Seguidores

domingo, 9 de junio de 2013

15 AÑOS Y UN DÍA





Película: 15 años y un día. Dirección: Gracia QuerejetaPaís:EspañaAño: 2013. Género: DramaInterpretación: Maribel Verdú (Margo), Tito Valverde (Max), Arón Piper (Jon), Belén López  (inspectora Aledo), Susi Sánchez (Cati), Boris Cucalón (Toni), Pau Poch (Nelson). Guion: Antonio Santos Mercero y Gracia Querejeta.  Producción: Gerardo Herrero y Mariela Besuievsky. Música: Pablo Salinas. Fotografía: Juan Carlos Gómez. Montaje: Nacho Ruiz Capillas. Dirección artística: Laura Musso. Vestuario: Maiki Marín. Distribuidora: Universal Pictures International SpainEstreno en España: 7 Junio 2013. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


La película “15 años y un día” narra la relación entre un adolescente conflictivo y su abuelo Max, un militar retirado que vive en un pueblo de la Costa de la Luz. Cuando Jon es expulsado del colegio, su madre, Margo (Maribel Verdú), decide enviarle lejos para que Max lo meta en cintura. No le será fácil. A Jon le gusta bordear el peligro, y el ex militar es un hombre de costumbres que se ha asentado en un punto muy cómodo de la vida. Los dos se enfrentarán a sus limitaciones y a sus miedos.


Valedora de los Premios a la Mejor Película, Guión, Música y Premio de la Crítica en el pasado Festival de cine de Málaga, por fin llega a nuestras pantallas esta historia, pequeña, dentro de la filmografía de su directora, pero grande en el retrato de sus personajes.
No hay nada en ella que traicione las constantes a las que ya nos tiene acostumbrados el cine de esta directora, maestra en el arte de explicar la crudeza, la dificultad y la incomunicación que muchas veces encierran las relaciones familiares, con especial atención a las paterno-materno-filiales.
Es docta en meter el dedo en la llaga de sus personajes y hacerles hablar cuando no quieren.
A golpe de sinceridad de la que mata y de vehemencia de la que estremece la realidad que dejan siempre las heridas cerradas en falso de temas pasados inconclusos, escabrosos, sale al encuentro de padres e hijos, cojos emocionalmente, incapaces de mostrar la cercanía y el diálogo que requiere cualquier resolución a un problema y forzarles a tomar el toro por los cuernos y resolver aunque sea a coces.
Su animalario humano lo conforman el secreto, la incomunicación, la soledad como si fueran en sí mísmos, sustantivos animados que campan a sus anchas intentando sobrevivir a la vida como si de un personaje más se tratara habitando las estrecheces del alma de gente que habita su presente, buscando intentar hacer lascosas bien o más o menos bien.
Pero lo más interesante del cine de Gracia Querejeta es el cariño que le toma y con el que trata a sus personajes desvalidos. Los comprende, sin justificarles y les demuestra que uno siempre es fruto de sus circunstancias y que casi siempre, uno recoge lo que ha sembrado en tiempo y que, como en el caso que nos ocupa, todo tiene su recompensa y su castigo, que cada palabra, acto, pensamiento, tiene su consecuencia, que siempre hay un efecto que sigue a una causa.
Querejeta arranca del caldo de cultivo idóneo que viene a ser siempre el conflictor de una relación materno-filial cogída con alfileres.
Una madre, cuando su hijo es expulsado de la escuela, decide mandar al chico a pasar una temporada con su abuelo, un antíguo militar, hombre honesto de pocas palabras pero contundentes y de código moral férreo e inquebrantable.
Es sumamente interesante ser testigos de cómo se enzarzan y luchan por encontrar un punto de diálogo verbal y no verbal estos dos personajes: el muchacho frágil y perdido que responde ante la vida a golpazos de genio y figura y el viejo huraño que habita en los Alpes (como si del abuelo de nuestra querida Heidi se tratara) de playas cristalinas y sol cegador y a miles de kilómetros de sentimientos, antaño conocidos y ahora olvidados.
Y en mitad de esta tempestad, la vida toma la delantera y decide poner las cosas en su sitio y voltearlo todo sin demora y desde las tripas y empieza a obrar milagros: secretos del pasado que emergen a la superfície de las vidas que las creíamos tan estables; un hecho que intriga sin llegar a mantenernos en suspense pero que interesa; un hombre que dejó de querer; una mujer que se quedó colgada de una esperanza y la amargura fue arruinándole sus territorios; una conversación de las que duelen , que se vomita en palabras sin acentos, ni armonía, ni puntos, ni comas, ni tono definido pero que se necesita oir ( una de las mejores escenas de la película); una mujer en estado de gracia y sin suerte que arrastra una pena y un deseo...
Gracia Querejeta vuelve a bordar el microcosmos del sentimiento fuerte pero mal encauzado entre consanguíneos, con escenas y momentos, en verdad, de gran intensidad, de gran emotividad y de gran destreza que procede, sobre todo, de un guión sobresaliente y sumamente inspirado que demuestra perfectamente que su directora es una sabia conocedora del terreno que pisa y de unos actores, con especial mención para un Tito Valverde de "Goya", una Belén López como nunca la habíamos visto, una siempre impecable Maribel Verdú y una Susi Sánchez hermética y perfecta, auténticas bestias actorales, los únicos y verdaderos pilares en los que se cimienta el imaginario de esta directora a la hora de crear a sus monstruos incomprendidos.(REVISTA ACCIÓN).


