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sábado, 28 de julio de 2012

MADAGASCAR 3: DE MARCHA POR EUROPA





Película 3D: Madagascar 3: De marcha por Europa. Título original:Madagascar 3: Europe’s most wanted. Dirección: Eric Darnell, Conrad Vernon y Tom McGrath. País: USAAño: 2012. Duración: 93 min. Género:AnimaciónaventurascomediafamiliarDoblaje original: Ben Stiller (Alex),David Schwimmer (Melman), Jada Pinkett Smith (Gloria), Chris Rock (Marty),Frances McDormand (capitán Chantel DuBois), Jessica Chastain (Gia), Andy Richter (Mort), Sacha Baron Cohen (rey Julien XIII), Cedric the Entertainer (Maurice), Bryan Cranston (Vitaly), Martin Short (Stefano). Guion: Noah Baumbach y Eric Darnell.Producción: Mireille Soria y Mark Swift. Música: Hans Zimmer. Montaje: Nick Fletcher.Diseño de producción: Kendal Cronkhite-Shaindlin. Distribuidora: Paramount Pictures SpainEstreno en USA: 8 Junio 2012. Estreno en España: 27 Julio 2012Calificación por edades: Apta para todos los públicos.


En “Madagascar 3: De marcha por Europa”, nuestros amigos Alex el león, Marty la cebra, Melman la jirafa y Gloria la hipopótamo están decididos a regresar como sea al Zoo de Central Park en Nueva York. Tras abandonar África, toman un desvío y emergen, literalmente, en Europa, persiguiendo a los pingüinos y chimpancés que se las han arreglado para hacer saltar la banca de un casino de Montecarlo. Pronto, los animales son descubiertos por la capitana Chantel DuBois, una testaruda francesa encargada del control de animales, y a la que no le gusta nada que unos animales del zoo anden sueltos por su ciudad, ¡pero le encanta la idea de cazar un león por primera vez! Los del zoo encuentran el escondite perfecto en un circo ambulante en donde elaboran un plan para relanzar al circo, descubrir algunos nuevos talentos y llegar vivos a Nueva York. Por vez primera en 3D, los chicos del zoo de Madagascar están en fuga, camuflados con el circo, realizando números que desafían a la muerte y haciendo nuevos amigos.


.....Además, al contrario de lo que sucediera con la anteriormente mencionada última entrega del serial prehistórico, aquí el nivel de la animación sube considerablemente, en un trabajo muy notable a todos los niveles y que regala secuencias vibrantes, espectaculares y desopilantemente divertidas ─la primera persecución puede ser el mejor ejemplo─; rematando el invento, los responsables de “Madagascar 3” han sido lo suficientemente inteligentes como para repartir los pesos más allá del cuarteto central, incorporando nuevos y estupendos personajes elevados desde las aportaciones vocales de Martin ShortBryan CranstonJessica Chastain o una espectacular Frances McDormand, cuya psicótica Chantel DuBois brilla cada vez que atraviesa la pantalla con su look fatal nacido de un cruce entre Bette Davis y Marlene Dietrich.(LA BUTACA).


Hay películas que parecen levantadas sobre la consigna de tirar la casa por la ventana: 'Madagascar 3' sería un buen ejemplo, una fiesta de animación espídica para el goce veraniego, que parece haber adoptado la filosofía lúdico-ibicenca de uno de los más inolvidables personajes de la franquicia: el rey Julien al que dobla Sacha Baron Cohen. La elipsis que lleva a los personajes a Europa en un simple cambio de plano es toda una declaración de principios: aquí, la cuestión es jugar sin freno con un elenco de personajes carismáticos, al que se incorporan figuras tan poderosas como esa némesis caza-animales que se arranca por Edith Piaf, un león marino que podría ser pariente lejano de Charlie Rivel y un tigre siberiano que aporta hilarante gravitas y una elasticidad física de dibu extremo.
'Madagascar 3' no ha venido a la cartelera a medirse con Pixar, sino a cegar al público con movimiento perpetuo, humor bien temporado, esos eficaces golpes de efecto en 3D tan malvistos por la ortodoxia, colores radiantes y el ingenio de un Noah Baumbach que firma el guión junto a Eric Darnell, y demuestra que, tras 'Fantástico Sr. Fox' (Wes Anderson, 2009), la animación también es su territorio. La saga goza de tal salud que incluso el estilo visual y el diseño de personajes se sofistica en cada entrega.(FOTOGRAMAS).




......Al igual que sucedía con 'Ice Age 4: La formación de los continentes' esta nueva película de DreamWorks Animation es, como lo son el grueso de las producciones tanto de esta compañía como de Blue Sky, una producción que no tiene nada que contar y más bien poco que ofrecer salvo su rendición más absoluta a la máxima aquella de que el cine de animación "sólo puede ser cine de animación", o de que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, si lo queremos expresar de forma más internacional. Básicamente, lo mismo que ya eran sus dos precedentes a los que ni mejora... pero tampoco empeora, y que visto el declive de la franquicia de 'Shrek' es al menos un consuelo. No hay dos sin tres, y en ese sentido no se le puede reprochar nada a DreamWorks que a cada nueva entrega que el beneplácito del público ha permitido por lo menos ha ido actualizando como cabe exigir la calidad de una animación que a estas alturas, con una empresa tan curtida, no se puede calificar sino de excelente (por mucho que su 3D no destaque).

