viernes, 27 de abril de 2012

LOS VENGADORES





Película en 3D: Los Vengadores. Título original: The Avengers. Dirección:Joss WhedonPaís: USAAño: 2012. Duración: 142 min. Género: Acción,aventurasciencia-ficciónInterpretación: Robert Downey Jr. (Tony Stark / Iron Man), Chris Hemsworth (Thor), Scarlett Johansson (Natasha Romanoff / Viuda Negra), Chris Evans (Steve Rogers / Capitán América), Jeremy Renner (Clint Barton / Ojo de Halcón), Cobie Smulders (agente Maria Hill), Samuel L. Jackson (Nick Furia), Mark Ruffalo (Bruce Banner / Hulk), Stellan Skarsgård (Dr. Erik Selvig), Tom Hiddleston (Loki), Clark Gregg (agente Phil Coulson), Gwyneth Paltrow(Pepper Potts). Guion: Joss Whedon; basado en un argumento de Zak Penn y Joss Whedon; a partir de los cómics de Stan Lee y Jack Kirby. Producción: Kevin Feige.Música: Alan SilvestriFotografía: Seamus McGarvey. Montaje: Jeffrey Ford y Lisa Lassek. Diseño de producción: James Chinlund. Vestuario: Alexandra Byrne.Distribuidora: The Walt Disney Company SpainEstreno en USA: 4 Mayo 2012. Estreno en España: 27 Abril 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


Continuando las aventuras épicas en la gran pantalla que empezaron con “Iron Man”,“El increíble Hulk”“Iron Man 2” , “Thor” y “Capitán America: El primer Vengador”, “Los Vengadores” significa la reunión más espectacular de superhéroes de Marvel. Un enemigo inesperado amenaza con poner en peligro la seguridad mundial, así que Nick Furia, director de la agencia internacional para el mantenimiento de la paz conocida con el nombre de SHIELD, necesita encontrar urgentemente un equipo que salve al mundo del mayor de los desastres. Basada en el famoso cómic que se publicó por primera vez en 1963, “Los Vengadores” reúne a los superhéroes más emblemáticos de Marvel y será la primera vez que aparezcan todos juntos en la gran pantalla.


.......Un gran detalle: hay toneladas de humor consciente y elaborado. Asimismo, ningún participante queda al margen del conjunto y todos tienen su(s) momento(s) de gloria ─aunque hay un especial mimo hacia el extravagante carisma de Tony Stark (Robert Downey Jr.) y el binomio Bruce Banner/Hulk (Mark Ruffalo/voz de Lou Ferrigno)─ en una propuesta de última generación empapada de un insistente halo nostálgico. Por supuesto, el casting, cuyas interrelaciones están muy bien ensambladas en la historia, se vuelca en exprimir sus posibilidades, desplegando una química nacida de la unidad que —pese a tiranteces, piques y arrogancias varias— conforman en última instancia; y hay que alabar abiertamente la labor de un sentencioso Tom Hiddleston, tremendamente emblemático y en ningún momento eclipsado por el grupo de superhéroes, y de un entrañable Clark Gregg, clave en los acontecimientos pasados y presentes de “Los Vengadores” a título individual y colectivo. Una película por la que da gusto dejarse llevar.
Calificación: 8/10 (LA BUTACA).




