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sábado, 29 de diciembre de 2012

LOS MISERABLES




Película: Los miserables. Título original: Les misérables. Dirección: Tom HooperPaís: Reino UnidoAño: 2012. Duración: 158 min. Género: Drama,musicalromanceInterpretación: Hugh Jackman (Jean Valjean), Russell Crowe (inspector Javert), Anne Hathaway (Fantine), Amanda Seyfried  (Cosette), Helena Bonham Carter (Madame Thénardier), Eddie Redmayne  (Marius), Aaron Tveit (Enjolras), Sacha Baron Cohen (Thénardier), Samantha Barks  (Éponine), Daniel Huttlestone (Gavroche). Guion: William Nicholson, Alain Boublil, Claude-Michel Schönberg y Herbert Kretzmer; basado en el musical de Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg; a su vez basado en la novela de Victor Hugo. Producción:Tim Bevan, Eric Fellner, Debra Hayward y Cameron Mackintosh. Música: Claude-Michel Schönberg. Fotografía: Danny Cohen. Montaje: Chris Dickens y Melanie Ann Oliver.Diseño de producción: Eve Stewart. Vestuario: Paco Delgado. Distribuidora: Universal Pictures International SpainEstreno en Reino Unido: 11 Enero 2013. Estreno en España: 25 Diciembre 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


“Los miserables” es la nueva película de Tom Hooper, el oscarizado director de “El discurso del rey”. El filme transcurre en la Francia del siglo XIX. Hugh Jackman protagoniza la adaptación de este musical que a su vez se basa en la obra de Victor Hugo. Jackman encarna a Jean Valjean, un individuo que es enviado a prisión tras robar un trozo de pan con el que pretendía alimentar a sus sobrinos y a su hermana viuda. Russell Crowe da vida a Javert, el hombre que le hará la vida imposible, mientras que Anne Hathaway se pone en la piel de Fantine, una mujer que sufre no pocos infortunios a lo largo de su vida.


Al enfrentarse a la traslación cinematográfca del Oliver! teatral de Lionel Bart, Carol Reed (realizador inexperto en el género musical) hizo una cosa muy inteligente: intimizó todo lo que pudo la pieza, acercando la cámara (salvo en puntuales escenas bailadas) a los personajes, logrando así musicalizar el 'Oliver Twist' (1948) canónico de David Lean antes que ese montaje lírico original. Tom Hooper lleva al extremo la premisa del film de Reed, planteando un melodrama cantado, no un musical. No hay números musicales en Los Miserables; si acaso, algún atisbo de coreografía que remite al cabaret de la República de Weimar (las prostitutas en el muelle). Es lo más semejante a una película muda enganchada a los primeros planos de sus sufrientes protagonistas, extrayéndoles las emociones como un vampiro. Extraordinaria en ese acercamiento casi impúdico a rostros que expresan lo que sienten mediante hermosísimas canciones, 'Los Miserables' brilla con una heterogeneidad estilística que va del Jacques Demy de 'Una habitación en la ciudad' (1982) al Lars von Trier de 'Bailar en la oscuridad' (2000).(FOTOGRAMAS).


.........En la película Los miserables, el musical, Hooper añade un arriesgado tono épico, apostando por un marco abrumador en el que se desarrolla la acción, como subrayando más la universalidad y grandeza de lo narrado, eso no es simplemente una pequeña historia en el devenir de la humanidad. Y deslumbra con escenarios como el lugar de los trabajos forzados de Valjean, un muelle sacudido por la tormenta, el paisaje por el que vaga ya en libertad, o los marcos de la capilla donde hace su plegaria, del París sediento de libertad, o el que marca el destino de Javert. También es muy hábil el montaje, sobre todo en el momento climático que une diversos temas musicales y a casi todos los personajes.
Pero por supuesto, lo importante es el drama humano de los personajes, expresado en desgarradoras canciones. El director pone el acento sobre todo en los aspectos trágicos, lo que hace que los personajes cómicos de los mesoneros Thénadier (Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen), presentados con zafiedad, queden algo desdibujados, no producen gracia sino repulsa, y hasta se acercan a lo grotesco con su aparición en la boda. A cambio, Valjean crece, ayudado por la increíble interpretación de Hugh Jackman, verdaderamente notable en sus solos como “What Have I Done?”, al igual que Anne Hathaway como Fantine -increíble con “I Dreamed a Dream” y, sorpresa, la desconocida Samantha Barks como Éponine que deslumbra con “On My Own”. Es meritorio el trabajo del resto de actores, niños y mayores, con Russell Croweinterpretando a su racionalista Javert de modo contenido, evitando cualquier asomo de histrionismo, una arriesgada opción que acaba dando sus frutos.(DE CINE 21).