Lástima que su técnica no de brillo a un guión más inspirado, a una realización más ambiciosa, a una producción con voluntad por destacar en algo más que en el 3 que lleva pegado al trasero: 'Madagascar 3' se limita a seguir un modelo de forma tan previsible como relativamente monótona por mucho que haya "marcha" en su título. Siempre quedarán los personajes, siempre quedarán los momentos, siempre habrá algo que nos incite a seguir dándole oportunidades a la fábrica de DreamWorks aunque ese algo sea lo justo para poder ser... algo. En ese sentido, en mi caso, la franquicia de 'Madagascar' me supone hasta ahora una inversión de 270 minutos de mi vida que no volverán, 270 minutos durante los cuales la franquicia ha cumplido como para que su visionado ni duela ni moleste, y más importante aún, como para que no haya sentido que he perdido el tiempo. Sólo eso. Cuestión de simpatía, habrá quien las haya disfrutado como quien las haya padecido, a quienes ese algo les hayan parecido mejor o peor. Pero bien visto, ahora que ir al cine empieza a ser un lujo, conocer de antemano lo que cabe esperar bien puede ser otro lujo... aunque para ello tengamos que reducir nuestras ambiciones a un nivel mucho más humilde.(EL SEPTIMO ARTE).

Nota: 6.0

viernes, 20 de julio de 2012

EL CABALLERO OSCURO:LA LEYENDA RENACE





Película: El Caballero Oscuro: La leyenda renace. Título original: The Dark Knight rises. AKA: Batman 3. Dirección: Christopher NolanPaíses: USA yReino UnidoAño: 2012. Duración: 164 min. Género: Acciónthriller.Interpretación: Christian Bale (Bruce Wayne/Batman), Tom Hardy (Bane),Gary Oldman (James Gordon), Anne Hathaway (Selina Kyle/Catwoman),Morgan Freeman (Lucius Fox), Michael Caine (Alfred), Marion Cotillard (Miranda Tate),Joseph Gordon-Levitt (John Blake), Daniel Sunjata (agente de operaciones especiales), Josh Pence (joven Ra’s Al Ghul), Diego Klattenhoff (policía novato), Nestor Carbonell (alcalde de Gotham City), Juno Temple (Holly Robinson), Matthew Modine (Foley), Christopher JudgeGuion: Jonathan Nolan y Christopher Nolan; basado en un argumento de David S. Goyer y Christopher Nolan; a su vez basado en los personajes creados por Bob Kane. Producción: Christopher Nolan, Charles Roven y Emma Thomas. Música: Hans ZimmerFotografía: Wally Pfister. Montaje: Lee Smith.Diseño de producción: Nathan Crowley. Vestuario: Lindy Hemming. Distribuidora:Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en USA: 20 Julio 2012. Estreno en España: 20 Julio 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


En “El Caballero Oscuro: La leyenda renace”, la conclusión de la trilogía de El Caballero Oscuro del director Christopher Nolan, han pasado ocho años desde que Batman desapareciera en la oscuridad, convirtiéndose, en ese instante, de héroe en fugitivo. Al asumir la culpa por la muerte de D.A. Harvey Dent, el Caballero Oscuro lo sacrificó todo por lo que considera, al igual que el Comisario Gordon, un bien mayor. La mentira funciona durante un tiempo, ya que la actividad criminal de la ciudad de Gotham se ve aplacada gracias a la dura Ley Dent. Pero todo cambia con la llegada de una astuta gata ladrona, que lleva a cabo un misterioso plan. Sin embargo, es mucho más peligrosa la aparición en escena de Bane, un terrorista enmascarado cuyos despiadados planes para la ciudad hacen que Bruce regrese de su autoimpuesto exilio. Pero a pesar de volver a ponerse el traje, es posible que Batman no sea suficiente para combatir a Bane.


.....Todo ello compone un reparto y una historia coral, más aún que en la anterior entrega, más cargada de vida si cabe, con grandes espacios en los que no veremos ni a Wayne ni a Batman que permiten ahondar aún más en el universo de esta Gotham que, por fin, cobra el relieve de una Nueva York moderna. Pero ese reparto coral no sería nada sin los cuatro pilares sobre los que se sustenta desde su origen. Bale, Oldman, Caine y Freeman. Personajes que aquí llegan a un punto de no retorno, de final apoteósico, donde los actores dan vida a cada uno de sus alter egos con una brillantez pasmosa. Ganador indiscutible ese Bale que crece y cambia con la película, que evoluciona y renace de sus cenizas. Que es el héroe que Gotham merece y necesita. Pero todos ellos tienen sus momentos de gloria, de magia y esplendor en una historia que toma matices de varias sagas de Batman, no sólo la de Bane, sino cosas como Tierra de Nadie, por ejemplo, de la que extrae lo mejor y nos deja una trama memorable.
Todo ello nos lleva con ritmo endiablado al desenlace a través de dos horas de metraje inicial que se pasan en un suspiro, llenas de violencia, de drama y conspiraciones. Con guiños al mundo real en el que vivimos, a la gente desencantada con sus dirigentes, a la caída económica de occidente, al desamparo de los más débiles y el ansia de los más ricos. Si en Batman Begins la corrupción campaba a sus anchas por las calles de Gotham, el crimen organizado ha dejado paso a un nuevo tipo de corrupción, la política y empresarial, que consume el alma de la ciudad. Más parecido con la realidad imposible. Y tras esas dos horas llega el desenlace, una pieza a la que la palabra épica se le queda pequeña, con una fuerza descomunal que nos mantiene pegados a la butaca y al borde del infarto. Con giros perfectos de guión y con una coherencia que hace que todo el viaje, desde la primera a la última película, se conviertan en una sola obra, un camino que Christopher Nolan y su gente han querido que recorramos junto a uno de los héroes más importantes de la mitología de las viñetas. Convirtiendo las películas de la Marvel en meros paseos infantiles.
Oscura y desasosegante por momentos, donde la épica y el cine negro se dan de la mano, con escenas que recordaremos durante años, desde una pelea en las alcantarillas a la presentación de Bane o Catwoman pasando por el viaje de Gordon Levitt o el final que, de pura emoción contenida, me ha hecho incluso conmoverme. Magia en su más perfecto estado. Genialidad de esa que se estudia en las escuelas de cine. Si no he dado más pistas en esta crítica sobre la historia, la trama o el desarrollo de la misma, denme las gracias, porque la película merece ser vista sin conocer lo que va a suceder, con ojos nuevos, sin que nadie nos destripe nada. Para maravillarnos con uno de esos momentos en los que el cine, el cine comercial, se convierte en grande. Se convierte en leyenda. Lo único malo que tiene esta película, que es incluso superior a El Caballero Oscuro, es que se acaba. Y quien tenga que tomar el relevo para dirigir las nuevas aventuras de Batman… tiene un serio problema al que enfrentarse. Igualar esto va a ser casi imposible. El listón está a la altura del cielo. Si se pudiese le daba seis estrellas.
Gracias, Batman. Gracias, Nolan. Hoy habéis hecho el cine un poquito más grande de lo que era.(REVISTA ACCIÓN).


