domingo, 19 de junio de 2011

KUNG FU PANDA 2


Película: Kung Fu Panda 2. Dirección: Jennifer Yuh Nelson. País: USAAño:2011. Duración: 93 min. Género: Animaciónaccióncomediafamiliar.Doblaje original: Jack Black (Po), Dustin Hoffman (Shifu), Angelina Jolie (Tigresa), Gary Oldman (Lord Shen), Seth Rogen (Mantis), Lucy Liu (Víbora), Jackie Chan (Mono), David Cross (Grulla), Jean-Claude Van Damme (Maestro Cocodrilo), Michelle Yeoh (Adivina), Danny McBride (Jefe Lobo), James Hong (señor Ping). Guion: Jonathan Aibel y Glenn Berger. Producción: Melissa Cobb. Música: John Powell y Hans ZimmerMontaje: Maryann Brandon y Clare Knight.Diseño de producción: Raymond Zibach. Distribuidora: Paramount Pictures Spain.Estreno en USA: 26 Mayo 2011. Estreno en España: 17 Junio 2011Apta para todos los públicos.

En “Kung Fu Panda 2”, Po está ahora viviendo su sueño como el Guerrero del Dragón, protegiendo el Valle de la Paz junto a sus amigos y sus compañeros maestros del kung fu, Los Cinco Furiosos. Pero su nueva e impresionante vida se encuentra amenazada por la aparición de un villano formidable, Lord Shen, que planea usar un arma secreta imparable para conquistar China y destruir el kung fu. Po deberá buscar en su pasado para descubrir los secretos de su misterioso origen, sólo entonces será capaz de reunir las fuerzas necesarias para vencer.

La película sigue los mismos derroteros que su precedente, y quizá por eso no sorprende tanto. Aprendizajes varios, comilonas de pastelitos, la aparición de un enemigo legendario que pretende acabar con el kung fu, y... la batalla final. Hasta aquí los guionistas Jonathan Aibel y Glenn Bergerrepiten la receta que ya explotaron en su anterior historia. Aportan luego, eso sí, una subtrama muy interesante e incluida con el suspense oportuno por Jennifer Yuh, que debuta como directora de largometrajes: la del pasado de Po, que sólo había quedado apuntado en la primera película y que en ésta deja claramente abierta la posibilidad a una tercera. Así, se las ingenian para unir la paz interior que le falta a Po con la existencia de ciertos sucesos de su vida que su memoria se ha negado a aceptar.
Por lo demás, el film no da oportunidad para el aburrimiento. El colorido es tan vistoso como se puede imaginar, especialmente en escenas como la de la fundición o la del enfrentamiento final. Y por supuesto, los momentos para la carcajada son constantes y hay una acción casi continua (con esas ralentizaciones de los movimientos que son ya marca de fábrica), imbuido todo en un ritmo trepidante que no impide, por otra parte, que la historia aporte algunas ideas valiosas acerca de la libertad personal, la amistad y el amor familiar, temas ya presentes en la primera parte.(DE CINE 21).

No es habitual que la secuela de una cinta de animación cuente con Guillermo del Toro como productor ejecutivo y (dicen) Charlie Kaufman como doctor de guión, pero conviene recordar la inesperada maravilla que fue 'Kung Fu Panda' (M. Osborne y J. Stevenson, 2008): una cinta de artes marciales pura, tan atenta al humor expansivo de Jack Black como a la coreografía de las peleas y a la expresividad de sus imágenes. Por suerte, esta secuela conserva gran parte de ese poderío visual, que permite a los animadores mezclar texturas y planteamientos estéticos distintos en un conjunto tan hipnótico como una pompa de jabón. En sus mejores momentos, 'Kung Fu Panda 2' sirve para recordar al talibán de la animación que hay vida (y talento) más allá de Pixar.
El gran problema de esta estimable secuela es la pérdida del factor sorpresa. O, más bien, lo mucho que se nota que sus responsables nos están contando otra vez la misma historia de superación y triunfo nerd, lo que sitúa al conjunto peligrosamente cerca de ser un simple remix de la primera entrega. Tampoco brillan sus intentos de consolidar una mitología, pero hay un aspecto en el que hemos salido ganando: el soberbio recital de tics y sobreactuaciones de Gary Oldman (transmutado en un Fu Manchú aviar) pulveriza cualquier recuerdo que tuviéramos de villanos previos.(FOTOGRAMAS).


