viernes, 28 de octubre de 2011

LAS AVENTURAS DE TINTIN,EL SECRETO DEL UNICORNIO





Película: Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Título original:The adventures of Tintin: The secret of the Unicorn. Dirección: Steven SpielbergPaís: USAAño: 2011. Duración: 109 min. Género: Animación,aventurasInterpretación: Jamie Bell (Tintín), Andy Serkis (capitán Haddock), Daniel Craig (Sakharine), Simon Pegg (Hernández), Nick Frost  (Fernández), Toby Jones (Silk), Mackenzie Crook (Tom), Daniel Mays (Allan), Gad Elmaleh (Ben Salaad), Joe Starr (Barnaby). Guion: Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish; basado en los cómics de Hergé. Producción: Peter JacksonKathleen Kennedy y Steven Spielberg. Música: John WilliamsMontaje: Michael Kahn. Dirección artística: Andrew Jones y Jeff Wisniewski. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en USA: 21 Diciembre 2011. Estreno en España: 28 Octubre 2011.Calificación por edades: Apta para todos los públicos. Se estrena en 2D y 3D.


En ”Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio”, el curioso e insaciable joven periodista Tintín y su leal perro Milú descubren que la maqueta de un barco contiene un gran secreto. Arrastrado por un misterio centenario, Tintín se encuentra en el punto de mira de Ivan Ivanovitch Sakharine, un diabólico villano que cree que Tintín ha robado un valioso tesoro vinculado a un cruel pirata llamado Rackham el Rojo. Pero con la ayuda de su perro Milú, el mordaz y cascarrabias capitán Haddock y los torpes detectives Hernández y Fernández, Tintín viajará por medio mundo, siempre yendo un paso por delante y siendo más astuto que sus enemigos en una persecución para hallar el lugar donde finalmente descansa “El Unicornio”, un navío hundido que puede contener la clave de una cuantiosa fortuna… y de una antigua maldición. Desde alta mar hasta la arena de los desiertos del norte de África, cada giro inesperado arrastra a Tintín y sus amigos a niveles más irrefrenables de emoción y peligro, demostrando que cuando alguien se arriesga a perderlo todo, no existen límites para lo que pueda llegar a hacer.


........Steven Spielberg y su equipo -donde se encuentra también Peter Jackson, el neozelandés que se atrevió a adaptar al "intocable" J.R.R. Tolkien con su trilogía de El Señor de los Anillos- tienen el buen tino de no pretender igualar al cómic, tarea de todo punto imposible. De hecho, la escena inicial de Hergé pintando un retrato de Tintín, constituye no sólo un homenaje a su figura, sino que es también una declaración de principios: lo que pinta Hergé sería su personalísima creación, y Spielberg se basa en las ideas que dan pie a la obra del belga para ofrecer su propia versión de lo que no deja de ser una trepidante aventura.
Parece ser que cuando Spielberg estrenó En busca del arca perdidaalgunos críticos europeos compararon el film con Tintín, y de aquí nació el primer encuentro del cineasta con el personaje de las viñetas, y su deseo de llevarlo a la pantalla. Ciertamente esta película, que llega veintimuchos años después de tal encuentro, versiona el espíritu aventurero de Tintín con ritmo trepidante a lo Indiana Jones. No es el Tintín de Hergé, lo repetimos de intento, y hasta alguna licencia puede llevar a que algún purista se tire de los pelos, pero el film en líneas generales sí es una digna mirada a sus aventuras, servido con el alarde tecnológico que permite el avance de las técnicas de captura de movimiento de actores y su recreación animada mediante ordenador, aquí Spielberg sigue la estela del otrora tutelado suyo Robert Zemeckis con filmes como Cuento de NavidadPolar Express.
Spielberg se estrena en esta especie de híbrido entre el cine de actores y el de animación, y se permite espectaculares escenas como la de un larguísimo plano secuencia de persecución, que habría sido imposible rodado de modo convencional. También son brillantes y originales algunas transiciones entre escenas. No obstante cansa con alguna escena de acción -los juegos de perro y gato, las peleas en el barco a lo Piratas del Caribe-, y no acaba de provocar emociones genuinas, los personajes se antojan demasiado distantes.(DE CINE 21).



......El resultado es excelente y se palpa especialmente en escenas tan deliciosas (y en las que se hace gala de un slapstick tan exquisito como apabullante) como la de la infiltración en un camarote más abarrotado que el de los hermanos Marx, o en la colosal persecución por las calles de Bagghar para recuperar los trozos de un pergamino. Spielberg se siente completamente libre para poner la cámara donde lo encuentre más conveniente, así como para moverla y transitar como solamente él sabe entre escenas y escenarios distintos, logrando que a lo largo de más de hora y media el ritmo endiablado no decaiga nunca. Con un aire conscientemente naïf, la trama nunca quiere hacerse pesada, mostrándose sensiblemente más dinámica que en el original (sin olvidar el respeto al cómic) y avanzando de manera tan simple como ágil, sorteando obstáculos con elegancia, yendo a buscar el siguiente, en un constante más difícil todavía, para lucirse una vez más.