De cinco estrellas. La mejor y más cañera película de acción que puede verse en la cartelera ahora mismo. Buena, divertida y espectacular.
Circulaban todo tipo de sospechas, a favor y en contra, de esta producción que finalmente reúne a los superhéroes de la editorial Marvel que han ido asomándose a la pantalla desde hace años, pero creo que ni siquiera los más optimistas o los incondicionales de las películas de superhéroes podían imaginar que Joss Whedon iba a montárselo tan rematadamente bien para hacer que esta película funcionara como un reloj en todos y cada uno de sus momentos, incluyendo además fragmentos realmente antológicos en lo que se refiere al traslado de la narrativa del cómic al cine, como esa manera de vincular visualmente a todos los personajes en la batalla final mediante un plano secuencia trucado genial.
Cierto es que Los Vengadores ha contado con dos películas de Iron Man, una de Thor y una del Capitán América como paso previo, prólogo para presentar los personajes y hacer que el público se familiarice con ello, pero no es menos cierto que Whedon sabe sacarle a esa ventaja el máximo partido, aplicando una fórmula narrativa que le permite hacer el triple salto mortal en lo que a las adaptaciones Marvel se refiere, consiguiendo la que claramente me parece la mejor película de todas las que se han hecho hasta el momento en ese terreno. Mejor porque era también la más difícil, la más arriesgada y porque además abre paso a una nueva manera de entender el cine de acción de temática superheróica en el futuro.
Lo diré más claro: Los Vengadores es a las adaptaciones al cine de los superhéroes de la editorial Marvel lo que en su momento fue El Caballero Oscuro para las adaptaciones de la editorial DC. No estoy diciendo que sean películas similares, en absoluto. Pretender tal cosa sería absurdo. Para empezar por las diferencias entre los planteamientos de ambas editoriales. Además porque si bien la película de Nolan establece cierto pacto con el protagonismo coral, sigue siendo una película de un héroe, Batman, no de un grupo de héroes, como Los Vengadores. Finalmente sería ridículo establecer similitudes entre El Caballero Oscuro y Los Vengadores porque sus directores y el abordaje que hacen del sujeto de su película son totalmente distintos. Nolan trabaja en la clave de adaptar el personaje original a un entorno argumental de cine negro estética y narrativamente muy definido. Whedon construye otro tipo de película en la que el género de referencia más cercano es la ciencia ficción épica. Lo que digo es que ambas películas son las mejores en sus respectivos campos, constituyéndose en sendos ejemplos a seguir.
Los Vengadores deja en evidencia a través de su calidad a otras muestras del cine de acción, espectáculo y evasión de nuestros días, demostrando que incluso la aplicación de la fórmula del trailer alargado hasta convertirse en largometraje que se expresa a sí mismo mediante la acumulación continua de secuencias de acción trepidante con poco o nulo desarrollo de los personajes y el arco darmático, puede alcanzar cotas de calidad hasta ahora no logradas por títulos como cualquiera de las tres entregas de Transformers, la primera entrega de G.I. Joe o la más reciente Battleship. Whedon ha puesto toda la carne en el asador para montar una película de clarísimo espíritu circense que atesora entre bambalinas la desesperada necesidad de sorprender al público con un guiño, un chiste o un momento de acción capaz de hacer que se conmueva desde la butaca. Pero en esa batalla, al contrario que muchos de sus colegas, no ha permitido que la película pierda su identidad cinematográfica, protegiendo su integridad a base del mismo talento que le ha llevado a crear algunas de las series más significativas e influyentes de la televisión en las últimas décadas. Y aclaro que no me refiero tanto a la entretenida Buffy cazavampiros como a otras dos de sus creaciones para televisión que sirven mejor como antecedentes de la trama grupal y dinámica con líneas argumentales que se van enredando a varias bandas: Ángel y Firefly. De hecho, la serie Ángel, spin-off de Buffy, empezó a despegar en su segunda temporada merced a la construcción de una estructura narrativa y de protagonismo colectivo que tenía mucho de trama de superhéroes de cómic y además anticipó las bases del trabajo que ha hecho ahora Joss Whedon para unir a los Vengadores en una misma película.
La clave es la organización de la información, y en eso Whedon tiene muchas tablas después de haber lidiado con estas series para la pequeña pantalla que él ha contribuido a hacer más grande, o por lo menos más interesante en lo referido a las propuestas de ficción televisiva.
Su primer movimiento en esa especie de partida de ajedrez que el director juega consigo mismo como oponente es arrancar la historia precisamente con los personajes menos explotados en esa serie de películas precedentes que como digo han servido entre otras cosas para que el público tenga más familiaridad y simpatice más fácilmente con los personajes de Iron Man, Thor y el Capitán América.
Whedon empieza su trama como una historia de espionaje con Nick Furia como epicentro respaldado por todo el emblemático entramado de la organización SHIELD y por dos de sus agentes más destacados: Ojo de Halcón y la Viuda Negra. Más tarde, tras haber introducido a un Loki renovado que, con todos mis respetos para el trabajo realizado en la película Thor, me parece más sólido e interesante como villano que la ligera y tremendamente tópica caricatura de antagonista al uso que nos sirvió Kenneth Branagh, incorpora un cuarto héroe al puzle, Bruce Banner, que da pie al mejor Hulk que ha mostrado el cine, superando las versiones anteriores incluso en la animación del monstruo, algo que parecía imposible. En esta ocasión han conseguido proporcionarle a Hulk la verosimilitud visual de la que carecía en sus anteriores versiones para el cine apoyándose tanto en el trabajos sobre el rostro del monstruo, desarrollado fielmente a través de las facciones y gestos de Mark Ruffalo, que además es una excelente elección para interpretar a Banner y añade calidad al reparto, como en un guión que consigue darle más entidad al personaje en la parcela limitada de protagonismo con que cuenta en Los Vengadores de la que nunca tuvo en todo el metraje de las dos películas anteriores.
Tras ese arranque en el seno del cine de espías, la película evoluciona hacia una peripecia de aventuras que puede resumirse en ese plano con el Capitán América y Bruce Banner encontrándose en el helitransporte de SHIELD.
Pero aún queda una última mutación genérica de la película perfectamente engrasada con un guión y unos diálogos que potencian la personalidad y los antecedentes de cada personaje, introduciendo guiños múltiples para el lector de comics que no lastran la historia sino que la potencian incluso para quienes nunca se han llevado a las córneas un cómic de Los Vengadores, como esa resolución visual del conflicto entre Hulk y Thor tras la batalla, que es una viñeta de cómic convertida en cine. Esa última mutación genérica lleva el largometraje al terreno de la ciencia ficción, con unos cuantos minutos de batalla en toda regla que reproducen todo el espíritu de las viñetas del Universo Marvel en los cómics, y en su desenlace, acompañado por esa imagen final con sorpresa, demuestra todo el poder de evocación de la épica en las galaxias que no consiguió en uno sólo minuto de su metraje Green Lantern
En resumen: Los Vengadores es una gran película. Un ejemplar ejercicio de cine de acción capaz. Y un decisivo paso adelante para imponer un nuevo ritmo y estilo a las adaptaciones de los cómics Marvel al cine.(REVISTA ACCIÓN).