......En una palabra, el corazón por encima de la cabeza... bueno, en alguna más. ¿Significa esto que 'El caballero oscuro: La leyenda renace' es una película perfecta? No. Significa que es tan grande la satisfacción que produce que podemos desechar todo lo malo como si no importara... porque realmente no importa y su alcance es tan nimio que incluso hacerlo prevalecer puede resulta ofensivo, de ahí que me calle sus posibles imperfecciones que, lo dicho, las hay. Lo importante es que la cinta funciona, y funciona a la manera que cabe esperar una vez se ha visto 'Batman Begins' y 'El caballero oscuro'; o lo que es lo mismo, que funciona muy bien como una de las mejores experiencias cinematográficas del año, como uno de los visionados más recomendables a ser posible en la pantalla más grande que se tenga a mano, y como un broche de oro al arco dramático formado por esta ya trilogía a inscribir en un hueco de honor de cualquier antología. Con un aspecto visual y técnico excelente, con un villano a la altura y aún más si cabe cuya presencia es irresistible, con una nueva banda sonora de Hans Zimmer que retumbará por nuestras cabezas horas después... en fin, que hablamos de una película de Christopher Nolan, un Chris Nolan que lo dicho en la introducción, se ha ganado el cielo. Porque hoy por hoy decir una película de Christopher Nolan es una de las mejores cosas que se pueden decir de una película. 

Gracias Chris, de verdad, gracias por hacer que una entrada de cine, con o sin ese IVA que amenazan en convertir en pornográfico, merezca ser pagada. Con películas como 'El caballero oscuro: La leyenda renace' da gusto amar el cine, y mejor aún, dejarse llevar por las emociones que se desprenden de ese amor. No se la pierdan... y no es una orden, sólo una advertencia para que el día de mañana no lo lamenten de la misma manera que hay quien lamenta la oportunidad perdida de no haber visto 'Batman Begins' en el cine. (EL SEPTIMO ARTE).

Nota: 9.0


Christopher Nolan es un creador interesado en la arquitectura interna de sus universos de ficción. Consideremos la deconstrucción de las claves temáticas del noir en Memento (2000), la compleja geometría narrativa de El Truco Final (El Prestigio) (2007) o la concepción cartesiana del espacio onírico en su extraordinaria Origen (2010), que en realidad desarrollaba una idea de lo urbano ya esbozada en su saga sobre Batman. Para el director, La Ciudad (cuyo ideal platónico sería esa Gotham esencializada, simétrica) es una caja de resonancias para la psique de su protector, un superhéroe a quien el director siempre ha considerado más interesante sin máscara que con ella. Si El Caballero Oscuro (2008) recogía los ecos aún palpitantes del 11-S y representaba a La Ciudad como un ente psicogeográfico al borde del caos, la tercera entrega directamente trae ese caos: Gotham como proyección y catarsis de ese colapso financiero que ha acabado por convertir al arte popular en un simulacro del Apocalipsis.
Así, El Caballero Oscuro: La leyenda renace logra capturar una forma muy contemporánea de ansiedad social: Nolan se recrea en la destrucción del tejido urbano, escenifica una ocupación literal de Wall Street y no tiembla a la hora de representar a ese 1% privilegiado como villanos de opereta. Puede que la estrategia ofrezca, a modo de daño colateral, un comentario imprudente (y moralmente cuestionable) sobre el clima post-15M, pero no hay duda de que su película dejará para la posteridad algunas imágenes (descontextualizadas) muy significativas del aquí y el ahora.......(FOTOGRAMAS).