Los miserables adapta el musical con personalidad cinematográfica y despliegue visual. Oscar fijo para Anne Hathaway.
En primer lugar debo advertir que no me gusta el cine musical. Tampoco los musicales. En ninguna de sus formas o estilos. Y no soy consumidor de óperas. Todo lo anterior hace que Los miserables tenga para mí aún más mérito del que tendrá para cualquier aficionado a la ópera, el musical y el cine musical. El motivo es que me ha enganchado en casi todo su metraje a pesar de mi escasa simpatía por este género. No recuerdo en este año interpretación más intensa y demoledora que el solo de Anne Hathaway como Fantine, punto final de su descenso al infierno, que en aproximadamente diez minutos de metraje es capaz de construir una interpretación de Oscar. En mi opinión, y con todos mis respetos para el resto de posibles nominadas a estos galardones, la Academia de Hollywood será muy injusta si no le otorga el Oscar a la actriz por dejarnos emocionalmente despellejados con uno de los momentos más desgarradores que recuerdo haber visto en el cine. Para recordar un momento cinematográfico que me haya provocado la misma impresión y me haya dejado tan noqueado tengo que remontarme a Robert De Niro golpeando como Jake La Motta las paredes de una celda y gritando: “Yo no soy un animal, yo no soy un animal… ¿Por qué me tratan así? Yo no soy tan malo”. Y no debo ser el único, porque al final del pase previo para la prensa estalló un aplauso espontáneo entre el público, algo que no es habitual en este tipo de sesiones habitadas por críticos y periodistas.
Junto al trabajo de Anne Hathaway, el otro punto fuerte de la película es la construcción del personaje del perseguido Jean Valjean que hace Hugh Jackman. El actor consigue tomar las riendas de su personaje y de toda la película en tiempo récord, desde su primera intervención, que viene precedida por el poderos arranque visual que el director le ha dado a esta adaptación del célebre musical.
Esa apuesta por la épica cinematográfica desde el primer momento es el tercer punto fuerte de Los miserables. Tom Hooper tomó la decisión de imponer la interpretación de las canciones durante el rodaje en lugar de grabarlas previamente en estudio, lo cual es un espectáculo en sí mismo por lo que tiene de reproducción del momento único de la interpretación actoral y musical de los actores que replica esa misma circunstancia que se da en los escenarios y esa característica es una de las más comentadas y aplaudidas por la prensa. Pero creo que es preciso prestar también atención al planteamiento visual del director para con su versión del musical Los miserables, que rescata y respeta el espíritu de gran evocador visual que tenía Victor Hugo, autor de la novela en la que se inspira el musical.
Hooper no renuncia en ningún momento a imponer planteamientos visuales eminentemente cinematográficos a su película. Dos ejemplos sencillos, además de esa imagen del barco arrastrado por los presos con la que se abre la película. El primero es la asociación de cada momento de “muerte” y “renacimiento” del protagonista, cada secuencia que nos muestra a Jean Valjean reinventándose a sí mismo, con imágenes de cruces y de cementerios. Cementerio representando a la muerte física. Cruces representando esa idea de trascendencia del personaje más allá de lo material que lo marca en su continuo sacrificio por el prójimo hasta llevarlo al desenlace de su vida y su redención. Esa idea de la redención por el sacrificio, tema central de Los miserables, queda explicada visualmente a la perfección con esos planos de corte poético e intimista pero al mismo tiempo de resolución espectacular que le aplica Hooper a la trayectoria de muertes y resurrecciones de Jean Valjean
El segundo ejemplo es la manera en la que utiliza el primer plano, una herramienta puramente cinematográfica, no teatral, para sacarle el máximo partido a la interpretación de Anne Hathaway en el solo de Fantine. El trabajo con la luz, con el primer plano y con la propia dirección de actores en ese fragmento es demoledoramente sencillo y bello, su belleza radica en esa sencillez que se traduce en verdad. Y es además la reivindicación perfecta de la naturaleza eminentemente cinematográfica de Los miserables.
Hay otros momentos destacados que también son puro cine, como la presentación del personaje de Gavroche, que es también la de París, o los dos solos de Javert con la ciudad a sus pies. Pero junto a estos, es aún más interesante cómo decide Hooper pagar la deuda de su película con el musical original en el último tercio del largometraje, abordando la rebelión con una escenografía voluntariamente teatral. En ese momento culminante, nudo final en el que convergen todas las historias de los personajes que han ido alternándose en el protagonismo del relato, Tom Hooper paga su tributo al musical recreando en la pantalla un decorado de corte más teatral que envuelve a los protagonistas como si quisiera protegerlos. Es una decisión arriesgada pero de notable talento y valor. Podría sin duda haber persistido en el tono épico y hacer un despliegue puramente cinematográfico, pero elige trabajar en esa clave más teatral de la escenografía para regalarles a los personajes esa intimidad en el momento del sacrificio supremo. Una elección brillante.
Cierto es que hay otros momentos en los que, a mi parecer, la película se hace más previsible, menos interesante, y son los relacionados con el triángulo sentimental de los jóvenes, más tópico y previsible porque su contenido es claramente menos interesante que el tema de la redención de Jean Valjean y el pulso que mantiene con Javert, pero afortunadamente incluso esos momentos más sensibleros encuentran un factor de equilibrio e interés en el despliegue brillante digno de auténtico vodevil que presenta la historia del matrimonio Thénardier, los otros villanos de la trama, auténticas figuras de farsa, un paréntesis de gran guiñol que permite el lucimiento de Sacha Baron Coen y Helena Bonham Carter en clave de picaresca disparatada.(REVISTA ACCIÓN DE CINE).

