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domingo, 27 de enero de 2013

EL VUELO




Película: El vuelo (Flight). Título original: Flight. Dirección: Robert Zemeckis.País: USAAño: 2012. Duración: 138 min. Género: DramaInterpretación:Denzel Washington (Whip Whitaker), Kelly Reilly (Nicole Maggen), Don Cheadle (Hugh Lang), Bruce Greenwood (Charlie Anderson), Brian Geraghty (Ken Evans), Melissa Leo (Ellen Block), John Goodman (Harling Mays), Nadine Velazquez (Katerina), Tamara Tunie (Margaret Thomason), James Badge Dale, Garcelle Beauvais (Deana). Guion: John Gatins. Producción: Laurie MacDonald, Jack Rapke, Robert Zemeckis, Steve Starkey y Walter F. Parkes. Música:Alan SilvestriFotografía: Don Burgess. Montaje: Jeremiah O’Driscoll. Diseño de producción: Nelson Coates. Vestuario: Louise Frogley. Distribuidora: Tripictures.Estreno en USA: 2 Noviembre 2012. Estreno en España: 25 Enero 2013Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.



En “El vuelo (Flight)”, Whip Whitaker (Denzel Washington) es un experimentado piloto de avión que consigue realizar un milagroso aterrizaje forzoso salvando a casi todos los pasajeros de un vuelo. Después del accidente, Whip se convierte en un héroe, pero según se va desarrollando la investigación, van surgiendo muchas preguntas sobre lo que sucedió exactamente.


.......'El vuelo' es como si fuera el primer partido de un deportista tras sufrir una grave lesión que le ha mantenido alejado de los terrenos de juego durante bastante tiempo, demasiado. Así se siente este falso regreso de un cineasta que en realidad nunca se fue, por más que un sin fin de pixeles se entrometieran en su cine, una pasión por el arte del CGI que a diferencia de a George Lucas o a John Lasseter le ha salido bastante cara. La sensación, real o imaginaria, es que Zemeckis ha perdido el tiempo en su incursión en el mismo mundo que ha ensalzado, vía Pandora y una vez más, a un James Cameron que supo leer mucho mejor las líneas del código, y aún a pesar de que 'The Polar Express' y 'Beowulf' son dos videojuegos bastante más interesantes de lo que pudieron parecer en su momento. El caso es que después de estar jugando lo que bien podrían ser unas pachangas en ligas inferiores Zemeckis ha vuelto a la primera división, y en su regreso a la máxima categoría ha decidido apostar por lo que ha de apostar todo recién ascendido, por asegurar la plaza, y dejar los objetivos más ambiciosos para las siguientes temporadas.

Así Zemeckis no arriesga más de lo necesario con 'El vuelo', un genuino "american drama" con todos los elementos necesarios para triunfar, especialmente, un potente conflicto dramático que admita toda clase de reflexiones sobre el que apoyarse, un elemento indispensable para que el espectador se sienta partícipe de lo que dentro de una producción comercial sería un pasatiempo de calidad superior. Zemeckis, en su vuelta a la primera plana, ha escogido una historia que ni le comprometa ni le exija grandes esfuerzos, un ejercicio de contención autoral que le permita coger ritmo de competición, volver a soltarse con la pelota entre las manos e integrarse de nuevo en la plantilla como uno más sin necesidad de exponer su nombre, y sobre todo su credibilidad, cediendo casi todo el protagonismo a un excelente Denzel Washington, actor-estrella capaz de llenar la pantalla con su sola presencia y que dibuja un personaje bastante más humano, complejo e imperfecto del que nos tiene acostumbrados, alejado de ese héroe moral de una sola pieza que, ya sea de pie o sentado, es imparable a la hora de salvar la situación sin perder la sonrisa por el camino.

Aunque incapaz de levantar verdadera pasión salvo a lo largo y ancho de sus primeros veinte minutos, los cuales culminan evidentemente con el realista y angustioso accidente aéreo que le otorga el fundamento al filme, o durante las tres escenas en las que asoma un divertido John Goodman, de los que más y mejor sabe aprovechar sus por lo general (demasiado) escuetos minutos en pantalla (como demuestran esta o 'Argo'), 'El vuelo' es un filme plenamente satisfactorio, que cumple con buena caligrafía y se gana a pulso la sensación de trabajo bien hecho, la palmada en la espalda y el sello de útil a la causa. No obstante el filme, solvente y eficiente, y al que cabe agradecer el regreso al mundo real de Zemeckis, no deja de ser un pequeño paso para el hombre que cede el protagonismo al siguiente paso, el que marcará la diferencia entre si Zemeckis ha vuelto para recordarnos que en el pasado fue el ojito derecho de muchos de nosotros... o para volver a serlo de una nueva generación de espectadores. De momento un que bueno que volviste, si bien la euforia y el champán lo dejamos para la siguiente, no vaya a ser que... (EL SEPTIMO ARTE).