......“El Caballero Oscuro: La leyenda renace” se acerca al clima del tiempo al que pertenece, a nuestro presente. Lo inquietante es que termine presentando toda la ira acumulada contra la banca, la Bolsa, los políticos, los capitalistas y las falsas promesas de los estados como causa del terrorismo y el apocalipsis, mientras los ricos y las fuerzas del orden sufren brutales e injustificados ataques. Un discurso conservador y sin matices, camuflado tras la pirotecnia de blockbuster. No es casual que el escenario de Gotham haya pasado del rodaje en Chicago, con su ambiente gótico y operístico, a Nueva York, ciudad que representa esa lucha entre tragedia y (falsa) esperanza que invoca el personaje de Bane. En su historia para el universo de Batman, “¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado?”, el escritor Neil Gaimandesarrollaba la teoría de que Batman vivirá decenas de reboots y nunca podrá morir, ya que antes que una persona se trata de un mito. Christopher Nolan ha dibujado en esta despedida esa misma idea, convirtiéndola en la alternativa de calidad a lasuperproducción de verano. Pero el hielo se rompe si se apoyan sobre él muchos excesos. Demasiada leyenda para unas alas más frágiles de lo que parecen.(LA BUTACA).

viernes, 13 de julio de 2012

ELEFANTE BLANCO





Pelicula: Elefante blanco. Dirección y guion: Pablo TraperoPaíses:Argentina y EspañaAño: 2012. Género: Drama.Duración:106 min. Interpretación: Ricardo Darín (Julián), Jérémie Rénier (Nicolás), Martina Gusman (Luciana). Guion:Alejandro Fadel, Martín Mauregui, Santiago Mitre y Pablo Trapero.Producción: Alejandro Cacetta, Pablo Trapero, Juan Gordon, Juan Vera y Juan Pablo Galli. Música: Michael Nyman. Fotografía: Guillermo Nieto. Montaje: Pablo Trapero y Nacho Ruiz Capillas. Dirección artística: Juan Pedro Gaspar. Vestuario:Marisa Urruti. Distribuidora: Alta ClassicsEstreno en España: 13 Julio 2012.Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


“Elefante blanco” narra la historia de amistad de dos curas, Julián y Nicolás, que tras sobrevivir a un intento de asesinato por parte del ejército durante su trabajo en Centroamérica, se asientan en una barriada de Buenos Aires para desarrollar su apostolado y labor social. Allí conocen a Luciana, con quien lucharán codo con codo contra la corrupción, un mal endémico de la zona. Su trabajo les enfrentará a la jerarquía eclesiástica y a los poderes gubernamentales y policiales, arriesgando sus vidas por defender su compromiso y lealtad hacia los vecinos del barrio.

“Elefante blanco” es el nombre con el que se conoce un gran hospital en Ciudad Oculta, una barriada deprimida de Buenos Aires, que nunca terminó de construirse pese a las promesas de varios gobiernos, y que sólo sirve para que recalen allí los sin techo y los drogadictos. Trabaja como párroco de la zona Julián, que cuida con caridad de sus fieles y realiza una importante labor de promoción junto a otros sacerdotes y la asistente social Luciana, impulsando la construcción de viviendas populares. Se sumará al grupo Nicolás, un sacerdote buen amigo de Julián, traumatizado por la matanza que se produjo en una aldea en la selva en la que ejercía su ministerio, como no pudo hacer nada arrastra cierto complejo de culpa. Julián piensa en Nicolás como su sustituto para un futuro quizá no tan lejano, pues se encuentra gravemente enfermo. Pero resulta imposible controlar y preverlo todo: la violencia del entorno, la falta de recursos que debería aportar el obispado, la debilidad de la carne, la necesidad de afecto que todos tenemos, el silencio de Dios y las paradojas de la existencia humana, nos llevan por caminos inesperados.
Ambiciosa película de uno los cineastas argentinos de mayor prestigio, Pablo Trapero (El bonaerenseLeoneraCarancho), también coautor del guión. En la producción se encuentra Juan Gordon, que anduvo detrás de También la lluvia, lo que no parece casual, pues ambas películas plantean las dificultades para que cale el mensaje social de la Iglesia. Las andanzas de los curas protagonistas se inspiran en un sacerdote auténtico, Carlos Mugica, creador de la iglesia de Cristo Obrero, asesinado a tiros en 1974, y que rezaba la oración “Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos”, citada varias veces en el film.
Se puede decir que Elefante blanco tiene puntos a su favor y en su contra. En el primer apartado destaca el formidable diseño de producción, se trata de una película de envergadura, con elegantes planos secuencia, y algunas escenas de acción muy dinámicas y bien coreografiadas. Trata además un tema serio, y lo hace de forma seria; resulta altamente llamativa la ausencia de de cualquier cosa parecida al maniqueísmo, en la narración vemos seres humanos creíbles con virtudes y defectos, sean los sacerdotes “a pie de obra”, la asistente social, el obispo, los obreros, los drogatas, la policía, los mafiosos... Ninguno es una caricatura de sí mismo, lo que resulta muy de agradecer.
Por supuesto en Elefante blanco se centra el tiro en unos personajes, tres: Julián (Ricardo Darín, en su buena línea habitual), el sacerdote enfermo, piadoso y preocupado por todos, unido a su obispo pero impaciente, cuya fragilidad se hace patente al escuchar una curación milagrosa atribuida al padre Mugica, pues para él su tumor progresa; Nicolás (Jérémie Renier, creíble en su evolución, aunque ésta sea medianamente previsible), el sacerdote recién llegado de la selva, que ha sufrido una verdadera crisis que le hace ansiar la acción y un afecto humano palpable, que se pueda tocar; y Luciana (Martina Gusman, la que más díficil lo tiene, los rasgos de su personajes son más simples, aparte de que le toca ser mirada como la esposa de Pablo Trapero), que parece moverse sólo por noble motivos humanos, a la que intriga qué puede llevar a dos hombres como Julián y Nicolás a renunciar a una vida más cómodo, y que vivirá una aventura amorosa de porvenir dudoso.
Y sin embargo... Hay algo cansino en la narración de Elefante blanco, que parece avanzar con el paso pesado típico de este animal. De modo que se trasluce una sensación de reiteración, de dar vueltas a lo mismo, tal vez con la intención de crear la deseada atmósfera opresiva, fatalista, de lo difícil, casi imposible, que resulta cambiar las cosas, aunque no falten las buenas intenciones. También existen algunas soluciones de guión algo elementales, como el modo de precipitar las cosas hacia un final algo forzado, aunque, es justo reconocerlo, existe un esfuerzo real por evitar el tópico.(DE CINE 21).