Después de un espectáculo de tantos quilates, solo tres quejas. La primera, que empieza a sonar a disco rayado, pero que no por ello deja de ser cierta, es que el 3D, aunque en esta ocasión no moleste, sigue sin justificar su precio (además, ninguna nariz humana está diseñada para soportar el peso de dos gafas... un poco de respeto para los ''seis-ojos'', por favor). La segunda, un desenlace precipitado y carente de la fuerza mostrada hasta entonces. Un anticlímax que sin embargo abre la puerta a más entregas para la presunta franquicia cinematográfica, lo cual nos lleva a... la tercera queja: el poco interés que despierta la propuesta en territorio americano, algo claramente visible en la estrategia comercial de la productora. Ante esto último, el fuerte deseo que la taquilla del viejo continente dé la razón a los responsables de este proyecto, y que los buenos resultados se repitan al otro lado del Atlántico. Porque este hábil collage de 'El cangrejo de las pinzas de oro', 'El secreto del Unicornio' y 'El tesoro de Rackham el Rojo' demuestra que el reportero concebido por Hergé puede mantener una fructífera -y larga- relación con el séptimo arte. Porque, al igual que los protagonistas de su última obra, Spielberg deja claro que su sed de aventuras sigue siendo insaciable... y lo mejor es que ésta sigue siendo contagiosa.
Nota: 7,8 / 10  (EL SEPTIMO ARTE).



..........El resultado es algo parecido a una mutación fascinante: el tintinófilo se siente como si un rayo cósmico hubiese impactado sobre su colección de álbumes en lomo de tela, convirtiendo El Cangrejo de las Pinzas de Oro, El secreto del Unicornio y algunos trozos de El tesoro de Rackham el Rojo y otras aventuras en una versión corpórea de las portadas de esos Men’s Adventure Magazines in Postwar America que recopiló Taschen. Pensar en Indiana Jones es, pues, inevitable: Spielberg ha transformado el universo limpio del reportero belga en porosa y viril fantasía pulp liberada de la tiranía de las leyes físicas. Algunas set-pieces (el juego de transiciones y el inenarrable abordaje en la historia de Francisco de Hadoque, el uso del plano secuencia en la persecución en Bagghar) cargan la pantalla de auténtico genio cinematográfico, sin obsesionarse con el tintinófilo integrista que, de hecho, también puede soliviantarse con el espíritu lúdico de unos guionistas que osan incluir un chiste de zoofilia y homenajear a Tiburón (Steven Spielberg, 1975) de la mano del tupé de Tintín. Otras licencias, como el papel de Bianca Castafiore o el vínculo hereditario entre Rackham el Rojo e Ivan Ivanovitch Sakharine, no hacen sino enriquecer la densidad de una película discutible en sus formas, pero irreprochable en su impacto.(FOTOGRAMAS).

Aventura con mayúsculas. Recuerdo que cuando se estrenó En busca del Arca perdida, película con la que Las aventuras de Tintín, el secreto del Unicornio tiene mucho en común, la frase promocional era: el retorno de la gran aventura. Pues bien, eso es precisamente lo que Steven Spielberg nos propone ahora con esta traducción al cine de la obra de Hergé, brillante tanto por su técnica como por su ejecución, y con algunos momentos de auténtica épica cinematográfica que hacen de la película un auténtico acontecimiento cinematográfico. Y cuando digo acontecimiento, me refiero principalmente a que se trata de uno de esos títulos que todo aficionado al cine quiere ver como una especie de fenómeno, algo que ya fueron otras películas de este mismo director, como Tiburón, Encuentros en la tercera fase, E.T., el ciclo de peripecias de Indiana Jones, Parque jurásico

De manera que de la mano de Tintín vuelve al cine por un lado el Spielberg que llena los cines, el más popular, el que llega a mayor número de público. Y por otro regresa el Spielberg que precisamente por lo anterior, se puede permitir el lujo de experimentar, con notable éxito desde el punto de vista expresivo, narrativo y sobre todo en clave muy cinematográfica, con una de las novedades tecnológicas incorporada hace varios años a la panoplia de herramientas del cine de animación, pero nunca ejecutada con el instinto de cine puro, la cuidada planificación de movimientos de cámara, el cuidado encuadre y la planificación y el uso de la luz que nos ofrece Las aventuras de Tintín, el secreto del Unicornio. Me refiero al sistema de motion capture. Pero olvídense del acartonamiento con el que se aplicó a intentos anteriores, de Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad… Aquellos primeros pasos era una interesante novedad tecnológica con algo de cine, pero lo que hace Spielberg con Tintín es cine puro, con todos sus elementos, incluidos los actores, porque al contrario de lo que ocurría en ocasiones anteriores, el astuto director ha descubierto en un alarde de sutileza que le honra, que este procedimiento de animación saca más partido a la interpretación de los actores sobre los personajes precisamente si en lugar de mirar hacia el avance tecnológico y la animación en 3D se recuperan algunas de las claves expresivas de la animación tradicional en 2D. Es algo que le ha permitido esa especie de videoteca gigante que Spielberg lleva en la cabeza, esas muchas horas de ver y disfrutar cine que es lo que principalmente le permiten tener el recurso apropiado en la memoria para cada cosa, y por otra parte estar adaptando una historieta de cómic que nació en dos dimensiones, y a la que rinde homenaje con ese plano al principio de la película en el que un caricaturista dibuja una versión bidimensional de Tintín exacta al de las viñetas de Hergé que se enfrenta, cara a cara, con la versión realizada para el cine con motion capture en 3D y el actor Jamie Bell bajo el pellejo del personaje. Es un gran momento de declaración de principios en el que el cine toma el relevo de los cómics. Puede convertirse en una de las escenas más vistas del cine del presente año, de ésas que salen en los resúmenes de prensa cuando en plenas navidades se pasa revista al año que terminó en cada uno de los campos de interés informativo.
De manera que Spielberg, además de devolvernos la gran aventura de pantalla grande para todos los públicos (hayas sido o no seguidor del personaje de Tintín en los cómics), consigue que los actores habiten más y mejor que nunca bajo el pellejo de los personajes de la motion capture retomando las claves y la herencia de la animación tradicional previa al 3D, donde el actor no se adapta tanto a la novedad tecnológica como a la fisonomía del personaje de ficción, lo que le permite respetar el diseño de las criaturas de Hergé al mismo tiempo que el implemento tecnológico de última hornada sirve para reforzar la huella de la interpretación humana en y con el personaje, alejándolos así de esa especie de espectáculo de títeres de alta tecnología que ofrecían intentos anteriores de motion capture.
A eso hay que añadir una batalla épica en el mar que respeta en su  división del flashback utilizando el recurso de los recuerdos interrumpidos del capitán todo el espíritu de la manera de fabular de Hergé, y al mismo tiempo ofrece un espectáculo  visual impresionante al público cinematográfico, o la persecución en la ciudad árabe, como digo mejor que muchas de las peleas y persecuciones que vemos en imagen real en los cines en los últimos tiempos, incluyendo alguna rodada por el propio Spielberg para Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

