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viernes, 22 de junio de 2012

TENGO GANAS DE TI





Película: Tengo ganas de ti. AKA: TGDT. Dirección: Fernando González MolinaPaís: EspañaAño: 2012.Duración :90 min. Género: DramaromanceInterpretación:Mario Casas (Hache), Clara Lago (Gin), María Valverde (Babi), Marina Salas (Katina), Ferrán Vilajosana (Luque), Diego Martín (Alejandro), Antonio Velázquez (Serpiente), Nerea Camacho (Daniela), Carme Elías (madre de Hache), Cristina Plazas (madre de Babi). Guion: Ramón Salazar; basado en la novela “Tengo ganas de ti”, de Federico MocciaProducción: Francisco Ramos, Mercedes Gamero, Daniel Écija y Álex Pina. Música: Manel Santisteban. Fotografía: Xavi Giménez.Montaje: Irene Blecua. Dirección artística: Patrick Salvador. Vestuario: Loles García.Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en España: 22 Junio 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


“Tengo ganas de ti” es la segunda parte de “3 metros sobre el cielo”. Hache vuelve a casa después de pasar una temporada en Londres, alejado del recuerdo imborrable de aquel primer amor con Babi. Mientras intenta reconstruir su vida, Gin, una chica de espíritu descarado, efervescente y vital, le hace creer que es posible revivir aquella magia. Pero, tarde o temprano, Hache tendrá que encontrarse con Babi…


Fiel adaptación de la novela que hará las delicias de quien disfrutó de la primera entrega. Babi y Hache vuelven a la gran pantalla para completar esa gran historia de amor escrita por Federico Moccia con las novelas A 3 Metros sobre el Cielo y Tengo Ganas de Ti, que ya fueron adaptadas en su Italia natal y que ahora, un año y medio después del estreno de la primera adaptación española, regresan para volver a llenar las salas de cine como también lo consiguió 3 Metros sobre el Cielo con más de 10 millones de euros recaudados, cifra a la que aspira, sin duda, Tengo Ganas de Ti. Y en una época en la que el cine español anda de capa caída y el fútbol mantiene al público alejado de las salas, una película como ésta, destinada mayoritariamente al público femenino, puede resucitar la taquilla y dar una alegría a nuestro cine, que buena falta le hace.
Hace un año y medio me alcé como defensor de la primera película, pese a sus defectos, porque nuestra filmografía necesita más películas como Tengo Ganas de Ti. Películas que la gente quiera ir al cine a ver. Entretenimiento, romance, drama, pasión… lo que cualquier película romántica americana puede ofrecernos, pero hecho en España. Cine sin pretensiones, y en un campo en el que podemos defender nuestro terreno sin echar la culpa a la falta de presupuesto. Para hacer este tipo de cine no se necesitan 100 millones de dólares. Sólo una historia y unos personajes que enganchen al público. Me pueden llover todos los palos del mundo, pero bienvenida sea Tengo Ganas de Ti y bienvenidas las ganas que tiene la gente de ir a ver la película a las salas. En vez de masacrarla, démosle cancha y dejemos que el público disfrute. Para conseguir una industria fuerte capaz de competir con el mercado internacional, se necesitan más películas como Tengo Ganas de Ti. Muchas más.
Pero dejemos ya las divagaciones y pasemos a lo que interesa, la película en sí. La trama nos lleva un tiempo después del final de la primera película, con el regreso de Hache a Barcelona, tras su estancia en Londres. En su ciudad natal las cosas parecen no haber cambiado a primera vista, pero el mundo no se ha detenido en su ausencia. La falta de su mejor amigo, sus sentimientos encontrados por Babi a la que no puede hacer frente, la complicada relación con su madre… Todo ello parece ser eclipsado por la presencia de Gin, una nueva chica que cambiará su vida y su modo de entender el mundo. Pero, a la hora de la verdad, ¿qué pesará más? ¿La libre y pasional Gin o el amor que marcó su vida con Babi?
Hay que reconocerle a la película que hace una labor encomiable a la hora de adaptar la novela. Queda la sensación de que no falta nada de lo que sucede en el libro, que se han añadido pocas cosas, y que la historia ha sido hilvanada con mucho talento para que quien sea fan de la novela, la vea reflejada en la película con una precisión casi milimétrica. Y digo que es una sensación que deja la película, porque, evidentemente, no puede trasladarse entera página por página a la pantalla. Hay recortes, historias secundarias que pierden peso respecto al libro (como la de la hermana de Babi o la de sus padres) y otras nuevas aportaciones. Pero esos recortes está presentados de tal manera que siempre queda la esencia del papel. Sabe muy bien el guionista cómo recortar las historias que menos fuerza e interés tienen para adaptar la obra.
Otra cosa es que ya la historia original tuviese demasiados enredos, que los personajes sean demasiado extremos o que la película sea en exceso romántica. De eso no tiene culpa un guión que es fiel a la novela. Se trabaja con lo que se tiene, y eso permite que, dentro de la sencillez de las tramas, lo manido de las mismas o lo ridículo de algunos momentos del libro (repetimos, la historia de la hermana de Babi, no hay por dónde cogerla desde la novela, poco se puede hacer ahí), la historia quede perfectamente definida. Algo a lo que ayudan los actores, que conocen muy bien sus personajes, que saben aplicar su talento a ellos y que, cuando son recién llegados, llenan esos vacíos de la historia. El torbellino de energía, secretos y pasión que es Clara Lago frente a ese monstruo de la naturaleza que es María Valverde, por ejemplo. Y entre ellas Mario Casas, que ya ha demostrado que tiene talento con creces (ante cualquier duda, Grupo 7), y ese carisma que hace que la gente quiera ver sus películas. Pero sería injusto negar la presencia de nombres como la siempre brillante Marina Salas (ya era de lo mejor de la primera parte), Cristina Plazas o Carme Elías. Chirría un poco Nerea Camacho, sorprendentemente.
Fernando González Molina demuestra que sabe muy bien cómo quiere contar la historia. Con una notable producción y el talento del director, nos encontramos con una película visualmente muy superior a la contrapartida italiana (aunque servidor tenga especial predilección por aquella Gin, con perdón). Mucho mejor planificada, con más brío, más elegancia y mejores interpretaciones. Bate con ver las carreras de motos o la primera cita entre Gin y Hache. O cómo resuelve el drama con la madre. Nuestra versión de la obra de Moccia es bastante mejor que la suya, qué le vamos a hacer.
El resultado será una película que no sorprenderá a nadie, pese a las evoluciones de los personajes, o las supuestas sorpresas del guión. Pero encantará a quien gustó la primera parte. Es más serena, más honesta y más película. Es perfecta para llenar salas. Sí, con sus tópicos, su amor rebelde y su exceso de drama. Es lo que es y no engaña a nadie, ni lo pretende. Ha nacido para llenar salas y gustar a sus fans. Y seguramente va a conseguirlo sin despeinarse. El resto tiene otras propuestas en salas adyacentes. O el fútbol. Pero incluso aquellos que se vean obligados a verla pasarán el rato sin demasiados problemas. Yo al menos, le deseo lo mejor a la película.(REVISTA ACCIÓN).



