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sábado, 1 de septiembre de 2012

EL AMIGO DE MI HERMANA


Película: El amigo de mi hermana. Título original: Your sister’s sister.Dirección y guion: Lynn Shelton. País: USAAño: 2011. Duración: 90 min.Género: Comedia dramáticaInterpretación: Emily Blunt (Iris), Rosemarie DeWitt (Hannah), Mark Duplass (Jack). Producción: Steven Schardt.Música: Vince Smith. Fotografía: Benjamin Kasulke. Montaje: Nat Sanders.Diseño de producción: John Lavin. Distribuidora: AvalonEstreno en USA: 15 Junio 2012. Estreno en España: 31 Agosto 2012Calificación por edades: Apta para todos los públicos.
Jack perdió a su hermano hace un año y desde entonces no levanta cabeza. Iris, su mejor amiga, decide llevarlo a pasar unos días a la casa familiar. Su vida dará un vuelco tras una noche loca y mucho tequila.

Peliculita “indie”, algo rebuscada en sus artificios, y que exige al espectador la suspensión de su incredulidad ante una serie de casualidades demasiado casuales: la casa no está vacía, el plan de soledad queda olvidado, surge el plan de la maternidad por arte de birlibirloque. A pesar de algunos baches, El amigo de mi hermana tiene su ritmo, la guionista y directora Lynn Sheltonmuestra cierto pulso narrativo, saca partido a un presupuesto escaso y maneja bien a sus tres actores: a Mark Duplass, con el que ya había hecho Humpday, y a las féminas Emily Blunt yRosemarie DeWitt.
La historia de El amigo de mi hermana es hija de su tiempo. Es decir, adultos que no acaban de madurar, desorientación sexual y afectiva, y la propuesta de que existen muchos y variados modelos de familia que surgen con espontaneidad, no habría que estar cerrado a nada, todo vale si se quieren, parece decir Shelton. El título de El amigo de mi hermana es cuando menos, una traducción curiosa del original “Your Sister’s Sister”, que aludiría, pensamos, a que la relación inicial entre Jack e Iris es de “amigos” o “hermanos”.(DE CINE 21).



Si surgieran más comedias románticas tan agudas, sorprendentes y bien concebidas como esta, mi proverbial aversión a ellas dejaría de tener sentido. Claro que para eso haría falta que el subgénero (ya saben: guerra de sexos, ternura y palique majete) se librara tanto del estulto feminazismo de conveniencia excretado desde los despachos como de la afectación de brazos caídos y césped de campus tan propia del panorama indie. O, mejor aún, que de pronto apareciera una nueva generación de creadores con el talento y la personalidad de la cineasta Lynn Shelton, cuya corta aunque fiable filmografía la convierte en pilar de la, llamémosle mejor así, comedia de relaciones actual. De trama sencilla pero con requiebros que, sin salirse de lo plausible, logran cogerte desprevenido, El amigo de mi hermana cuenta no solo con algunos de los diálogos más divertidos, realistas y emotivos escuchados recientemente, sino también con tres actores cuyo trabajo no merece otro calificativo que el de impresionante. Fusionando la chispa y encanto de la screwball de La Cava, Preston Sturges o Cukor, con el jolgorio agridulce de Cassavetes, Bogdanovich o Mazursky, la directora de la anterior y ya excelente Humpday (si pueden, véanla) ha logrado, a pequeñísima escala, un ejemplo en verdad modélico de eso que un día llamamos alta comedia.(FOTOGRAMAS).


En 2009, Lynn Shelton, actriz, guionista y directora, ponía una pica en el Festival de Sundance con “Humpday”, cinta que daba una vuelta de tuerca al concepto debromance en gran pantalla. Ese mismo año se estrenaba “Te quiero, tío” (John Hamburg, 2009), la propuesta de Hollywood sobre el mismo esquema de acercamiento entre arquetipos de mismo sexo. Este nuevo escalón en la subida de Shelton como cineasta de circuitos —cada vez menos— alternativos, absorbe otra estructura clásica hollywoodiense —el juego de ocultamientos, elipsis y mímicas, todo ello en un entorno cerrado que se amplía mediante puertas y diálogos sin respiro— y la arrastra, un poco a la fuerza, al mundillo de los rasgos independientes.
Improvisación —“El amigo de mi hermana” se rodó en doce días, y se nota en su intrepidez actoral, por momentos descompensada, y en el mantenimiento de un ritmo constante que sabe muy bien qué desea contar, aunque esto sea poco—; intérpretes prestigiosos fuera de la gran industria —Rosemarie DeWitt y Mark Duplass— junto a algún rostro conocido que se desprende de los hábitos del glamour —la muy inglesa pero flexible Emily Blunt—. Entre los equívocos de la era dorada de la comedia clásica y el microuniverso de un Noah Baumbach, Shelton deposita todo el potencial en los hombros de ese trío, sujeto a vínculos extraños y espontáneos, que revela una química bastante efectiva.
A partir de ahí, la historia ofrece suficientes argumentos para  mantener la atención, sea ésta un afán por el chiste basado en situaciones incómodas o por el peso dramático encerrado tras escenas aparentemente ridículas. En esa brecha entre ambos intereses, sin embargo, es donde Shelton y sus personajes callan y optan por transiciones bruscas orientadas al desenlace rápido e insatisfactorio. A pesar de ese aprovechamiento del código indie para una fórmula algo más comercial, “El amigo de mi hermana” muestra espíritu de entremés y un honorable intento por hablar sobre identidades y cargas entre lo propio y lo ajeno, a través de conversaciones sinceras. Aunque, después de todo, ese esfuerzo proponga un debate simple con dos alternativas complejas, la decepción o la sorpresa, en un único plano.(LA BUTACA).
Calificación: 7/10

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