.......La expresión elefante blanco, tanto en inglés como en francés, es atribuida o bien a posesiones que tienen un coste de manutención superior al de los beneficios que aportan, o bien a aquellas que proporcionan beneficios a terceras personas pero no más que problemas a sus propietarios. Extrapolando esta expresión a la película que nos ocupa para darle sentido a un título que resume muy bien su propósito, nos encontramos con una barriada a la sombra de Buenos Aires llamada Villa Virgen a la que llega Nicolás (Renier) para echar una mano a Julián (Darín), ante todo amigos pero también curas que tendrán que lidiar con el duro día a día, y la triste realidad, de un barrio en donde la esperanza de sus vecinos de poder disfrutar de una vida razonable es más bien nula ante la indiferencia de unas autoridades que les dan la espalda y el auge de un narcotráfico que les quiere para lo que les quiere, como carne de cañón.

Cuando una película como esta 'Elefante blanco' maneja una serie de cartas tan marcadas es muy difícil no caer en una serie de argumentos y manierismos por lo general aburridos y de consecuencias más bien fallidas, reflexiones que de tan convencionales y tristemente cotidianas pueden irrumpir de lleno en el mayor peligro de toda producción que pretenda contar algo, la indiferencia, por mucho que lo que se pueda estar contando posea su corazoncito y autenticidad. En la nueva película de Pablo Trapero, director de las muy interesantes (y superiores) 'Leonera' y 'Carancho', partimos de una historia que encabezan un par de curas... resulta evidente pues que la fé, y su cuestionamiento ante las pruebas de la vida, será parte importante de un relato por lo demás sumido en una de esas pantomimas sociales que, del estilo a la Cañada Real Galiana, son la pesadilla de cualquier gobernante con un mínimo de decencia.

Trapero y su equipo habitual de guionistas, siempre pendientes de sacar brillo a la buena conciencia, tejen una maraña argumental que con la constante presencia del barrio a pie de página pueda servirles para meter mano a cuanta duda moral les surga por el camino, excusa perfecta para que Trapero ponga en evidencia su dominio técnico con vibrantes movimientos y encuadres de cámara que introducen a esta como un personaje más, testigo de excepción de una serie de preguntas que se van agolpando poco a poco a la espera de que sus correspondientes respuestas... terminen por quedarse sin tiempo, sin aire. Trapero disfruta paseándose de un lado a otro de Villa Virgen, jugando con la excelente fotografía a recorrer sus calles y mostrando con rigor estilístico más que periodístico lo que bien podría ser un corte de un magazine de información del estilo a Informe Semanal.

Pero en eso se queda, en un mero paseo por las afueras como si de un tour turístico por el lado oscuro de la calle fuera en donde se mira pero no se toca, en un indoloro reportaje de entre otros tantos de un noticiario que se olvida en cuento comienza el siguiente programa sin ofrecer un argumento por el que merezca ser tenido en consideración, no al menos uno que no hayamos escuchado antes y que huela tanto a superficialidad moral y déjà vu. Trapero falla a la hora de introducirse bajo la carne permitiendo que el relato caiga peligrosamente en lo comentado al principio, en una serie de aparentes convencionalismos -lo sean o no- a los que salvan, en última estancia, la factura técnica y el competente trabajo actoral, que no un tramo final que se sale por la tangente para al igual que a los que dice criticar tomar la via fácil. 'Elefante blanco' es una película interesante, de eso no hay duda, y se deja ver más que de sobra durante su visionado. Pero se queda en eso, en un filme no más que interesante que funciona durante su visionado, y cuyo final es el principio de su olvido.

Nota: 6.5


Lo Mejor
- La puesta en escena de Trapero

Lo Peor
- Que su discurso sea tan superficial y disperso   (EL SEPTIMO ARTE).




En la obra del argentino Pablo Trapero, desde la verista 'Mundo grúa' (1999) hasta la muy noir 'Carancho' (2010), conviven la mirada de un autor arraigado en el cine social y el pulso visceral de un artesano interesado por el género. Una dualidad que emerge de nuevo en 'Elefante blanco', la nueva película del director de 'Leonera' (2008). Así, a nivel temático, el film sumerge al espectador en las profundidades de una villa marginal de Buenos Aires, donde un grupo de buenos samaritanos intentan combatir los males del narcotráfico y la corrupción política y eclesiástica. Mientras, a nivel formal, Trapero mueve la cámara de forma instintiva y con ímpetu coreográfico, cazando al vuelo tanto el bullicio del barrio como el caudal de emociones que desata el relato.
El problema de 'Elefante blanco' es que el trasfondo de la historia es mucho más interesante que el drama que se nos presenta en primer plano. Al personaje del padre Julián (un correcto Ricardo Darín) le vendría bien algún matiz extra, y la relación entre una abnegada asistenta social (Martina Gusman) y un joven párroco con la testosterona descontrolada (un notable Jérémie Renier) resulta algo esquemática. Aun así, Trapero consigue capturar una cierta verdad en su crudo retrato de la pobreza, ajeno a todo deje miserabilista o paternalista.(FOTOGRAMAS).