'Kung Fu Panda 2' huele a distancia como producto prefabricado y eminentemente hueco, doblegado a la simplicidad que se le presupone a una secuela como excusa pretérita para vender aún más Happy Meals, algo que indudablemente limita demasiado sus opciones para sobresalir por sí misma y que deja sus logros a merced de un título colgado de un boceto más bien poco original. Un producto cuyo verdadero motor dramático está supeditado a la necesidad de apurar una producción para rellenar un calendario de estrenos cada vez más saturado que debiera exigir un plus de calidad para sobresalir que pocas veces parece ser correspondido. O puede que sea yo quien le exija más de la cuenta a una herramienta como la animación que a cuantas más producciones da cobijo peor es la calidad media que ofrece, y donde no son pocos los que de igual manera que con el 3D no pretenden más que hacer uso nada desinteresado y honesto de aquello a lo que dicen honrar. 

Se hace evidente que tras la realización de 'Kung Fu Panda 2' existe un interés comercial. Y después en menor medida un interés por distraer al espectador. Ni nada nuevo ni nada reprochable, la verdad, ni mucho menos nada que no sea lo que al fin y al cabo nos encontramos tras toda producción comercial aunque sea por definición, ya resulte más o menos evidente. Lo que sí que brilla por su ausencia es la más mínima intencionalidad por intentar sorprender o trascender de alguna forma, dejando que el buen trabajo de la primera sirva como principal argumento de esta segunda que cumple como todo estudiante que tan sólo ejerce la noche antes de un examen: sin pena ni gloria. No obstante DreamWorks le tiene pillado el pulso al medio y su éxito desmedido no invalida que merezca cierto reconocimiento. 'Kung Fu Panda 2' no es ni mucho menos su peor película porque en realidad no es ni tan siquiera una mala película, lo que tampoco la convierte en lo que pudiéramos considerar como, literalmente, una buena película. Simplemente es una producción como tantas de la compañía que cumplirá con su función, entretendrá algo más que la mayoría por el camino y además nos regalará algún que otro plano de muy bella factura... y a otra cosa. Y es que si no fuera por la música de John Powell y Hans Zimmer en poco se diferenciaría "de una de Jackie Chan". Y lo dice uno al que le gustan ver hasta los créditos de las películas de Jackie Chan.

Nota: 6.0


Lo Mejor: 
- Su banda sonora... y las peleas, especialmente la primera de ellas donde la música se funde con los efectos de sonido para dar cuerpo a la misma. 

Lo Peor: 
- Un guión demasiado simple... y lo que no son las peleas, ausentes de un alma que soporte los aspectos dramáticos de la historia.(EL SEPTIMO ARTE).