En mi opinión no hay modo de sacarle pegas importantes a la película, salvo algunas menores. Por ejemplo como lector europeo de las peripecias de Tintín, escuchar en la versión original en inglés cómo llama al perro Milú con el nombre que le pusieron en Estados Unidos, Snowy, me resulta desconcertante, y quizá hacia el final, con la pelea de las grúas, se hace evidente que en lo referido a ritmo trepidante continuo, se le va la mano y se acerca a algo que le criticaron en Indiana Jones y el templo maldito, ese encadenado de acción pura y dura propio del serial, en el que las escenas de diálogo ocupan forzosamente un segundo plano frente a las acciones. Pero considerando que personalmente me gustó, y mucho, Indiana Jones y el templo maldito, me reconozco incapaz de verle algo negativo a ese ritmo trepidante, como de persecución ininterrumpida, que marca toda la película.

Resumiendo: Spielberg abre nuevas perspectivas y horizontes para la motion capture con la que, en mi opinión, es uno de los grandes acontecimientos cinematográficos de la cartelera de este año.(ACCION DE CINE).

martes, 25 de octubre de 2011

LA VOZ DORMIDA



Película: La voz dormida. Dirección: Benito ZambranoPaís: EspañaAño:2011. Duración: 128 min. Género: DramaInterpretación: Inma Cuesta  (Hortensia), María León (Pepita), Marc Clotet (Paulino), Daniel Holguín (Felipe), Ana Wagener (Mercedes), Susi Sánchez (Sor Serafines), Berta Ojea (La Zapatones), Lola Casamayor (Reme), Ángela Cremonte (Elvira), Antonio Dechent (juez). Guion: Ignacio del Moral y Benito Zambrano; basado en la novela homónima de Dulce Chacón. Producción: Antonio Pérez. Música: Magda Rosa Galván y Juan Antonio Leyva. Fotografía: Alex Catalán. Montaje: Fernando Pardo.Dirección artística: Javier Fernández. Vestuario: María José Iglesias García.Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en España: 21 Octubre 2011Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Pepita, una joven cordobesa de origen rural, va a Madrid en la posguerra para estar cerca de su hermana Hortensia que está embarazada y en prisión. Pepita conoce a Paulino, un valenciano de familia burguesa, que lucha junto a su cuñado Felipe en la sierra de Madrid. A pesar de la dificultad de su relación, se enamoran apasionadamente. Hortensia es juzgada y condenada a muerte. La ejecución no se llevará a cabo hasta que después del parto. Pepita intenta por todos los medios y en todas las instancias que condonen la ejecución. Va todos los días a la prisión con el objetivo de que le entreguen el futuro hijo de Hortensia, suplicando que no lo den en adopción o lo internen en un orfanato…


Benito Zambrano regresa a las pantallas seis años después de Habana Blues, su anterior película, mientras que el recuerdo de su ópera prima, Solas, se difumina en el tiempo. Zambrano regresa y lo hace con un tema como la posguerra y las mujeres encerradas en las cárceles de Franco, lo cual le va a generar la misma cantidad de defensores como de detractores, sobre todo con el tema de la guerra Civil y similares, que últimamente tantas reacciones adversas provocan. Ahora dependerá de la taquilla demostrar qué parte lleva razón, si los que atacan este tipo de cine o los que lo defienden y siguen queriendo verlo en pantalla.
Tiene algo de Las 13 Rosas esta película, si no en lo formal, sí en la esencia de esas mujeres que vivieron un encierro y muchas veces una muerte injusta, tras el horror de la guerra que asoló nuestro país. Pero en este caso tiene, ante todo, dos actrices en estado de gracia, con una fuerza y una energía que son para dejar boquiabierto a cualquiera. Bien conocida es la habilidad de Zambrano para conseguir lo mejor de sus actores, pero en este caso lo eleva al cubo. El trabajo de Inma Cuesta, contenida, serena, bebiéndose las lágrimas de dolor e impotencia, es sublime. Pero lo de María León es de otro planeta. La actriz llena a su Pepita de una ingenuidad, una fuerza, una naturalidad y un sentido del humor tan arrollador que uno queda prendado de ella desde el minuto uno, cuando le regalan unos zapatos. Y por su evolución y desarrollo... Sólo por eso, ya merece la pena ver la película de Zambrano. Por ese sentido del humor tan especial.
Un Zambrano que se nos muestra un hábil narrador y un perfecto maestro de la iluminación y la puesta en escena, del uso del color y de su ausencia, de las luces y las sombras que pueblan su relato y le dan vida a un universo que tiene muchos más problemas con el guión de los que tiene en lo visual y lo interpretativo.
El guión cae en demasiados lugares comunes, en demasiadas trampas de “los buenos y los malos” dejando siempre claro que entre vencedores y vencidos, los primeros eran los villanos de la historia y los segundos eran gente buena y humilde. Se olvida, como casi siempre, de que en una guerra en ambos bandos hay justos y hay demonios, demoniza a casi todos los personajes del bando nacional con contadísimas excepciones y nos trae tópicos como el del rebelde guapo y valiente, el guardia civil malvado, el clero villano… Sin dar lugar a excepciones. Incluso el personaje de Myriam Gallego, persona que lo perdió todo en la guerra, queda retratado de soslayo, de puntillas… Como si un bando no tuviese derecho a llorar a los suyos… Y que un personaje como el de Inma Cuesta, egoísta en muchas ocasiones, es tan cerrado de mente (pese a la vida que lleva en su vientre), como el de aquellos contra los que lucha.
No hay grises, no hay medias tintas, todo es blanco o negro, y eso siempre le pesa a la historia. Y de tanto repetir el mensaje, se acaba gastando. Por irreal y algo manipulador. Para hacer cine sobre la Guerra Civil empieza a necesitarse sangre fresca, nueva, diferente, que cuente las historias con más matices. Con verdaderas ganas de perdonar en este país que tanto tiende al “ellos contra nosotros”.
Pero, repito, sólo por la labor de los intérpretes y por el trabajo de director de Zambrano, ya se convierte La Voz Dormida en una notable película. Y merece la pena verla.(REVISTA ACCION DE CINE).