jueves, 20 de diciembre de 2012

DE ÓXIDO Y HUESO




Película: De óxido y hueso. Título internacional: Rust and bone. Título original: De rouille et d’os. Dirección: Jacques AudiardPaíses: Francia yBélgicaAño: 2012. Duración: 120 min. Género: Dramaromance.Interpretación: Marion Cotillard (Stéphanie), Matthias Schoenaerts (Alain van Versch), Céline Sallette (Louise), Bouli Lanners (Martial), Armand Verduse (Sam), Corinne Masiero (Anna), Jean-Michel Correia (Richard). Guion: Jacques Audiard y Thomas Bidegain; basado en la novela “De rouille et d’os”, de Craig Davidson. Producción: Pascal Caucheteux. Música: Alexandre DesplatFotografía:Stéphane Fontaine. Montaje: Juliette Welfling. Diseño de producción: Michel Barthélémy. Vestuario: Virginie Montel. Distribuidora: Vértigo FilmsEstreno en Francia: 17 Mayo 2012. Estreno en España: 14 Diciembre 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.


Todo comienza en el norte. Alain se encuentra con Sam, de 5 años, en los brazos. Es su hijo, al que apenas conoce. Sin domicilio, sin dinero y sin amigos, Alain encuentra refugio en casa de su hermana. Allí todo mejora, ella les aloja en el garaje, se ocupa del pequeño y el clima es agradable. Pero tras una pelea en una discoteca, su destino se cruzará con el de Stéphanie. Alain la lleva a su casa y le deja su número de teléfono. Él es pobre, ella es hermosa y rebosa confianza. Son totalmente opuestos. Una tragedia volverá a reunirlos.
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........Jacques Audiard, con su coguionista Thomas Bidegain, toman como punto de partida de De óxido y hueso una colección de relatos de Craig Davidson, aunque curiosamente inventan a los dos personajes principales de su película, Ali y Stéphanie, para contar una singularísima historia de amor. Singularísima porque no va a ser lo suyo una entrega sacrificada e incondicional, ambos arrastran heridas y egoísmos que les han endurecido y complican la relación, aunque lata también cierta generosidad y delicadeza, el deseo de ayudar y dejarse ayudar.
Llama la atención el realismo brutal del relato. Sin duda que los efectos visuales han avanzado una barbaridad desde que vimos al teniente Dan sin piernas en Forrest Gump, en De óxido y huesoaceptamos sin dudar que Marion Cotillard se ha quedado sin piernas. Pero también hay naturalismo, innecesario, a la hora de mostrar la fogosidad sexual de los protagonistas, además de limitaciones antropológicas de concepto, para él se trataría de algo equivalente a hacer ejercicio o tomarse un filete, no importa demasiado con quién si está bien dotada y se está “operativo”, mientras que para ella es un elemento más de la vuelta a una “vida normal”, aunque con el deseo de que sirva para llenar las necesidades afectivas.
De todos modos hay que reconocer a Audiard y Bidegain que su relato en De óxido y hueso no es simplista, sobre todo cuando sacan a la luz en sus personajes las consecuencias de sus acciones, en las que no se querían fijar, y es que no basta con cerrar los ojos para que las cosas dejen de estar mal, va a descubrir Ali a costa de su hermana, el inicio de la maduración. Además, acaba perfilándose una jerarquía de valores vitales, cosas prescindibles, los puños, cosas que no lo son, los seres queridos a tu cargo.(DE CINE 21).