sábado, 7 de julio de 2012

THE AMAZING SPIDER-MAN





Película 3D: The amazing Spider-Man. AKA: Spider-Man 4. Dirección: Marc Webb. País: USAAño: 2012. Duración: 136 min. Género: Acciónfantástico.Interpretación: Andrew Garfield (Peter Parker / Spider-Man), Emma Stone  (Gwen Stacy), Rhys Ifans (Dr. Curt Connors / Lagarto), Martin Sheen (tío Ben), Sally Field (tía May), Denis Leary (capitán Stacy), Campbell Scott  (Richard Parker), Chris Zylka (Flash Thompson), Irrfan Khan (Ratha). Guion: James Vanderbilt; basado en los personajes creados por Steve Ditko y Stan LeeProducción:Avi Arad, Matthew Tolmach y Laura ZiskinMúsica: James HornerFotografía: John Schwartzman. Diseño de producción: J. Michael Riva. Vestuario: Kym Barrett.Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en USA: 3 Julio 2012.Estreno en España: 6 Julio 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


“The amazing Spider-Man” es la historia de Peter Parker (Andrew Garfield), un estudiante de secundaria que fue abandonado por sus padres cuando era niño, dejándolo a cargo de su tío Ben (Martin Sheen) y su tía May (Sally Field). Como la mayoría de los adolescentes de su edad, Peter trata de averiguar quién es y qué quiere llegar a ser. Peter también está encontrando su camino con su primer amor de secundaria, Gwen Stacy (Emma Stone), y juntos luchan por su amor con compromiso. Cuando Peter descubre un misterioso maletín que perteneció a su padre, comienza la búsqueda para entender la desaparición de sus padres, una búsqueda que le lleva directamente a Oscorp, el laboratorio del Dr. Curt Connors (Rhys Ifans), ex compañero de trabajo de su padre. Mientras Spider-Man se encuentra en plena colisión con el alter-ego de Connors, el Lagarto, Peter hará elecciones que alterarán sus opciones para usar sus poderes y darán forma a un destino que le convertirá en un superhéroe.


Tras el éxito de Spider-Man 3, el realizador de la trilogía, Sam Raimi, preparaba una nueva entrega que volvería a estar protagonizada por Tobey Maguire y Kirsten Dunst. Sin embargo, durante el proceso de preproducción, Raimi no acabó de entenderse con los ejecutivos de Sony, y finalmente decidió abandonar el proyecto. La productora anunció a bombo y platillo que reiniciaría la franquicia con un nuevo reparto, devolviendo al personaje principal a la época del instituto, con la excusa de conectar con el público joven. En The Amazing Spider-Man sorprendió la elección del director, Marc Webb, procedente de los videoclips y las series televisivas, hasta ahora autor de un único largometraje, la tragicomedia romántica de factura 'indie' (500) días juntos.
Así, Peter Parker vuelve a ser un joven estudiante, de mente privilegiada, pero que sufre las iras de Flash Thompson, el matón de su centro, y que vive con sus tíos tras haber sido repentinamente abandonado por sus padres. Se siente atraído por una compañera de clase, Gwen Stacy, hija de un vecino policía. La chica colabora con el doctor Curt Connors, brillante científico que perdió el brazo derecho, y realiza experimentos con animales en busca de un método para que el ser humano pueda regenerar los miembros amputados. Cuando Parker se entera de que Connors colaboró con su padre, se cuela en la compañía donde trabaja, Oscorp, pero allí sufre la picadura de una araña radiactiva que le dará poderes excepcionales.
Pesa como una losa que a Webb le hayan encargado repetir el punto de partida ya conocido. También que The Amazing Spider-Man llegue a las carteleras en el punto álgido del aluvión de superhéroes en el cine, tras la estela de propuestas de enorme calidad –El caballero oscuro– y otras fallidas –Green Lantern (Linterna verde)–, pero todas con elementos que se repiten (la identidad secreta, la novia del héroe) por lo que a estas alturas resulta muy difícil no sólo sorprender sino mantener el interés.
Por esta razón, salvo para el público que en gran medida desconozca el subgénero, el inicio deThe Amazing Spider-Man resulta agotador, a pesar de que se nota un enorme esfuerzo por rodar una producción de calidad. El guión, coescrito por el prestigioso James Vanderbilt (Zodiac) reinventa un poco las secuencias que en esencia ya están vistas y dota de profundidad no sólo a los protagonistas, sino a todos los personajes. Para interpretarlos se ha reclutado a un elenco de auténtico lujo, en el que sobresalen secundarios como Martin Sheen (un gran tío Ben pese a queCliff Robertson también se lució en la versión anterior), Rhys Ifans (impresionante como villano),Sally Field (aunque su papel de tía May podría tener mayor relevancia) y Denis Leary (el severo pero honrado capitán Stacy). En los roles principales, Andrew Garfield, que se reveló como Eduardo Saverin en La red social, se confirma como joven de gran futuro, mientras que Emma Stone vale para afrontar cualquier papel, como demostró en Criadas y señoras (The Help).
Tampoco existen grandes novedades en The Amazing Spider-Man en cuanto a las secuencias de acción, más de lo mismo, pese a que se nota que se ha invertido un generoso presupuesto y que se ha usado tecnología de última generación. Sorprende ligeramente la primera aparición de Peter Parker saltando entre edificios con su recién diseñado uniforme (ahora de licra), y que está filmada en cámara subjetiva, así como un momento 'capriano' en el que los operarios de grúa se unen para ayudar al Trepamuros. Refuerza esta secuencia el mensaje, en torno a la obligación moral de ayudar a los demás, aunque en esencia el fondo viene a ser otra vez aquel "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" explicado con diálogos diferentes.
Se ven premiados los esfuerzos de los implicados en The Amazing Spider-Man en el tramo final, que adquiere intensidad dramática, sobre todo en lo relativo a la subtrama romántica, especialidad de Marc Webb. Stan Lee, cocreador del personaje con el dibujante Steve Ditko, lleva a cabo aquí el más divertido de sus habituales cameos en adaptaciones de sus obras. Como la mayoría de películas de héroes Marvel, contiene una secuencia de propina durante los títulos de crédito, que promete la inevitable secuela.(DE CINE 21).