viernes, 17 de junio de 2011

UN CUENTO CHINO

Película: Un cuento chino. Dirección y guion: Sebastián Borensztein.Países: España y Argentina. Año: 2011. Duración: 90 min. Género:Comedia dramática. Interpretación: Ricardo Darín (Roberto), Huang Sheng Huang (Jun Quian), Muriel Santa Ana (Mari), Enric Rodríguez (Roberto joven), Iván Romanelli (Leonel). Producción: Ferardo Herrero, Juan Pablo Buscarini, Pablo Bossi e Isabel García Peralta. Música: Lucio Godoy. Fotografía:Rodrigo Pulpeiro. Montaje: Fernando Pardo. Dirección artística: Laura Musso y Valeria Ambrossio. Distribuidora: Alta Classics. Estreno en Argentina: 24 Marzo 2011. Estreno en España: 17 Junio 2011. Apta para todos los públicos.
“Un cuento chino” es una comedia que narra el encuentro fortuito entre Roberto (Ricardo Darín) y un chino llamado Jun (Huang Sheng Huang) que deambula perdido por la ciudad de Buenos Aires en busca de su tío, el único familiar que tiene vivo. Roberto se topa con Jun en el momento en que este último es arrojado a la calle desde el interior de un taxi, tras haber sido asaltado por el chófer y sus secuaces. A partir de entonces comienza una forzada y extraña convivencia entre ambos, pues Roberto no habla chino y Jun ni una palabra de español.
Comedia dramática del poco conocido realizador argentino Sebastián Borensztein (Sin memoria), que también se ha ocupado del guión de esta coproducción entre su país y España.
Como era de esperar, Ricardo Darín se convierte en el rey absoluto de la función, al componer un personaje cascarrabias, poco comunicativo, obsesivo y apático, pero de buen corazón y en el fondo entrañable. Sobre el papel se trata de un tipo que podría resultar desagradable, pero el inolvidable protagonista de El hijo de la novia demuestra una vez más que insufla humanidad a cualquier tipo humano.
Darín se luce especialmente en los momentos más surrealistas y divertidos, como su relación con un cliente que le hace la vida imposible, y su enfado en la embajada china. Muriel Santa Ana -la novia- y Ignacio Huang -Jun- le dan correctamente la réplica.

Premeditadamente sencillo, el film es totalmente predecible y cuenta con una puesta en escena muy simple. Pero mantiene la elegancia, su visionado resulta ameno, tiene momentos divertidos, y da que pensar en cierta medida sobre la necesidad de la comunicación, y de compartir la vida cotidiana.(DE CINE 21).

Con un actor como Ricardo Darín tienes media película resuelta o, incluso, algo más.Eso es así. Si, además, le sumas una historia bien cerrada en la que parece que no pasa nada mientras todo pasa, tienes la película entera. Y aquí, con un Darín menos charlatán y algo más contenido que otras veces, es lo que ocurre con Un cuento chino, la historia de un ferretero (Darín) amargado, solitario, neurótico, lleno de manías con reminiscencias (¿quizá demasiadas?) al Jack Nicholson de Mejor, imposible. De hecho, como a aquél, alguien inesperado le cambia sus austeros ritmos de vida. En este caso, es el chino del título, quien viene de protagonizar un cuento: su prometida muere aplastada por una vaca caída del cielo. Con este suceso comienza la película y entramos directos en el espíritu de la película. Las cosas extraordinarias que le pasan a gente ordinaria te las puedes creer si te llevan de la mano del costumbrismo mejor entendido. Como si te estuvieran contando un cuento. Justo la intención del director Sebastián Borensztein (La suerte está echada), explícita en los sueños de Roberto, el ferretero (imaginándose en sus recortes de sucesos), en la música, en ese chino que no habla más que chino.? Pero a ratos salimos de esta fábula hilarante, de esta comedia negra llena de ternura para conocer la realidad y el porqué de la soledad del protagonista (allá en la guerra de las Malvinas) y perdemos algo de interés en el cuento. Y es entonces cuando vuelve Darín y nos reclama toda nuestra atención para llegar a un final lleno de perdices.(CINEMANIA).

Tratándose de Ricardo Darín ya podíamos apostar a que esta comedia de personajes y contrastes iba a ser algo más que esa habitual, local, dosis de cine popular y populista tan caro a la platea argentina. Y, sí, lo es: combina, en su justa y agridulce medida, el modelo humorístico incombustible de extrañas parejas con un bonaerense Walter Matthau y un Jack Lemmon oriental, y la introspección dramática en ese punto en el que lo grotesco deja de ser cómico y se torna trágico. Atravesada por ramalazos de excentricidad trash (esos accidentes soñados que son como descartes de Destino final para lectores de Fontanarrosa), lo que tenía todos los números para ser la cara más amable, aunque con trasfondo sórdido, de El prestamista (Sidney Lumet, 1965) acaba derivando hacia el optimismo desaforado y el buenrrollismo. Seguramente había que contentar a todo el mundo, que ser pelotudo y tierno vende más que exorcizar los fantasmas malvinos con el formato de una sitcom gruñona moderadamente xenófoba.(FOTOGRAMAS).

