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viernes, 6 de enero de 2012

SHERLOCK HOLMES :JUEGO DE SOMBRAS






Película: Sherlock Holmes: Juego de sombras. Título original: Sherlock Holmes: A game of shadows. AKA: Sherlock Holmes 2. Dirección: Guy RitchiePaís: USAAño: 2011. Duración: 129 min. Género: Acciónthriller.Interpretación: Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), Jude Law (Dr. Watson), Noomi Rapace (Sim), Stephen Fry (Mycroft Holmes), Jared Harris(profesor James Moriarty), Rachel McAdams (Irene Adler), Eddie Marsan (inspector Lestrade), Kelly Reilly (Mary). Guion: Kieran Mulroney y Michele Mulroney; basado en los personajes creados por Sir Arthur Conan Doyle. Producción: Susan Downey, Gary Goetzman, Dan Lin, Joel Silver y Lionel Wigram. Música: Hans ZimmerFotografía:Philippe Rousselot. Montaje: James Herbert. Diseño de producción: Sarah Greenwood. Vestuario: Jenny Beavan. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en USA: 16 Diciembre 2011. Estreno en España: 5 Enero 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


Sherlock Holmes siempre ha sido el más listo de todos… hasta ahora. Y es que hay una nueva mente maestra del crimen suelta, el profesor Moriarty, quien no sólo está a la altura intelectual de Holmes, sino que posee también una capacidad para el mal, combinada con una absoluta falta de escrúpulos, que bien podrían darle una ventaja sobre el afamado investigador. Así, la investigación se torna aún más peligrosa cuando lleva a Holmes y Watson a recorrer el continente desde Inglaterra hasta Francia y posteriormente a Alemania para terminar finalmente en Suiza. Pero el astuto Moriarty siempre va un paso por delante y va tejiendo una red de muertes y destrucción, todo ello dentro de un plan más grande que, de tener éxito, cambiará el curso de la Historia.


Sherlock Holmes se diría que anda algo celoso ante los inminentes planes de boda de su buen amigo, el doctor Watson, sus compartidas aventuras podrían no ser lo mismo ante la nueva etapa conyugal. Sea como fuere, el caso es que ambos se van a ver envueltos, en lucha contra el villano profesor Moriarty, en una conspiración de proporciones insospechadas, donde las acciones descontroladas de los anarquistas quieren ser aprovechadas para imponer un nuevo orden mundial.
Como ya ocurría en Sherlock HolmesGuy Ritchie retoma las andanzas del archicélebre detective reconvirtiéndolas en un gran espectáculo visual modernillo de aventuras, con un amplio lienzo que le hace visitar varios países europeos, y con la excusa argumental -urdida por el matrimonio de guionistas de Michele Mulroney y Kieran Mulroney-, que alude a anarquistas, terrorismo y totalitarismos, cuestiones que puede comprender bien el espectador actual. A ello se añade la mente maléfica de Moriarty, un malo que no parece de este mundo, y que podría conectar de alguna forma con el Joker versión Christopher Nolan en El caballero oscuro. En tal sentido, todo el duelo final con Holmes, su particular partida de ajedrez, resulta verdaderamente brillante, lo mejor de la cinta.
Una película entretenida, pero irregular, que requiere cierta complicidad. El ritmo trepidante con que se sirve la historia, con escenas al ralentí tipoMatrix donde Richie parece sentirse muy a gusto, a veces resulta adecuado, pero otras tantas llega a ser demasiado apabullante, aturde en exceso. Por suerte Ritchie y su equipo de guionistas saben jugar las bazas de la intriga y del sentido del humor con buen tino, aprovechando el buen hacer de Robert Downey Jr. y Jude Law, y también introduciendo al hermano mayor de Sherlock, un divertido Stephen FryJared Harris como Moriarty es correcto, y menos fortuna tiene Noomi Rapace, con su gitana hermana de un anarquista, personaje demasiado esquemático.(DE CINE 21).



.......Al igual que sucede con multitud de grandes empresas, 'Sherlock Holmes: Juego de sombras' termina por funcionar más por el efecto Bola de nieve que por unos verdaderos méritos que conduzcan a un filme tan sólido como era la primera entrega, ya se sabe, si cuela que sea por acoso y derribo, y donde la precaución derivada del respeto, seriedad y miedo a la audiencia se han perdido lo justo como para que el filme de la sensación de no tomarse en serio a sí mismo, algo de agradecer cuando por debajo se intuye que sí se lo han tomado en serio... que no es el caso. Aunque sombra de sí misma, a los puntos al final se gana su derecho a la vida porque cuanto menos siempre mantiene un tono jocoso muy saludable, el de una producción de fácil consumo y mejor digestión, y porque en su tercio final remonta el vuelo para ofrecer un pasatiempo sin cuartel redondeado por un final muy sugerente en el que por fin aparece el suspense que tanto se ha echado en falta durante el resto de su metraje, y donde el montaje, los actores y el director por fin sirven a la causa a la que sirve la película... o mejor dicho, cuando por fin aparece la película que estábamos esperando de inicio. Más vale tarde que nunca, y la función termina con un simpático epílogo en el que con sólo un interrogante se demuestra que talento hay... sólo que no en las dosis justas ni enfocado a donde debería, pero permitiendo albergar esperanzas en una tercera parte que no tiene por qué conducir a la franquicia al fin del mundo. Por lo demás siempre nos quedará una nueva banda sonora de Hans Zimmer, actualmente el mejor compositor mainstream de Hollywood, y tan capaz de salvar una película con la misma facilidad con la que Sherlock Holmes se dispone a resolver cualquiera de sus casos... ? 