La novela de Dulce Chacón La voz dormida es una de las mejores narraciones que se han escrito sobre el drama de la guerra civil española. Lo que la hace grande es por un lado su falta de maniqueísmo, aun dejando claro que está del lado de las perdedoras, y por otro, la habilidad de contar una preciosa historia de amor entre hermanas y entre un hombre y una mujer, en un contexto de una dureza terrible. Era evidente que a la hora de adaptarla al cine había que eliminar tramas y que el guión debía centrarse en la columna vertebral de la historia: la relación de Pepita y Hortensia, las dos hermanas que solo se ven a través de las rejas de la cárcel y la relación de Pepita con Paulino, el hombre de su vida.
Es una lástima que siendo La voz dormida una gran novela, La voz dormida, película, no llegue a ser una gran película. Inma Cuesta como Hortensia y María León como Pepita, llenan de humanidad sus personajes y justifican ir a verla. Pero el conjunto no consigue escapar del aroma de cartón piedra del cine de época español. Para decirlo de una forma rápida: la novela es una novela moderna sobre la guerra civil; la película es una película vieja sobre la guerra civil. Y quiero dejar constancia de que pienso que la guerra civil puede dar muchísimo juego en el cine y que hay todavía mil historias por contar.(FOTOGRAMAS).



..........La cinta deja en todo momento una continua sensación de haberse visto ya antes, nada en su historia realmente destaca por novedoso, ni sus personajes, meros estereotipos, ni las situaciones que en ella nos relatan, que pese a lo impactante que puedan éstas resultar, el espectador ya curado de todo tipo de espanto ve con impasividad. Técnicamente tampoco consigue ser un film que acabe destacando, sus decorados son bastante limitados y quedan a la altura de producciones televisivas ambientadas en la época, aunque si bien es cierto que esto se bastante solventado por la extraordinaria fotografía con la que nos deleita Alex Catalán. Zambrano nunca ha sido realmente un director excesivamente dotado cinematográficamente hablando, aún así se muestra bastante correcto y sobrio aunque no nos deje nada para el recuerdo.

Donde el de Lebrija siempre ha demostrado ser un excelente realizador es a la hora de exprimir a sus actores al máximo, ya lo hizo en Solas dónde María Galiana, Ana Fernández y Carlos Álvarez-Novoa nos deleitaban con tres actuaciones soberbias. Aquí el realizador vuelve a conseguir lo mismo y hace que todo su reparto este esplendido. Por supuesto que la que más destaca es María León (hermana del también actor Paco León, y que hace su debut en el cine demostrando hacía que lado se fue el talento en la familia) con una de las actuaciones más viscerales y desgarradoras de los últimos años, haciendo real y único a un personaje que como ya habíamos comentado antes no deja de ser un gran estereotipo que resulta difícil de creer. Tampoco se queda atrás Inma Cuesta, quizá relegada un poco a un segundo plano por lo maravillosa que está la León pero a la que sería injusto no destacar.

La mejor definición que se podría dar de La Voz Dormida es que simplemente es una más de las muchas películas que nos han llegado ambientadas en la posguerra española, una película bastante plana y que realmente no aporta nada nuevo, pero que se ve apoyada en dos actuaciones magistrales que consiguen hacer parecer al conjunto incluso mejor de lo que es, también ayuda el buen ritmo que mantiene la película, algo que se sabe mantener durante las dos horas que dura y gracias al cual consigue no llegar a aburrir al espectador, pero eso no es suficiente para emocionarle lo más mínimo, ni siquiera con su innecesario epílogo final.

Lo mejor: María León e Inma Cuesta
Lo peor: Una más de tantas
Nota: 5                          (EL SEPTIMO ARTE).


Y es que, el buen cineasta, al contar una historia, debe dejar unos elementos al alcance del espectador, con el fin de que éste, por si mismo, tenga un espacio de reflexión. Si lo que se relata se adorna de escenas extremas, grotescas, histriónicas, en realidad lo que hacemos es tratar al espectador como alguien que no sabe pensar por sí mismo.

