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viernes, 20 de abril de 2012

LOS JUEGOS DEL HAMBRE





Película: Los Juegos del Hambre. Título original: The Hunger Games.Dirección: Gary RossPaís: USAAño: 2012. Duración: 142 min. Género: Ciencia-ficcióndramaInterpretación: Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen), Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Liam Hemsworth (Gale Hawthorne), Elizabeth Banks (Effie Trinket), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Wes Bentley (Seneca Crane), Donald Sutherland  (presidente Snow), Lenny Kravitz (Cinna), Stanley Tucci (Caesar Flickerman), Isabelle Fuhrman (Clove), Toby Jones (Claudius). Guion: Gary Ross, Suzanne Collins y Billy Ray; basado en la novela de Suzanne CollinsProducción: Nina Jacobson y Jon Kilik. Música: James Newton HowardFotografía: Tom Stern. Montaje: Stephen Mirrione y Juliette Welfling. Diseño de producción: Philip Messina. Vestuario: Judianna Makovsky. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en USA: 23 Marzo 2012. Estreno en España: 20 Abril 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Todos los años en las ruinas de lo que era una vez América del Norte, el Capitolio de la nación de Panem obliga a cada uno de sus doce distritos a enviar a un chico o chica adolescente a competir en los Juegos del Hambre. Los Juegos del Hambre, un retorcido castigo por un levantamiento que tuvo lugar en el pasado y una táctica de intimidación gubernamental continuada, son un acontecimiento retransmitido por televisión en todo el país en el que los “Tributos” deben luchar entre sí hasta que sólo quede un superviviente. Katniss Everdeen, de dieciséis años de edad, se presenta como voluntaria en lugar de su hermana para participar en los juegos, y se ve obligada a confiar en su aguzado instinto, así como en los consejos de un antiguo vencedor borracho, Haymitch Abernathy, cuando termina enfrentada a otros Tributos que han sido objeto de un entrenamiento intensivo y que se han estado preparando para estos Juegos durante toda su vida. Si quiere volver a su casa en el Distrito 12, Katniss deberá tomar decisiones imposibles en la arena en las que tendrá que contraponer la supervivencia a la humanidad, y la vida al amor.


De los despojos de la telebasura, igual que de aquellos quesitos del Trivial Pursuit, pueden surgir debates interesantes. E incluso películas apreciables. A la espera de que la intelectualidad defina la frontera entre literatura juvenil y subliteratura, la puesta en imágenes de la primera entrega (esto va para saga, por supuesto) de Los juegos del hambreha encontrado un amplio espacio para desplegar sus garras y atrapar a todo el que pase, haya leído o no las novelas. Digamos que juega en varias canchas a la vez. A veces gana bien, otras empata y en alguna que otra pierde. Por goleada. Sin embargo, parece que todo, lo bueno y lo malo, acaba siendo un pretexto para dejar claro que esto no es Crepúsculo.Es una apuesta inteligente, pero ¿es eso suficiente?
Un abanico de referencias curioso, aunque reconocible, menos efectista de lo esperado en un filme para chavales se abre con imágenes que entroncan con la América de la Gran Depresión, en un tono realista que remite tanto a los fotógrafos del New Deal como al anterior filme de su heroína. Jennifer Lawrenceparte de circunstancias muy similares a Winter’s Bone (con guiño incluido a su dieta salvaje) y acaba encontrando el perfil agresivo que mejor combina en situaciones extremas con uno de los rostros más sensuales del momento. Y no lo tiene fácil, porque la vida (y la película) le preparan una encerrona: ecos de Fahrenheit 451 y hasta del 1984 orwelliano son el preámbulo para el desparrame televisivo que supuestamente confiere hondura al invento. Mentira: no existe la reflexión. Sólo queda la acción.
El Gran Hermano decadente y exagerado que presenta Stanley Tucci (en un paso ulterior a El diablo viste de Prada) y que regula la nueva sociedad mundial en este trasunto de un EE UU posapocalíptico, es lo peor que le puede pasar al filme. Por ética y por estética. Ambas se ahogan en un imaginario que pretende ser atrevido y se queda en grotesco. Una pena, porque como película de supervivencia, más allá de algunos manierismos que todo director que entra en un bosque parece obligado a demostrar, funciona como un reloj cuyas agujas apuntan a un tiempo al espíritu de El señor de las moscas y a unDeliverance sub-18. Quizá se toma demasiado en serio, sí, y no tenga la retranca de Battle Royale, pero se agradece presenciar en un producto tan estudiado los mejores giros de un género de otro tiempo, sin estridencias, todo lo a pelo que se puede presentar una película de un estudio en 2012. Si bien su irregularidad enfrenta al cine con la actual literatura para jóvenes y nos plantea si queda hueco todavía para películas que no huelan a fórmula, sus aciertos dejan un rastro de esperanza en una involución hacia el menos es más. Aunque, si elige el camino más aparatoso y pseudocomprometido del entretenimiento, no será en la segunda parte de esta serie. (CINEMANIA).

