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sábado, 30 de junio de 2012

ICE AGE 4 :LA FORMACIÓN DE LOS CONTINENTES




Película 3D: Ice Age 4: La formación de los continentes. Título original: Ice Age: Continental drift. Dirección: Steve Martino y Mike Thurmeier. País: USA.Año: 2012. Duración: 94 min. Género: Animaciónaventurascomedia,familiarDoblaje original: Ray Romano (Manny), John Leguizamo (Sid), Queen Latifah (Ellie), Denis Leary (Diego), Jennifer Lopez (Shira), Josh Peck  (Eddie), Seann William Scott (Crash), Nicki Minaj (Haley), Drake (Ethan), Peter Dinklage (Gutt), Nick Frost (Flynn), Simon Pegg (Buck), Chris Wedge (Scrat). Guion:Michael Berg, Jason Fuchs y Mike Reiss; basado en un argumento de Lori Forte y Michael Berg. Producción: Lori Forte y John C. Donkin. Música: John Powell.Fotografía: Renaldo Falcão. Montaje: David Ian Salter. Dirección artística: Nash Dunnigan. Distribuidora: Hispano FoxfimEstreno en USA: 13 Julio 2012. Estreno en España: 29 Junio 2012Calificación por edades: Apta para todos los públicos


En “Ice Age 4: La formación de los continentes”, la disparatada persecución de la bellota por parte de Scrat, que lleva detrás de ella desde el origen de los tiempos, tiene consecuencias que cambian el mundo: un cataclismo continental mete a Manny, Diego y Sid en la madre de todas las aventuras. Después de tanta sacudida geológica, Sid se reúne con su irascible abuelita y la manada se tropieza con una mezcolanza zoológica de piratas marinos decididos a impedirles volver a casa.


.......Ninguna de las tres entregas previas de esta una franquicia con todas sus letras es una producción realmente memorable, ¿por qué esta cuarta entrega iba a ser algo distinto? Si algo funciona, ¿para qué arreglarlo? 'Ice Age' no es 'Toy Story', y por eso 'Ice Age 4' viene a seguir con la tradición no solo ya de la propia franquicia, sino también del cine auspiciado por su estudio responsable, Blue Sky, autores también de 'Robots', 'Horton' y 'Rio', siendo el mejor de los aportes de sus producciones el comprobar cómo ha evolucionado la técnica en los diez años transcurridos desde su primer filme, ahora realzado además a través de un 3D sobresaliente (por más que se abuse continuamente de él... o quizá por esto mismo), una de las primeras veces que le encuentro realmente favorecedor (sin que en tiempos de crisis signifique que tenga por qué recomendarlo). Entonces, ¿dónde está el secreto de su éxito? Lo dicho anteriormente, en su honrada y sincera apuesta en favor de un producto inofensivo de óptimas prestaciones para ver en familia, y que ante todo sea entretenido, muy entretenido, y simpático, muy simpático. Y 'Ice Age 4' es extremadamente entretenida y simpática, especialmente durante sus dos primeros y muy trepidantes actos cuando la acción va de un lado a otro sin solución de continuidad, no tanto en un tercer acto que se precipita de forma algo apresurada y torpe a una resolución de compromiso -aparición "sorpresa" de un nuevo personaje incluido-, y que además carece de la espectacularidad que cabía demandar (visto de la que hace gala al principio, sin ir más lejos). 

Claro es que para disfrutar de esta cuarta entrega, como ya sucediera con la tercera (se esté o no con algún enano alrededor), hay que asumir que estamos ante un filme de animación entendido y concebido en el más estricto de las definiciones que se le han dado, y en la que situada en un mundo paralelo en donde la lógica bien puede ser una ilusión como lo era la cuchara de Matrix su argumento es una mera excusa, sus giros argumentales una suma de tópicos y sus ambiciones no pasan en ningún momento por inventar la rueda, si acaso y como mucho en hacerla girar con la precisión de quién ya está curtido en estas lides (y se sabe dueño de sus limitaciones), y servir de nueva muestra del talento del compositor John Powell. Y esta nueva 'Ice Age', en donde encontramos todos los clichés de los tres títulos anteriores (incluidos los interludios protagonizados por Scrat), funciona como lo han hecho sus precedentes, con buen humor, un ritmo endiablado, una constante búsqueda de la aventura y unos personajes muy carismáticos, de quienes depende en buena parte su solvencia y a los que, la verdad, se les tiene algo de cariño, argumentos que le han servido a la franquicia para auparse como una de las sagas más taquilleras del siglo XXI.

Al fin y al cabo, algo que especialmente se nota en el cine de animación, muchas veces nuestras opiniones se mueven más por simpatía que por los hechos, permitiendo que los mismos argumentos puedan ser aplicados a favor o en contra y el "sólo es una película de animación" un comodín del que salir de un apuro sin soltar prenda. Y también hay buenas películas "ligeras" para cuando estamos "espesos", ¿no? ¿Qué puede diferenciar a esta nueva entrega de una franquicia de otra nueva entrega de otra franquicia como 'Madagascar 3' pendiente de estreno en nuestro país? La simpatía que podamos tener hacia cualquiera de las dos producciones, o más importante todavía, hacia sus personajes principales. Porque en realidad ambas producciones, que más vale no confundir con películas, no tienen nada que contar a través de sus respectivas excusas argumentales, y lo más que pueden pretender es hacerles creer a los chavales de la casa que quién tiene un amigo tiene un tesoro, en resumen, mientras le obligan al que ya no es un chaval a pasar por caja. ¿Qué puede que no sea una gran película? No diré que no... pero tampoco voy a decir que no me lo pase "pipa" con esta nueva teoría sobre 'La formación de los continentes'...

