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viernes, 4 de enero de 2013

LA NOCHE MÁS OSCURA.(ZERO DARK THIRTY)





Película: La noche más oscura (Zero dark thirty). Título original: Zero dark thirty. Dirección: Kathryn BigelowPaís: USAAño: 2012. Duración: 157 min.Género: DramathrillerInterpretación: Jessica Chastain (Maya), Jason Clarke (Dan), Joel Edgerton (Patrick), Jennifer Ehle (Jessica), Mark Strong  (George), Kyle Chandler (Joseph Bradley), Edgar Ramirez (Larry), Reda Kateb (prisionero), Scott Adkins (John), Chris Pratt (Justin), Taylor Kinney (Jared),Harold Perrineau (Jack), Mark Duplass (Steve), James Gandolfini (director de la CIA).Guion: Mark Boal. Producción: Kathryn Bigelow, Mark Boal y Megan Ellison. Música:Alexandre Desplat. Fotografía: Greig Fraser. Montaje: William Goldenberg y Dylan Tichenor. Diseño de producción: Jeremy Hindle. Vestuario: George L. Little.Distribuidora: Universal Pictures International SpainEstreno en USA: 19 Diciembre 2012. Estreno en España: 4 Enero 2013. Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.


La captura de Osama Bin Laden preocupó al mundo y a dos administraciones presidenciales estadounidenses durante más de una década. Al final, un pequeño grupo de agentes de la CIA le encontró. Fue una misión llevada a cabo en el secreto más absoluto. Algunos detalles han salido a la luz, pero las partes más significativas de la operación secreta y, sobre todo, el papel que jugó el equipo de agentes, se verán por primera vez en “La noche más oscura (Zero dark thirty)”. La descripción de la busca y captura de Bin Laden lleva al espectador hasta el corazón del poder y a la primera línea de la histórica misión, que culmina en el asalto por parte de las fuerzas especiales a una misteriosa residencia en Pakistán.