Los grandes, los grandes de verdad, saben que en la sutileza, en lo insinuado, está la clave. La vida es mucho peor que lo peor que pueda reflejar el arte, y está llena de elementos soterrados que son mucho más duros que los que pueda concebir nuestra más desaforada imaginación.

La contraposición de personajes puros sin mácula en contraposición a los demoniacos, a los exageradamente malvados, provocan que una película se atranque y se convierta en algo que parece asemejarse a un mero adoctrinamiento, hurtando la capacidad de pensar por si mismo al respetable.

Y eso no es bueno, sea cuál sea el sentido o dirección de lo que el filme pretenda querernos mostrar, sea cuál sea el partido que se tome. Aunque toda labor de cineasta ha de estar casi necesariamente impregnada de subjetividad, excederse en ella no es el camino para llegar a conmover al público con una historia. Menos mal que María León, prácticamente una debutante en el cine, compone de forma magistral su personaje, que es realmente el único creíble de todo el relato. Un personaje que sólo quiere vivir su vida lo mejor posible y que realmente hace empatizar al espectador. Una interpretación por la que un buen número de premios deberían ir poniéndose en fila a la espera de ser recogidos por la actriz sevillana. Sólo las escenas en las que aparece ella, que afortunadamente son bastantes y que son las qe funcionan, hacen que merezca la pena acercarse a la película.(EL MULTICINE).

domingo, 16 de octubre de 2011

CONTAGIO




Película: Contagio. Título original: Contagion. Dirección: Steven SoderberghPaís: USAAño: 2011. Duración: 106 min. Género: Ciencia-ficciónthrillerInterpretación: Matt Damon (Mitch Emhoff), Marion Cotillard (Dra. Leonora Orantes), Laurence Fishburne (Dr. Ellis Cheever),Jude Law (Alan), Gwyneth Paltrow (Beth Emhoff), Kate Winslet (Dra. Erin Mears), Chin Han (Sun Feng), Elliott Gould (Dr. Ian Sussman), Josie HoGuion: Scott Z. BurnsProducción: Michael Shamberg, Stacey Sher y Gregory Jacobs. Fotografía: Peter Andrews. Música: Cliff Martinez. Montaje: Stephen Mirrione. Diseño de producción:Howard Cummings. Vestuario: Louise Frogley. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en USA: 9 Septiembre 2011. Estreno en España: 14 Octubre 2011.



“Contagio” narra el rápido progreso de un virus letal que se transmite por el aire y mata en cuestión de días. A medida que va creciendo la epidemia, la comunidad médica mundial lucha contrarreloj para encontrar una cura y controlar el pánico, que se extiende incluso más rápido que el propio virus. Al mismo tiempo, la gente lucha por sobrevivir en una sociedad que se desmorona.

Soderbergh, el científico loco, tiene prisa por infectarnos: la hipérbole del virus de la Gripe A se contagia a partir de un montaje veloz, que sustituye a las células por imágenes, y a los personajes por víctimas potenciales. La arquitectura narrativa de Contagio es la de un sistema nervioso que se corrompe con la rapidez con que un bulo se transmite por Internet. Virus biológicos o informáticos, no importa: el cine se ocupa de ponerlos al mismo nivel, de hacerlos igualmente peligrosos. Los planos cortos son los anticuerpos de la paranoia: los insertos del pomo de una puerta, de una tarjeta de crédito o de un bol de cacahuetes tienen el mismo valor que la cuenta atrás de una bomba nuclear.
Del mismo modo que su díptico sobre el Che se entretenía en estrategias y procedimientos, dando la espalda al elemento humano, en Contagio, Soderbergh presta toda su atención a las (fallidas) tácticas del orden mundial para protegerse contra una pandemia. La frialdad característica de su cine se adapta a la perfección al ritmo trepidante de un virus sin corazón. No hay tiempo para sentimentalismos ni para profundizar en la psicología de los personajes. En cierto modo, Soderbergh ha hecho algo políticamente muy incorrecto: ha preferido identificarse con el virus antes que con las personas que infecta.(FOTOGRAMAS).



Desde sus primeras películas independientes a la trilogía Ocean’s o el biopic Che, Steven Soderbergh ha mirado la vida humana y las acciones humanas desde una perspectivavoyeurística casi clínica, y por eso es la persona idónea para dirigir ahora una película sobre la enfermedad y la ciencia y la burocracia –es decir, sistemas más que personas– en la que todo se propaga de forma vírica, principalmente una infección nueva y desbocada que amenaza con barrer el planeta, pero también el temor, la información, los rumores y el pánico.Dotada como su oscarizada Traffic de personajes y puntos de vista múltiples, estethriller pandémico se fija en manos y bocas a medida que propagan silenciosamente microbios, y la promesa de un apocalipsis, de la barra de un autobús al vaso de un restaurante a la apacible caricia de un hombro. Ese esquema formal eleva inmensamente la tensión de su relato, en el que las muertes repentinas de una adúltera y de su joven hijo son el catalizador de una catástrofe mundial.
Es cierto que por momentos la narrativa fracturada le resta a Contagio cierta urgencia dramática. Pero en general Soderbergh traza pinceladas rápidas y enérgicas. Su fotografía digital transmite una ansiedad que añade fuerza motora a su descripción de cómo no sólo los virus sino también las ideas y los sentimientos pueden esparcirse y mutar de maneras imprevisibles y mortales. Tanto como una apasionante película de terror moderno capaz de crear adictos al jabón para manos, Contagio es también un retrato de la inquietante fragilidad de las redes biológicas, sociales y emocionales que gobiernan nuestras vidas. Y de la reacción en cadena causada por actos aislados de egoísmo y poder descontrolado.
Contagio es la mejor película hecha a día de hoy acerca de una pandemia. Convirtiendo a sus personajes en meros accesorios de la historia en lugar de su foco central, Soderbergh logra contar la historia de la evolución de la enfermedad sin ser estorbado por dosis de melodrama o postizas secuencias de acción. El resultado no es ni más ni menos que una investigación policial, apasionante sobre todo porque resulta creíble: una mirada clarividente a lo que podría suceder si una epidemia ocurriera. Cierto que se trata de una obra más provocadora que emotiva dada la gelidez de Soderbergh;que presenta su cuenta atrás de la potencial destrucción de la civilización de forma objetiva y, de hecho, uno no está seguro, basándose en la evidencia, de que el director realmente piense que la perspectiva de esa aniquilación del orden social sería necesariamente algo malo. Pero tampoco es ése su cometido. Para espolvorear el fin del mundo de azúcar ya está Emmerich.(CINEMANIA).



