Seguidores

viernes, 13 de julio de 2012

ELEFANTE BLANCO





Pelicula: Elefante blanco. Dirección y guion: Pablo TraperoPaíses:Argentina y EspañaAño: 2012. Género: Drama.Duración:106 min. Interpretación: Ricardo Darín (Julián), Jérémie Rénier (Nicolás), Martina Gusman (Luciana). Guion:Alejandro Fadel, Martín Mauregui, Santiago Mitre y Pablo Trapero.Producción: Alejandro Cacetta, Pablo Trapero, Juan Gordon, Juan Vera y Juan Pablo Galli. Música: Michael Nyman. Fotografía: Guillermo Nieto. Montaje: Pablo Trapero y Nacho Ruiz Capillas. Dirección artística: Juan Pedro Gaspar. Vestuario:Marisa Urruti. Distribuidora: Alta ClassicsEstreno en España: 13 Julio 2012.Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


“Elefante blanco” narra la historia de amistad de dos curas, Julián y Nicolás, que tras sobrevivir a un intento de asesinato por parte del ejército durante su trabajo en Centroamérica, se asientan en una barriada de Buenos Aires para desarrollar su apostolado y labor social. Allí conocen a Luciana, con quien lucharán codo con codo contra la corrupción, un mal endémico de la zona. Su trabajo les enfrentará a la jerarquía eclesiástica y a los poderes gubernamentales y policiales, arriesgando sus vidas por defender su compromiso y lealtad hacia los vecinos del barrio.

“Elefante blanco” es el nombre con el que se conoce un gran hospital en Ciudad Oculta, una barriada deprimida de Buenos Aires, que nunca terminó de construirse pese a las promesas de varios gobiernos, y que sólo sirve para que recalen allí los sin techo y los drogadictos. Trabaja como párroco de la zona Julián, que cuida con caridad de sus fieles y realiza una importante labor de promoción junto a otros sacerdotes y la asistente social Luciana, impulsando la construcción de viviendas populares. Se sumará al grupo Nicolás, un sacerdote buen amigo de Julián, traumatizado por la matanza que se produjo en una aldea en la selva en la que ejercía su ministerio, como no pudo hacer nada arrastra cierto complejo de culpa. Julián piensa en Nicolás como su sustituto para un futuro quizá no tan lejano, pues se encuentra gravemente enfermo. Pero resulta imposible controlar y preverlo todo: la violencia del entorno, la falta de recursos que debería aportar el obispado, la debilidad de la carne, la necesidad de afecto que todos tenemos, el silencio de Dios y las paradojas de la existencia humana, nos llevan por caminos inesperados.
Ambiciosa película de uno los cineastas argentinos de mayor prestigio, Pablo Trapero (El bonaerenseLeoneraCarancho), también coautor del guión. En la producción se encuentra Juan Gordon, que anduvo detrás de También la lluvia, lo que no parece casual, pues ambas películas plantean las dificultades para que cale el mensaje social de la Iglesia. Las andanzas de los curas protagonistas se inspiran en un sacerdote auténtico, Carlos Mugica, creador de la iglesia de Cristo Obrero, asesinado a tiros en 1974, y que rezaba la oración “Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos”, citada varias veces en el film.
Se puede decir que Elefante blanco tiene puntos a su favor y en su contra. En el primer apartado destaca el formidable diseño de producción, se trata de una película de envergadura, con elegantes planos secuencia, y algunas escenas de acción muy dinámicas y bien coreografiadas. Trata además un tema serio, y lo hace de forma seria; resulta altamente llamativa la ausencia de de cualquier cosa parecida al maniqueísmo, en la narración vemos seres humanos creíbles con virtudes y defectos, sean los sacerdotes “a pie de obra”, la asistente social, el obispo, los obreros, los drogatas, la policía, los mafiosos... Ninguno es una caricatura de sí mismo, lo que resulta muy de agradecer.
Por supuesto en Elefante blanco se centra el tiro en unos personajes, tres: Julián (Ricardo Darín, en su buena línea habitual), el sacerdote enfermo, piadoso y preocupado por todos, unido a su obispo pero impaciente, cuya fragilidad se hace patente al escuchar una curación milagrosa atribuida al padre Mugica, pues para él su tumor progresa; Nicolás (Jérémie Renier, creíble en su evolución, aunque ésta sea medianamente previsible), el sacerdote recién llegado de la selva, que ha sufrido una verdadera crisis que le hace ansiar la acción y un afecto humano palpable, que se pueda tocar; y Luciana (Martina Gusman, la que más díficil lo tiene, los rasgos de su personajes son más simples, aparte de que le toca ser mirada como la esposa de Pablo Trapero), que parece moverse sólo por noble motivos humanos, a la que intriga qué puede llevar a dos hombres como Julián y Nicolás a renunciar a una vida más cómodo, y que vivirá una aventura amorosa de porvenir dudoso.
Y sin embargo... Hay algo cansino en la narración de Elefante blanco, que parece avanzar con el paso pesado típico de este animal. De modo que se trasluce una sensación de reiteración, de dar vueltas a lo mismo, tal vez con la intención de crear la deseada atmósfera opresiva, fatalista, de lo difícil, casi imposible, que resulta cambiar las cosas, aunque no falten las buenas intenciones. También existen algunas soluciones de guión algo elementales, como el modo de precipitar las cosas hacia un final algo forzado, aunque, es justo reconocerlo, existe un esfuerzo real por evitar el tópico.(DE CINE 21).