Existe un cine europeo, y más concretamente franco-belga, que en vez de aferrarse a las palabras y las anécdotas, a los hechos y su estructuración, se vuelca en sensaciones, en materias, y, sobre todo, en el aliento y la carne. Más aún que anteriores obras, esta última película del siempre bendecido por las academias y, aun así, por encima de ellas, Audiard se inscribe en ese tronco estilístico del cual brotaron desde Benoît Jacquot hasta Gaspar Noé o los hermanos Dardenne. Pero, muy en particular, el más drástico y esencial de todos, ese Philippe Grandrieux, a cuyas maneras parece acercarse, ahora más que nunca, el director de ‘De óxido y hueso’. Y, ante el necio sentimentalismo predominante y el optimismo de rebaño, Audiard aplica mirada inmisericorde que, por fuerza, en ocasiones se diría la de un cenobita severo y reacio al masajeo de conciencias. Una historia, como casi todas las suyas, centrada en entendimientos (no romances) extremos, discapacidades y desajustes sociales, pero más volcada en lo corpóreo y, si cabe, más alejada del melodrama de lo acostumbrado en Audiard.
En contra, por Manu Yáñez Murillo
Eminente portavoz del noir con acento galo, Jacques Audiard, autor de las afiladas ‘De latir mi corazón se ha parado’ (2005) y ‘Un Profeta’ (2009), se adentra con ‘De óxido y hueso’ en los pantanales del drama romántico con halo trágico, un registro que ya abordó en Lee mis labios (2001), una de sus películas más discretas. Si en aquella se relataba la historia de amor entre una chica sorda y un exconvicto, aquí los protagonistas de la función son un saco de músculos y una princesa desvalida. Él es una bestia primitiva y salvaje, mientras ella se presenta como una bella de alma y cuerpo amputados. Juntos se embarcan en un tour de force dramático telegrafado a golpe de cliché. Por su parte, lejos de la sobriedad formal de sus obras más interesantes,Audiard dirige su cine temperamental (de pulsiones físicas y odiseas espirituales) hacia el sentimentalismo y un cierto tremendismo. Así, más allá de su académica factura, la película acaba perdida entre un romanticismo tosco y un inquietante moralismo (de culpas y redenciones), que crece a medida que avanza la acción y que remite a los universos de Alejandro González Iñárritu y Paul Haggis.(FOTOGRAMAS).



.......«¿Qué soy para ti?». Y es que si ya de por sí la propuesta es lo suficientemente interesante en su proposición esencial, Audiard consigue bailar entre dramaromance,thriller y retrato social con una asombrosa y adictiva facilidad. Porque dirige tan bien, de un modo tan consciente y coherente con su estructura y estilo artístico que es imposible apartar la mirada de esta tragedia acerca de los caminos de la felicidad, de las fracturas físicas y emocionales, de la madurez forzosa y sus responsabilidades obligadas e incluso del desamparo de la clase media en la Europa más desarrollada. Todo a la vez, y nada sobra, nada redunda.
El mimo del realizador a la hora de tratar a sus personajes ─sin condescendencia ninguna, cuidado─ convierte al Ali de un espectacular Matthias Schoenaerts en verdadero tótem en torno al que giran todos los acontecimientos en la película, con una gran Marion Cotillard ─extremadamente madura, en el que quizá sea el mejor trabajo de su carrera─ como (inesperada) columna de apoyo esencial. Al cine le gusta contarnos que cuando nos caemos tenemos que volver a levantarnos. “De óxido y hueso” nos dice que hay que pelear desde el suelo, desde el mismo espíritu que convierte el día a día en el triunfo de lo pragmático sin renunciar a la visceralidad de lo brutalmente emocional.
Calificación: 8/10 (LA BUTACA).

sábado, 15 de diciembre de 2012

EL HOBBIT.UN VIAJE INESPERADO






Película 3D: El hobbit: Un viaje inesperado. Título original: The hobbit: An unexpected journey. AKA: El hobbit: Parte 1. Dirección: Peter Jackson.País: Nueva ZelandaAño: 2012. Duración: 169 min. Género: Fantástico,aventurasInterpretación: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen  (Gandalf), Andy Serkis (Gollum), Cate Blanchett (Galadriel), Elijah Wood  (Frodo Bolsón), James Nesbitt (Bofur), Lee Pace (rey Thranduil), Christopher Lee(Saruman), Ian Holm (Bilbo anciano), Hugo Weaving (Elrond), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Ken Stott (Balin), Graham McTavish (Dwalin), William Kircher (Bifur),Stephen Hunter (Bombur), Dean O’Gorman (Fili), Aidan Turner (Kili), John Callen (Oin), Peter Hambleton (Gloin), Jed Brophy (Nori), Mark Hadlow (Dori), Adam Brown (Ori), Benedict Cumberbatch (El Nigromante). Guion: Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh; basado en la novela de J.R.R. Tolkien. Producción:Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Zane Weiner. Música: Howard ShoreFotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Ann Maskrey, Richard Taylor y Bob Buck. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en Nueva Zelanda: 12 Diciembre 2012.Estreno en España: 14 Diciembre 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


