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jueves, 21 de marzo de 2013

JACK EL CAZA GIGANTES




Película en 3D: Jack el caza gigantes. Título original: Jack the giant slayer.AKA: Jack the giant killer. Dirección: Bryan SingerPaís: USAAño: 2013.Duración: 114 min. Género: AventurasfantásticoInterpretación: Nicholas Hoult (Jack), Ewan McGregor (Elmont), Ian McShane (rey Brahmwell),Stanley Tucci (lord Roderick), Bill Nighy (voz del general Fallon), Eleanor Tomlinson (Isabelle), Eddie Marsan (Crawe), Warwick Davis (viejo Hamm), Ewen Bremner (Wicke). Guion: Dan Studney, Darren Lemke y Christopher McQuarrie; basado en un argumento de Darren Lemke y David Dobkin. Producción: David Dobkin, Neal H. Moritz, Ori Marmur, Bryan Singer y Patrick McCormick. Música: John OttmanFotografía:Newton Thomas Sigel. Montaje: John Ottman y Bob Ducsay. Diseño de producción:Gavin Bocquet. Vestuario: Joanna Johnston. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en USA: 15 Marzo 2013. Estreno en España: 15 Marzo 2013Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.


“Jack el caza gigantes” es una adaptación adulta del popular cuento de “Las habichuelas mágicas” y nos cuenta la historia de una antigua guerra que se reactiva cuando un joven granjero, sin ser consciente de ello, abre una puerta entre nuestro mundo y una aterradora raza de gigantes. Sueltos por la Tierra por primera vez en siglos, los gigantes se esfuerzan por reclamar la tierra que una vez perdieron, obligando al joven Jack a entablar la batalla de su vida para detenerlos. Luchando por un reino, por su pueblo y por el amor de una valiente princesa, se enfrentará cara a cara con unos incontenibles guerreros que pensaba que solo existían en las leyendas y, de esa manera, tendrá la oportunidad de convertirse él mismo en una leyenda.