Nota: 7.0


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......Y aquí muchos dirán que la película flaquea, que no sorprende, que el guión es blandito… Que sí, que es cierto, pero se olvidan de lo importante que es la narrativa en una película, el arte de contar una historia, saber hacerlo y plasmarlo de forma interesante y novedosa en pantalla. Todas las historias están ya contadas desde el tiempo de los griegos, pero depende de cada narrador el hacer esas historias interesantes y aparentemente nuevas para todos. Aquí tenemos una historia de un tipo que tiene todas las adicciones del mundo (le falta esnifar pegamento), y pese a ello sigue trabajando como piloto comercial. En un vuelo, tras pasar lo peor de una tormenta, el avión falla y sólo su pericia impide que la catástrofe acabe con la vida de todos en el avión. Una proeza de héroe, pese a estar borracho y colocado. Algo irrepetible que, pese a todo, le dejará expuesto cuando se descubran todas sus miserias. Y lo que podría convertirse en un drama judicial sobre la culpa de un hombre o lo que nos convierte en héroes, en realidad da paso a un viaje en la vida de un hombre a su propio infierno, hasta que toca fondo y no puede más.
Vamos, que esto no es un thriller, sino un drama personal sobre un adicto, como podrían serlo otras joyas del cine, superiores a ésta, como Días sin Huella o Días de Vino y Rosas, añadiendo el tema de las drogas, como si eso fuese lo que la convierte en una película más madura y oscura. Como he mencionado antes el guión es correcto, nada más. Se excede en el tema religioso y como presenta a los personajes creyentes, que provocan más de una sonrisa, me temo. Y también deja colgada la relación del protagonista con su ex y su hijo, para centrarse en una historia romántica que realmente es la parte más débil de la película, incluso pese al gran trabajo de Kelly Reilly, a quien recordamos de las películas de Sherlock Holmes actuales como la mujer del Doctor Watson, aquí bellísima pese a la adicción. Tiene buenos momentos como la charla del padre y el hijo al final de la película, el momento en el hospital escondiéndose en las escaleras para fumar, con el enfermo de cáncer, la charla en el hangar con el abogado y el amigo del sindicato de pilotos, la habitación de hotel… El resto del guión es telefílmico y poco más. Perfecto para una tv movie de esas que vemos en la sobremesa del fin de semana…
Pero, y es un grandísimo pero, ahí están los actores para levantar la película. Por supuesto un Denzel Washington magnífico en su camino al olvido, pero escoltado brillantemente por nombres como Bruce Greenwood, Don Cheadle, John Goodman, Kelly Reilly o Melissa Leo, aunque algunos de ellos no estén todo lo aprovechados que deberían estar. Y además de eso, por si fuese poco, tenemos un director que durante la primera hora larga de película nos introduce en un vuelo de pesadilla, un viaje que bien podría ser el último, que resuelve con un pulso y una brillantez que te dejan pegado a la butaca durante el accidente, los momentos anteriores y los posteriores. Simplemente sensacional. Un portento narrativo que te mete de cabeza en la película y la hace algo más, algo especial. Algo que merece la pena ser visto y que elevan la película muy por encima de la media.
Sí, luego el ritmo se resiente y es cuando todo se convierte en previsible y visto antes. Todo discurre por caminos conocidos. Pero por esa primera hora y por los actores, se salvan con creces los muebles. Ya rodó Zemeckis una escena de accidente aéreo espeluznante en Náufrago y aquí lo convierte en todo un arte. Es la cumbre de una película interesante e intensa, que nunca llega a aburrir pese a lo antes mencionado. Por mucho que algunos se empeñen en mirar sólo lo más obvio. Quien vaya al cine sin prejuicios se encontrará con una película entretenida, dramática y muy bien contada e interpretada, sobre un hombre obligado a aceptar la verdad sobre sí mismo. Y puede que haya películas mejores sobre el mismo tema, pero difícilmente las habrá mejor narradas. Esperemos que le sirva a Robert Zemeckis para dar un paso al frente en su carrera y dejar las películas animadas para quien realmente las sabe hacer.(ACCIÓN DE CINE,REVISTA).



El retorno de Robert Zemeckis a los personajes de carne y hueso, después de sus experimentales films animados, es el retorno de un cineasta con un control del lenguaje visual sólo comparable al de Steven Spielberg o Joe Dante. Algunos detalles de 'El vuelo' acreditan al autor de la saga 'Regreso al futuro' como un realizador de un gusto y una inventiva singulares: la impresionantemente sobria
secuencia del accidente; los travellings para seguir los pasos de Washinghton y John Goodman (este último, con el Sympathy for the Devil, de los Rolling Stones, como fondo); la planifcación del juicio del fnal o la panorámica sobre el terreno siniestrado. O la escena de apertura, con el protagonista, físicamente muy perjudicado, y su compañía femenina, en la habitación del hotel.
Otra cuestión sería si nos parece este el guión más adecuado para Zemeckis: aquí hay, claramente, un personaje que sobra (el de la drogadicta que encarna, muy bien por cierto, Kelly Reilly) y una trama familiar no muy convincente. Pero son dos pequeños escollos para una película que introduce poderosas refexiones éticas y sociales (de Washington en solitario o en sus reuniones con los abogados) y no se ve perjudicada por su larga duración. El toque Zemeckis, seguro.(FOTOGRAMAS).

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