El blockbuster, esa máquina de precisión diseñada para fascinar a las masas, se encuentra en un cruce de caminos. Una película como 'Los Vengadores' podría interpretarse como el último y más aparatoso esfuerzo de Hollywood por seguir practicando ingeniería del entretenimiento en un contexto de crisis y mutación. También puede ser el comienzo de una nueva era: el megablockbuster, la gran Película Clímax, que soluciona cliffhangers previos y fusiona diferentes franquicias en un circo de tres pistas. 
Por encima de consideraciones más prosaicas, celebremos que esto sea, además, un trabajo de amor. Joss Whedon cree en el mainstream como catarsis: 'Los Vengadores' es el sueño cumplido de varias generaciones que crecieron bajo la sombra de Marvel y Spielberg, una abrumadora montaña rusa en la que cada escena y cada línea de diálogo están pensadas para proporcionar altas dosis de placer geek. El extraordinario plano secuencia que sigue a los héroes por un Manhattan en guerra supone el único arrebato legítimo en una película con poco espacio para la sorpresa: al convertirse en artesano de lujo, Whedon ha rodado un soberbio blockbuster (y la mejor película marvelita hasta la fecha), pero se ha olvidado de los que le consideramos un autor.(FOTOGRAMAS).

viernes, 20 de abril de 2012

LOS JUEGOS DEL HAMBRE





Película: Los Juegos del Hambre. Título original: The Hunger Games.Dirección: Gary RossPaís: USAAño: 2012. Duración: 142 min. Género: Ciencia-ficcióndramaInterpretación: Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen), Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Liam Hemsworth (Gale Hawthorne), Elizabeth Banks (Effie Trinket), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Wes Bentley (Seneca Crane), Donald Sutherland  (presidente Snow), Lenny Kravitz (Cinna), Stanley Tucci (Caesar Flickerman), Isabelle Fuhrman (Clove), Toby Jones (Claudius). Guion: Gary Ross, Suzanne Collins y Billy Ray; basado en la novela de Suzanne CollinsProducción: Nina Jacobson y Jon Kilik. Música: James Newton HowardFotografía: Tom Stern. Montaje: Stephen Mirrione y Juliette Welfling. Diseño de producción: Philip Messina. Vestuario: Judianna Makovsky. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en USA: 23 Marzo 2012. Estreno en España: 20 Abril 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Todos los años en las ruinas de lo que era una vez América del Norte, el Capitolio de la nación de Panem obliga a cada uno de sus doce distritos a enviar a un chico o chica adolescente a competir en los Juegos del Hambre. Los Juegos del Hambre, un retorcido castigo por un levantamiento que tuvo lugar en el pasado y una táctica de intimidación gubernamental continuada, son un acontecimiento retransmitido por televisión en todo el país en el que los “Tributos” deben luchar entre sí hasta que sólo quede un superviviente. Katniss Everdeen, de dieciséis años de edad, se presenta como voluntaria en lugar de su hermana para participar en los juegos, y se ve obligada a confiar en su aguzado instinto, así como en los consejos de un antiguo vencedor borracho, Haymitch Abernathy, cuando termina enfrentada a otros Tributos que han sido objeto de un entrenamiento intensivo y que se han estado preparando para estos Juegos durante toda su vida. Si quiere volver a su casa en el Distrito 12, Katniss deberá tomar decisiones imposibles en la arena en las que tendrá que contraponer la supervivencia a la humanidad, y la vida al amor.