La noche más oscura (Zero Dark Thirty), otro gran trabajo de Kathryn Bigelow. Excelente película para empezar el año.
La directora de En tierra hostil vuelve a demostrar que domina a la perfección las claves del cine de intriga y sabe mezclarlas con el cine de acción mucho mejor que algunos de sus colegas masculinos supuestamente expertos en el tema. En La noche más oscura Bigelow recoge el testigo de la impresionante serie televisiva Homeland siguiendo sus propias reglas de estilo y su propia manera de entender el cine de suspense. El resultado es la mejor propuesta de cine de suspense que tendremos la oportunidad de ver en 2013. Durante toda la proyección de La noche más oscura no pude dejar de pensar en que Bigelow estaba haciendo con la caza de Bin Laden lo mismo que en su momento hiciera Alan J. Pakula con el caso Watergate en Todos los hombres del presidente (1976): una autopsia del asunto que la sitúa en la esfera de las películas que dirigía Oliver Stone en su mejor época como forense del imperio americano en títulos como Salvador, Platoon, Nacido el 4 de julio, J.F.K… De hecho, después de haber visto La noche más oscura y recordando al mismo tiempo En tierra hostil creo que Bigelow le ha quitado a Stone ese puesto de forense.
Como ya ocurrió con En tierra hostil, que algunos erraron en interpretar como una simple película de guerra, opine que esta película tiene cierto carácter revanchista por parte del imperio norteamericano, algo que posiblemente no habría ocurrido en una película dirigida por Oliver Stone. Pero sería poco serio reducir la película a una explicación tan simplista. El hecho de que Bigelow dedique los primeros minutos de presentación de su historia a repasar las llamadas de las víctimas el día de los atentados del 11 de septiembre de 2001 es tanto un elegante homenaje en memoria de esas víctimas como la manera más lógica de comenzar la construcción de su historia por el principio, y no es en absoluto, como pueden pensar algunos, una justificación o reivindicación de las secuencias de tortura que vamos a contemplar posteriormente ni de los métodos empleados para cazar a Bin Laden. Esto queda sobradamente explicado por la humanidad que otorga la directora al torturado y porque no ahorra ni maquilla la propia brutalidad de esas torturas. Lo interesante es que tampoco se recrea morbosamente en ellas, porque son sólo una parte más del camino que tienen que recorrer sus personajes para llegar al desenlace. Un camino que Bigelow narra sin hacer uso de melodramatismo o efectismo alguno. Por eso en la tortura hay momentos en que nos pone tanto del lado del torturado como de los torturadores sin necesitar para ello entrar en el juego del subjetivismo visual o narrativo. Si algo define la película es esa inclinación por meternos en la trama de investigación de la protagonista, una notable Jessica Chastain, desde un punto de vista eminentemente objetivo. Es un ejercicio aún más notable porque esa objetividad la obliga a realizar un difícil juego de equilibrio midiendo cuidadosamente las distancias para que como sigamos los acontecimientos como si formáramos parte de ellos en todo momento pero sin caer en trucos fáciles de empatía gratuita con los personajes y dejarse atrapar por la farsa monstruosa y miserable de la corrección política.
De ese modo Bigelow consigue algo muy difícil en este tipo de historias basadas en hechos reales y propicias a herir susceptibilidades de todo tipo en uno y otro bando: que sea el propio espectador el que llegue a sus propias conclusiones. Es así menos manipuladora de lo que siempre lo han sido las autopsias cinematográficas practicadas a los grandes temas de la historia reciente de los Estados Unidos por Oliver Stone.
La prueba de que con esa objetividad que no renuncia al suspense Bigelow consigue meternos totalmente en su película desde el primer minuto de proyección con esas voces en off de las víctimas de los atentados la encontramos en la tensión que aplica a los últimos veinte o treinta minutos de metraje, la operación de ejecución propiamente dicha. Son el gran remate para una película que en mi opinión consigue superar cualquier otra aproximación que se haya rodado hasta el momento en el cine sobre la guerra contra el terrorismo. Ya he dicho que sólo encuentro un equivalente de la misma calidad en televisión, en la serie Homeland.
Especial mención en ese trabajo para sumergirnos totalmente en la trama merece el trabajo con el sonido que brilla a lo largo de toda la película, consiguiendo que saltemos ante esas secuencias aparentemente cotidianas que quedan interrumpidas brutalmente por un disparo o una explosión. En un ejercicio de coherencia, la película desvela así su verdadera alma, su verdadero tema, que es la interrupción de la normalidad y la cotidianeidad provocada por los atentados. Bigelow pone mucho cuidado en dibujar ese paisaje de interrupción de la cotidianeidad en varias escenas como la cena y la entrevista de captación de un posible agente en la cúpula de Al Qaeda. Su película es un retrato perfecto del caos chocando y demoliendo lo cotidiano. Desde el 11-S de 2001 todos vivimos mirando al abismo de lo imprevisto. En mi opinión, La noche más oscura es la película que mejor ha sabido dibujar esa sensación colectiva a nivel global en una pantalla grande, tan bien como Homeland lo ha hecho en la televisión.(REVISTA ACCIÓN DE CINE).



Descartado que el cine comercial USA pueda ser radicalmente crítico con sus instituciones, más allá de puntuales denuncias a los aspectos de esta que no funcionan, quedémonos no obstante con aquellas propuestas que se limitan a levantar acta de sus actuaciones, empezando por las más punibles. Y si lo hacen desde una postura observacional estricta, mejor. Esto es La noche más oscura: la crónica literal de la actuación de la CIA en la captura de Osama bin Laden. Exhaustiva, implacable, rigurosa en la mayor parte del metraje; despojada de cualquier matiz lacrimógeno. Dejando que sea el espectador quien ponga, a la postre, la escala de valores con que deberá juzgar lo que se le propone.
El discurso, montado a partir de un implacable mecanismo narrativo de avance y retroceso, se articula a partir de un personaje aparentemente débil, una analista de la agencia a la que en la segunda secuencia vemos asistir a una dura sesión de tortura. Pero a la que el tiempo va blindando contra cualquier tentación empática... lo que la hace inusualmente fría a nuestros ojos. Lo que a la postre le interesa a la inteligente Bigelow es menos contar cómo se cazó (ilegalmente) a Bin Laden, y más la huella traumática que el proceso deja en su protagonista. Así, el último plano, ejemplar, da más pistas sobre de qué va realmente la película que el resto de su apasionante, torrencial metraje.(FOTOGRAMAS).



