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sábado, 7 de julio de 2012

THE AMAZING SPIDER-MAN





Película 3D: The amazing Spider-Man. AKA: Spider-Man 4. Dirección: Marc Webb. País: USAAño: 2012. Duración: 136 min. Género: Acciónfantástico.Interpretación: Andrew Garfield (Peter Parker / Spider-Man), Emma Stone  (Gwen Stacy), Rhys Ifans (Dr. Curt Connors / Lagarto), Martin Sheen (tío Ben), Sally Field (tía May), Denis Leary (capitán Stacy), Campbell Scott  (Richard Parker), Chris Zylka (Flash Thompson), Irrfan Khan (Ratha). Guion: James Vanderbilt; basado en los personajes creados por Steve Ditko y Stan LeeProducción:Avi Arad, Matthew Tolmach y Laura ZiskinMúsica: James HornerFotografía: John Schwartzman. Diseño de producción: J. Michael Riva. Vestuario: Kym Barrett.Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en USA: 3 Julio 2012.Estreno en España: 6 Julio 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


“The amazing Spider-Man” es la historia de Peter Parker (Andrew Garfield), un estudiante de secundaria que fue abandonado por sus padres cuando era niño, dejándolo a cargo de su tío Ben (Martin Sheen) y su tía May (Sally Field). Como la mayoría de los adolescentes de su edad, Peter trata de averiguar quién es y qué quiere llegar a ser. Peter también está encontrando su camino con su primer amor de secundaria, Gwen Stacy (Emma Stone), y juntos luchan por su amor con compromiso. Cuando Peter descubre un misterioso maletín que perteneció a su padre, comienza la búsqueda para entender la desaparición de sus padres, una búsqueda que le lleva directamente a Oscorp, el laboratorio del Dr. Curt Connors (Rhys Ifans), ex compañero de trabajo de su padre. Mientras Spider-Man se encuentra en plena colisión con el alter-ego de Connors, el Lagarto, Peter hará elecciones que alterarán sus opciones para usar sus poderes y darán forma a un destino que le convertirá en un superhéroe.