El hobbit: Un viaje inesperado” (The hobbit: An unexpected journey, 2012), película dirigida por Peter Jackson, es la primera de las tres partes de la adaptación al cine de la popular novela “El hobbit”, de J.R.R. Tolkien. La historia está ambientada en la Tierra Media, 60 años antes de “El Señor de los Anillos”. La aventura cuenta el viaje de Bilbo Bolsón, quien se ve arrastrado a una épica búsqueda que le llevará a reclamar el reino que años atrás perdieron los enanos a manos del temible dragón Smaug. Sin verlo venir, y convencido por el mago Gandalf el Gris, Bilbo termina formando parte de una compañía de 13 enanos liderados por el legendario guerrero Thorin Escudo de Roble. Su viaje les llevará a lo salvaje, a través de tierras peligrosas infestadas de trasgos, orcos y huangos mortíferos, así como de una misteriosa y siniestra criatura conocida como El Nigromante. A pesar de que su destino está situado al Este, en las tierras yermas de la Montaña Solitaria, los personajes primero tendrán que escapar de los túneles de los trasgos, donde Bilbo conocerá a la criatura que cambiará su vida para siempre… Gollum. A orillas de un lago subterráneo será cuando el modesto Bilbo, al quedarse a solas con Gollum, descubra no solo la profundidad del ingenio y el coraje, hecho que le sorprende incluso a él, sino que además se apoderará del “precioso” anillo de Gollum, un anillo con inesperadas cualidades y de gran utilidad… Una sencilla sortija de oro que está ligada de tal manera al destino de toda la Tierra Media que Bilbo no es capaz siquiera de imaginar.


.......Después de un magnífico prólogo en el que se nos explica cómo el dragón Smaug se hizo con Erebor, la Montaña Solitaria, y obligó a los enanos que vivían en ella a huir del lugar, Jackson se toma su tiempo para presentarnos a los protagonistas de la historia. De este modo, el espectador va descubriendo la personalidad de Thorin y de los doce integrantes de su raza que, junto a Gandalf y a Bilbo, planean recuperar la tierra que perdieron tiempo atrás. Concluida esta introducción, que en ningún momento se hace pesada, el espectador asiste a una sucesión de peripecias dominadas por el humor. Se trata de una amena travesía que, si bien presenta varios añadidos con respecto al libro (no voy a negar que tal vez se podría haber aminorado su duración), sin duda respeta el espíritu del mismo.
Además, su factura técnica es notable, percibiéndose claramente que el director ha contado con un mayor presupuesto (ahí están las múltiples escenas aéreas, con unos preciosos paisajes, y los espectaculares efectos especiales). Respecto al reparto, Ian McKellen parece haber nacido para interpretar a Gandalf, mientras que Martin Freeman maneja con tiento la evolución de su personaje (y eso que aún le quedan odiseas por vivir). Cabe destacar la labor de Richard Armitage como Thorin, dotando de carisma a este rey que busca con denuedo recuperar el próspero territorio de sus antepasados. Por supuesto, resulta un placer volver a encontrarse con Hugo Weaving(Elrond), Christopher Lee (Saruman) y Cate Blanchett (atentos al momento en el que Galadriel habla con Gandalf sobre el mediano), algo que también se puede decir de Andy Serkis en el papel de Gollum (magnífica la recreación del pasaje de los acertijos). “El hobbit: Un viaje inesperado” es un largometraje ideal para los amantes del género fantástico y, sobre todo, un título de indispensable visionado para el público infantil. En tiempos oscuros, hacen falta relatos como este para dejarnos llevar por la imaginación y adentrarnos en mundos que terminan arraigando en nuestros recuerdos y en nuestros corazones.(LA BUTACA).
Calificación: 8/10



......Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado.
Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados.
Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandald y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.
(DE CINE 21).