De los despojos de la telebasura, igual que de aquellos quesitos del Trivial Pursuit, pueden surgir debates interesantes. E incluso películas apreciables. A la espera de que la intelectualidad defina la frontera entre literatura juvenil y subliteratura, la puesta en imágenes de la primera entrega (esto va para saga, por supuesto) de Los juegos del hambreha encontrado un amplio espacio para desplegar sus garras y atrapar a todo el que pase, haya leído o no las novelas. Digamos que juega en varias canchas a la vez. A veces gana bien, otras empata y en alguna que otra pierde. Por goleada. Sin embargo, parece que todo, lo bueno y lo malo, acaba siendo un pretexto para dejar claro que esto no es Crepúsculo.Es una apuesta inteligente, pero ¿es eso suficiente?
Un abanico de referencias curioso, aunque reconocible, menos efectista de lo esperado en un filme para chavales se abre con imágenes que entroncan con la América de la Gran Depresión, en un tono realista que remite tanto a los fotógrafos del New Deal como al anterior filme de su heroína. Jennifer Lawrenceparte de circunstancias muy similares a Winter’s Bone (con guiño incluido a su dieta salvaje) y acaba encontrando el perfil agresivo que mejor combina en situaciones extremas con uno de los rostros más sensuales del momento. Y no lo tiene fácil, porque la vida (y la película) le preparan una encerrona: ecos de Fahrenheit 451 y hasta del 1984 orwelliano son el preámbulo para el desparrame televisivo que supuestamente confiere hondura al invento. Mentira: no existe la reflexión. Sólo queda la acción.
El Gran Hermano decadente y exagerado que presenta Stanley Tucci (en un paso ulterior a El diablo viste de Prada) y que regula la nueva sociedad mundial en este trasunto de un EE UU posapocalíptico, es lo peor que le puede pasar al filme. Por ética y por estética. Ambas se ahogan en un imaginario que pretende ser atrevido y se queda en grotesco. Una pena, porque como película de supervivencia, más allá de algunos manierismos que todo director que entra en un bosque parece obligado a demostrar, funciona como un reloj cuyas agujas apuntan a un tiempo al espíritu de El señor de las moscas y a unDeliverance sub-18. Quizá se toma demasiado en serio, sí, y no tenga la retranca de Battle Royale, pero se agradece presenciar en un producto tan estudiado los mejores giros de un género de otro tiempo, sin estridencias, todo lo a pelo que se puede presentar una película de un estudio en 2012. Si bien su irregularidad enfrenta al cine con la actual literatura para jóvenes y nos plantea si queda hueco todavía para películas que no huelan a fórmula, sus aciertos dejan un rastro de esperanza en una involución hacia el menos es más. Aunque, si elige el camino más aparatoso y pseudocomprometido del entretenimiento, no será en la segunda parte de esta serie. (CINEMANIA).