Tras el éxito de Spider-Man 3, el realizador de la trilogía, Sam Raimi, preparaba una nueva entrega que volvería a estar protagonizada por Tobey Maguire y Kirsten Dunst. Sin embargo, durante el proceso de preproducción, Raimi no acabó de entenderse con los ejecutivos de Sony, y finalmente decidió abandonar el proyecto. La productora anunció a bombo y platillo que reiniciaría la franquicia con un nuevo reparto, devolviendo al personaje principal a la época del instituto, con la excusa de conectar con el público joven. En The Amazing Spider-Man sorprendió la elección del director, Marc Webb, procedente de los videoclips y las series televisivas, hasta ahora autor de un único largometraje, la tragicomedia romántica de factura 'indie' (500) días juntos.
Así, Peter Parker vuelve a ser un joven estudiante, de mente privilegiada, pero que sufre las iras de Flash Thompson, el matón de su centro, y que vive con sus tíos tras haber sido repentinamente abandonado por sus padres. Se siente atraído por una compañera de clase, Gwen Stacy, hija de un vecino policía. La chica colabora con el doctor Curt Connors, brillante científico que perdió el brazo derecho, y realiza experimentos con animales en busca de un método para que el ser humano pueda regenerar los miembros amputados. Cuando Parker se entera de que Connors colaboró con su padre, se cuela en la compañía donde trabaja, Oscorp, pero allí sufre la picadura de una araña radiactiva que le dará poderes excepcionales.
Pesa como una losa que a Webb le hayan encargado repetir el punto de partida ya conocido. También que The Amazing Spider-Man llegue a las carteleras en el punto álgido del aluvión de superhéroes en el cine, tras la estela de propuestas de enorme calidad –El caballero oscuro– y otras fallidas –Green Lantern (Linterna verde)–, pero todas con elementos que se repiten (la identidad secreta, la novia del héroe) por lo que a estas alturas resulta muy difícil no sólo sorprender sino mantener el interés.
Por esta razón, salvo para el público que en gran medida desconozca el subgénero, el inicio deThe Amazing Spider-Man resulta agotador, a pesar de que se nota un enorme esfuerzo por rodar una producción de calidad. El guión, coescrito por el prestigioso James Vanderbilt (Zodiac) reinventa un poco las secuencias que en esencia ya están vistas y dota de profundidad no sólo a los protagonistas, sino a todos los personajes. Para interpretarlos se ha reclutado a un elenco de auténtico lujo, en el que sobresalen secundarios como Martin Sheen (un gran tío Ben pese a queCliff Robertson también se lució en la versión anterior), Rhys Ifans (impresionante como villano),Sally Field (aunque su papel de tía May podría tener mayor relevancia) y Denis Leary (el severo pero honrado capitán Stacy). En los roles principales, Andrew Garfield, que se reveló como Eduardo Saverin en La red social, se confirma como joven de gran futuro, mientras que Emma Stone vale para afrontar cualquier papel, como demostró en Criadas y señoras (The Help).
Tampoco existen grandes novedades en The Amazing Spider-Man en cuanto a las secuencias de acción, más de lo mismo, pese a que se nota que se ha invertido un generoso presupuesto y que se ha usado tecnología de última generación. Sorprende ligeramente la primera aparición de Peter Parker saltando entre edificios con su recién diseñado uniforme (ahora de licra), y que está filmada en cámara subjetiva, así como un momento 'capriano' en el que los operarios de grúa se unen para ayudar al Trepamuros. Refuerza esta secuencia el mensaje, en torno a la obligación moral de ayudar a los demás, aunque en esencia el fondo viene a ser otra vez aquel "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" explicado con diálogos diferentes.
Se ven premiados los esfuerzos de los implicados en The Amazing Spider-Man en el tramo final, que adquiere intensidad dramática, sobre todo en lo relativo a la subtrama romántica, especialidad de Marc Webb. Stan Lee, cocreador del personaje con el dibujante Steve Ditko, lleva a cabo aquí el más divertido de sus habituales cameos en adaptaciones de sus obras. Como la mayoría de películas de héroes Marvel, contiene una secuencia de propina durante los títulos de crédito, que promete la inevitable secuela.(DE CINE 21).