Para entender este hiperbólico retorno aventurero al universo de El Señor de los Anillos hay que ir a otro territorio mítico: el del King Kongque Peter Jackson dirigió en 2005. Aquel (incomprendido) remake era algo más que una nueva versión: era el film clásico de la RKO ampliado desde la obsesión de un fan total. El Hobbit es, de nuevo, La Comunidad del Anillo (2001), pero superpuesta, de una manera megalómana, al relato más ligero que Tolkien escribiera sobre Bilbo Bolsón y los 13 enanos. El resultado no sólo es muchísimo más espectacular, sino que el déjà vu acaba provocando una extraña sensación en quienes no acabamos de disfrutar de la trilogía anterior: la de, por fin, entender la vertiente lúdica, no tan grandilocuente, de la historia. Porque el mayor acierto de una película dilatada en su locura visual (entre Terry Gilliam y Raoul Walsh) es hallar ese tono ligero de gran entretenimiento. Sus escenas de escatología y violencia humorísticas conviven con otras clásicas (el duelo de acertijos con Gollum) y loas al heroísmo dignas del escritor George MacDonald Fraser.(FOTOGRAMAS).


El Hobbit, un viaje inesperado, me ha gustado más que El señor de los anillos. Peter Jackson le ha pillado el truco a Tolkien.
La sensación agridulce que me invadió cuando salí de ver la primera entrega de El señor de los anillos no se ha producido esta tarde cuando he salido de ver El Hobbit, un viaje inesperado. Todo lo contrario. En la primera película de los Anillos sólo advertí el tono familiar épico, legendario y fantástico de las novelas de Tolkien en su prólogo de batalla, en las Minas de Moria y en el paso de la barca por las gigantescas estatuas de los Argonath. El resto no me transmitía el aliento épico y legendario del original.
Sin embargo en esta primera película de El Hobbit me ha ocurrido todo lo contrario. Diría que cada una de sus secuencias es un reflejo notablemente fiel de la novela de Tolkien, y no tiene los altibajos de ritmo que la trilogía de El señor de los anillos presenta. Toda la película tiene el ritmo y la carga de espectáculo visual de las secuencias en las minas de Moria de La comunidad del anillo. Hay una explicación lógica para que me haya gustado más esta adaptación que la trilogía anterior de Jackson.
Primero es pura acción y aventura. En segundo lugar juega con ventaja respecto a los Anillos, porque el planteamiento argumental de la novela El Hobbit es mucho más sencillo: es en definitiva el relato de una reunión de profesionales en lo suyo que se disponen a cumplir una peligrosa misión. No existen los giros y complejidades aplicados por Tolkien en la trilogía de El señor de los anillos. Lo que tenemos aquí es la versión Tierra Media del clásico relato de viaje del héroe que expusiera Joseph Campbell en su libro Las máscaras del héroe: psicoanálisis del mito. O si ustedes lo prefieren, la versión Tierra Media del argumento clásico de míticas joyas del cine como Doce del patíbulo, Los cañones de Navarone o Los siete magníficos. Salvo que aquí los protagonistas no son comandos de la Segunda Guerra Mundial o pistoleros del lejano y salvaje oeste (aunque hay muchas claves de western, tanto visuales como argumentales, esparcidas por esta primera entrega de la trilogía de El Hobbit), sino una compañía de guerreros enanos dirigidos por el mago Gandalf, el Gris.
Otro punto a favor en esta ocasión el emulador del héroe de Joseph Campbell es Bilbo Bolsón, no Frodo. Bilbo incorpora unas claves de humor donde Frodo era presa de un sentimiento trágico de su vida. Bilbo sale a correr una aventura. Es un héroe donde Frodo era más una víctima del destino o la fatalidad. Bilbo bromea y nos hace sonreír donde Frodo nos hacía sentirnos apesadumbrados. Al menos en esta primera entrega. Esas características del personaje juegan a favor de la película y de paso hacen que el trabajo del actor encargado de dar vida a este mediano, Martin Freeman, pueda desplegar su talento con más riqueza de matices y libertad para crear empatía con el público de la que tuviera Elijah Wood en El señor de los anillos. Como consecuencia de todo lo anterior, simpatizamos más con Bilbo que con Frodo. Y como ejemplo basta con pensar en el encuentro con Gollum, que es aquí más siniestro que en los Anillos y al mismo tiempo resulta más divertido e incluso te hace reír en algún momento. Dicho sea de paso, el tono más distendido, más aventurero, menos denso y trágico que el de la visita anterior de Peter Jackson a la Tierra Media, permite también un juego más rico y con más matices en la interpretación de Andy Serkis como Gollum.
La estructura argumental de la novela El Hobbit, que como digo permite centrar más la trama sobre la idea del viaje y la misión de todo el grupo de enanos, aporta además otra diferencia esencial: la materialización o personalización del enemigo del grupo en esta trama de persecución en la figura de Azog, el Pálido Orco, montando su temible Wargo albino, y que tiene una participación como antagonista más clara y con más metraje y protagonismo de la más dispersa y volátil que tuviera en El señor de los anillos: la Comunidad del Anillo el propio Sauron.
Añadan a todo lo anterior batallas con trolls en una espectacular escena en las cavernas que emula y en mi opinión supera el enfrentamiento en las Minas de Moria en la primera entrega de El señor de los anillos, además del prólogo con el ataque de Smaug a la fortalza de los enanos, la pelea de los gigantes de piedra en las montañas, la persecución de los trolls en las praderas, la llegada de las águilas gigantes…
Creo que en El Hobbit Peter Jackson aplica todo lo que aprendió y descubrió rodando la trilogía de El señor de los anillos, y ha mejorado mucho la propuesta final. Un ejemplo: sus planos aéreos, que tanto me molestaban porque me sacaban de la película en la trilogía de los Anillos, aquí incluso encuentran una utilización práctica y una razón de ser y les saca el máximo partido en la secuencia de la persecución de los orcos y los wargos tras la compañía de enanos.
El resultado de todo lo anterior es puro espectáculo visual, una película de Navidad en toda regla, el retorno de la fantasía a la pantalla grande en todo su esplendor.
Diría que está entre las tres mejores películas de este año.(REVISTA ACCIÓN).