Épica, trepidante y magnífica adaptación de las novelas. Los Juegos del Hambre han llegado y es para quedarse. El siguiente fenómeno fan que llenará las salas de medio mundo, ha llegado. Tras el final de Harry Potter y con la última película de la saga Crepúsculo lista en la recámara, la industria andaba buscando una nueva saga que pudiese exprimir de cara al público adolescente, llenando las salas de cine de medio mundo, con un moderado presupuesto y unos beneficios enormes por explotar. Y Los Juegos del Hambre es el resultado. Lo curioso es que, en lugar de conformarse con ser un producto sin más, la película lleva los libros con precisión a la pantalla y con un tremendo cariño por lo que se está haciendo. El resultado es una película casi redonda.
Esto no es ni Harry Potter ni muchísimo menos Crepúsculo. Lo oiréis y leeréis hasta la saciedad. Las comparaciones con Crepúsculo están a la orden del día. Error. Ni la temática, ni el tono, ni el trasfondo ni muchísimo menos el mensaje son ni remotamente parecidos a los que vemos en Los Juegos del Hambre. Esto es literatura juvenil, pero bien entendida. Es dura, es violenta, es malsana incluso a veces. He leído los libros y no sólo enganchan por su ritmo endiablado, sino que convierten lo que conocemos por fenómeno fan en algo más. Son libros épicos. Nada complacientes. Y la película capta eso a la perfección.
Así que mientras en Crepúsculo el mensaje sería que el amor triunfa pese a todos los obstáculos (perfecto para quien quiera comprar esa moto, ahí no me meto), Los Juegos del Hambre habla de un mundo en el que el sufrimiento humano es un espectáculo televisivo (¿le suena a alguien?), en el que los pocos ricos y poderosos explotan a los débiles (¿sigue sin sonar a nadie?) y en el que la idea que queda clara, tras ver la película, es que uno tiene que enfrentarse al poder establecido cuando es absoluto, porque está corrupto. Eso no se ve en muchas sagas juveniles.
También habrá quien la comparará con Battle Royale, la película de culto que tiene algunos puntos en común en la trama con ésta. Sí, los tiene, no pasa nada por admitirlos. Y es más violenta, salvaje y te lo pasas pipa con ella. Pero aquella era una barrabasada divertida sin más mensaje que las luchas individuales. Una suerte de castigo para niños malos. Esto es otra cosa, una distopía nueva, que podría perfectamente ser la versión juvenil de las vistas en 1984, Farenheit 451, ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? o Un Mundo Feliz. De esas cuatro novelas saca muchas ideas, y de sus respectivas películas también. Los guardias son una mezcla entre THX 1138 y Farenheit 451, por ejemplo. Y, volviendo a la peli nipona, sinceramente, Jennifer Lawrence le da tres vueltas de campana a nivel interpretativo a cualquiera de los actores de Battle Royale, con todos mis respetos…
La trama ya nos la han contado hasta la saciedad gracias al exitazo de la película en USA (más de 330 millones, camino de superar allí a cualquiera de las películas de Harry Potter o Crepúsculo), y nos lleva al Distrito 12 de Panem, donde vive Katniss Everdeen, una joven que, para salvar a su hermana, se presentará voluntaria a los Juegos del Hambre que cada año el Capitolio prepara para recordar a los distritos su derrota en la guerra. 24 jóvenes luchando a muerte en la arena hasta que sólo queda uno, que será el ganador y superviviente.
Hay mucha inteligencia en el director Gary Ross y sus productores a la hora de elegir su reparto, con Jennifer Lawrence a la cabeza. Es una actriz como la copa de un pino, nominada al Oscar, solvente, conocedora de los rodajes de grandes producciones (su paso por la saga X-Men) y capaz de ser Katniss pese a las diferencias (pequeñas minucias) físicas con el libro. A su lado Josh Hutcherson, con muchísima experiencia a sus espaldas, como Peeta, y Liam Hemsworth, que se abre paso en Hollywood poco a poco, como Gale. Y un grupo de actores adultos magnífico, que incluye a Woody Harrelson (sembrado, como siempre), Elizabeth Banks (casi irreconocible), Wes Bentley, Stanley Tucci, Donald Sutherland o Lenny Kravitz en su debut ante las cámaras (con un personaje que los fans adorarán).
Todos ellos se ven envueltos en esta trama que, al contrario que los libros, no es en primera persona (vemos cosas que en los libros sólo podemos imaginar), lo que da un aspecto más global, pero igualmente épico, sensacional, real… Desde la llegada al Capitolio, el momento de Katniss con el arco, la salida a los juegos (brutal, salvaje, violenta… no parece una película para menores de 13… y lo es)… la historia se dispara y nos lanza a una aventura llena de acción y emoción. Con personajes memorables, con el espíritu del libro (no falta nada de lo realmente importante, que son los juegos, y lo que falta fuera no se echa de menos) y con momentos sensacionales, como la lluvia de fuego en el bosque, la batalla y persecución final, el instante de los sinsajos en el bosque… Y un final que sienta las bases de una trilogía que promete muchísimo.
El romance está perfectamente integrado en la trama y es tan ambiguo que intriga e interesa tanto como la acción, pero sin cansar ni exceder tiempo en pantalla. Lawrence se echa la peli a la espalda sin despeinarse, y no creo que los miles de lectores de la novela puedan quejarse de la película. Aunque falten cosas… Eso sí, Gary Ross peca, como casi todos los directores modernos, en mostrarnos gran parte de la acción como un documental, cámara al hombro, todo temblando… y no se ve casi nada muchas veces. Le resta puntos.
Lo dicho, es épica (ojo al momento del gesto de los tres dedos…), es vibrante, es violenta y es muy entretenida. Un cruce entre Perseguido y Deliverance, pero para adolescentes. O eso nos han dicho. Porque cualquiera puede disfrutarla y hacerse fan de la saga desde el minuto uno. De lo mejorcito que hemos visto este año en cine americano. Sólo queda esperar a la secuela… Arriba esos tributos.(REVISTA ACCIÓN).