Me gusta y convence este ejercicio de cine de catástrofe, variante epidemias, esgrimido como pretexto por Steven Soderbergh para meternos en el cuerpo una ración de miedo milenarista envuelta en el papel de celofán del cine de autor. Imaginen Estallido sin secuencias de acción trepidante, con un ritmo y presentación y uso de personajes que explota la fórmula de puzzle con intenciones de reportajear la fábula a base de protagonismo coral de Traffic, y tendrán una idea muy aproximada de lo que les espera en el cine.
Bien dirigida, con una sobriedad que algunos pueden tener la tentación de calificar como frialdad, pero no es tal. Muy al contrario, es una película con momentos muy intensos que por no estar sujetos al abuso de las fórmulas de sobrepuntuación musical o visual habituales en el cine de nuestros días puede parecer distante en exceso de acontecimientos y personajes pero en realidad no lo es tanto como sus detractores pretenden. De hecho, tiene el mismo tono y ritmo que otra película de Soderbergh que también me gustó, El soplón, y comparte con ella la misma negación a dejarse atrapar en la complacencia del cine de entretenimiento para contar su historia sin ningún tipo de anzuelos fáciles para el espectador. Me gusta esa sobriedad, sustentada en el protagonismo de estrellas que además son actores de probada eficacia, y además me convence la manera de tratar las situaciones y personajes en casi todos los casos, con alguna salvedad. Por ejemplo creo que el personaje de Jude Law, el bloguero, está tratado de manera algo superficial, a pesar de que plantea uno de los temas más interesantes de la trama, la responsabilidad de quienes emiten noticias o difunden rumores o simplemente se inventan su propia realidad a través de internet, sin ser del todo conscientes, o siendo conscientes pero sin que les importe un pimiento, de las consecuencias que tienen sus actos en las vidas ajenas. En relación a ese asunto, la película contiene una de las mejores frases que he escuchado este año en el cine: “un blog es como un grafiti pero con signos de puntuación”.
Pero dejando al margen la superficialidad con la que Soderbergh trata a ese personaje, en otros protagonistas de la historia nos encontramos un tratamiento que personalmente me parece genial, porque con la máxima sencillez y el mínimo de tiempo y gestos, Soderbergh saca el máximo partido además de la forma más elegante. Con una escena de arranque nos define perfectamente el tipo de persona y el conflicto a que se encuentra sometida la ejecutiva interpretada por Gwyneth Paltrow. Con una escena que muestra a la doctora interpretada por Kate Winslet en el baño del hotel, por la mañana, comprobando el termómetro, y luego hablando por teléfono en la ventana, asumiendo lo que le ocurre, consigue marcar la soledad y el aislamiento de los otros que muchas veces acompaña a la enfermedad, idea reforzada con esa imagen de Winslet en el polideportivo que va a servir para atender a los infectados. Con una escena como la de Matt Damon recibiendo la información del médico marca un intenso dramatismo sin el menor atisbo de exceso melodramático, lo cual convierte ese momento en algo mucho más brutal.
Admito que otros personajes y tramas son más endebles, como los interpretados por Laurence Fishburne o Marion Cotillard, y que en el caso de ésta última la parte de la trama que protagoniza parece algo fuera de juego con el resto de las piezas del puzzle, e incluso desaparece de la trama en su columna vertebral. Pero esos desequilibrios no me molestan, por tratarse de una película que funciona como un  edificio complejo y con múltiples puntos de interés.
Después de ver la película sale uno del cine con la idea de que se le puede haber ido la mano un poco metiendo miedo con el tema, pero lo cierto es que esta película es un producto de los inquietantes tiempos que vivimos, y emplea el lenguaje atemorizador y poco objetivo que estamos viendo cada día en algunos informativos televisivos y no pocos titulares periodísticos, de manera que Soderbergh no hace sino ser un testigo de nuestros tiempos de ciudadanos atemorizados por casi todo, y especialmente por el audiovisual.
Es cosa nuestra no ser tan acojonados, por mucho que quieran acojonarnos. La película no tiene la culpa de que seamos fáciles de asustar como colectivo. Y no olvidemos que la película deja bien claro, desde su cartel, que su tema central no es la epidemia, sino lo fácil que es asustarnos, esto es, el miedo como constante social que nos acosa, porque nos dejamos acosar.(REVISTA ACCION).

viernes, 14 de octubre de 2011

MIENTRAS DUERMES



Película: Mientras duermes. Dirección: Jaume BalagueróPaís: España.Año: 2011. Duración: 102 min. Género: ThrillerterrorInterpretación: Luis Tosar (César), Marta Etura (Clara), Alberto San Juan (Marcos), Iris Almeida (Úrsula), Pep Tosar (padre de Úrsula), Petra Martínez (Verónica), Margarita Rosed (madre de César), Oriol Genis (administrador). Guion: Alberto Marini.Producción: Julio Fernández. Música: Lucas Vidal. Fotografía: Pablo Rosso. Montaje:Guillermo de la Cal. Dirección artística: Javier Alvariño. Vestuario: Marian Coromina.Distribuidora: FilmaxEstreno en España: 14 Octubre 2011.

