Seguidores

sábado, 6 de octubre de 2012

EL FRAUDE




Película: El fraude. Título original: Arbitrage. Dirección y guion: Nicholas JareckiPaís: USAAño: 2012. Duración: 107 min. Género: Dramathriller.Interpretación: Richard Gere (Robert Miller), Susan Sarandon (Ellen Miller),Tim Roth (Detective Michael Bryer), Laetitia Casta (Julie), Brit Marling(Brooke Miller), Nate Parker (Jimmy), Bruce Altman (Chris). Producción:Laura Bickford, Justin Nappi, Kevin Turen y Robert Salerno. Música: Cliff Martinez.Fotografía: Yorick Le Saux. Montaje: Douglas Crise. Diseño de producción: Beth Mickle.Vestuario: Joseph G. Aulisi. Distribuidora: TripicturesEstreno en USA: 14 Septiembre 2012. Estreno en España: 5 Octubre 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.



El protagonista de “El fraude” es Robert Miller, un magnate que en la víspera de su 60º cumpleaños parece el perfecto retrato del éxito americano en su vida profesional y familiar, siempre acompañado por su fiel mujer Ellen (Susan Sarandon) y Brooke (Brit Marling), su hija y heredera de su imperio. Pero tras los dorados muros de su mansión, Miller está con el agua al cuello, desesperado por completar la venta de su imperio a un gran banco antes de que quede expuesto un fraude que ha cometido. Además, mantiene un romance con una marchante de arte francesa (Laetitia Casta). Justo cuando se dispone a deshacerse de su problemático imperio, un sangriento e inesperado error le obliga a reencontrarse con un fantasma de su pasado y a enfrentarse a los límites de su doble moral.


«La cantidad limitada de dólares que hay ahí fuera convierte a los mejores en maníacos». Esta cita resume perfectamente lo que nos propone la historia de un hombre en caída libre, que ve cómo el suelo se aproxima y tiene que tratar de salvar los muebles ─personales, familiares, materiales, profesionales y emocionales─ de la mejor manera posible. Colocar en el centro de la narración a un tipo con el que es difícil empatizar por sus actos y actitudes siempre es una opción arriesgada, porque el desarrollo de los acontecimientos se dirige desde el principio hacia la necesidad de resolver bien el planteamiento argumental. Y Jarecki demuestra cierto coraje en algunos de sus apuntes y buen tino a la hora de establecer diálogos punzantes e inesperados, pero sin alcanzar especiales cotas de genialidad incisiva.
La mala leche que desprende “El fraude” apunta en direcciones contrapuestas, y por supuesto no revelaremos aquí quién gana o pierde cuando se encienden las luces; pero sí hay que decir que los trazos gruesos del libreto alternan benevolencias y pedradas para todo el que cruza por la pantalla. Robert Miller no es Gordon Gekko, huelga decirlo, aunque Richard Gere, siempre presa de sus limitaciones interpretativas y gestuales, se vuelca en aportar chicha a su personaje; junto a él, Susan Sarandon en un papel que no le supone mucho esfuerzo, un licencioso y desparramado Tim Roth que ejerce de trabajador con las narices hinchadas ante la impunidad de los trajeados, y una Brit Marling que pasa de buscar otra Tierra a anhelar otro estrato. Bueno. (LA BUTACA).



Apreciable, absorbente y de suntuoso acabado, El fraude podría ser un episodio de Colombo con el foco dramático alterado y argucias cercanas al Hitchcock más maligno. Véase Frenesí (1972), cumbre de la manipulación empática ante la cual es habitual sentirse aliado del sanguinario protagonista. En la mencionada serie, sin embargo, aun conociendo al homicida, siempre de clase alta y apariencia inmaculada, vivíamos con Peter Falk el vaivén de un rastreo culminado en catársis: el vil ricachón paga por su asesinato, sí, pero sobre todo por, desde su status, envilecer a la sociedad.
En su mejor composición desde hace mucho, Richard Gere encarna a un elegante monstruo emparentado con aquellos chulescamente sobrados antagonistas de Colombo. Es tanto su carisma y tan firme el pulso escénico que, a menudo, la película danza al filo de un estimulante (en términos creativos) aunque incómodo doble rasero doctrinal. Lástima que la subtrama criminal resulte más chata que la tecnocrática-monetaria, campo en el cual, es lógico, el espectador actual encuentra más motivos para sentirse implicado, cuando no rabioso.(FOTOGRAMAS).



Excelente película de suspense con la crisis económica de telón de fondo. O lo que es lo mismo, cómo aprovechar la que está cayendo para incorporarlo en una trama llena de inteligencia, sutileza y grandes interpretaciones, con un excelente reparto y sabiendo manejar de forma magnífica las claves del suspense, del thriller de toda la vida, heredando algunas cosas de Hitchcock pero incorporando visualmente elementos muy interesante y sugerentes. Lo curioso es encontrarse con una película como ésta que en Estados Unidos apenas ha tenido repercusión comercial, debido a un estreno muy limitado y más explotado en el mercado del DVD y la tele por cable, en nuestro país, donde no nos llega ni la mitad de lo que se estrena. Se agradece el esfuerzo por tan interesante película.
La historia nos presenta a un hombre de negocios en vísperas de vender su compañía multimillonaria, que dirige junto a su familia, pero que está llena de deudas y trampas, en un fraude de esos tan habituales que salen en los periódicos desde hace no mucho tiempo. Otro Lehman Brothers o similar. Un tipo de esos que cuando llega una cena familiar se disculpa de no pasar más tiempo con la familia justo antes de irse a ver a su amante más joven. Rico, poderoso y tramposo… Y cuando uno piensa (y lo piensa de verdad), que la película no podía tener más tópicos, la película pega un giro inesperado y el juego cambia. Lo que parecía podía ser un melodrama o una película sobre Wall Street se convierte en una de suspense. Cuando eso sucede la película ya te tiene enganchado.
Porque la película se asienta sobre una base más que interesante. Aquí no tenemos al falso culpable que es acusado de algo que no ha cometido, sino a alguien que realmente es culpable. Y la venta de la compañía se convierte en un macguffin perfecto para llevar una trama en la que dos personas totalmente opuestas se ven obligadas a confiar la una en la otra para salir del atolladero. O quizá no… Todo sobre los hombros de un soberbio Richard Gere, excelente como este encantador tipo que en realidad podría ser el mayor bastardo que podemos echarnos a la cara. La charla con su hija en el parque es la mejor prueba de ello, o el inicio de la película con la tele grabando una entrevista… Si a eso le sumamos a Tim Roth como un agente de policía sin escrúpulos y a Susan Sarandon como la sufrida esposa (el cambio del personaje es delicioso), tenemos todos los mimbres para una muy buena película.
Una película que te mantiene intrigado de inicio a fin, con un suspense bien comedido y llevado, con personajes con más de una cara, como el de Nate Parker, y una dirección que visualmente se aleja del cine habitual y se acerca más casi al documental, gran debut para Nicholas Jarecki. Eso sin mencionar la ambigüedad del final, cínica como el resto de la película, sin bajarse los pantalones ni extremismos ilógicos. Una muy buena película.(REVISTA ACCIÓN).

No hay comentarios:

Publicar un comentario