The Amazing Spider-man, buena y fiel adaptación del cómic al cine. Mejor que las tres películas anteriores de Raimi. 
Los responsables del relanzamiento de la franquicia cinematográfica de Spiderman se han puesto las pilas comprendiendo que vivimos en los tiempos del éxito internacional deLos Vengadores y la inminente llegada a la cartelera de El Caballero Oscuro, la leyenda renace y no es plan de enchufarnos una nueva entrega melódico-pastelosa de las peripecias del Lanzarredes y la pelirroja Mary Jane Watson, sino simplemente de retornar a las verdaderas raíces del personaje de las viñetas Marvel. Han dado en el blanco. Justo en el centro de la diana. Con mejores escenas de acción, mejores lanzarredes, mejor recreación de los balanceos de Spiderman por la ciudad…
En general mucho mejor todo.
El primer acierto ha sido cambiar la fórmula de Sam Raimi, que inevitablemente parecía empeñado en hacer una historia romántica en la que, eventualmente, había alguna actividad superheroica. Cuando más se apartó de esa tendencia –y más se aceró a la que ahora exhibe el nuevo Spiderman cinematográfico- fue en la segunda película de su trilogía, y no es casualidad que ésta fuera precisamente la mejor. Las versiones Raimi nunca me convencieron, su protagonista tampoco. Spiderman no es el pagafantas que nos pintaron en los tres largometrajes anteriores, que se me fueron atragantando por esa tendencia a poner lo romántico por delante de las aventuras y la ciencia ficción. Como intuyo que saldrá algún defensor de las anteriores versiones pretextando que sí había ciencia ficción, aventuras y demás en las mismas, repito y aclaro: naturalmente que estaban presentes esos elementos, pero no con el mismo peso dramático que la trama romántica, claramente elegida como epicentro.
En The Amazing Spiderman hay rollito entre el Trepamuros y su ligue de toda la vida, el que siempre le hemos conocido en primer lugar los seguidores del personaje, la rubiales Gwen Stacy. Lo que hizo Raimi con ese personaje femenino en la trilogía anterior fue simplemente una chapuza. Y además ni siquiera respetó la verdadera naturaleza de la propia Mary Jane Watson, que en sus manos y las de Kirsten Dunst se convirtió en una tía tirando a tristona y muermazo, todo lo contrario de la figura eminentemente optimista que conocemos los lectores de los cómics de Spiderman. De manera que Raimi no sólo nos enchufó una historieta eminentemente romántica, sino que además nos coló una tragedia sentimentaloide que no responde al original. Mi impresión después de ver esta nueva versión es que simplemente Raimi no llegó a entender demasiado el verdadero espíritu del personaje de Peter Parker. Para los despistados o diletantes, dos ejemplos: el rollito que se traen Mary Jane y Parker en la saga Spider Island o incluso la muerte de Spiderman en el universo Ultimate, paralelo al convencional de la Marvel. Observarán que incluso en ese momento final hay un toque épico y optimista en Peter Parker que no asomó en casi ninguna secuencia de las tres películas dirigidas porRaimi.
The Amazing Spiderman mete el rollo romántico de manera fluida, sin entorpecer la intriga ni la acción, sin frenar el ritmo de la historia, y sobre todo sin tragedias forzadas, sin pena, penita pena, de manera eminentemente optimista. Reparen quienes vean la película en ese momento final de retorno a las clases de Parker y entenderán mejor a qué me refiero. Incluso cuando la tragedia o la muerte aparece en escena, no se pasan de la raya con el asunto, no se regodean en el morbo de la tristeza, apuestan siempre, como en los comics originales, por lo mismo que apostaría el Peter Parker original: seguir peleando hasta el final de los finales, sin arrugarse y sin ponerse moñas.
El segundo acierto ha sido la elección del reparto, empezando por el protagonista. Tras aguantar la perpetua cara de pasmado de Tobey Maguire, ha sido un verdadero descanso ver cómo Andrew Garfield reivindicaba una interpretación de Spiderman más cercana a la de los cómics, dignificando el personaje con esa primera media hora de metraje, más o menos, en la que incluso sin poderes el tipo ya es intrépido y muestra recursos para abrirse paso incluso entre los matones de la escuela. Así han mejorado todo lo que le rodea y añadiendo el sentido del humor que siempre le faltó a las versiones anteriores, han conseguido hacer mucho más sólido su mundo y el resto de los personajes que lo habitan, así como las relaciones de Parker con los mismos. De repente nos encontramos con que la intragable Tía May se nos hace mucho más tolerable en manos de Sally Field, y el tío Ben resulta menos tópico en manos de Martin Sheen, mientras la evolución de la relación con Flash Thompson, personaje destacado luego en los cómics, se solventa en un alarde de economía narrativa en apenas tres escenas que marcan los cambios. En cuanto al tema romántico con Gwen Stacy, tocado por ese optimismo que he comentado antes se hace menos pesado y truño que el asunto con la falseada Mary Jane de Raimi, y además aporta un conflicto dramático breve pero contundente y resuelto de forma solvente y con cierto toque épico con el padre de la muchacha, el capitán Stacy, que como antagonista “civil” de Spiderman funciona aquí mejor que el gritón y más estereotipado Jonah Jameson.
Finalmente el tercer acierto es el villano elegido para retomar el personaje, el Lagarto, que aporta una faceta de conflicto metahumano muy curiosa, próxima a la licantropía y a los clásicos de la era dorada del cine de ciencia ficción de los años cincuenta, que tanto inspiró a Stan Lee para la creación de su galería de supervillanos. En el doctor Curt Connors y su complejo de inferioridad por la falta del brazo derecho, tan bien expresado visualmente en esa imagen que precede a la transformación donde el personaje, muy bien construido por Rhys Ifans, juega con su imagen reflejada en un cristal, encontramos ecos de la versión clásica de La mosca, dirigida por Kurt Neumann en 1958. Connors y el Lagarto aportan además una clave inquietante próxima al terror, o por lo menos relacionada con lo siniestro, que enriquece notablemente el paisaje narrativo general de esta fábula.
Me ha gustado también mucho la manera de recrear la ciudad, el paisaje de desfiladeros de acero y cemento urbanita por el que trepa y se balancea el protagonista, que, un detalle importante, no deja de ser Peter Parker cuando se convierte en Spiderman, simplemente se pone el uniforme. Ese detalle de humanización y proximidad al público del personaje en esta nueva versión se expresa con la infalible magia de la sencillez (el tema de los huevos, por ejemplo), y con un recurso que los artífices de la película han sabido captar con habilidad de El Caballero Oscuro de Christopher Nolan, ese momento de protagonismo de la gente común en la escena final de las grúas. Más breve, pero construido con la misma clave de la secuencia de la gente atrapada en los transformadores en la segunda aventura de Batman dirigida por Nolan, capta una de las características esenciales de los superhéroes como personajes claves de la cultura popular y de Spiderman en general: el contacto de estos remedos de los antiguos dioses del Olimpo de la mitología griega con la gente corriente.
Esto último y en general el conjunto de esta reinvención cinematográfica de Spiderman con muy buen ritmo narrativo que permite a la película irse a más de dos horas de metraje sin hacerse pesada en ningún momento (cosa que no me ocurrió con la primera película de Raimi), me lleva a pensar que The Amazing Spiderman puede ser para el Hombre Araña de la Marvel lo que en su momento fuera Batman Begins para el Hombre Murciélago de la DC. Esta buena primera entrega apunta a ser un primer paso en un camino que se presenta interesante, a la vista de esa escena final tras los créditos. Dicho sea de paso, se la perdieron por su habitual impaciencia buena parte de mis compañeros en el pase de prensa y sospecho se la perderán por el mismo ataque de prisas algunos espectadores en los cines, aunque al contrario de otras producciones Marvel no hay que esperar hasta el último crédito más de ocho minutos de letras, sino que basta con unos dos o tres minutos, al estilo de la escena final de Los Vengadores. En ese momento final de Connors con ese otro personaje conviene fijarse en la voz si es en versión original, por cuanto anticipa jugosas apariciones y sorpresas en la segunda entrega. Si el Batman de Nolan tuvo su Joker en El Caballero Oscuro…(REVISTA ACCIÓN).