The Amazing Spider-man, buena y fiel adaptación del cómic al cine. Mejor que las tres películas anteriores de Raimi. 
Los responsables del relanzamiento de la franquicia cinematográfica de Spiderman se han puesto las pilas comprendiendo que vivimos en los tiempos del éxito internacional deLos Vengadores y la inminente llegada a la cartelera de El Caballero Oscuro, la leyenda renace y no es plan de enchufarnos una nueva entrega melódico-pastelosa de las peripecias del Lanzarredes y la pelirroja Mary Jane Watson, sino simplemente de retornar a las verdaderas raíces del personaje de las viñetas Marvel. Han dado en el blanco. Justo en el centro de la diana. Con mejores escenas de acción, mejores lanzarredes, mejor recreación de los balanceos de Spiderman por la ciudad…
En general mucho mejor todo.
El primer acierto ha sido cambiar la fórmula de Sam Raimi, que inevitablemente parecía empeñado en hacer una historia romántica en la que, eventualmente, había alguna actividad superheroica. Cuando más se apartó de esa tendencia –y más se aceró a la que ahora exhibe el nuevo Spiderman cinematográfico- fue en la segunda película de su trilogía, y no es casualidad que ésta fuera precisamente la mejor. Las versiones Raimi nunca me convencieron, su protagonista tampoco. Spiderman no es el pagafantas que nos pintaron en los tres largometrajes anteriores, que se me fueron atragantando por esa tendencia a poner lo romántico por delante de las aventuras y la ciencia ficción. Como intuyo que saldrá algún defensor de las anteriores versiones pretextando que sí había ciencia ficción, aventuras y demás en las mismas, repito y aclaro: naturalmente que estaban presentes esos elementos, pero no con el mismo peso dramático que la trama romántica, claramente elegida como epicentro.
En The Amazing Spiderman hay rollito entre el Trepamuros y su ligue de toda la vida, el que siempre le hemos conocido en primer lugar los seguidores del personaje, la rubiales Gwen Stacy. Lo que hizo Raimi con ese personaje femenino en la trilogía anterior fue simplemente una chapuza. Y además ni siquiera respetó la verdadera naturaleza de la propia Mary Jane Watson, que en sus manos y las de Kirsten Dunst se convirtió en una tía tirando a tristona y muermazo, todo lo contrario de la figura eminentemente optimista que conocemos los lectores de los cómics de Spiderman. De manera que Raimi no sólo nos enchufó una historieta eminentemente romántica, sino que además nos coló una tragedia sentimentaloide que no responde al original. Mi impresión después de ver esta nueva versión es que simplemente Raimi no llegó a entender demasiado el verdadero espíritu del personaje de Peter Parker. Para los despistados o diletantes, dos ejemplos: el rollito que se traen Mary Jane y Parker en la saga Spider Island o incluso la muerte de Spiderman en el universo Ultimate, paralelo al convencional de la Marvel. Observarán que incluso en ese momento final hay un toque épico y optimista en Peter Parker que no asomó en casi ninguna secuencia de las tres películas dirigidas porRaimi.
The Amazing Spiderman mete el rollo romántico de manera fluida, sin entorpecer la intriga ni la acción, sin frenar el ritmo de la historia, y sobre todo sin tragedias forzadas, sin pena, penita pena, de manera eminentemente optimista. Reparen quienes vean la película en ese momento final de retorno a las clases de Parker y entenderán mejor a qué me refiero. Incluso cuando la tragedia o la muerte aparece en escena, no se pasan de la raya con el asunto, no se regodean en el morbo de la tristeza, apuestan siempre, como en los comics originales, por lo mismo que apostaría el Peter Parker original: seguir peleando hasta el final de los finales, sin arrugarse y sin ponerse moñas.
El segundo acierto ha sido la elección del reparto, empezando por el protagonista. Tras aguantar la perpetua cara de pasmado de Tobey Maguire, ha sido un verdadero descanso ver cómo Andrew Garfield reivindicaba una interpretación de Spiderman más cercana a la de los cómics, dignificando el personaje con esa primera media hora de metraje, más o menos, en la que incluso sin poderes el tipo ya es intrépido y muestra recursos para abrirse paso incluso entre los matones de la escuela. Así han mejorado todo lo que le rodea y añadiendo el sentido del humor que siempre le faltó a las versiones anteriores, han conseguido hacer mucho más sólido su mundo y el resto de los personajes que lo habitan, así como las relaciones de Parker con los mismos. De repente nos encontramos con que la intragable Tía May se nos hace mucho más tolerable en manos de Sally Field, y el tío Ben resulta menos tópico en manos de Martin Sheen, mientras la evolución de la relación con Flash Thompson, personaje destacado luego en los cómics, se solventa en un alarde de economía narrativa en apenas tres escenas que marcan los cambios. En cuanto al tema romántico con Gwen Stacy, tocado por ese optimismo que he comentado antes se hace menos pesado y truño que el asunto con la falseada Mary Jane de Raimi, y además aporta un conflicto dramático breve pero contundente y resuelto de forma solvente y con cierto toque épico con el padre de la muchacha, el capitán Stacy, que como antagonista “civil” de Spiderman funciona aquí mejor que el gritón y más estereotipado Jonah Jameson.
Finalmente el tercer acierto es el villano elegido para retomar el personaje, el Lagarto, que aporta una faceta de conflicto metahumano muy curiosa, próxima a la licantropía y a los clásicos de la era dorada del cine de ciencia ficción de los años cincuenta, que tanto inspiró a Stan Lee para la creación de su galería de supervillanos. En el doctor Curt Connors y su complejo de inferioridad por la falta del brazo derecho, tan bien expresado visualmente en esa imagen que precede a la transformación donde el personaje, muy bien construido por Rhys Ifans, juega con su imagen reflejada en un cristal, encontramos ecos de la versión clásica de La mosca, dirigida por Kurt Neumann en 1958. Connors y el Lagarto aportan además una clave inquietante próxima al terror, o por lo menos relacionada con lo siniestro, que enriquece notablemente el paisaje narrativo general de esta fábula.
Me ha gustado también mucho la manera de recrear la ciudad, el paisaje de desfiladeros de acero y cemento urbanita por el que trepa y se balancea el protagonista, que, un detalle importante, no deja de ser Peter Parker cuando se convierte en Spiderman, simplemente se pone el uniforme. Ese detalle de humanización y proximidad al público del personaje en esta nueva versión se expresa con la infalible magia de la sencillez (el tema de los huevos, por ejemplo), y con un recurso que los artífices de la película han sabido captar con habilidad de El Caballero Oscuro de Christopher Nolan, ese momento de protagonismo de la gente común en la escena final de las grúas. Más breve, pero construido con la misma clave de la secuencia de la gente atrapada en los transformadores en la segunda aventura de Batman dirigida por Nolan, capta una de las características esenciales de los superhéroes como personajes claves de la cultura popular y de Spiderman en general: el contacto de estos remedos de los antiguos dioses del Olimpo de la mitología griega con la gente corriente.
Esto último y en general el conjunto de esta reinvención cinematográfica de Spiderman con muy buen ritmo narrativo que permite a la película irse a más de dos horas de metraje sin hacerse pesada en ningún momento (cosa que no me ocurrió con la primera película de Raimi), me lleva a pensar que The Amazing Spiderman puede ser para el Hombre Araña de la Marvel lo que en su momento fuera Batman Begins para el Hombre Murciélago de la DC. Esta buena primera entrega apunta a ser un primer paso en un camino que se presenta interesante, a la vista de esa escena final tras los créditos. Dicho sea de paso, se la perdieron por su habitual impaciencia buena parte de mis compañeros en el pase de prensa y sospecho se la perderán por el mismo ataque de prisas algunos espectadores en los cines, aunque al contrario de otras producciones Marvel no hay que esperar hasta el último crédito más de ocho minutos de letras, sino que basta con unos dos o tres minutos, al estilo de la escena final de Los Vengadores. En ese momento final de Connors con ese otro personaje conviene fijarse en la voz si es en versión original, por cuanto anticipa jugosas apariciones y sorpresas en la segunda entrega. Si el Batman de Nolan tuvo su Joker en El Caballero Oscuro…(REVISTA ACCIÓN).