viernes, 3 de junio de 2011

X-MEN : PRIMERA GENERACION




Película: X-Men: Primera generación. Título original: X-Men: First class.Dirección: Matthew Vaughn. País: USA. Año: 2011. Duración: 132 min.Género: Acción, ciencia-ficción. Interpretación: James McAvoy (Charles Xavier), Kevin Bacon (Sebastian Shaw), Michael Fassbender (Erik Lehnsherr / Magneto), Rose Byrne (Dra. Moira MacTaggert), Jason Flemyng(Azazel), Nicholas Hoult (Hank/Bestia), Jennifer Lawrence (Raven/Mística), January Jones (Emma Frost), Zoë Kravitz (Angel Salvadore/Alas), Lucas Till (Alex Summers / Kaos), Álex González (Janos Questad/Riptide), Oliver Platt (The Man in Black Suit).Guion: Matthew Vaughn, Jane Goldman, Ashley Miller, Jamie Moss y Zack Stentz; basado en un argumento de Sheldon Turner y Bryan Singer. Producción: Gregory Goodman, Simon Kinberg, Lauren Shuler Donner y Bryan Singer. Música: Henry Jackman. Fotografía: John Mathieson. Montaje: Eddie Hamilton y Lee Smith. Diseño de producción: Chris Seagers. Vestuario: Sammy Sheldon. Distribuidora: Hispano Foxfilm. Estreno en USA: 3 Junio 2011. Estreno en España: 3 Junio 2011. No recomendada para menores de 7 años.



La acción de ”X-Men: Primera generación” se sitúa en los años 60, en los inicios de la era espacial, el punto álgido de la Guerra Fría, cuando las crecientes tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética amenazaban a todo el planeta, y cuando el mundo descubrió la existencia de los mutantes. También fue durante este período cuando Charles Xavier conoció a Erik Lehnsherr. Antes de que Charles y Erik adoptasen los nombres de Profesor X y Magneto, eran dos jóvenes inmersos en el proceso de descubrir sus poderes. Antes de ser archienemigos trabajaban juntos y con otros mutantes para detener la mayor amenaza que el mundo hubiera conocido nunca. En “X-Men: Primera generación” tendremos respuesta a las preguntas que nos han intrigado desde hace tiempo: ¿cómo llegaron a juntarse los X-Men? ¿por qué está Charles en una silla de ruedas? ¿cuál es el origen de la Mansión X y de Cerebro?
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Que una pandilla de superhéroes librando su propia batalla contra el mal sea la responsable de resolver in extremis la crisis de los misiles de Cuba haría sonreír al mismísimo Kubrick de '¿Teléfono Rojo?, volamos hacia Moscú' (1964). Es una feliz idea de guión que remata la reescritura de la Historia, al estilo de 'Malditos Bastardos' (Quentin Tarantino, 2009), que propone esta singular precuela que ha encontrado en la reescritura del cine de superhéroes –no solo vinculándolo con el Holocausto y la Guerra Fría sino también con el cine de espías de espíritu más pop- su tabla de salvación.

'X-Men: Primera Generación' no se conforma con que su regreso a los orígenes despelleje el esqueleto, bien pegado a la tierra, de estos seres excepcionales que empezaban a cansarnos. Aprovecha, por un lado, la llegada de nuevos rostros que lavan la imagen de la franquicia, en especial Michael Fassbender como Magneto; saca a ventilar un sentido del humor (esa agente de la CIA que se infiltra en un prostíbulo de Las Vegas convirtiéndose en provisional call girl) que estaba completamente ausente de las anteriores entregas; e invita a la fiesta a un villano tan excesivo e invulnerable como el doctor No. El prolongado clímax final es una concesión a la galería casi inevitable, pero, elevado el listón, la pregunta que flota en el aire es: ¿Y ahora qué?(FOTOGRAMAS).