El Spider-Man que creara hace medio siglo Stan Lee se alejaba del superhéroe convencional, acercándose a una tipología juvenil a medio camino entre la psicología social y el albor del fenómeno pop. Es a ese universo realista adolescente a donde lo ha devuelto Marc Webb, una suerte de reverso teen del Batman de Christopher Nolan (esas alusiones al demonio de la noche en el ring latino) en el que la soledad del héroe, la ausencia violenta de figuras paternas y el gusano voraz de la venganza se entrelazan con las magnificadas cuitas púberes, la timidez, el ser un bicho raro... Es The Amazing Spider-Manuna superproducción intimista disfrazada de brillante pirotecnia tridimensional: pedirle una cita a la chica que te gusta se convierte aquí en algo más épico que destrozar un rascacielos mano a mano con El Lagarto, tampoco un villano al uso, casi ni villano. Todo porque Peter Parker es quien le interesa a Webb, y no su álter ego enmascarado que juguetea solo con el anonimato en contadas ocasiones, mostrando su rostro en las mejores escenas del film, instantes que remiten a la segunda entrega del mito que dirigiera Sam Raimi. Más vecino y amigo que justiciero (la solidaridad ciudadana), Spider-Man es el que imaginara Lee, dibujara Steve Ditko y empatizara con sus quinceañeros lectores.(FOTOGRAMAS).

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