“Mientras duermes” es un thriller de terror ambientado en una comunidad de vecinos donde nada es lo que aparenta ser. César trabaja de portero en un edificio de apartamentos. Puede que no sea el mejor trabajo del mundo, pero la verdad es que no lo cambiaría por ningún otro, ya que su trabajo le permite conocer a fondo a todos los inquilinos del inmueble, sus movimientos, sus hábitos. Desde su posición resulta fácil controlar sus idas y venidas, estudiarles, descubrir sus puntos débiles, sus secretos. Si quisiera podría incluso controlar sus vidas, influir en ellas como si fuera Dios, abrir sus heridas y hurgar en ellas. Y todo sin levantar ninguna sospecha. Porque César tiene un secreto, un juego particular: le gusta hacer daño, mover las piezas necesarias para crear dolor a su alrededor. Y la nueva vecina del 5ºB no deja de sonreír. Entra y sale cada día radiante y feliz, llena de luz. Así que pronto se convertirá en el nuevo objetivo de César. Un reto personal. Una obsesión. El juego de César va a empezar a complicarse más de la cuenta. Pronto se volverá impredecible. Peligroso. Si no tiene cuidado, incluso podría volverse contra él.


Mientras duermes nos habla de un portero de finca, de lo que en las películas estadounidenses suelen calificar como encargados de mantenimiento o "manager del edificio", pero que en España fueron siempre los primeros en enterarse de todo sobre los inquilinos del edificio, es más, "vivían el edificio". Una propuesta así es la que nos llega con Mientras Duermes, la de un hombre totalmente vacío, devastado y podrido por dentro. Cuya única alegría, mezquina y cruel, es la de regodearse en su foro interno con las desgracias de los inquilinos del edificio en el que trabaja. Y claro está, esas desgracias no se producen solas, por lo que como si de una alimaña se tratara, decide adentrarse en territorio prohibido, en la intimidad de todos ellos para hundirles desde dentro. El desarrollo de la trama va más allá cuando se focaliza en una "vecinita", a la que sonríe pero a la que en verdad odia con todo su ser. La odia simplemente porque parece ser feliz, y eso él no puede soportarlo.

Luis Tosar realiza una de sus grandes interpretaciones. De esas a las que nos tiene bien acostumbrados en sus últimos trabajos y que le re-confirman como uno de los mejores actores españoles de la actualidad. Tal vez sólo superado por el reconocimiento recibido por Bardem y algún otro más. El papel de Tosar da miedo por, precisamente, lo creíble que resulta. El terror ya no es un hombre lobo, un vampiro, un zombi o una terrible criatura mutante. Tal vez sea todo lo malo de los anteriores pero además envuelto en la piel de un aparentemente afable ser humano.(EL MULTICINE).


Técnicamente impecable, Balagueró logra un enorme suspense, e imágenes impactantes del acoso del portero, de los insectos, etc. Cuenta a su servicio con una esmeradísimo Luis Tosar, que logra hacer creíble a un personaje muy oscuro, totalmente desquiciado, que hacia el exterior parece amable, pero que disfruta haciendo daño. Con otro actor menos brillante, la película naufragaría enseguida. Le acompañan selectos secundarios que realizan buenos trabajos, como Marta Etura, su novia en la vida real, con la que había rodado Celda 211, aunque resulta especialmente destacable el trabajo de Petra Martínez, como anciana solitaria.
Sin embargo, el film resulta especialmente árido y retorcido. En todo momento, el punto de vista es el del psicópata, un tipo que no tiene ni un resquicio de humanidad. Parece que Balagueró se haya planteado el reto de que el espectador se descubra a sí mismo del lado de este tipo, lo que puede resultar bastante incómodo. Lo consigue parcialmente en algunas secuencias de tensión, en las que se espera que el personaje escape sin que le descubran, pero en general no es un King Kong o Frankenstein que consiga el apoyo del público, pues resulta demasiado mezquino. También se excede en violencia en algún tramo, por lo que el film acaba siendo sobre todo apto para los incondicionales del 'gore'.(DE CINE 21).



.......Uno de los mayores hándicaps del que adolecen no pocas producciones es que en ocasiones tratan de justificar o explicar aunque sea de forma burda y ridícula según que cosas que en verdad no tienen importancia alguna, no al menos dentro del contexto de la historia. Siempre se me ocurre el mismo ejemplo (y es más que posible que si rebuscan en alguna de mis críticas lo vuelvan a encontrar), ¿por qué Bill Murray revivía una y otra vez el Día de la Marmota? ¿Importa? La Peyton Flanders de Rebecca De Mornay tenía un motivo que justificase sus acciones. ¿Lo tiene Luis Tosar? ¿Hay algo que justifique el por qué, tal y como el propio personaje dice, es como si hubiera nacido sin la capacidad de poder ser feliz? De Norman Bates lo supimos, pero ¿acaso se supo el por qué a Hannibal Lecter le gustaban los sesos de Ray Liotta, entre otras delicatessen que bien podríamos encontrar en el establecimiento del Sr. Clapet? Resulta más escalofriante cuando no hay motivo, como decía Billy Loomis al final del primer y auténtico 'Scream'. Y así, el César de Luis Tosar resulta escalofriante...

