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sábado, 25 de mayo de 2013

UN AMIGO PARA FRANK





Película: Un amigo para Frank. Título original: Robot & Frank.Dirección: Jake Schreier. País: USAAño: 2012. Duración: 89 min. Género: Comedia dramáticaciencia-ficciónInterpretación:  Frank Langella (Frank), James Marsden (Hunter), Liv Tyler  (Madison), Susan Sarandon (Jennifer), Jeremy Strong (Jake), Jeremy Sisto (sheriff Rowlings), Peter Sarsgaard (voz del robot).Guion: Christopher Ford. Producción: Lance Acord, Jackie Kelman Bisbee, Sam Bisbee y Galt Niederhoffer. Música: Francis & The Lights.  Fotografía: Matthew J. Lloyd. Montaje: Jacob Craycroft. Diseño de producción:Sharon Lomofsky. Vestuario: Erika Munro. Distribuidora: A Contracorriente Films.Estreno en USA: 17 Agosto 2012. Estreno en España: 24 Mayo 2013. Calificación por edades: No recomenadada para menores de 7 años.


“Un amigo para Frank” está ambientada en el futuro y cuenta la historia de Frank (Frank Langella), un viejo y solitario cascarrabias que tiene una gran pasión por los libros. De hecho, su única amistad es la que mantiene con una bibliotecaria (Susan Sarandon). Aparte de eso, su vida es muy tranquila, si bien todo cambia cuando sus hijos (Marsden, Tyler) deciden llevarle un robot que se encargará de cuidarle. Por increíble que parezca, poco a poco el anciano comenzará a hacerse amigo de la máquina.


‘Reset’ a la demencia senil y a la dicotomía entre el hombre y la máquina: ésta es la propuesta deUn amigo para Frank, por mucho que el desengaño y la melancolía prevalezcan en la secuencia final. Y así lo entendió el público de un festival genérico como Sitges, al conceder a la película su Gran Premio, pese a que ésta tiene tanto de comedia familiar-romántica (o incluso de thriller), como de fantasía. Nos encontramos en un futuro próximo en lo residencial, acomodado en el soft focus y también en los diseños de artilugios tales como el móvil transparente o el coche ecológico. Aunque las distancias son prácticamente virtuales (Frank se relaciona con sus dos hijos mediante videoconferencia, quienes tan pronto están, como desaparecen), el espectador presiente la exclusión y la desigualdad en los márgenes. Por eso, la cleptomanía del senil y bibliófilo Frank es un acierto más del guionista Cristopher D. Ford (un cómico, a tenor de su foto y curriculum en IMDb). La inteligencia artificial la pone el robot anónimo, doméstico, y delictivo, cuyo vínculo emocional con Frank sirvió al distribuidor español para transmutar el título original del film: Un amigo para Frank resulta más cálido, pero… ¿tan sustancial? Bagatelas, en cualquier caso, en cuanto el “boca a oreja” se desencadene y el público alumbre los misterios de una película que atenúa el discurso en torno a la conciencia robótica de películas como El hombre bicentenario o A.I. Inteligencia Artificial, al imbricarlo en un terreno genérico movedizo. Y es que, en la ópera prima del cineasta Jake Schreier, lo que importa primero es cómo se reconoce Frank en los demás (mediante la amistad, o a través del amor), y después la autoconsciencia (del propio mal de Alzheimer). Es por esto que el robot se convierte para Frank en algo así como un amigo imaginario que le permite disfrutar de una postrera juventud (y se me viene a la cabeza el desternillante cortometraje producido por la ESCAC Mi amigo invisible) y conquistar esa amarga lucidez magníficamente revelada en el plano del geriátrico. El robo de un incunable de El Quijote, la sempiterna compostura y belleza de Susan Sarandon, y la partitura musical de Francis Farewell Starlite implementan el encanto de esta fábula de estilo retro futurista, problemática vigente y alcance universal.(CINEMANIA).