Épica, trepidante y magnífica adaptación de las novelas. Los Juegos del Hambre han llegado y es para quedarse. El siguiente fenómeno fan que llenará las salas de medio mundo, ha llegado. Tras el final de Harry Potter y con la última película de la saga Crepúsculo lista en la recámara, la industria andaba buscando una nueva saga que pudiese exprimir de cara al público adolescente, llenando las salas de cine de medio mundo, con un moderado presupuesto y unos beneficios enormes por explotar. Y Los Juegos del Hambre es el resultado. Lo curioso es que, en lugar de conformarse con ser un producto sin más, la película lleva los libros con precisión a la pantalla y con un tremendo cariño por lo que se está haciendo. El resultado es una película casi redonda.
Esto no es ni Harry Potter ni muchísimo menos Crepúsculo. Lo oiréis y leeréis hasta la saciedad. Las comparaciones con Crepúsculo están a la orden del día. Error. Ni la temática, ni el tono, ni el trasfondo ni muchísimo menos el mensaje son ni remotamente parecidos a los que vemos en Los Juegos del Hambre. Esto es literatura juvenil, pero bien entendida. Es dura, es violenta, es malsana incluso a veces. He leído los libros y no sólo enganchan por su ritmo endiablado, sino que convierten lo que conocemos por fenómeno fan en algo más. Son libros épicos. Nada complacientes. Y la película capta eso a la perfección.
Así que mientras en Crepúsculo el mensaje sería que el amor triunfa pese a todos los obstáculos (perfecto para quien quiera comprar esa moto, ahí no me meto), Los Juegos del Hambre habla de un mundo en el que el sufrimiento humano es un espectáculo televisivo (¿le suena a alguien?), en el que los pocos ricos y poderosos explotan a los débiles (¿sigue sin sonar a nadie?) y en el que la idea que queda clara, tras ver la película, es que uno tiene que enfrentarse al poder establecido cuando es absoluto, porque está corrupto. Eso no se ve en muchas sagas juveniles.
También habrá quien la comparará con Battle Royale, la película de culto que tiene algunos puntos en común en la trama con ésta. Sí, los tiene, no pasa nada por admitirlos. Y es más violenta, salvaje y te lo pasas pipa con ella. Pero aquella era una barrabasada divertida sin más mensaje que las luchas individuales. Una suerte de castigo para niños malos. Esto es otra cosa, una distopía nueva, que podría perfectamente ser la versión juvenil de las vistas en 1984, Farenheit 451, ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? o Un Mundo Feliz. De esas cuatro novelas saca muchas ideas, y de sus respectivas películas también. Los guardias son una mezcla entre THX 1138 y Farenheit 451, por ejemplo. Y, volviendo a la peli nipona, sinceramente, Jennifer Lawrence le da tres vueltas de campana a nivel interpretativo a cualquiera de los actores de Battle Royale, con todos mis respetos…
La trama ya nos la han contado hasta la saciedad gracias al exitazo de la película en USA (más de 330 millones, camino de superar allí a cualquiera de las películas de Harry Potter o Crepúsculo), y nos lleva al Distrito 12 de Panem, donde vive Katniss Everdeen, una joven que, para salvar a su hermana, se presentará voluntaria a los Juegos del Hambre que cada año el Capitolio prepara para recordar a los distritos su derrota en la guerra. 24 jóvenes luchando a muerte en la arena hasta que sólo queda uno, que será el ganador y superviviente.
