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sábado, 15 de diciembre de 2012

EL HOBBIT.UN VIAJE INESPERADO






Película 3D: El hobbit: Un viaje inesperado. Título original: The hobbit: An unexpected journey. AKA: El hobbit: Parte 1. Dirección: Peter Jackson.País: Nueva ZelandaAño: 2012. Duración: 169 min. Género: Fantástico,aventurasInterpretación: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen  (Gandalf), Andy Serkis (Gollum), Cate Blanchett (Galadriel), Elijah Wood  (Frodo Bolsón), James Nesbitt (Bofur), Lee Pace (rey Thranduil), Christopher Lee(Saruman), Ian Holm (Bilbo anciano), Hugo Weaving (Elrond), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Ken Stott (Balin), Graham McTavish (Dwalin), William Kircher (Bifur),Stephen Hunter (Bombur), Dean O’Gorman (Fili), Aidan Turner (Kili), John Callen (Oin), Peter Hambleton (Gloin), Jed Brophy (Nori), Mark Hadlow (Dori), Adam Brown (Ori), Benedict Cumberbatch (El Nigromante). Guion: Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh; basado en la novela de J.R.R. Tolkien. Producción:Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Zane Weiner. Música: Howard ShoreFotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Ann Maskrey, Richard Taylor y Bob Buck. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en Nueva Zelanda: 12 Diciembre 2012.Estreno en España: 14 Diciembre 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


El hobbit: Un viaje inesperado” (The hobbit: An unexpected journey, 2012), película dirigida por Peter Jackson, es la primera de las tres partes de la adaptación al cine de la popular novela “El hobbit”, de J.R.R. Tolkien. La historia está ambientada en la Tierra Media, 60 años antes de “El Señor de los Anillos”. La aventura cuenta el viaje de Bilbo Bolsón, quien se ve arrastrado a una épica búsqueda que le llevará a reclamar el reino que años atrás perdieron los enanos a manos del temible dragón Smaug. Sin verlo venir, y convencido por el mago Gandalf el Gris, Bilbo termina formando parte de una compañía de 13 enanos liderados por el legendario guerrero Thorin Escudo de Roble. Su viaje les llevará a lo salvaje, a través de tierras peligrosas infestadas de trasgos, orcos y huangos mortíferos, así como de una misteriosa y siniestra criatura conocida como El Nigromante. A pesar de que su destino está situado al Este, en las tierras yermas de la Montaña Solitaria, los personajes primero tendrán que escapar de los túneles de los trasgos, donde Bilbo conocerá a la criatura que cambiará su vida para siempre… Gollum. A orillas de un lago subterráneo será cuando el modesto Bilbo, al quedarse a solas con Gollum, descubra no solo la profundidad del ingenio y el coraje, hecho que le sorprende incluso a él, sino que además se apoderará del “precioso” anillo de Gollum, un anillo con inesperadas cualidades y de gran utilidad… Una sencilla sortija de oro que está ligada de tal manera al destino de toda la Tierra Media que Bilbo no es capaz siquiera de imaginar.


.......Después de un magnífico prólogo en el que se nos explica cómo el dragón Smaug se hizo con Erebor, la Montaña Solitaria, y obligó a los enanos que vivían en ella a huir del lugar, Jackson se toma su tiempo para presentarnos a los protagonistas de la historia. De este modo, el espectador va descubriendo la personalidad de Thorin y de los doce integrantes de su raza que, junto a Gandalf y a Bilbo, planean recuperar la tierra que perdieron tiempo atrás. Concluida esta introducción, que en ningún momento se hace pesada, el espectador asiste a una sucesión de peripecias dominadas por el humor. Se trata de una amena travesía que, si bien presenta varios añadidos con respecto al libro (no voy a negar que tal vez se podría haber aminorado su duración), sin duda respeta el espíritu del mismo.
Además, su factura técnica es notable, percibiéndose claramente que el director ha contado con un mayor presupuesto (ahí están las múltiples escenas aéreas, con unos preciosos paisajes, y los espectaculares efectos especiales). Respecto al reparto, Ian McKellen parece haber nacido para interpretar a Gandalf, mientras que Martin Freeman maneja con tiento la evolución de su personaje (y eso que aún le quedan odiseas por vivir). Cabe destacar la labor de Richard Armitage como Thorin, dotando de carisma a este rey que busca con denuedo recuperar el próspero territorio de sus antepasados. Por supuesto, resulta un placer volver a encontrarse con Hugo Weaving(Elrond), Christopher Lee (Saruman) y Cate Blanchett (atentos al momento en el que Galadriel habla con Gandalf sobre el mediano), algo que también se puede decir de Andy Serkis en el papel de Gollum (magnífica la recreación del pasaje de los acertijos). “El hobbit: Un viaje inesperado” es un largometraje ideal para los amantes del género fantástico y, sobre todo, un título de indispensable visionado para el público infantil. En tiempos oscuros, hacen falta relatos como este para dejarnos llevar por la imaginación y adentrarnos en mundos que terminan arraigando en nuestros recuerdos y en nuestros corazones.(LA BUTACA).
Calificación: 8/10



......Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado.
Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados.
Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandald y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.
(DE CINE 21).