......Lo positivo es que el conjunto no es excesivamente pesado, encuentra apuntes sugerentes ─incluida la justificación del elemento Amor entre la pareja central─ y salva con bastante soltura la espinosa cuestión de la carnicería entre adolescentes, quedando en ese sentido como una especie de versión mainstream y (lógicamente)light de la neumática “La isla de los condenados” (2007). Además está dirigida con sombría elegancia y buen gusto por Gary Ross ─con la estimable ayuda de Steven Soderbergh en la segunda unidad─, y huelga decir que Jennifer Lawrence, mucho más hombre que un soso Josh Hutcherson, se basta y se sobra para ser principio y fin de todo con el apoyo de Woody HarrelsonStanley TucciToby JonesElizabeth BanksDonald SutherlandVendrán más. Ahí estaremos.(LA BUTACA).

martes, 10 de abril de 2012

GRUPO 7




Película: Grupo 7. Dirección: Alberto Rodríguez. País: EspañaDuración: 95 min. Género: AcciónthrillerpoliciacodramaInterpretación: Antonio de la Torre (Rafael), Mario Casas (Ángel),  Inma Cuesta (Elena), José Manuel Poga (Miguel), Joaquín Núñez (Mateo), Julián Villagrán (Joaquín), Estefanía de los Santos (La Caoba), Alfonso Sánchez (Amador), Carlos Olalla (don Julián), Lucía Guerrero (Lucía). Guion: Rafael Cobos. Producción: José Antonio Félez y Gervasio Iglesias. Música: Julio de la Rosa. Fotografía: Alex Catalán. Montaje: José M.G. Moyano. Dirección artística: Pepe Domínguez. Vestuario: Fernando García.Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en España: 4 Abril 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.


“Grupo 7″ es una película policiaca de acción e intrigas criminales, de persecuciones y arrestos, pero también un drama de lealtades y mentiras de un grupo de hombres arrogantes y desvalidos, vulnerables y violentos. El grupo lo componen: Ángel, un joven aspirante a inspector, inteligente y compasivo; Rafael, un policía expeditivo, contundente y arrogante; Miguel y Mateo, los socarrones del grupo, capazces de las mayores brutalidades, pero también de inesperadas muestras de ternura. Para el Grupo 7 no existe la delgada línea que separa los recursos poco éticos de los abiertamente ilegales. Su modus operandi: violencia, coacciones, mentiras y medias verdades… todo vale.