Nota: 6.5


Lo Mejor
- Su ritmo, endiablado
- Lo espectacular de su inicio, su sensacional 3D y su simpático sentido del humor, si bien...

Lo Peor
- ... va de más a menos, y su tercio final, resuelto por compromiso de forma apresurada (pues no hay historia de verdad que contar), carece de verdadera emoción, sentimiento o tensión.

(EL SEPTIMO ARTE).

La ardilla-rata Scrat vuelve a hacer de las suyas cuando trata de atrapar su codiciada bellota, provocando la fragmentación de la plataforma continental, un acontecimiento de consecuencias planetarias, pero que también afecta a los individuos. Concretamente el mamut Manny, el tigre de dientes de sable Diego y el perezoso Sid, éste con su mismísima abuela, acaban sobre un bloque de hielo a la deriva en las aguas del océano, separados de su familia. La cosa es especialmente traumática para Manny, que antes de la separación discutió con su hija adolescente Peaches. En el intento para reunirse con los suyos se topan con una auténtica pandilla de piratas comandados por un orangután, que les hacen prisioneros.
Cuarta entrega de la saga Ice Age: La edad de hielo, que como es habitual combina los pasajes protagonizados por Scrat, puro, genuino y delicioso cartoon, con las aventuras del resto de animales, donde abundan las escenas de acción, y algunas subtramas más convencionales, ya sea el choque generacional de Manny con Peaches, la traición de ésta a un amiguito para quedar bien entre las nuevas amistades que está procurando, o el enamoramiento de Diego por la tigresa piratesa Shira.
Ice Age 4: La formación de los continentes gana decididamente en intensidad cuando hace sus apariciones Scrat. Algunas ideas tomadas de películas de piratas tienen su gracia, otras resultan previsibles. En cualquier caso guiños a Braveheart o las ocurrencias en torno al canto de sirenas tienen su gracia. El film tiene decididamente ganado al público menudo, mientras que el adulto podrá verlo razonablemente entretenido.
Decididos sus responsables –el director de Horton Steve Martino y el debutante Mark Thurmeier– a exprimir, quizá ya del todo, el filón de la edad del hielo, Ice Age 4: La formación de los continentestiene una animación menos imaginativa y, por qué no decirlo, más barata, que sus predecesoras. Debería ser el digno colofón a una saga animada que logró sorprender en sus comienzos.(DE CINE21).



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......En positivo tengo que decir que la tercera película me gustó y la defendí en su momento, porque al contrario que a algunos de mis compañeros me parecía divertida y aprecié bastante la aplicación de la fórmula de El mundo perdido de Arthur Conan Doyle, con la aparición de los dinosaurios, por lo que aportaba en clave de aventuras a las peripecias de los protagonistas. Pero creo que los piratas de esta entrega, capitaneados por el mono Gutt, al que pone la voz en el original Peter Dinklage, el Tyrion Lannister de la serie Juego de tronos, funcionan mucho mejor que los dinosaurios como antagonistas. Dan más juego dramático y permiten más interactuación con el mamut y compañía de la que en la película anterior aportaron los dinosaurios. Así que en eso, punto a favor para esta cuarta entrega sobre la tercera.
En todo caso, y aun con las pegas de lógico agotamiento que empiezan a manifestarse después del estreno de cuatro largometrajes, yo diría que el mejor termómetro para medir la salud de la que goza la saga sigue siendo el bichejo Scrat en la persecución de su adorada bellota. Y en eso no he notado agotamiento alguno. En esa especie de interludios que marcan las pausas de la trama central y en este caso la acompañan más en paralelo que en las películas anteriores, Scrat sigue estando en plena forma cómica. Ya que ha citado antes a Chico y Harpo, diría que Scrat es, como lo fuera en los Hermanos Marx el lenguaraz Groucho, un valor seguro. No falla. Cada una de sus apariciones a modo de entremés cervantino desternillante que separa los distintos actos del argumento central, es una oportunidad para reencontrarse con el humor absurdo más desternillante. Y se agradece. De hecho, él es quien, como siempre, pone punto final a la historia con una divertida versión al estilo Ice Age de una de las leyendas más intrigantes de la historia de la humanidad…
Así que quiero volver a ver a Scrat y al resto de las criaturas de Ice Age adaptándose a su nuevo entorno al menos en otro largometraje.
Para terminar este comentario un aviso: la película llega a los cines junto con un nuevo cortometraje de Los Simpson protagonizado por la pequeña Maggie que tiene algunos momentos ciertamente divertidos, especialmente en el control inicial de los inquilinos de la guardería y en el personaje del antagonista y sus experimentos artísticos, aunque en su conjunto destile ese exceso de buenrrollismo bienpensante que no suele sentarle bien a la familia de los personajes amarillos, siempre más divertida cuanto más caótica y gamberra, y menos cuando se ponen ecologistas...
(REVISTA ACCIÓN).

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