Para entender este hiperbólico retorno aventurero al universo de El Señor de los Anillos hay que ir a otro territorio mítico: el del King Kongque Peter Jackson dirigió en 2005. Aquel (incomprendido) remake era algo más que una nueva versión: era el film clásico de la RKO ampliado desde la obsesión de un fan total. El Hobbit es, de nuevo, La Comunidad del Anillo (2001), pero superpuesta, de una manera megalómana, al relato más ligero que Tolkien escribiera sobre Bilbo Bolsón y los 13 enanos. El resultado no sólo es muchísimo más espectacular, sino que el déjà vu acaba provocando una extraña sensación en quienes no acabamos de disfrutar de la trilogía anterior: la de, por fin, entender la vertiente lúdica, no tan grandilocuente, de la historia. Porque el mayor acierto de una película dilatada en su locura visual (entre Terry Gilliam y Raoul Walsh) es hallar ese tono ligero de gran entretenimiento. Sus escenas de escatología y violencia humorísticas conviven con otras clásicas (el duelo de acertijos con Gollum) y loas al heroísmo dignas del escritor George MacDonald Fraser.(FOTOGRAMAS).


El Hobbit, un viaje inesperado, me ha gustado más que El señor de los anillos. Peter Jackson le ha pillado el truco a Tolkien.
La sensación agridulce que me invadió cuando salí de ver la primera entrega de El señor de los anillos no se ha producido esta tarde cuando he salido de ver El Hobbit, un viaje inesperado. Todo lo contrario. En la primera película de los Anillos sólo advertí el tono familiar épico, legendario y fantástico de las novelas de Tolkien en su prólogo de batalla, en las Minas de Moria y en el paso de la barca por las gigantescas estatuas de los Argonath. El resto no me transmitía el aliento épico y legendario del original.
Sin embargo en esta primera película de El Hobbit me ha ocurrido todo lo contrario. Diría que cada una de sus secuencias es un reflejo notablemente fiel de la novela de Tolkien, y no tiene los altibajos de ritmo que la trilogía de El señor de los anillos presenta. Toda la película tiene el ritmo y la carga de espectáculo visual de las secuencias en las minas de Moria de La comunidad del anillo. Hay una explicación lógica para que me haya gustado más esta adaptación que la trilogía anterior de Jackson.
Primero es pura acción y aventura. En segundo lugar juega con ventaja respecto a los Anillos, porque el planteamiento argumental de la novela El Hobbit es mucho más sencillo: es en definitiva el relato de una reunión de profesionales en lo suyo que se disponen a cumplir una peligrosa misión. No existen los giros y complejidades aplicados por Tolkien en la trilogía de El señor de los anillos. Lo que tenemos aquí es la versión Tierra Media del clásico relato de viaje del héroe que expusiera Joseph Campbell en su libro Las máscaras del héroe: psicoanálisis del mito. O si ustedes lo prefieren, la versión Tierra Media del argumento clásico de míticas joyas del cine como Doce del patíbulo, Los cañones de Navarone o Los siete magníficos. Salvo que aquí los protagonistas no son comandos de la Segunda Guerra Mundial o pistoleros del lejano y salvaje oeste (aunque hay muchas claves de western, tanto visuales como argumentales, esparcidas por esta primera entrega de la trilogía de El Hobbit), sino una compañía de guerreros enanos dirigidos por el mago Gandalf, el Gris.
Otro punto a favor en esta ocasión el emulador del héroe de Joseph Campbell es Bilbo Bolsón, no Frodo. Bilbo incorpora unas claves de humor donde Frodo era presa de un sentimiento trágico de su vida. Bilbo sale a correr una aventura. Es un héroe donde Frodo era más una víctima del destino o la fatalidad. Bilbo bromea y nos hace sonreír donde Frodo nos hacía sentirnos apesadumbrados. Al menos en esta primera entrega. Esas características del personaje juegan a favor de la película y de paso hacen que el trabajo del actor encargado de dar vida a este mediano, Martin Freeman, pueda desplegar su talento con más riqueza de matices y libertad para crear empatía con el público de la que tuviera Elijah Wood en El señor de los anillos. Como consecuencia de todo lo anterior, simpatizamos más con Bilbo que con Frodo. Y como ejemplo basta con pensar en el encuentro con Gollum, que es aquí más siniestro que en los Anillos y al mismo tiempo resulta más divertido e incluso te hace reír en algún momento. Dicho sea de paso, el tono más distendido, más aventurero, menos denso y trágico que el de la visita anterior de Peter Jackson a la Tierra Media, permite también un juego más rico y con más matices en la interpretación de Andy Serkis como Gollum.
La estructura argumental de la novela El Hobbit, que como digo permite centrar más la trama sobre la idea del viaje y la misión de todo el grupo de enanos, aporta además otra diferencia esencial: la materialización o personalización del enemigo del grupo en esta trama de persecución en la figura de Azog, el Pálido Orco, montando su temible Wargo albino, y que tiene una participación como antagonista más clara y con más metraje y protagonismo de la más dispersa y volátil que tuviera en El señor de los anillos: la Comunidad del Anillo el propio Sauron.
Añadan a todo lo anterior batallas con trolls en una espectacular escena en las cavernas que emula y en mi opinión supera el enfrentamiento en las Minas de Moria en la primera entrega de El señor de los anillos, además del prólogo con el ataque de Smaug a la fortalza de los enanos, la pelea de los gigantes de piedra en las montañas, la persecución de los trolls en las praderas, la llegada de las águilas gigantes…
Creo que en El Hobbit Peter Jackson aplica todo lo que aprendió y descubrió rodando la trilogía de El señor de los anillos, y ha mejorado mucho la propuesta final. Un ejemplo: sus planos aéreos, que tanto me molestaban porque me sacaban de la película en la trilogía de los Anillos, aquí incluso encuentran una utilización práctica y una razón de ser y les saca el máximo partido en la secuencia de la persecución de los orcos y los wargos tras la compañía de enanos.
El resultado de todo lo anterior es puro espectáculo visual, una película de Navidad en toda regla, el retorno de la fantasía a la pantalla grande en todo su esplendor.
Diría que está entre las tres mejores películas de este año.(REVISTA ACCIÓN).

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