Grupo 7. No es sólo buena. Es muy buena. Una película policíaca redonda, con todos los elementos del género. No lo duden: hay que verla. Retrocedemos a finales de los ochenta en una Sevilla que se prepara para celebrar la Exposición Universal a principios de los noventa y nos encontramos con una película policíaca ejemplar capaz de demostrar que se puede hacer cine de género sin perder las características del cine de autor, con escenas de acción trepidantes como la persecución por los tejados que se marca Mario Casas al principio de la película, y con interpretaciones tan contenidas y sobresalientes como la del co-protagonista, Antonio de la Torre. Con historias de policías corruptos o a medio corromper, que nos creemos más que las de sus tópicos equivalentes norteamericanos porque en el fondo son gente más cercana, y no me refiero sólo al idioma, sino a su manera de bromear, quedar para tomar cañas en un bar, pasar el domingo con la familia o apañarse la vida entre redada y redada de camellos en una calles ejemplarmente tratadas como un protagonista más de la película. Esa conversación entre el poli veterano y el novato, que se repite luego, sobre la foto del niño, “mu bonito”, es parte del alma de una película que además de la trama policial central tiene distintas subtramas bien construidas, capaces de dar vida y verdad a las peripecias de esos cuatro policías enfrentados además a uno de los antagonistas mejor construidos del cine policíaco que hemos visto en los últimos años. Mejor construido y mejor administrado en el guión, porque va creciendo y definiéndose apenas con algunas pinceladas a lo largo de toda la película, hasta aparecer finalmente en una secuencia de ajuste de cuentas que tiene la capacidad para no dejar que la tentación de montar un estallido melodramático exagerado se cargue la credibilidad con la que el director ha venido construyendo su historia y la existencia de sus personajes hasta ese momento.
Esto no es cine norteamericano, amigos, y se nota. Se nota para bien. Se nota en esa trama del policía Rafael poniendo velas a la virgen con el aplomo de un tipo duro del polar francés clásico, de esos que hablan poco con la boca y mucho con los ojos y con los gestos, pero sin perder su identidad española, más aún, su identidad sevillana. Se nota en ese trepa con buenas intenciones, pero no por ello menos trepa (una especie muy española, todos para nuestra desgracia conocemos alguno) que interpreta Mario Casas, un actor que por encima de ser un icono mediático en clave de sex-symbol demuestra aquí que puede echarse a la espalda un papel protagonista tranquilamente sin descomponer el gesto y ganándose a la cámara y al espectador sin despeinarse. Se nota en esos tres papeles femeninos, breves pero fundamentales, Elena (Inma Cuesta), Lucía (Lucía Guerrero) y Marisa (Diana Lázaro), que abren otro paisaje de la trama principal. O en esos dos segundos protagonistas, no secundarios, porque tienen su propio peso en el relato, Mateo (Joaquín Núñez) y Miguel (José Manuel Poga), y en ese chota, chivato o confite que le pasa información al policía, encarnado por Julián Villagrán, al que no hace mucho le hemos visto construyendo otro papel completamente distinto en Extraterrestre de Nacho Vigalondo, y que si me permiten la opinión, puede hacer el papel que le dé la gana, porque va a clavarlo fijo. En esos actores es en lo que se basa la calidad de una película que además visualmente está bien servida de talento por un director que consigue captar no sólo en las localizaciones, sino en la forma de presentar su historia, una especie de alma del cine policíaco de los ochenta, el buen cine policíaco de los ochenta quiero decir, hasta el punto de que con esos planos para situarnos cronológicamente y con la música que los acompaña, me recordó o puso tras la pista de una de las mejores películas del género que produjo la década de los 80: Vivir y morir en Los Ángeles, dirigida por William Friedkin en 1985.
De manera que Grupo 7 es un buen ejercicio de cine de autor desde las claves del género, o un buen ejercicio del cine de género desde las claves de autor. Tanto da. Elijan ustedes lo que más les guste, pero tengan claro que es una de las mejores películas españolas que vamos a ver este año. Y una de las mejores películas policíacas, españolas o no, que he visto en mucho tiempo. Bien construida, con personajes interesantes, con un reparto que borda su trabajo. Y narrada con pulso firme y con habilidad para meter calidad entre las imprescindibles claves del género que aborda. En mi opinión, este es el tipo de cine español que hay que apoyar en la taquilla, porque sin ceder terreno en hacer una propuesta de calidad, busca entretener a la mayoría, hacer que salgan ustedes del cine con la impresión de haber recibido aquello por lo que pagaron: evasión. Creo que en estos tiempos de crisis que vivimos, el cine de género abordado con la calidad y el talento que exhibe Grupo 7 es la mejor forma para mantener la industria en marcha.(ACCION CINE).