.. . . Evidentemente, abundan los guiños a los incondicionales, convertidos casi en una constante, y se respeta a los neófitos, que en cualquier adaptación siempre son mayoría decisiva de cara a la taquilla; y casi obligadamente, porque es regla fija en estos tiempos, el metraje es abultadísimo: prácticamente dos horas y media de exhibición pirotécnica que atraviesa inevitables picos de bajón rítmico imposibles de ocultar. En lo tocante al reparto, lleno de nombres reconocibles y con gran valor presente y futuro ─el no tan presente lo personalizan un sobrado Kevin Bacon, Matt Craven, Ray Wise, Oliver Platt o Michael Ironside─, cumple con solvencia general, máxime en la plurilingüe versión original. Pero en una visión global, esta primera generación ha pecado de ambiciosa y ha querido contar demasiado. Material queda, y en abundancia; a ver qué pasa ahora.(LA BUTACA).

Directo al grano, para que luego no me digan. ¿Es 'X-Men: Primera generación' el film que cabía esperar? Depende de cada cual, pero en líneas generales podemos decir que sí, que si bien no cumplirá con las más altas exigencias (algo que siempre es improbable) al menos se le aproxima lo bastante como para asegurar que el número de "indignados" no será mayor que el de acampados en la Puerta del Sol. ¿Es un buen blockbuster? Sí, lo es, ofrece un buen espectáculo, quizá no como para alcanzar la categoría de "gran" espectáculo pero por un simple motivo: Prevalece el fundamento antes que la espectacularidad, así que hablamos de acción y efectos especiales con alma (y sentido común). Y la pregunta más peliaguda de todas, ¿es una buena película? Oiga, pues va a ser que también; imperfecta, pero al menos los amantes del buen cine no les escupirán a la cara a Vaughn de la misma manera que lo habrán hecho con Rob Marshall... y así leyéndome diría que como si habláramos de cualquiera de los dos 'X-Men' de Synger, en esta por cierto productor.

Y así es, lejos de ser una superproducción del montón para pasar el rato (ese 'Lobezno'...) sus responsables se han empeñado en hacer algo que realmente sirva para el objetivo que persigue la Fox: Hacer una nueva trilogía sobre los mutantes que le merezca la pena al estudio y que le merezca la pena a la audiencia. Al igual que en otras producciones bañadas en efectos especiales pero realizadas con tanto corazón como oficio, a los personajes se les ha otorgado el derecho de ver sus acciones más o menos justificadas, de que el argumento tenga sentido y fundamento mucho más allá que servir de base para los efectos especiales, de que el filme se ajuste a las directrices de los X-Men respetando en gran medida quiénes son (para lo que pueblan el metraje de no pocos guiños que, por supuesto, cada uno deberá descubrir por sí mismo), y de que tras los títulos de crédito finales (que carecen de escena posterior, por cierto...) a uno no se le haya quedado la misma cara que, por ejemplo, tras ver otra reciente muestra de heroísmo de anda por casa, aka 'Thor'. Gustará más o menos, pero gustará pues 'X-Men: Primera generación' no tiene nada de lo que avergonzarse desde el punto de vista de que, ante todo, respeta lo que significa ser una película... comercial, sí, pero película también.