Hache ha vuelto. Tras pasar una larga temporada en Inglaterra llega de nuevo a Barcelona. Allí le espera su pasado: sus colegas, los recuerdos violentos de su vida anterior, la culpa por los sucesos trágicos que acontecieron entonces, etc. Hache ha cambiado y pronto conocerá a una chica, Gin, que es la horma de su zapato: seductora, guapa, simpática, lista y muy independiente. Sin embargo, el pasado volverá una y otra vez al presente de Hache, un pasado que adopta sobre todo nombre de mujer: Babi, la chica que aún no ha podido olvidar.
Tengo ganas de ti es la continuación de la historia narrada en 3 metros sobre el cielo, igualmente con guión escrito a partir de la novela homónima de Federico Moccia. Dirige el film el españolFernando González Molina, que ofrece un panorama muy parecido al iniciado con la primera película, aunque aquí hay más dolor, más pena quizá. Hay que reconocer que la producción técnica destaca por su calidad, hay una buena fotografía, un montaje habilidoso y un ritmo narrativo muy ágil, lo cual se agradece. Por contra hay subtramas que sólo distraen, como la que protagoniza la hermana pequeña de Babi (María Valverde), que resulta forzada y un poquito sobreinterpretada por Nerea Camacho.
El gran reclamo de Tengo ganas de ti sigue siendo Mario Casas. El actor interpreta con convicción su ya conocido personaje de malote, de chulo con labia, seductor hasta las trancas, violento y sufridor, fuerte y sensible a un tiempo, tan atractivo que parece de otro mundo. Sabedor del material con el que cuenta, el director se las arregla para fotografiar una y otra vez sus pectorales desnudos, su espalda musculosa... Y la mayoría de las veces, lógico, está acompañado por una también mujercilla fatal con las formas de Clara Lago, magnífica actriz por otra parte. Tanta feromona suelta produce algo de repelús, y ciertas escenas sobrepasan los estándares de la cursilería, como el momento Titanic encima de la moto. Tampoco faltan, por supuesto, los enfrentamientos hormonales entre hombres, dispuestos a mostrar quién es el más machote.
Tengo ganas de ti está llamada a entusiasmar al público joven, especialmente femenino. Las seguidoras de las novelas de Federico Moccia pueden estar tranquilas, pues vibrarán con cada escena de este film, diseñado para llevar hasta el extremo todos los sentimientos posibles. No hay pudor. En cada escena se produce, en efecto, una especie de bacanal efectiva: enamoramientos febriles, amores nostálgicos, melancolías del pasado, amistades rotas, lágrimas compartidas, sufrimientos maternofiliales, infidelidades, celos, etc., etc. Todo se vive con una intensidad desproporcionada: un entramado de pasiones exacerbadas por las que Moccia se ha convertido en fenómeno de masas.
(DE CINE 21).




Una imagen en el terrado de un edificio barcelonés (el collage de una playa idílica, víctima de varias tempestades) se convierte en la mejor metáfora de esta continuación de '3 metros sobre el Cielo' (2010). Sueños rotos, amores que no han sobrevivido al paso del tiempo y la distancia, temores a nuevos comienzos… Sobre el papel, ese instante podría haber sido el eje vertebrador del regreso de Hache: la sombra que inexorablemente oculta el esplendor en la hierba del primer amor. En la realidad, y más allá de un calculado producto para fans destinadoa reventar las taquillas con su exhibicionismo, 'Tengo ganas de ti' tropieza en el esquematismo de los personajes adultos, y peca de una acumulación desequilibrada de situaciones melodramáticas. Todo parece concebido para homenajear, inconscientemente, al cine de Ignacio F. Iquino más exploit, de chulería urbana, violaciones, embarazos no deseados, humor impostado y algo de reaccionarismo. En medio de esta fotonovela en permanente declamación bigger than life, queda el carisma de Casas, el ángel de Marina Salas y la entrega de una arrolladora Clara Lago. (FOTOGRAMAS).
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