sábado, 1 de diciembre de 2012

LA VIDA DE PI





Película: La vida de Pi. Título original: Life of Pi. Dirección: Ang LeePaís:USAAño: 2012. Duración: 127 min. Género: DramaInterpretación: Suraj Sharma (Pi Patel), Irrfan Khan (Pi adulto), Tabu (Gita Patel), Gérard Depardieu (Cook), Rafe Spall (escritor), Adil Hussain (padre de Pi). Guion:David Magee; basado en la novela homónima de Yann Martel. Producción:David Womark, Gil Netter y Ang Lee. Música: Mychael DannaFotografía: Claudio Miranda. Montaje: Tim Squyres. Diseño de producción: David Gropman. Distribuidora:Hispano FoxfilmEstreno en USA: 21 Noviembre 2012. Estreno en España: 30 Noviembre 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


En “La vida de Pi” conoceremos a Pi Patel, un muchacho cuyo padre es el dueño del zoológico de la ciudad de la India en la que viven. Su familia decide marcharse a Canadá, pero una tormenta hace naufragar el barco en el que viajan. Pi consigue salvarse gracias a una barcaza en la que también hay otro “pasajero”, un tigre de Bengala al que el joven intentará domar para poder sobrevivir.

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.......Entre el drama íntimo y la invitación a la concordia espiritual ─la coctelera mística que aquí se propone es difícil de igualar en su amabilidad para con el creyente de otras disciplinas religiosas─, “La vida de Pi” transita con placidez para contarnos que no somos más que granos de arena en un desierto infinito, pero que cada grano, por pequeño que sea, cuenta en el conjunto. Y de qué manera. En definitiva, se trata de una propuesta notable, que pujará con fuerza por estatuillas doradas en el plano técnico ─la integración digital es ciertamente espectacular─, pero que tal vez podría haber alcanzado planos superiores considerando el trasfondo humano que la puebla. Aunque eso no la hace menos recomendable.
Calificación: 7/10. (LA BUTACA).



.......En 'La vida de Pi', por derecho propio una de las mejores películas del año (aunque esta frase este tan gastada que carezca de valor alguno), encontramos todo aquello que al menos a los ojos de un servidor cabe encontrar en todo GRAN título, escrito en mayúsculas para que se lea incluso a dos metros de distancia del ordenador: es sumamente entretenida, con nuestro interés siempre pendiente de la pantalla; ofrece diversos momentos, detalles e imágenes para atesorar en el recuerdo; permite una doble lectura para darle a la cabeza y tener de qué hablar con el/los acompañantes... y ante todo, posiblemente, que se trata de un filme puede que no único, es posible, pero sí muy personal y reconocible. ¿Cuantas historias sobre un indio en una barca con un jodío tigre conocen... que además sean buenas? Sólo por salir airoso de tamaño desafío, sólo por lograr que 'La vida de Pi' sobreviva a lo que podría haber sido un doloroso (y caro) naufragio, la cinta ya se merece un aplauso y la imagen de Chuck Norris con el pulgar levantado certificando un trabajo bien hecho.