Nota: 6.75


Lo mejor
- La banda sonora de Hans Zimmer
- Su clímax, que apuesta más por el suspense que por la acción

Lo peor
- Le cuesta arrancar, tanto que la primera hora se hace un tanto espesa
- La falta de empatía que produce el personaje de Noomi Rapace (EL SEPTIMO ARTE).


Todo aficionado a Sherlock Holmes sabe que hay vida más allá del canon escrito por Arthur Conan Doyle: un sinfín de pastiches y (per)versiones apócrifas que suelen disfrutar colocando al sabueso en complicados juegos metalingüísticos, en la obra de otros autores victorianos o en eventos históricos. Guy Ritchie presentó la versión más aparatosa (pero, también, una de las más seductoras) de esas corrientes no canónicas en una excéntrica superproducción que, de cara a su segunda entrega, demuestra haber bebido tanto del Arsène Lupin (2004), de Jean-Paul Salomé, como de The League of Extraordinary Gentlemen, el brillante comic-book de Alan Moore y Kevin O’Neill.
Devota seguidora de esa regla no escrita que obliga a una secuela a ser más oscura que el original, el film dibuja al Holmes de Robert Downey Jr. como el fin de una raza: el arrogante sentido de la maravilla decimonónico, a punto de ser aniquilado por ese racionalismo bélico que representa un Moriarty quizá demasiado anclado en el canon. Ahora que Ritchie no cuenta con su mejor baza (el factor sorpresa), su propuesta se antoja más esquemática de lo que parecía la primera vez. No hay nada especialmente arrebatador en una secuela que prefiere simular una partida de ajedrez antes que una montaña rusa steampunk.(FOTOGRAMAS).