Cine de aventuras y familiar con un punto oscuro y siniestro marca de la casa. Me refiero a la casa de Bryan Singer, uno de esos directores privilegiados que son capaces de adaptarse casi a cualquier género y añadirle gotas de personalidad propia que la hacen destacar sobre otras piezas similares. Películas como las dos de X-Men que dirigió (qué ganas hay de ver la nueva entrega que está rodando), Sospechosos Habituales o incluso trabajos menores dentro de lo que cabe como Valkiria, son ejemplos perfectos. Hasta su despreciado y atacado Superman Returns tenía apuntes visuales interesantes. Quizá el mayor problema de ésta última es que siendo Singer y habiendo firmado las películas de los mutantes de la Marvel, la gente esperaba mucho más de ella. Pero tenía un par de momentos… realmente buenos. Y en el tema de superhéroes nos hemos tragado películas muy inferiores a Superman…
Ahora llega Jack El Cazagigantes, película de aventuras a la antigua usanza, con tema familiar, destinada a todo tipo de edades (más o menos, los más pequeños de la casa puede que se asusten con alguno de los momentos más sombríos o con los gigantes), y de nuevo Singer da muestras de un talento y una capacidad narrativa que convierten cualquier historia en interesante. Aunque sea un tema tan trillado y tantas veces visto como el cuento de Jack y las Habichuelas mágicas, que hasta recientemente ha tenido adaptación en la serie Érase una Vez… con Jorge García dando vida al gigante. Aquí aprovechan para darle una vuelta de tuerca al cuento y convertirlo en un relato épico, divertido, muy entretenido y muy bien narrado, que intenta evitar algunos tópicos o que, cuando cae en ellos, suele tener una solución elegante para los mismos. Vamos, que si cae en un charco se levanta rápido y sigue adelante. Con todas las claves de los cuentos y leyendas tradicionales. Pero con un punto perverso superior al visto, por ejemplo, en Blancanieves (cualquiera de las dos últimas versiones americanas) o en Oz. Y eso se agradece para espectadores adultos. Y también más coherente que la salvaje a ratos (y bastante divertida) Hansel y Gretel.
La clave está en llevar la historia un paso más allá, al menos a nivel argumental y de desarrollo de personajes, con un tercer acto que bien podría (y seguro que con otros lo haría) terminar en el momento en el que se regresa de la tierra de los gigantes como héroes. Pero es ahí donde Singer lleva la historia un paso más allá. Un poquito más lejos, para dejarnos sin aliento durante los últimos veinte minutos de proyección. Dejando claro que aquí no hay muchas novedades en cuanto a la historia. Poniendo por delante que el tema principal sigue siendo la historia del joven Jack que cambia un caballo que tenía que vender, por unas supuestas habichuelas mágicas (aunque los motivos cambien para que, inteligentemente, Jack no parezca un memo. Un tipo algo soñador sí, pero no alguien que se dejan engañar de buenas a primeras… las circunstancias le obligan), esas habichuelas crecen y crean una mata que sube más allá de las nubes, a una tierra de gigantes.
Lo que cambia son los motivos, los medios y las razones. Aquí no hay sólo un gigante, sino toda una raza de ellos (curiosamente todos hombres…), que mantuvieron una guerra con los humanos hasta que apareció una corona mágica que los controlaba. Hay un villano con los rasgos de Stanley Tucci que quiere dominar el reino y pone en marcha la historia. Hay una princesa que se ve atrapada. Y hay un joven aventurero y los caballeros del rey que emprenden una aventura llena de peligros para rescatarla. Y cuando digo peligros me refiero, ante todo, a esos gigantes terribles, terroríficos y violentos, que descabezan de un bocado a cualquier humano que se les ponga a tiro. Que son demasiado evidentes como generados por ordenador (algo no encaja en ellos pese a lo entretenida que es la película) y que tienen un aspecto entre cómico y fiero.
Luego para que la aventura sea más interesante, Singer no nos trae a un reparto de gente muy conocida pero con nula capacidad interpretativa. No hay estrellas en esta película. Hay actores, una selección de talentos del Reino Unido con nombres como Ian McShane, Ewan McGregor, Eddie Marsan y el protagonista, Nicholas Hoult, que vimos en X-Men Primera Generación y que acaba de estrenar allí con bastante éxito Memorias de un Zombie Adolescente. Perfecto protagonista para el tono de la historia y el personaje. Un joven ansioso de aventuras que se encuentra con la mayor de todas y debe enfrentarse al peligro real, no a los cuentos que su padre le contaba de niño. Y ese Stanley Tucci, villano que se lo pasa en grande en la película.
Todo ello nos lleva a un final épico, portentoso y memorable, en una película que apenas ofrece un respiro al espectador y que está llena de humor y buenos momentos. Llena de aventuras, como en los mejores clásicos del género. Y llena de fantasía e imaginación visual. Desde la escalada a la mata gigante, a lo que sucede en tierra de gigantes, pasando por el descenso y lo que sucede abajo mientras rescatan a la princesa… Para concluir con esa batalla final magnífica. No sabía yo que abrir o cerrar una puerta pudiese tener tanta épica.
Le sobra el 3D, sin duda, y es demasiado edulcorada en la relación romántica, como cualquier cuento de hadas. No es perfecta. Pero sí entretenidísima. Y tiene puntos, momentos, pese a la ausencia de sangre, que son chocantes, violentos, oscuros… El villano de la función es… siempre inquietante. Y eso se agradece. Como se agradece el buen rato que nos hace pasar. No va a ganar premios, ni a revolucionar nuestro modo de pensar. Pero es una película de aventuras muy bien construida. Y eso en los tiempos que corren, es motivo para ir a verla al cine.(ACCIÓN DE CINE).



Es posible que el espectador entre en esta película luminosa con el ánimo un tanto ensombrecido: al fin y al cabo, estamos ante el enésimo espectáculo familiar que aplica una mirada revisionista (según los cánones del mainstream menos exigente) a un relato clásico, por no hablar de que algunos de sus recursos expresivos parecen extender la sensación de déjà vu a la saga tolkieniana de Peter Jackson. Sin embargo, hay un espíritu lúdico y feliz en la aproximación de Bryan Singer y sus guionistas al material, un retorno a la comicidad posmoderna (pero accesible) de ‘Willow’ (Ron Howard, 1988) o ‘La princesa prometida’ (Rob Reiner, 1987) que aporta credibilidad y sentido de la maravilla a algo que, en otras manos, quizá hubiese sido pura rutina.
El resultado final está lejos de romper moldes, pero al menos demuestra poseer más alma que propuestas similares. Sabedor de la impersonalidad de sus efectos visuales (los gigantes del título son la última palabra en anticarisma CGI), Singer potencia todo lo posible el componente sentimental de su aventura: una historia de amor narrada a través de viñetas naïf, un Ewan McGregor transmutado en un Errol Flynn para la era del 3D digital y un discurso interesantísimo sobre la persistencia de la maravilla en la gran Historia humana que genera, a modo de propina, el epílogo más gratificante e imprevisible de la reciente hornada de neocuentos de hadas.(FOTOGRAMAS).