Uno se imagina, de la misma manera que un servidor delante del ordenador, a Ang Lee delante del original de Yann Martel preguntándose ¿cómo diantres voy a darle forma a esto? Y ambos por fin le hemos dado salida a nuestra criatura... si bien eso no quiere decir que nos hayamos olvidado de ella, ni mucho menos, porque podría escribir mucho más y bien sobre lo que, como ya digo, para mí es algo más que una película. Espera, un momento, ¿hablamos de mí... o hablamos de 'La vida de Pi'? Sobre ambos. Pero ¿acaso no ya he dicho lo suficiente? ¿acaso hace falta más grandilocuencia y palabras altisonantes? ¿acaso no corro el riesgo de que mi encarecida recomendación abra paso de par en par al "no es para tanto" tan poco virtuoso? Sea lo que fuera 'La vida de Pi' no deja de ser una película sobre un indio en una barca con un jodío tigre... pero no es el principio de un chiste, no, es más bien el potencial principio de una gran amistad. Y durante todo esto tiempo sólo he tenido claro cuál iba a ser el final de este texto: YO SÍ CREO. Jodío Richard Parker...(EL SEPTIMO ARTE).


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.......Como ocurre en la lucha interna y diaria de cada indivíduo con su lobo estepario particular, las naturalezas del ser humano y del animal han de aprender a convivir juntas y de esta manera, Pi y Richard Parker establecen normas de entendimiento y negociación mútuas mientras se va desarrollando el día al día del relato dando lugar a episodios de una belleza descriptiva tan espectaculares que es difícil no pensar en el “Avatar” ( 2009) de James Cameron, con esos verdes esmeraldas, esos oros líquidos y esos turquesas imposibles, fruto del delirio, la imaginación desbordada o puede que de la mente más lúcida de un chaval hecho de agua y esperanza.
Esta es una película que entretiene; estéticamente, un placer para la vista, con un arranque de voz en off que te anuncia que serás testigo de una historia curiosa e increible, no exenta de suspense; con momentos de mucha soledad que puntualmente le recordarán a más de uno el “Náufrago” de Robert Zemeckis y que en otros muchos a esa inmensa “Big Fish” de Tim Burton por el muestrario de ingrediente humano que exhibe; tierna y conmovedora en la comprensión del otro y sus motivos a medida que ambos protagonistas se van conociendo más, tolerando más y aprendiendo más el uno del otro, “La vida de Pi” es de una belleza salvaje tal que consígue momentos épicos como el de la recreación de esas tempestades en mitad del océano sometiendo a la voluntad humana, pura fuerza de la naturaleza destrozando una cáscara de nuez.
Hay lugar para la sensibilidad y la ternura y el sentido del gusto y el olfato. Es una película que sabe a caramelo de café con leche en una parte de sus escenas líquidas. Otras veces eres capaz de degustar los brotes jugosos y tiernos de una ensalada cuando los personajes parece que avistan una tierra cargada de posibilidades y misterio; sientes gula de agua dulce mientras hueles a pescado secado al sol y de días, ésta, es película que ataca directa a los cinco sentidos de quien la ve, cargada de personajes únicos que encierran sorpresas en una historia única que guarda un secreto y con un final digno de las mejores historietas de este tipo, el único posíble…..¡esa es la propuesta!
No se le podría sacar ningún “pero” al imaginario de Ang Lee a la hora de plasmar en imágenes las palabras de Martel salvo que a veces se hace demasiado largo el periplo marítimo pero tampoco llega a ser mayor problema. La película, dentro del repertorio de su autor, no guarda ningún otro objetivo más ambicioso que el de entretener y agradar y son dos propósitos que esta película tan orgánica cumple absolutamente y que además se agradece aunque yo ya esté deseando que me vuelva a sorprender con un nuevo drama de los suyos.(REVISTA ACCIÓN).




Hay momentos en este largometraje en que uno podría empezar a mirar alrededor con desconfanza, sospechando, y muy justifcadamente, que ha sido víctima de una flfa. Y, en vez de en un cine, se encuentra en una iglesia, una mezquita, un templo hindú, un centro de autoayuda holística, nueva era o a saber qué otra zarandaja balsámica y almohadilladora de nuestra pobre (por inexistente) esencia inmortal.
Y es que 'La Vida de Pi', película excepcional en todos y cada uno de sus apartados audiovisuales, no puede obviar su carácter de carísimo zumo multiespiritualista de gran superfcie. Cineasta mayúsculo y agudísimo, con apenas tropiezos en su trayectoria, capaz de facturar una obra emocionante hasta partiendo del manual de su lavavajillas, Ang Lee vuelve a lograr lo que parece ya más que confrmado que resulta su gran especialidad: extraer el máximo partido sensitivo-ornamental a una materia prima que, de otro modo, muchos no hubiéramos digerido ni en sueños. Salpicada de instantes que ensanchan retinas y descuelgan mandíbulas, hito de la imagen como conexión con lo maravilloso y lo imaginario, estamos ante una obra que, aun pretendiendo enardecer según que creencias, a algunos lo que nos reaviva es, simplemente, la fe en cierto tipo de experiencia fílmica.(FOTOGRAMAS).