línea de las últimas entregas de James Bond o la saga de Jason Bourne, pero con el referente de Alias como principal ejemplo a seguir. Cine de palomitas. Puro entretenimiento sin más. No hay que pedirle peras al olmo, lógicamente. Pero dentro de ese género al que pertenece, la película funciona como un reloj suizo y ofrece un entretenimiento magnífico durante sus más de dos horas de duración. De ahí sus cuatro estrellas. Y lo hace apoyándose en el saber hacer de todos los responsables de la misma.
Si siempre le habíamos achacado a la saga su poca relación real con la serie que le da nombre, más que nada por el protagonismo estelar de Tom Cruise y la ausencia de un auténtico equipo encargado de las misiones (algo que en la anterior película quedaba más o menos arreglado), aquí la estrella de Hollywood ha sabido leer eso y cede parte de su protagonismo al equipo que le acompaña, dejando así que sus personajes nunca abandonen la acción y sean parte imprescindible de la misma de principio a fin. Por supuesto él sigue llevando la voz cantante y nadie le va a disputar el puesto al frente de la película, pero el peso de sus compañeros es muchísimo mayor en esta entrega.
Y ha sabido elegir su compañía a la perfección. Simon Pegg repite y aporta ese tono de humor y locura tan habitual en sus películas, que reina en todo el metraje, dejando claro que esto es una cuarta entrega. Mucho más humor y pocas ganas de tomarse en serio a sí mismos. El problema de Jeremy Renner es que es tan rematadamente bueno que se come a quien le pongan por delante, incluida la estrella de la función. Paula Patton no termina de encajar en el equipo, sin embargo. Algo que los villanos bordan, por ejemplo, con Michael Nyqvist y Lea Seydoux a la cabeza. De hecho la asesina de Seydoux aporta la perversión y el encanto necesarios para hacer de un personaje breve uno que se recuerda al salir de la película.
Brad Bird dirige su primera película con actores de carne y hueso y sabe lo que se hace. Las escenas de acción están pulcramente rodadas, tienen adrenalina de sobra y, lo más importante, uno ve perfectamente lo que sucede en pantalla. Escenas como la persecución entre la tormenta de arena, la escalada al edificio o el final de la película, son espectaculares a más no poder. Su trabajo junto al de los guionistas, además, se encarga de dar vida a los personajes, dejando que todos ellos, incluyendo secundarios, tengan algo que mascar, una historia, un drama, un pasado. Eso los hace más interesantes y destaca sobre todo con los personajes de Renner y Patton.
Sí, es cierto que la acción se sale de madre y que los huesos de Ethan Hunt son de goma y nunca se rompen. Pero eso viene sucediendo desde la primera entrega. Son las reglas del juego. Quien no las aceptase antes, no lo hará ahora. Y viceversa.
Esto es cine de palomitas, cine espectáculo, pero de lo mejor que podemos encontrar en los cines. Desde los primeros compases en la cárcel rusa al brutal ataque en el Kremlin. Es interesante, intrigante (el hecho de ver al equipo sin apoyos y jugándoselo todo a una carta ayuda mucho), divertida (nunca se termina de tomar en serio a sí misma) y muy entretenida. Aunque el final en Seattle le suponga una bajada de pantalones. Aunque la acción sea tan espectacular como inverosímil. Esto es Misión Imposible. Creo que todos sabemos a lo que venimos. Y pocos pueden sentir que han tirado el dinero.(REVISTA ACCIÓN).



.........Tom Cruise, a quien no se le puede negar su pasión profesional y eficacia comercial, se entrega nuevamente a su personaje con la inteligencia suficiente para dejar espacio a sus compañeros de reparto, unos sobradamente solventes Paula PattonSimon Pegg y Jeremy Renner ─este último, verdadera puerta abierta a la continuación de la saga como inseparable del jefe de equipo─ que sostienen un armatoste conscientemente orquestado en su recorrido del orbe ─Moscú, Dubai, Bombay…─ realzando su vocación comercial de herramienta de entretenimiento multicultural. Sin violencia excesiva, con un saludable sentido del humor y sin abandonarse demasiado a su propia tendencia al desbarre estructural, “Misión: Imposible ─ Protocolo Fantasma” es una buena noticia, de cara al presente y al futuro del serial y de las esperanzas del tambaleante y tantas veces hueco séptimo arte industrial.(LA BUTACA).



Hay que hacerse a la idea de que la versión de 1996 de Brian de Palma ya es historia. El único que sobrevive (y van cuatro) es Ving Rhames, que en estaProtocolo Fantasma parece un ídem. Sólo se entiende su cameo si se estrena una quinta parte. Y tiene toda la pinta.Tom Cruise, a sus 50 años, sigue en plena forma. Qué mejor campaña publicitaria que anunciar que te vas a descolgar del edificio más alto del mundo, sin extras y con un par de… guantes. Uno de ellos le falla. Como ya le avisó el personaje de Simon Pegg si el color cambia del azul al rojo: “Mueres”. Dicho así tiene menos gracia que en boca de Pegg que logra, junto a Jeremy Renner –uno de esos actores más aplaudidos e impasibles– formar uno de esos tándems del humor que tan bien complementan en las pelis de acción.Como toda la secuencia de la turbina, un guiño Scary Movie a la escena más emblemática de la primera parte de la saga. Porque Misión: Imposible vuelve de nuevo a repetir lo que funciona en el cine del “mil metros” Cruise. Esto es: explosiones, carreras, persecuciones en coche, saltos de edificios, más carreras, más explosiones y más saltos. No hay casi patadas a lo Matrix ni una mujer a la que seducir como en la versión de John Woo (Ethan Hunt sigue enamorado). Y peor que las Fallas de Valencia en Sevilla, imposible. Por eso, para disfrutar esta cuarta entrega hay que remontarse sólo a la anterior, la dirigida por J. J. Abrams en 2006, que para eso produce ésta. Si allí subía a Tom Cruise a la azotea del edificio más alto de Shanghai, aquí lo hace en el Burj Khalifa. Eso es Misión: Imposible. Cada vez más alto. Sin límites. Tal vez por eso contratase a Brad Bird, especialista en dibujos animados. Sólo a él se le ocurriría la secuencia de los coches aparcados que suben y bajan, recordando a las puertas deMonstruos S.A. Lo mejor: esa pelea entre la leona Paula Patton –reinventa a Matahari y bien podría ser chica Bond– y la fría Léa Seydoux, más obsesionada por los diamantes que Marilyn. Y como me quedan unas cuantas líneas, reivindico a Josh Holloway. ¿De verdad costaba tanto haberle dejado vivir? (CINEMANIA).

2 comentarios:

  1. con muchas ganas de verla, y más después de leer los buenos comentarios! Brad Bird nunca decepciona!
    por cierto, un blog muy interesante
    lecinemaexpress.blogspot.com

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  2. la película me gusto,Solo un detalle, creo que cuidaron tanto que Renner no opacara a Cruise que terminaron haciendo del personaje de Brandt un tanto innecesario, ya que pudo ser mucho mejor estructurado, inclusive pude ver en algunas de las pocas escenas que le dejaron a Renner como no estaba al 100%, parecía en momentos hasta conteniéndose, no se, para que invitas a alguien tan bueno a formar parte de un proyecto como MI4 y al final no lo vas a dejar desarrollarse como debe de ser, porque de algo estamos seguros TODOS los que conocemos el curriculum de Jeremy y esto es que SIEMPRE nos sorprende con sus actuaciones

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