.......La expresión elefante blanco, tanto en inglés como en francés, es atribuida o bien a posesiones que tienen un coste de manutención superior al de los beneficios que aportan, o bien a aquellas que proporcionan beneficios a terceras personas pero no más que problemas a sus propietarios. Extrapolando esta expresión a la película que nos ocupa para darle sentido a un título que resume muy bien su propósito, nos encontramos con una barriada a la sombra de Buenos Aires llamada Villa Virgen a la que llega Nicolás (Renier) para echar una mano a Julián (Darín), ante todo amigos pero también curas que tendrán que lidiar con el duro día a día, y la triste realidad, de un barrio en donde la esperanza de sus vecinos de poder disfrutar de una vida razonable es más bien nula ante la indiferencia de unas autoridades que les dan la espalda y el auge de un narcotráfico que les quiere para lo que les quiere, como carne de cañón.

Cuando una película como esta 'Elefante blanco' maneja una serie de cartas tan marcadas es muy difícil no caer en una serie de argumentos y manierismos por lo general aburridos y de consecuencias más bien fallidas, reflexiones que de tan convencionales y tristemente cotidianas pueden irrumpir de lleno en el mayor peligro de toda producción que pretenda contar algo, la indiferencia, por mucho que lo que se pueda estar contando posea su corazoncito y autenticidad. En la nueva película de Pablo Trapero, director de las muy interesantes (y superiores) 'Leonera' y 'Carancho', partimos de una historia que encabezan un par de curas... resulta evidente pues que la fé, y su cuestionamiento ante las pruebas de la vida, será parte importante de un relato por lo demás sumido en una de esas pantomimas sociales que, del estilo a la Cañada Real Galiana, son la pesadilla de cualquier gobernante con un mínimo de decencia.

Trapero y su equipo habitual de guionistas, siempre pendientes de sacar brillo a la buena conciencia, tejen una maraña argumental que con la constante presencia del barrio a pie de página pueda servirles para meter mano a cuanta duda moral les surga por el camino, excusa perfecta para que Trapero ponga en evidencia su dominio técnico con vibrantes movimientos y encuadres de cámara que introducen a esta como un personaje más, testigo de excepción de una serie de preguntas que se van agolpando poco a poco a la espera de que sus correspondientes respuestas... terminen por quedarse sin tiempo, sin aire. Trapero disfruta paseándose de un lado a otro de Villa Virgen, jugando con la excelente fotografía a recorrer sus calles y mostrando con rigor estilístico más que periodístico lo que bien podría ser un corte de un magazine de información del estilo a Informe Semanal.

Pero en eso se queda, en un mero paseo por las afueras como si de un tour turístico por el lado oscuro de la calle fuera en donde se mira pero no se toca, en un indoloro reportaje de entre otros tantos de un noticiario que se olvida en cuento comienza el siguiente programa sin ofrecer un argumento por el que merezca ser tenido en consideración, no al menos uno que no hayamos escuchado antes y que huela tanto a superficialidad moral y déjà vu. Trapero falla a la hora de introducirse bajo la carne permitiendo que el relato caiga peligrosamente en lo comentado al principio, en una serie de aparentes convencionalismos -lo sean o no- a los que salvan, en última estancia, la factura técnica y el competente trabajo actoral, que no un tramo final que se sale por la tangente para al igual que a los que dice criticar tomar la via fácil. 'Elefante blanco' es una película interesante, de eso no hay duda, y se deja ver más que de sobra durante su visionado. Pero se queda en eso, en un filme no más que interesante que funciona durante su visionado, y cuyo final es el principio de su olvido.

Nota: 6.5


Lo Mejor
- La puesta en escena de Trapero

Lo Peor
- Que su discurso sea tan superficial y disperso   (EL SEPTIMO ARTE).




En la obra del argentino Pablo Trapero, desde la verista 'Mundo grúa' (1999) hasta la muy noir 'Carancho' (2010), conviven la mirada de un autor arraigado en el cine social y el pulso visceral de un artesano interesado por el género. Una dualidad que emerge de nuevo en 'Elefante blanco', la nueva película del director de 'Leonera' (2008). Así, a nivel temático, el film sumerge al espectador en las profundidades de una villa marginal de Buenos Aires, donde un grupo de buenos samaritanos intentan combatir los males del narcotráfico y la corrupción política y eclesiástica. Mientras, a nivel formal, Trapero mueve la cámara de forma instintiva y con ímpetu coreográfico, cazando al vuelo tanto el bullicio del barrio como el caudal de emociones que desata el relato.
El problema de 'Elefante blanco' es que el trasfondo de la historia es mucho más interesante que el drama que se nos presenta en primer plano. Al personaje del padre Julián (un correcto Ricardo Darín) le vendría bien algún matiz extra, y la relación entre una abnegada asistenta social (Martina Gusman) y un joven párroco con la testosterona descontrolada (un notable Jérémie Renier) resulta algo esquemática. Aun así, Trapero consigue capturar una cierta verdad en su crudo retrato de la pobreza, ajeno a todo deje miserabilista o paternalista.(FOTOGRAMAS).

2 comentarios:

  1. Estimado Webmaster

    Buen día, mi nombre es Camila y soy webmaster una web de Peliculas gratis
    Actualmente estoy buscando buenos sites, como el tuyo, que deseen hacer un intercambio de enlaces, así que si estás interesado me avisas y subo tu link en mi sección webs amigas a cambio le pediría un enlace hacia mi web.
    Saludos y muy buen site!

    camitorres20@gmail.com
    peliculononline.info

    ResponderEliminar
  2. Ayer estuve viendo la nueva película del director Pablo Trapero, titulada Elefante Blanco que habla de diferentes temas como la política, la amistad y la religión. Resultó ser una película que me impacto mucho ya que parecía muy real si queréis conseguir entradas gratis para ir a verla al cine en Madrid ir aquí: http://apps.morenafilms.com/concurso/si-vives-en-madrid-participa-y-gana-invitaciones-para-ver-elefante-blanco

    ResponderEliminar