Porque la felicidad de los demás se convierte en el motor de su odio, en la fuerza que irrumpe en su retorcida mente para darle algún tipo de sentido a ese "hombre hueco", vacío, al que hacía referencia 'El hombre invisible' de Verhoeven en su título original, vacío, un recipiente sin alma relleno tan sólo de perversa maldad como el virus de Soderbergh: si él no puede ser feliz, hagamos que los demás tampoco lo sean. Porque en el país de los ciegos el tuerto es el rey, y como bien sabemos una media sonrisa picarona bien encuadrada es capaz de transmitir más inquietud que una horda de zombies hambrientos. Porque César no es Jason Vorhees, tampoco una mujer blanca y soltera, evidentemente; ni que decir tampoco es Max, ese otro portero de reciente vida en los cines españoles a quien aun sin haber visto me atrevería a decir que no le alcanza ni como para ser digna de comparación. Lo suyo no es el cuchillo, el martillo o la sierra, lo suyo es más sutil, diabólico, y procede de esta misma dimensión en la que nos encontramos. Porque resulta tangible, creíble, humano y porque al igual que ponía en evidencia el Henry de John McNaughton no hay nada más perturbador que la cruda realidad. Y por si fuera poco Marta Etura sí es de verdad la víctima perfecta, con esa sonrisa tan irritantemente irresistible. Si es que son ellas las que van provocando... ¿qué no?

En estos aspectos es donde 'Mientras duermes' encuentra su principal valía, su fuerza, su razón de ser y su futuro prestigio como lo dicho en el primer párrafo, una condición de clásico instantáneo que no he necesitado reposar mientras duermo para ratificar (veremos si para contradecirme... algún día). Su felicidad, la de la película si le otorgamos la oportunidad de poder ser, proviene de nuestro malestar, un incómodo malestar cómplice y que no obstante poco tiene que ver con la retahíla de sobresaltos típicos de todo slasher donde uno siempre se acuerda de la madre de un gato tanto como en el campo de fútbol de la del árbitro. Nuestra angustia es su recompensa, y la vía es el constante, progresivo y gradual enrarecimiento de una atmósfera turbia pero cotidiana, normal, donde la acosada no acaba saltando de azotea en azotea perseguida por los integrantes de una comunidad de vecinos furiosos. Seamos serios, y 'Mientras duermes' lo es, tanto que no es un filme de terror, no es el alocado divertimiento que eran los dos 'Rec' ni los fallidos ejercicios de estilo de 'Darkness' o 'Frágiles'. Es un thriller, pero no sólo es un buen thriller; además es una buena película, y eso sí tiene nombre.

La maldad sí tiene rostro, y esta puede ser la de cualquiera. Balagueró encuentra en Luis Tosar la figura que necesitaba para que sus innegables aptitudes obtuvieran algo más de premio que sus intenciones y pasar el rato, y ahora el mal además tiene corazón, un corazón del que nos hace ser partícipes al obligarnos a sufrir con él. Porque lo verdaderamente poderoso de 'Mientras duermes' es que convierte al espectador en cómplice de los actos de César al situarnos a la altura de sus ojos (y de su corazón) para observar la realidad como él la observa, y de tal manera que igualmente disfrutemos viendo como se le borra la sonrisa de aquel que tenemos sentado al lado en la butaca de nuestra siembre bien amada sala de cine. Eso es el verdadero terror, aquel que se introduce en nosotros sin que apenas nos demos cuenta, el que se introduce en nuestros hogares bajo la apariencia de una mano amiga. No es perfecta, porque nadie lo es, y puede que el temor a sentirme inhumano tras el brochazo final o a no encontrar otra igual en algún tiempo me haga aferrarme a ensalzar 'Mientras duermes' como uno de los mejores filmes de género del año. Puede. El miedo es una herramienta poderosa, mucho. Y bien lo sabe César. Porque César sabe donde hacerte daño... y aquí sí, así aquí no hay quien viva, precisamente.

Nota: 7.7


Lo Mejor:
- Luis Tosar
- El temple de Balagueró tras las cámaras
- El in crescendo de la historia, culminado con un final realmente perturbador

Lo Peor:
- Algunas pequeñas deficiencias en su guión que le restan solidez (EL SEPTIMO ARTE).



Más de 15 años de experiencia dedicados casi en exclusiva al cine de género han dado a Jaume Balagueró las tablas y la confianza para firmar su película más libre, más osada. Con la seguridad del que conoce tan bien los códigos del terror y del suspense que puede permitirse el lujo de subvertirlos, el codirector de [REC] (2007) propone un thriller de trazo polanskiano que destaca por su sólido protagonista, el fascinante universo construido en torno a él (como en El quimérico inquilino y La Comunidad, el edificio donde se sitúa la acción es un microcosmos vivo y chalado) y el modo (inesperado, escurridizo, malsano) en que personaje y entorno se relacionan. Con la complicidad de Luis Tosar, perfecto en la piel del malo, Balagueró crea uno de los villanos más carismáticos del cine reciente. Se distingue por su contundente presencia, alimentada por escenas de terror que se prevén icónicas (el protagonista y los botes de roll-on o el histórico final)Pero, sobre todo, destaca por cómo está formulada su maldad: en una apuesta ciega por el género puro, el director esquiva justificaciones y concesiones. Idea un malo brutal y sin coartadas; y, a partir de los siniestros mecanismos de la mente del protagonista, nos introduce en una pesadilla tan agónica como magnética, entre la realidad más sórdida y la ensoñación psicótica.(FOTOGRAMAS).