.......No se trata sólo de contar una historia, además hay que contar bien dicha historia. Y ahí es donde precisamente se hace fuerte esta muy vibrante 'Grupo 7', en el cómo cuenta con ritmo, nervio, tensión y pulso una historia que por otro lado podríamos considerar más o menos convencional, como en verdad vienen a ser las del 90% de las películas que se estrenan ya sean en las verdaderas salas de cine o en las de los cines ubicados en centros comerciales. Pero sobretodo 'Grupo 7' es digna y orgullosa seguidora del género al que se adhiere, el thriller policíaco, y fiel y respetuosa heredera de las señas de identidad de esa larga estirpe de títulos centrados en 'bad cops', en esta ocasión con acento andaluz, olor al cine de José Antonio de la Loma y un marco histórico muy concreto, la Sevilla previa a la Expo del 92, lo que la permite teñir a su narración de un trasfondo social con fuerte sabor a una época muy reconocible, y que a través de imágenes de archivo radiografían parte de nuestro espíritu como país del vino, la pandereta y la chapuza.

Esta especie de cruce entre 'No habrá paz para los malvados' y 'Training Day', por aquello de buscar referentes que no sea necesario explicar, se centra en la contraposición y enfrentamiento de los dos personajes interpretados por el limitado Mario Casas, un joven policía que poco a poco se dejará caer en el lado oscuro de la calle, y el siempre notable Antonio de la Torre, un veterano policía de vuelta de todo que encontrará algo de luz dentro de ese mismo lado oscuro, todo ello redondeado y redimensionado a través de los aportes de los notables Joaquín Núñez y José Manuel Poga quienes aprovechan sus oportunidades para dejarse notar como los otros dos miembros de este 'Grupo 7' con dificultades para discernir donde están los límites del bien y del mal. Familia al margen, y testimonial los aportes de mujer e hijos (como la muy desaprovechada Inma Cuesta) no más que para evidenciar que los protagonistas no son guiñoles, aquí lo importante es corroborar que no es tanto quien quiere como quien puede, y que el poder corrompe en la medida que uno permita que el camino fácil le corrompa.

Estamos ante un filme de género, seco, duro, con cierto toque amargo y que busca pretendidamente la sensación de realismo a través de unas secuencias de acción crudas, ásperas, donde prevalece el quiz de la cuestión antes que los excesos visuales o gratuitos, siempre centrado en su narrativa y donde a través de una realización con mucho nervio y un montaje muy ágil sus 100 minutos de metraje apenas sí causan daño alguno al espectador. Básicamente, Alberto Rodríguez pule buena parte de los méritos de '7 Vírgenes' para demostrar que el tiempo no pasa en balde, y que 'After' puede no ser más que un bache olvidable. Dicho en otras palabras, las mismas que siempre son tan susceptibles de mala leche, 'Grupo 7' es una de esas películas de las que si no fuera por la Expo, Sevilla y el incomprensible acento de Casas podríamos decir que "no parece española"... dicho sea sin tener en cuenta que mires donde mires sea reconocible su denominación de origen para orgullo de una cinematografía a la que aporta una de sus mejores películas en lo que llevamos de año, sino la mejor. Pero indiferentemente de todo ello, mejor y más importante, es que es una buena película que además lo parece, ya se esté en un bando o en el otro.(EL SEPTIMO ARTE).

Nota: 7.5


Parece que fue ayer, pero de la Expo sevillana del 92 ya pasaron dos décadas, y más aún desde que, algún tiempo antes, comenzó la gran operación de limpieza (de delincuentes) y construcción (de infraestructuras) que precedió a los fastos. De lo primero va este thriller considerablemente dinámico: de un grupo específico de la policía sevillana al que se encomienda que reduzca como sea la criminalidad y, sobre todo, gran azote de la época, la droga dura. Y a ello se lanzan los cinco protagonistas; y como en tantas películas americanas, aquí se tratará de contar los lazos que les unen, pero también la forma en que en su día a día se van deslizando más allá de los límites exigibles a una policía democrática.
En la descripción del grupo radican, hay que decirlo, las debilidades de la película: de una u otra forma, todo eso ya lo hemos visto antes. Pero Alberto Rodríguez, que de antiguo ha demostrado que se conoce al dedillo los barrios sevillanos (recordar su 7 vírgenes), logra salir airoso gracias a una sólida descripción de ambientes y personajes marginales, además de un toque crítico hacia la institución mucho más áspero de lo habitual y de una dirección de actores que para sí querrían muchos de sus colegas.(FOTOGRAMAS).