Mejor que la primera, más divertida, con más aventuras, más humor y más secuencias de acción. Un buen regalo de reyes para los aficionados al cine de evasión.
Guy Ritchie se reencuentra con su particular versión de Sherlock Holmes dispuesto a abrir nuevos caminos para el personaje manteniendo una curiosa fidelidad a los indaptables relatos y novelas originales de Arthur Conan Doyle que muchos de los seguidores del personaje en clave literaria o de los incondicionales de las versiones cinematográficas norteamericanas protagonizadas por Basil Rathbone quizá seguirán sin comprender. El repudio por parte de los aficionados más puristas frente a esta versión de Holmes perpetrada con saludable instinto transgresor e incluso gamberro por Ritchie y Robert Downey Jr. quizá no sea menor en esta ocasión de lo que lo fue en la primera película, pero si liberamos nuestra mente de los prejuicios y aceptamos las verdaderas claves de lo que debe ser una adaptación al cine de nuestros días de un icono de la novela policíaca como es Holmes, ambientado además en la era Victoriana, justo es reconocer que esta era la mejor versión posible para actualizar el personaje, o sin duda la más divertida…
Para esta segunda peripecia, Ritchie toma como referencia el asunto de las cataratas de Reichenbach, cuya aparición en pantalla hacia el final de la película es visualmente impresionante, y hace del personaje de Moriarty, archienemigo de Holmes, el antagonista perfecto de un protagonista renovado en su vigor con una libertad de movimientos geográfica mayor de la que tuviera en la primera entrega, y totalmente desinhibido en lo que se refiere a las bromas sobre su inclinación sexual y las relaciones con el doctor Watson. La película tiene todo tipo de guiños cinéfilos incluidos que van desde Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder, director que también se atrevió a dar una imagen alternativa del personaje de Conan Doyle enLa vida privada de Sherlock Holmes, hasta Dos mulas y una mujer, esa especie de reinvención del espagueti western en Estados Unidos que llevó a cabo Don Siegel con Clint Eastwood y Shirley MacLaine como protagonistas, y que está aquí presente en una clave musical con la misma banda sonora acompañando el viaje a caballo en el que Holmes, no es casualidad, monta una mula, como ya hiciera en aquella otra película MacLaine ataviada con los hábitos de una monja. La introducción de estos guiños es especialmente astuta e interesante porque no es en absoluto caprichosa. Tanto en Con faldas y a lo loco como en Dos mulas y una mujer encontramos la idea predominante de esta nueva peripecia de Sherlock Holmes que no en vano se titula Juego de sombras: nada es lo que parece.
Esa coherencia al incorporar los guiños que acompañan las aventuras de esta segunda entrega son la mejor referencia para entender la solidez con la que Ritchie ha construido esta segunda entrega. Siendo, como todas sus películas, una reescritura del tema en clave de gamberrada singular, entretenida, divertida, es sobre todo, lo más importante, imprevisible. Al contrario de lo que suele ocurrir en la mayor parte del cine de aventuras y de intriga de nuestros días, no es fácil que el espectador presuma o anticipe lo que va a ocurrir a continuación, algo en lo que es especialmente significativa la trepidante escena de acción en el tren, que me recordó el tono de gran aventura y tensión participativa del espectador conseguido por Spielberg con En busca del Arca perdida e Indiana Jones y el templo maldito.  Tal y como ocurriera en aquellas dos películas, trabamos familiaridad rápidamente con el héroe y sus acólitos, lo que facilita que entremos totalmente en lo que es básicamente una historia de viaje, una road movie con ritmo de serial repleto de peligros y situaciones arriesgadas. Pero esa estructura quedaría algo endeble y falta de base si se quedara sólo en eso. La estrategia de Ritchie para darle mayor solidez y solvencia dramática es otorgarle al personaje del villano un protagonismo que le convierte en contrapeso perfecto del detective protagonista. Es un Moriarty que Jared Harris encarna a la perfección. Véase como ejemplo el primer encuentro con Holmes en su despacho de profesor universitario, hablando de cuerpos celestes condenados a chocar, o el encuentro con Irene Adler, encarnada nuevamente por una Rachel McAdams que el director consigue mantener presente en todo el metraje como contrapeso al festivo despliegue de secuencias de acción y destrozo generalizado. Junto a todo eso, el guión se las ingenia para incorporar además una subtrama ligera, breve, pero significativa, con la boda de Watson y la actitud del buen doctor/escudero del héroe, interpretado por Jude Law, ante los cambios impuestos por su nueva situación social, reforzando de paso el curioso despliegue de personajes femeninos en el relato, que curiosamente incorpora a tres tipos de mujer completamente distintos pero complementarios. Se podría decir que en esa fábula que juega con un incremento de las referencias a la supuesta relación homosexual entre Holmes y Watson presente ya en algunos chistes de la primera entrega, el director ha decidido  construir una especie de criatura de Frankenstein femenina cuyas distintas partes constituyen la mujer perfecta, aunque se encuentren divididas en tres personajes distintos. Irene Adler es la mujer inalcanzable, la compañera ideal que aparece y desaparece, escapándose como la arena entre los dedos de Holmes, tan enemiga como amante. En el extremo opuesto encontramos a la Mary Watson de Kelly Reilly, la esposa perfecta, comprensiva y compañera “social” a la que el director ha revestido con un atractivo físico superior al que lucía en la primera entrega, dato a tener en cuenta. Situándose entre ambas está la parte más floja de esta segunda película, un personaje, Madam Simza, interpretado por Noomi Rapace, que ejerce como compañera de aventuras trepidantes, cuya  presencia en el relato queda un tanto desdibujada, no tanto por el trabajo de la actriz, que pronto tendrá la oportunidad de demostrar si su salto a Hollywood es sólido o no en Prometheus, de Ridley Scott, como porque el guión no le da a la actriz la menor posibilidad de ser algo más que un títere para las secuencias de acción, variante un tanto desdibujada de la aportación más brillante de McAdams como Irene Adler en la primera entrega. Cierto es que se plantea un conflicto con la participación del hermano de ese personaje en la conspiración, pero luego el planteamiento dramático aplicado a ese tema queda devorado por el duelo entre Holmes y Moriarty sin alcanzar una resolución que permita el lucimiento de la actriz o de su personaje.
Finalmente dos detalles más: el primero es la coherencia que impone Ritchie a sus secuencias de acción, ese juego con la anticipación de lo que va a ocurrir en cámara lenta que se basa en la aplicación del razonamiento deductivo de Holmes a las secuencias de combate. Ello le permite distanciarse de las escenas de pelea acelerada, con cortes que no nos dejan ver nada, tan habituales en el cine de acción de nuestros días. Holmes pelea primero en cámara lenta anticipando sus movimientos y los del contrario. Y ello lo aplica perfectamente Ritchie al enfrentamiento intelectual y físico con Moriarty, que se convierte en una partida de ajedrez mortal y definitiva, perfectamente aplicable a esa curiosa forma de narrar la acción que es sin duda una de las características más significativa y carismática de esta saga cinematográfica sobre Sherlock Holmes.
Vayan a verla y disfruten sin prejuicios de la que es sin duda una de las mejores películas de aventuras y acción de este año que acabamos de estrenar. El perfecto regalo cinematográfico para disfrutar en la noche y el día de Reyes.(REVISTA ACCIÓN).

1 comentario:

  1. Yo también la recomiendo, pues es muy entretenida, además está llena de acción y de aventuras, yo vi la película online y me gustó mucho, la vi en la página de HBO, pues tienen buena resolución y audio.

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