Y encima en brillante 2D, como aquel que dice (ahora que el 3D, por fin, da muestras de un desfallecimiento lógico), y con unos efectos especiales en general notables a los que Vaughn, como ya hiciese en la interesante 'Kick-Ass', sabe sacar partido no sólo a nivel visual a través de la planificación y los encuadres (y no del montaje - véase el paso de Erik por Argentina, o la primera conversación de este con un banquero...), sino también emocional. Sirva de ejemplo la escena repetida hasta la saciedad en los tráilers en la que ya bautizado como Magneto este "levanta" un submarino, y que entre la (muy acertada) música y el montaje convierten en un momento que, más allá de la espectacularidad del mismo, trasciende para emocionar y ser visto casi con los mismos ojos de un "que bueno que volviste" Sr. Ironside, algo que no se puede decir de la mitad de los blockbusters que se disfrutan con la boca abierta y el corazón de vacaciones... También podríamos mencionar una escena protagonizada por una moneda, escena que quien la vea sabrá a cuál me refiero, e igualmente sabrá por qué no doy más detalles... Y es que hay quien correría a desvelar las cartas que la intensa campaña de promoción no se ha encargado todavía de desprestigiar, una producción víctima sensible de ese concepto de reservar lo menos posible para cuando al público le toque pasar por caja, y a la que no obstante merece echarle algo más que un ojo en el lugar en donde el cine se hace grande.

El llamado verano cinematográfico es muy dado a los grandes blockbusters ligeros y ruidosos, nada malo cuando como todo en esta vida las cosas se hacen bien que al fin y al cabo de eso se trata. 'X-Men: Primera generación' no es de esos, y viene a demostrar como ya hicieran Nolan o JJ Abrams con las geniales 'Batman Begins' o 'Star Trek' que ser un blockbuster no está reñido en nada con el cine a poco que uno le ponga ganas, emparentado con estos dos ejemplos desde el momento en que ambas juegan con acierto a servir a la causa de ofrecer algo nuevo en base a un material que exige cuidadoso respeto hacia un fuerte fan base, algo que Vaughn y sus muchachos han logrado permitiendo que "su" película, más que "del" estudio (aun sin olvidarse de él), sea apta tanto para fervientes como para futuros conversos. En este sentido cobra un valor fundamental el hecho de contar con un cast digno de tan honorables intenciones y que sea algo más que un cromo con el que forrar la carpeta, algo en lo que la nueva de los mutantes acierta de pleno con los fichajes de un extraordinario Michael Fassbender como Magneto, dueño y señor de cada uno de sus fotogramas, y unos notables James McAvoy, Kevin Bacon (qué como el buen vino mejora con los años - 'Super'), Nicholas Hoult o Jennifer Lawrence, por destacar algunos a los que se les permite el lucimiento pues, sobra decir que no todos obtienen de la producción la misma generosidad para lucir en pantalla (Álex González no abre ni la boca, por ejemplo, aunque a January Jones sin embargo se le deja demasiado margen para lo poco que ofrece como actriz...).

No podría terminar esta -más extensa de lo previsto, culpa mía- crítica, que a uno le obliga a más o menos currárselo para recibir los menos palos posibles, sin mencionar el por qué no es esta una producción redonda. Y es que quién mucho abarca poco aprieta: Demasiados personajes secundarios, demasiados lugares, idas y venidas, y demasiados acontecimientos que para ser narrados en toda su dimensión hubieran requerido de unos cuantos minutos más de metraje, amén de que la aglomeración de ingredientes y el no siempre bien calculado equilibrio entre blockbuster y película provoca algún que otro altibajo en el ritmo y el interés. Peccata minuta. La historia que enmarca la amistad entre Erik y Charles, siempre amigos a pesar de las adversidades y sus diferencias, es una historia que bien se merece un film tan interesante como este por más que no sean pocos los que están invitados al convite como poco más que becarios y que, como toda primera producción, y al igual que ya ocurriese con el primer 'X-Men' o el primer 'Spider-Man', por no salirnos del ámbito de la Marvel, exista cierto halo a ese miedo de toda producción que no ha tenido el valor para saltar sin red ni pisar el acelerador a tope... pero si las dos secuelas de los dos títulos mencionados hicieron de su original el trampolín ideal para la notable calidad de ambas, no cabe duda de que 'X-Men: Segunda generación' será una producción aún mejor y más disfrutable que esta "nueva generación" con un enorme porvenir. Mutante, y a mucha honra.(EL SEPTIMO ARTE).

Nota: 7.8