El Spider-Man que creara hace medio siglo Stan Lee se alejaba del superhéroe convencional, acercándose a una tipología juvenil a medio camino entre la psicología social y el albor del fenómeno pop. Es a ese universo realista adolescente a donde lo ha devuelto Marc Webb, una suerte de reverso teen del Batman de Christopher Nolan (esas alusiones al demonio de la noche en el ring latino) en el que la soledad del héroe, la ausencia violenta de figuras paternas y el gusano voraz de la venganza se entrelazan con las magnificadas cuitas púberes, la timidez, el ser un bicho raro... Es The Amazing Spider-Manuna superproducción intimista disfrazada de brillante pirotecnia tridimensional: pedirle una cita a la chica que te gusta se convierte aquí en algo más épico que destrozar un rascacielos mano a mano con El Lagarto, tampoco un villano al uso, casi ni villano. Todo porque Peter Parker es quien le interesa a Webb, y no su álter ego enmascarado que juguetea solo con el anonimato en contadas ocasiones, mostrando su rostro en las mejores escenas del film, instantes que remiten a la segunda entrega del mito que dirigiera Sam Raimi. Más vecino y amigo que justiciero (la solidaridad ciudadana), Spider-Man es el que imaginara Lee, dibujara Steve Ditko y empatizara con sus quinceañeros lectores.(FOTOGRAMAS).