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jueves, 20 de diciembre de 2012

DE ÓXIDO Y HUESO




Película: De óxido y hueso. Título internacional: Rust and bone. Título original: De rouille et d’os. Dirección: Jacques AudiardPaíses: Francia yBélgicaAño: 2012. Duración: 120 min. Género: Dramaromance.Interpretación: Marion Cotillard (Stéphanie), Matthias Schoenaerts (Alain van Versch), Céline Sallette (Louise), Bouli Lanners (Martial), Armand Verduse (Sam), Corinne Masiero (Anna), Jean-Michel Correia (Richard). Guion: Jacques Audiard y Thomas Bidegain; basado en la novela “De rouille et d’os”, de Craig Davidson. Producción: Pascal Caucheteux. Música: Alexandre DesplatFotografía:Stéphane Fontaine. Montaje: Juliette Welfling. Diseño de producción: Michel Barthélémy. Vestuario: Virginie Montel. Distribuidora: Vértigo FilmsEstreno en Francia: 17 Mayo 2012. Estreno en España: 14 Diciembre 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.


Todo comienza en el norte. Alain se encuentra con Sam, de 5 años, en los brazos. Es su hijo, al que apenas conoce. Sin domicilio, sin dinero y sin amigos, Alain encuentra refugio en casa de su hermana. Allí todo mejora, ella les aloja en el garaje, se ocupa del pequeño y el clima es agradable. Pero tras una pelea en una discoteca, su destino se cruzará con el de Stéphanie. Alain la lleva a su casa y le deja su número de teléfono. Él es pobre, ella es hermosa y rebosa confianza. Son totalmente opuestos. Una tragedia volverá a reunirlos.
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........Jacques Audiard, con su coguionista Thomas Bidegain, toman como punto de partida de De óxido y hueso una colección de relatos de Craig Davidson, aunque curiosamente inventan a los dos personajes principales de su película, Ali y Stéphanie, para contar una singularísima historia de amor. Singularísima porque no va a ser lo suyo una entrega sacrificada e incondicional, ambos arrastran heridas y egoísmos que les han endurecido y complican la relación, aunque lata también cierta generosidad y delicadeza, el deseo de ayudar y dejarse ayudar.
Llama la atención el realismo brutal del relato. Sin duda que los efectos visuales han avanzado una barbaridad desde que vimos al teniente Dan sin piernas en Forrest Gump, en De óxido y huesoaceptamos sin dudar que Marion Cotillard se ha quedado sin piernas. Pero también hay naturalismo, innecesario, a la hora de mostrar la fogosidad sexual de los protagonistas, además de limitaciones antropológicas de concepto, para él se trataría de algo equivalente a hacer ejercicio o tomarse un filete, no importa demasiado con quién si está bien dotada y se está “operativo”, mientras que para ella es un elemento más de la vuelta a una “vida normal”, aunque con el deseo de que sirva para llenar las necesidades afectivas.
De todos modos hay que reconocer a Audiard y Bidegain que su relato en De óxido y hueso no es simplista, sobre todo cuando sacan a la luz en sus personajes las consecuencias de sus acciones, en las que no se querían fijar, y es que no basta con cerrar los ojos para que las cosas dejen de estar mal, va a descubrir Ali a costa de su hermana, el inicio de la maduración. Además, acaba perfilándose una jerarquía de valores vitales, cosas prescindibles, los puños, cosas que no lo son, los seres queridos a tu cargo.(DE CINE 21).



Existe un cine europeo, y más concretamente franco-belga, que en vez de aferrarse a las palabras y las anécdotas, a los hechos y su estructuración, se vuelca en sensaciones, en materias, y, sobre todo, en el aliento y la carne. Más aún que anteriores obras, esta última película del siempre bendecido por las academias y, aun así, por encima de ellas, Audiard se inscribe en ese tronco estilístico del cual brotaron desde Benoît Jacquot hasta Gaspar Noé o los hermanos Dardenne. Pero, muy en particular, el más drástico y esencial de todos, ese Philippe Grandrieux, a cuyas maneras parece acercarse, ahora más que nunca, el director de ‘De óxido y hueso’. Y, ante el necio sentimentalismo predominante y el optimismo de rebaño, Audiard aplica mirada inmisericorde que, por fuerza, en ocasiones se diría la de un cenobita severo y reacio al masajeo de conciencias. Una historia, como casi todas las suyas, centrada en entendimientos (no romances) extremos, discapacidades y desajustes sociales, pero más volcada en lo corpóreo y, si cabe, más alejada del melodrama de lo acostumbrado en Audiard.
En contra, por Manu Yáñez Murillo
Eminente portavoz del noir con acento galo, Jacques Audiard, autor de las afiladas ‘De latir mi corazón se ha parado’ (2005) y ‘Un Profeta’ (2009), se adentra con ‘De óxido y hueso’ en los pantanales del drama romántico con halo trágico, un registro que ya abordó en Lee mis labios (2001), una de sus películas más discretas. Si en aquella se relataba la historia de amor entre una chica sorda y un exconvicto, aquí los protagonistas de la función son un saco de músculos y una princesa desvalida. Él es una bestia primitiva y salvaje, mientras ella se presenta como una bella de alma y cuerpo amputados. Juntos se embarcan en un tour de force dramático telegrafado a golpe de cliché. Por su parte, lejos de la sobriedad formal de sus obras más interesantes,Audiard dirige su cine temperamental (de pulsiones físicas y odiseas espirituales) hacia el sentimentalismo y un cierto tremendismo. Así, más allá de su académica factura, la película acaba perdida entre un romanticismo tosco y un inquietante moralismo (de culpas y redenciones), que crece a medida que avanza la acción y que remite a los universos de Alejandro González Iñárritu y Paul Haggis.(FOTOGRAMAS).



.......«¿Qué soy para ti?». Y es que si ya de por sí la propuesta es lo suficientemente interesante en su proposición esencial, Audiard consigue bailar entre dramaromance,thriller y retrato social con una asombrosa y adictiva facilidad. Porque dirige tan bien, de un modo tan consciente y coherente con su estructura y estilo artístico que es imposible apartar la mirada de esta tragedia acerca de los caminos de la felicidad, de las fracturas físicas y emocionales, de la madurez forzosa y sus responsabilidades obligadas e incluso del desamparo de la clase media en la Europa más desarrollada. Todo a la vez, y nada sobra, nada redunda.
El mimo del realizador a la hora de tratar a sus personajes ─sin condescendencia ninguna, cuidado─ convierte al Ali de un espectacular Matthias Schoenaerts en verdadero tótem en torno al que giran todos los acontecimientos en la película, con una gran Marion Cotillard ─extremadamente madura, en el que quizá sea el mejor trabajo de su carrera─ como (inesperada) columna de apoyo esencial. Al cine le gusta contarnos que cuando nos caemos tenemos que volver a levantarnos. “De óxido y hueso” nos dice que hay que pelear desde el suelo, desde el mismo espíritu que convierte el día a día en el triunfo de lo pragmático sin renunciar a la visceralidad de lo brutalmente emocional.
Calificación: 8/10 (LA BUTACA).

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