Al cine intimista, casi brumoso, de una contención siempre a punto de chaparrón emocional, deGracia Querejeta, le ha vuelto a salir un rayo de sol adolescente, con más fuerza incluso que enHéctor, su anterior filme con cicatrices juveniles. A su habitual pausa, casi paladeo, de las secuencias, y al cuidado en la composición de los diálogos le va bien esa naturalidad, esa soltura casi libertaria de la chavalería incontrolable. Es más, la frescura traviesa le ofrece un punto de fuga por el que se liberan muchos de los secretos desgarradores, que corren por debajo de esos personajes cargados con pagarés emocionales al portador. La oposición entre el Norte donostiarra y el luminoso Sur del retiro de Tito Valverde abunda en esa idea de contrastes que se hace evidente en esta película con una fuerza novedosa. Sucede algo parecido respecto de la mirada femenina de su protagonista adulta: esta vez hay más salidas para huir de los demonios interiores (habituales en sus historias) y exteriores que la acechan. Siempre hay escapatoria. Ese velado optimismo (en forma de personajes muleta, que a su vez tienen sus problemas: los abuelos, la policía, la maestra de música), esas luces al final del túnel, convierten el filme de Querejeta en el más esperanzado de su filmografía, aun a riesgo de perder parte de su carisma, de aquel toque intenso, concentrado (y un poco plomizo a veces) de sus películas. No ha sido una mala decisión, incluso pese al riesgo del juego de opuestos, o del peligro de encontrar dos sensibilidades actorales en un plano, riesgo que se agudiza cuanto mayor es el esfuerzo, de por sí ímprobo, ante las tribulaciones de su personaje, de Maribel Verdú. Ese trabajo de matices, de composición, corre el riesgo de chocar con el desenfado del resto del elenco.
La familia vuelve a ser a la vez lastre y salida, origen y final. Las películas de Querejeta ahondan una y otra vez en la profunda huella que dejan los lazos afectivos forzosos. No es extraño que el filme aluda a una condena: la que recibimos todos al nacer y sale disparada en todas direcciones multiplicándose, incontrolada, al tener hijos. De eso, y de la dificultad de reconocerse uno mismo en los seres queridos como nos habían vendido, nos pone sobre aviso, bajo custodia cinematográfica, la mirada siempre inquieta de la directora, en su nuevo y liberado estado de gracia.
(CINEMANIA).


Digámoslo de entrada: como cualquier autor que se precie, Gracia Querejeta ha ido cultivando primorosamente un jardín en el que crece un jugoso monocultivo: las relaciones paterno-fliales. Variaciones sobre ese tema son las que prácticamente pueblan todas las películas (maestro intelectual, padre putativo, padre biológico o, como en el caso que nos ocupa, abuelo con trastienda), de ahí que, con los años, doña Gracia haya ido afnando sus dardos, haciéndolos menos exasperados, tal vez, pero también más cargados de humanidad, de sabiduría. Aquí, el adolescente a quien da peso el joven Arón Piper (agradable sorpresa) deberá confrontar su vida no tanto con su sobrepasada madre (una Verdú ajustadísima a su personaje) como con un abuelo ex militar, resabiado, a su manera buen tipo, pero en el límite de la misantropía. De manera que a lo que asistiremos, a lo largo de un flm que se hace infrecuentemente breve, es a un constante tira y aáoja entre unas líneas rojas impuestas y el deseo, más bien inconsciente, de sobrepasarlas. Interesa menos, me temo, la peripecia criminal y mucho más la búsqueda emocional de un joven a quien no le han enseñado a vivir su emotividad correctamente. Bien narrada, mejor interpretada, sólo plantea, en el fondo, un enigma: ¿hacia dónde se orientará desde ahora la flmografía de su autora?(FOTOGRAMAS).

2 comentarios:

  1. Invitación - E
    Soy brasileño.
    Pasei acá leendo , y visitando su blog.
    También tengo un, sólo que mucho más simple.
    Estoy invitando a visitarme, y si es posible seguir juntos por ellos y con ellos. Siempre me gustó escribir, exponer y compartir mis ideas con las personas, independientemente de su clase Social, Creed Religiosa, Orientación Sexual, o la Etnicidad.
    A mí, lo que es nuestro interés el intercambio de ideas, y, pensamientos.
    Estoy ahí en mi Simpleton espacio, esperando.
    Y yo ya estoy siguiendo tu blog.
    Fortaleza, la Paz, Amistad y felicidad
    para ti, un abrazo desde Brasil.
    www.josemariacosta.com

    ResponderEliminar
  2. Hola!! tu blog está genial, me encantaria afiliarlo en mis sitios webs y por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiarnos ambos con mas visitas.

    me respondes a emitacat@gmail.com

    besoss!!
    Emilia

    ResponderEliminar