Hay mucha inteligencia en el director Gary Ross y sus productores a la hora de elegir su reparto, con Jennifer Lawrence a la cabeza. Es una actriz como la copa de un pino, nominada al Oscar, solvente, conocedora de los rodajes de grandes producciones (su paso por la saga X-Men) y capaz de ser Katniss pese a las diferencias (pequeñas minucias) físicas con el libro. A su lado Josh Hutcherson, con muchísima experiencia a sus espaldas, como Peeta, y Liam Hemsworth, que se abre paso en Hollywood poco a poco, como Gale. Y un grupo de actores adultos magnífico, que incluye a Woody Harrelson (sembrado, como siempre), Elizabeth Banks (casi irreconocible), Wes Bentley, Stanley Tucci, Donald Sutherland o Lenny Kravitz en su debut ante las cámaras (con un personaje que los fans adorarán).
Todos ellos se ven envueltos en esta trama que, al contrario que los libros, no es en primera persona (vemos cosas que en los libros sólo podemos imaginar), lo que da un aspecto más global, pero igualmente épico, sensacional, real… Desde la llegada al Capitolio, el momento de Katniss con el arco, la salida a los juegos (brutal, salvaje, violenta… no parece una película para menores de 13… y lo es)… la historia se dispara y nos lanza a una aventura llena de acción y emoción. Con personajes memorables, con el espíritu del libro (no falta nada de lo realmente importante, que son los juegos, y lo que falta fuera no se echa de menos) y con momentos sensacionales, como la lluvia de fuego en el bosque, la batalla y persecución final, el instante de los sinsajos en el bosque… Y un final que sienta las bases de una trilogía que promete muchísimo.
El romance está perfectamente integrado en la trama y es tan ambiguo que intriga e interesa tanto como la acción, pero sin cansar ni exceder tiempo en pantalla. Lawrence se echa la peli a la espalda sin despeinarse, y no creo que los miles de lectores de la novela puedan quejarse de la película. Aunque falten cosas… Eso sí, Gary Ross peca, como casi todos los directores modernos, en mostrarnos gran parte de la acción como un documental, cámara al hombro, todo temblando… y no se ve casi nada muchas veces. Le resta puntos.
Lo dicho, es épica (ojo al momento del gesto de los tres dedos…), es vibrante, es violenta y es muy entretenida. Un cruce entre Perseguido y Deliverance, pero para adolescentes. O eso nos han dicho. Porque cualquiera puede disfrutarla y hacerse fan de la saga desde el minuto uno. De lo mejorcito que hemos visto este año en cine americano. Sólo queda esperar a la secuela… Arriba esos tributos.(REVISTA ACCIÓN).




......Lo positivo es que el conjunto no es excesivamente pesado, encuentra apuntes sugerentes ─incluida la justificación del elemento Amor entre la pareja central─ y salva con bastante soltura la espinosa cuestión de la carnicería entre adolescentes, quedando en ese sentido como una especie de versión mainstream y (lógicamente)light de la neumática “La isla de los condenados” (2007). Además está dirigida con sombría elegancia y buen gusto por Gary Ross ─con la estimable ayuda de Steven Soderbergh en la segunda unidad─, y huelga decir que Jennifer Lawrence, mucho más hombre que un soso Josh Hutcherson, se basta y se sobra para ser principio y fin de todo con el apoyo de Woody HarrelsonStanley TucciToby JonesElizabeth BanksDonald SutherlandVendrán más. Ahí estaremos.(LA BUTACA).

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