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sábado, 16 de febrero de 2013

LA JUNGLA :UN BUEN DÍA PARA MORIR


Película: La jungla: Un buen día para morir. Título original: A good day to die hard. AKA: La jungla 5 / La jungla de cristal 5. Dirección: John MoorePaís:USAAño: 2013. Duración: 97 min. Género: AcciónInterpretación: Bruce Willis (John McClane), Jai Courtney (Jack McClane), Sebastian Koch  (Komarov), Rasha Bukvic (Alik), Cole Hauser (Collins), Yuliya Snigir (Irina),Mary Elizabeth Winstead (Lucy McClane). Guion: Skip Woods. Producción: Alex Young.Música: Marco BeltramiFotografía: Jonathan Sela. Montaje: Dan Zimmerman. Diseño de producción: Daniel T. Dorrance. Vestuario: Bojana Nikitovic. Distribuidora: Hispano FoxfilmEstreno en USA: 14 Febrero 2013. Estreno en España: 15 Febrero 2013.

Bruce Willis regresa como John McClane en “La jungla: Un buen día para morir”. Una vez más, McClane se encuentra en el lugar equivocado en el momento equivocado cuando viaja a Moscú para averiguar el paradero de su hijo, Jack, 
que en su momento se alejó de él, y se queda atónito al descubrir que trabaja clandestinamente para proteger a Komarov, un delator de la corrupción imperante en el gobierno. Los McClane, que se juegan el cuello en la empresa, se ven obligados a superar sus diferencias para poner a Komarov a buen recaudo y frustrar un delito potencialmente desastroso en el lugar más desolado de la Tierra: Chernobyl.

La Jungla 5 (título oficioso) juega bien sus dos principales bazas: Bruce Willis y la apuesta por el “más difícil todavía”. Willis vuelve a interpretar a John McClane, el personaje al que todo debe, de nuevo desde esa perspectiva en la que se está especializando últimamente: héroe de acción veterano. Lo hemos visto en Los Mercenarios 2 y lo veremos otra vez en la nueva película de G. I. Joe. Y si en los 80 y los 90 Willis era el mejor ejemplo del working class hero, el tipo que es golpeado y vapuleado durante todo el metraje –igual que  Harrison Ford en la piel de Indiana Jones–, aquí demuestra que ha envejecido estupendamente. Casi milagrosamente. Esta vez McClane corre, salta, dispara, conduce y, aquí llega el más difícil todavía, vuela. Mientras que Indy consagró el paradigma del veterano héroe con artrosis, McClane se descarta con un sonoro “There is no school like the old school”. McClane es al cine de acción lo que los Rolling Stones al rock and roll.
En La Última Cruzada un soberbio Sean Connery le daba magistralmente el relevo a Ford, de James Bond a Indiana Jones… para que años más tarde Shia LaBeouf lo perdiera haciendo el mono por la selva peruana. En esta ocasión McClane lo deja muy claro al reencontrase con su hijo: “No somos una familia de muchos abrazos”. Aquí el macguffin de McClane es ir a buscar a su hijo a Moscú para luego hacer lo suyo.El relevo generacional está ahí, pero el protagonismo sigue siendo para el veterano. Ni la disfuncional relación paterno-filial, ni la redención de McClane como padre deficiente, ni en general la trama, tienen mayor importancia a la hora de encadenar una de las persecuciones de coches más espectaculares de los últimos años con un tiroteo tras otro. En Pulp Fiction le decían a Willis que “no existe el gran día para los boxeadores veteranos”. Y McClane seguramente ha visto pasar ya su gran momento. Pero como Jagger, Richards y cía –por algo suenan al final de la peli–, es ajeno al paso del tiempo, continúa ofreciendo el mayor espectáculo del mundo. Quien tuvo, retuvo, y esta nueva Jungla se disfruta con una sonrisa de inmaduro treinteañero durante todo el metraje.(CINEMANÍA).



Es un dato nada baladí, uno de los más infalibles para medir la capacidad de arrastre, el poder de enganche de una película: “La jungla: Un buen día para morir” es la más corta de las peripecias de John McClane (las otras cuatro superaban las dos horas) y, paradójicamente, la que parece más larga. Algo no funciona bien en esta aventura, y no será precisamente el ritmo, pues aquí no hay tregua: los personajes no paran de perseguirse, saltar, volar, correr, atravesar cristales, lanzarse al vacío, etc. No es tampoco un problema específico de dirección: la estupenda “La jungla 4.0” (2007) ya demostró que para estos menesteres no es necesaria la firma de un cineasta de talento. ¿El guión? No es que las cuatro entregas que la precedieron tuvieran guiones “cum laude”, pero había en ellos chispa, progresión, quiebros, vibración y villanos de mayor carisma que los que ahora nos han tocado en (mala) suerte: el que odia a los americanos y se pone a bailar ante los héroes cautivos es de veras lamentable. La película de John Moore, en fin, parece haber sido concebida, escrita, rodada y montada precipitadamente, con el piloto automático, sin pulir el texto, ni las escenas, ni los encuadres, con el fin de llegar a tiempo a las pantallas en el vigesimo quinto aniversario de la saga. Una saga que ya acusa desgaste y fecha de caducidad. No te dés otra vez de bruces, Willis.(FOTOGRAMAS).

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