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viernes, 29 de marzo de 2013

GRANDES ESPERANZAS



Película: Grandes esperanzas. Título original: Great expectations.Dirección: Mike NewellPaís: Reino UnidoAño: 2012. Duración: 128 min.Género: DramaromanceInterpretación: Jeremy Irvine (Pip), Helena Bonham Carter (Miss Havisham), Ralph Fiennes (Magwitch), Holliday Grainger (Estella), Robbie Coltrane (Jaggers), Ewen Bremner (Wemmick), Jason Flemyng (Joe Gargery), Sally Hawkins (Srta. Joe). Guion: David Nicholls; basado en la novela homónima de Charles DickensProducción: Elizabeth Karlsen y Stephen Woolley. Música: Richard Hartley. Fotografía: John Mathieson. Montaje: Tariq Anwar.Diseño de producción: Jim Clay. Vestuario: Beatrix Aruna Pasztor. Distribuidora: A Contracorriente FilmsEstreno en Reino Unido: 30 Noviembre 2012. Estreno en España: 27 Marzo 2013Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.

En “Grandes esperanzas”, el joven huérfano Pip tiene la oportunidad de superar sus humildes orígenes gracias a un benefactor misterioso. Habiéndose trasladado como caballero a un Londres dominado por las estratificaciones sociales, Pip hará uso de su nueva posición para lograr a la bella Estella, una heredera consentida a quien ama desde la infancia. Sin embargo, la estremecedora verdad oculta tras la gran fortuna desencadenará consecuencias devastadoras para todo cuanto Pip aprecia.


La fallida traducción del título de la novela de Dickens (en inglés Great Expectations quiere decir “grandes expectativas” y no “esperanzas”), mantenida por alguna razón incomprensible en sucesivas ediciones españolas como una errata sin corregir a la que al cabo del tiempo se le coge cariño, le hace involuntario favor a la enésima adaptación cinematográfica del clásico. Tiene que tratarse de un encargo. ¿En qué estaba pensando si no Mike Newell, director deDonnie Brasco, al adaptar una de las obras más exquisitas del autor inglés echándole tan poca pasión, traduciéndo renglón a renglón el novelón del intocable canon universal sin añadir ni reinterpretar absolutamente nada, sin dejar la mínima huella de una voz, una mirada, ni el más remoto guiño autoral al que aferrarnos?
La última Grandes esperanzas puede ganarse el título, no obstante, de fiel. Es, además, una película correcta, efectiva y entretenida, y eso, sin duda, será suficiente para muchos espectadores. Para el resto –amantes de las adaptaciones punkis como aquella Cumbres borrascosas de Andrea Arnold–, ocupará el lugar poco ventajoso de muchos remakes: se verá bien pero con el inevitable “¿para qué?” en la punta de la lengua.
La de Mike Newell palidece ante la revisión contemporánea, hiperbólica y algo locuela de Alfonso Cuarón en la que Ethan Hawke y Gwyneth Paltrow se llevaban a la fuente de un parque la esencia de la novela decimonónica, el famoso beso sin corazón. En esta nueva versión todo remite a la lectura literal –que no literaria–, como las telarañas en el vestido de Helena Bonham Carter haciendo de Sra. Havisham o la pelambrera de un ex convicto Fiennes que mira a cámara desasosegado sin saber qué puede aportar o qué expectativas tener.(CINEMANIA).


 Coinciden más o menos en fecha de estreno en España Anna Karenina (2012), melodrama dirigido por Joe Wright según la novela de León Tolstói, y esta adaptación del inmortal de Charles Dickens. Sirven de ejemplo de dos maneras distintas de acercarse a los clásicos. La primera, buscando un ángulo distinto sin traicionar la esencia del original: el director de Expiación. Más allá de la pasión (2007) establece en ella un diálogo interesantísimo entre las soluciones del cine y del teatro. La segunda, la apuesta decidida por la fidelidad, por el respeto del movimiento y las texturas del texto adaptado. Director de gesto clásico, el inglés Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral) no arriesga (como hiciera, por ejemplo y al margen de los resultados, Alfonso Cuarón en su versión de 1998) al llevar al cine la novela de Dickens. Firma una adaptación que se distingue más por su rigor, pulcritud y elegancia que por ofrecer un enfoque nuevo (en la dirección que sea) de su historia de amor de aliento trágico. Muy bien interpretada y de incontestable belleza formal, destaca por su admirable atmosfera gótica, refejo de los claroscuros de la historia (aunque, hoy por hoy, la versión que mejor reproduce ese contraste sigue siendo Cadenas rotas, de David Lean) y brilla cuando se detiene en el lado tenebroso de la historia.(FOTOGRAMAS).




N
Nueva revisión del clásico de Dickens con un buen reparto de secundarios. El cine británico suele dejarse llevar por este tipo de historias de época, hasta el punto de que muchas veces identificamos el género con Reino Unido o viceversa, lo que no es del todo bueno aunque las películas lo sean. No deberían limitarse tanto o darse sólo a conocer por su cine de época. En esta ocasión la película viene firmada por Mike Newell, director todoterreno que lo mismo te dirige un Harry Potter o Prince of Persia, que te hace Donnie Brasco o Cuatro Bodas y un Funeral. Al buen hombre le gusta tocar todos los palos y géneros posibles, lo cual siempre es bueno, porque ha desarrollado una pericia visual muy apreciable en casi todas sus películas.
Aquí sigue al pie de la letra el clásico literario de Charles Dickens, Grandes Esperanzas, en el que un joven huérfano se convierte en un caballero con la ayuda de un desconocido benefactor. Un hecho que se remota a la infancia del joven. Y que hemos visto en series y cine explotado a menudo, aunque quizá una de las versiones modernas más recordadas es la de 1998 de Alfonso Cuarón con Ethan Hawke como protagonista, una revisión modernizada. Con todo no terminan ni ésta, ni aquella, de encontrar el camino más adecuado para adaptar la historia. Ni siquiera termina en este caso, de tener una personalidad visual propia, quizá uno de sus mayores lastres.
Y no es para nada una mala película porque la historia, aunque sea conocida por muchos, está bien contada y tiene fuerza más que suficiente como para enganchar al público adulto. Evidentemente quien vaya buscando cine de evasión puede aburrirse, pero quien ande tras algo tipo Anna Karenina, sin ir más lejos, no saldrá decepcionado. Aunque Karenina tenía un empuje visual del que ésta carece, quizá por limitación de presupuesto, lo que le da un aire más televisivo, aunque con notables escenas, como la pelea en el barro o el baile. O esos aires de Tim Burton cada vez que Helena Bonham Carter aparece en pantalla. Es en ella y en Ralph Fiennes o Robbie Coltrane quienes atraen la atención e interés del público por encima del reparto joven, mucho más soso, la verdad. Eso sin contar esas pintas de glam trasnochado que le han puesto a más de uno…
Es cine de época y británico, para bien o para mal, limitado en el presupuesto y lo visual, pero muy bien construido, con un buen reparto y con un buen ritmo, aunque quizá se extienda demasiado en la época infantil, que ralentiza la historia, pero explica mucho mejor la relación entre ambos jóvenes. Es buena y es perfecta para la gente que disfruta este tipo de cine, como la mencionada Anna Karenina o la danesa Un Asunto Real, aunque estas dos son algo superiores y tenían más presupuesto, o lo aprovecharon mejor. Y eso se nota. Pero quien disfrutó con ellas seguro que disfruta con la nueva película de Mike Newell.(REVISTA ACCIÓN).

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