.......Después de En tierra hostil, la oscarizada Kathryn Bigelow vuelve a demostrar que se ha convertido en una directora muy, muy seria. Sigue buscando el hiperrealismo, que en este film está remarcado con la efusión con movimientos de cámara a menudo nerviosos y una planificación cuidadísima para que parezca “descuidada”, real, como si viéramos un trozo de lo que ocurre en el enorme puzzle de los conflictos bélicos, del terrorismo, del mundo de los agentes, de las cárceles secretas e inhumanas, de las reuniones de despacho, etc., con encuentres abiertos y una tendencia enorme a cambiar de localizaciones, no vaya a ser que la cosa resulte aburrida o previsible... En este aspecto destaca el buen uso temporal de la historia, que no acusa debilitamiento alguno pese a abarcar desde 2001 hasta 2011, y que va situando al espectador en numerosos lugares del planeta –aunque centre su base de operaciones en Pakistán y Estados Unidos–, mostrando los hechos que en ese momento suceden, sus investigaciones y avances en cuanto a las pistas que llevan hacia el posible paradero de Bin Laden.
Para realizar el film, el equipo de Bigelow ha contado con información privilegiada acerca de los hechos reales que llevaron a la localización y muerte del jefe de Al Qaeda. Y parece bastante lógico que todo lo que se cuenta sea más o menos lo que ocurrió. Porque hay en La noche más oscura algo que llama mucho la atención: el poco interés que se presta a la investigación propiamente dicha. En el fondo, todo el film es una investigación, pero a Bigelow no le interesa mostrar las migas de pan que llevan al objetivo, ni trasladar al espectador una serie razonamientos que ofrezcan a lo Sherlock Holmes la solución matemática de la ecuación. Para Bigelow y su guionista Mark Boal (que ya trabajó con ella en En tierra hostil) cuenta la intensidad de esa investigación (que en realidad es la obsesión de todo un país, y así se enfatiza), las vivencias traumáticas de sus personajes protagonistas, la presión a la que están sometidos, sus tomas de postura, sus crisis, sus enfrentamientos, su frustración. Resulta genial el dibujo a trazo grueso que hace del organigrama de la CIA, donde cada uno cree una cosa, donde todo son dudas y la presumible infalibilidad del mejor sistema de espionaje del mundo se desmorona al revelarse simplemente como ineficiente. Y donde, al final, quien tiene el poder de decisión es capaz de doblegarse ante una sola persona con verdadera seguridad en sí misma. Jessica Chastain ofrece excelentes secuencias con este enfoque gracias a su portentosa interpretación de Maya, de una altura que raya la perfección. El Oscar llama a su puerta.
Pero, lógicamente, para que La noche más oscura pueda ser tenida en consideración ha de poner en la picota toda la sucia realidad de la lucha contra el terrorismo. Aquí no hay casi nada para la galería. Todo es directo, despiadado, frío. No se esconden las intenciones inmorales, asesinas, de la CIA, a quien sólo interesa llegar a hasta su objetivo, da igual las vidas que siegue en su camino. Se muestra la falsedad de la Casa Blanca, pero Bigelow lo hace con enorme displicencia y a la vez sabe enfocar (o desenfocar) la mirilla para huir del puro maniqueísmo y, así, muestra, po ejemplo, cómo la inhumanidad de la tortura también acaba pasando factura a los verdugos.
Visualmente el film está tan cuidado como todo lo demás aunque hay momentos destacados y de un atroz realismo, como en la escena del atentado del restaurante o en la incursión final en Abbottabad. Desde luego lo más llamativo es ese peculiar aire documental que se imprime a toda la narración, hecho que adquiere mayor entidad a la hora de sembrar la historia de numerosos personajes, sin que ninguno, salvo la Maya de Chastain, se lleve la gloria. Así, con un elenco de actores excelentes en papeles menores –Jennifer EhleStephen DillaneMark StrongJames Gandolfini, etc.– la narración aumenta en verosimilitud a la hora de ofrecer una trama equilibrada que quiere acercarse lo más posible a lo que ocurrió en la realidad.(DE CINE 21).

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