.......Y la respuesta es que sí, que más allá de cualquier otra consideración que podamos encontrar (que haberlas como las meigas, haylas) 'Jack el caza gigantes' cumple con su ambición y con el espectador (de buen corazón) al entretener a lo largo y ancho de sus algo menos de dos horas de duración, las cuales se pueden disfrutar sin tener que recurrir al incómodo vicio cada vez más extendido entre los muchos imbéciles de este mundo de poca fantasía de consultar en el móvil asuntos tan triviales como, no sé, si Habemus o no Habemus Papam, una de tantas experiencias que pueden hacer de una visita al cine algo verdaderamente estresante. Una falta de pretensiones a la que se aplica con tanta determinación como honestidad, dos cualidades que junto a su humildad para ejercer como inofensivo pasatiempo para toda clase de público (de buen corazón) y con algo de pelo en las partes nobles hacen de ella una propuesta tan agradable de ver como simpática de recordar, ideal para hacer tiempo sin perder el tiempo.

Bryan Singer, alejado definitivamente de la senda del llamado cine oscarizable que hacia presagiar su carta de presentación -'Sospechosos habituales'-, y antes de que los X-Men le absorban a la manera en que la Tierra Media ha absorbido a Peter Jackson, pone una vez más con nobleza su nombre al servicio del bien común y se confirma como un digno artesano para su uso razonable en distracciones de categoría, cumpliendo en sus funciones de la misma manera que ya lo ha hizo en la infravalorada 'Valkiria' (mención que aporto por mero capricho personal). Una realización que al igual que el resto de sus partes -salvo los evidentes efectos especiales o la muy reivindicable banda sonora de John Ottman- destaca por su supeditación a la máxima de que lo importante es no destacar, sino narrar de forma eficaz y sobre todo con sencillez este cuentecillo inofensivo por otro lado tan intrascendente como suelen ser los productos de DreamWorks Animation. Y los actores por su parte bien, gracias.

Este Jack, ahora que está tan de moda echar mano de los años 80 como referente, recupera el sabor del inocente e ingenuo cine de aventuras de aquella década en la que se agolpaban títulos como 'Willow', 'La princesa prometida' o 'Lady Halcón', por citar tres de los mejores y más conseguidos ejemplos que merece la pena que recordemos y/o recuperemos del olvido. Y aunque a diferencia (y a distancia) de estas tres Jack no sea capaz de emocionar si es al menos, sospechamos, una de las mejores versiones que de aquel tipo de cine podemos esperar de un siglo XXI mucho menos entrañable y tan condicionado por unos omnipresentes efectos CGI, que si bien lucen como se supone que deben amenazan con una fecha de caducidad de igual manera que los creados por Ray Harryhausen. Esta fría dependencia de los efectos digitales incluso para ir a mear, este despilfarro visual equivalente al derroche del dinero público en queridas, es tal vez el mayor obstáculo ante el que tenemos que hacer oídos sordos para disfrutar plenamente de la función.

Si el cine son sensaciones la que nos deja al terminar 'Jack el caza gigantes' es bastante buena, lo suficiente como para que se aconseje dejar de lado la calumnia gratuita de quien parece ser necesita echar un polvo para volver a ver el mundo con cierta alegría, si es que alguna vez lo ha visto de buena gana. Claro que Jack ni es perfecta ni es grande por más que demuestre la suficiente habilidad como para ir de menos a más, no perder el tiempo en tonterías (aunque ella misma lo sea), no caer en excesos ni artificios o hacer coincidir su clímax con el final de la película, algo en lo que fallan muchos de los filmes de acción y/o aventura. Puede que tenga poca entidad propia, que el abuso digital le reste credibilidad emocional a los gigantes, que la cinta adolezca de una cierta indefinición a la hora de fijar su público (con cierto detalles que ponen en entredicho su teórica afiliación al cine para todos los públicos), que... puff, no sé, que algunos actores no parezcan tener claro si es un drama o una comedia, y por ende no haya una aglomeración de chistes a lo Jack Sparrow como cabía esperar. Pero lo que importa, lo que verdaderamente importa... es que entretiene, y mucho, y además lo hace con respeto y educación. ¿Algo más? (EL SEPTIMO ARTE).

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