Ambientada en un futuro cercano, esta película narra la extraña amistad entre un anciano solitario y el robot que le ha regalado su hijo para que le haga compañía y todas las labores del hogar; un robot fiel y servicial (aunque sin sentimientos humanos) como el Robin Williams de 'El Hombre Bicentenario' (Chris Columbus, 1999), blanco y rutilante como la EVA de 'Wall·E' (Andrew Stanton, 2008). No hay ni una onza de ternurismo en esta trama central de la película, que complementan otras paralelas: el renacido interés del protagonista por su antiguo oficio (ladrón de guante blanco), las distantes relaciones con su hijo y su hija y la no menos esquiva que mantiene con la bibliotecaria local.
Un personaje raro, entre la avería senil (pérdida de memoria) y la lucidez de viejo zorro (burla al sherif que sospecha de él de manera brillante) y del que hace una gran composición el veterano Frank Langella, que antes fue Richard Nixon, y, antes de antes, el mismísimo Drácula. Sometida por el debutante Schreier a una caligrafía pulcra, templada, es una comedia a la que le falta gas y trepidación, perodestila una persuasiva melancolía existencial que recuerda la tristeza profunda de 'Gattaca' (Andrew Niccol, 1997).(FOTOGRAMAS).
Divertida, humana y sencilla película sobre el paso de los años y la enfermedad. Un Amigo para Frank ahonda en los estragos del paso del tiempo y de una enfermedad tan terrible como el Alzheimer, pero lo hace con sencillez y sin rasgarse las vestiduras, apostando por el sentido del humor y la ternura de sus personajes antes que por el drama y la tragedia, que ya han sido muy trillados y muchas veces se pasan de largo. Porque, asumámoslo, todos nos hemos enfrentado a la enfermedad en nuestra familia de una y otra forma. A la enfermedad y a la muerte. Y el único modo para sobrellevar todo es el sentido del humor. El drama ya lo pone la vida. Son las sonrisas y las carcajadas lo que nos lleva a seguir adelante. Y esas las ponemos nosotros. Es lo que muchas veces no entienden tipos como Michael Haneke, excelente director, pero carente de sentido del humor. Jake Schreier, director de ésta, sí que entiende eso.
Un Amigo para Frank nos cuenta la historia de un hombre que vive sólo en un futuro no muy lejano y tiene principio de Alzheimer (nunca nos lo dicen, es algo que vemos), con una hija viajera y un hijo preocupado que no sabe qué hacer para ayudar a su padre, así que le compra un robot asistente para que le ayude con la dieta, la casa, el ejercicio y un horario sano. Lo que marca la diferencia es que Frank era un ladrón, condenado en dos ocasiones, y que la llegada de su robot le hará recordar viejos tiempos y ponerse manos a la obra preparando un último golpe.
El choque entre Frank, a quien da vida un sensacional (como siempre) Frank Langella, y su robot, sus tira y afloja, sus paseos, sus diálogos, son el espíritu de toda la película que se basa en esa peculiar amistad que se forja. Ese humor, pese a la tragedia de la enfermedad de Frank, esas ganas de vivir recuperadas, esa luz que ayuda a seguir al personaje y le cambia la vida, todo eso es la base de la película, que mantiene con mucha energía el pulso entre drama y humor. Sólo hay que ver la llegada de la hija a casa de su padre, la conversación en el bosque, la visita a la biblioteca o la resolución de la historia. Es una película vitalista, pero con un punto de amargura. Como esa situación en la que Frank se niega a borrarle la memoria a su robot, porque sabe lo importantes que son los recuerdos que él está perdiendo.
Si a todo eso le añadimos un reparto completado por James Marsden, Liv Tyler, Susan Sarandon, Jeremy Sisto y la voz de Peter Sarsgaard, tenemos una película excelente, divertida, honesta y perfecta para ver en familia. Indica que el camino siempre es no rendirse, que la vida siempre nos guarda alguna sorpresa y que, incluso ante un enemigo tan temible, no todo está perdido. No mientras queden ganas de vivir.
Evidentemente una película así está en la línea de otras vistas recientemente como Intocable, El Lado Bueno de las Cosas o incluso Ruby Sparks, por su componente de ciencia ficción y fantasía. Cine divertido y vitalista. Pero, qué quieren que les diga, me recordó continuamente a Tipos Legales, la película de Pacino, Walken y compañía. Por ese espíritu de una persona que decide que no quiere irse de este mundo sin hacer ruido, que quiere seguir luchando y liarla parda una vez más.(REVISTA ACCIÓN).

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