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viernes, 19 de julio de 2013

AHORA ME VES...



Película: Ahora me ves… Título original: Now you see me. Dirección: Louis Leterrier.País: USAAño: 2013. Duración: 115 min. Género: ThrillerInterpretación: Jesse Eisenberg (J. Daniel Atlas), Mark Ruffalo (Dylan), Michael Caine (Arthur Tressler), Morgan Freeman (Thaddeus), Isla Fisher (Henley), Woody Harrelson (Merritt), Dave Franco  (Jack), Mélanie Laurent (Alma), Michael Kelly (agente Fuller). Guion: Edward Ricourt, Boaz Yakin y Ed Solomon; basado en un argumento de Boaz Yakin y Edward Ricourt.Producción: Alex Kurtzman, Roberto Orci y Bobby Cohen. Música: Brian Tyler. Fotografía:Larry Fong y Mitchell Amundsen. Montaje: Robert Leighton y Vincent Tabaillon. Diseño de producción: Peter Wenham. Vestuario: Jenny Eagan.  Distribuidora: eOne Films Spain.Estreno en USA: 31 Mayo 2013. Estreno en España: 19 Julio 2013.


En “Ahora me ves…”, un equipo del FBI intenta capturar a los Cuatro Jinetes, un grupo formado por los mejores magos del mundo que se dedican a robar bancos mientras realizan sus habituales espectáculos, repartiendo luego el dinero que obtienen entre el público.


Como todo buen truco de magia, la película tiene momentos enigmáticos. Si somos capaces de asumir que, en efecto, no tienen explicación, conseguiremos disfrutar de una agradable cinta que conseguirá engañarnos en más de una ocasión con su gran número de giros inesperados. 
El elenco de actores no está nada mal, el siempre cumplidor Mark Ruffalo aporta frescura al metraje, que se vuelve muy cómico por momentos gracias a los chascarrillos de Woody Harrelson. Un esotérico Morgan Freeman dará lo mejor de sí para sacar de sus casillas al respetable Michael Caine, quien ha formado el mayor espectáculo de magia del mundo uniendo a los prestidigitadores más hábiles, descarados y talentosos, Jesse Eisenberg, Dave Franco e Isla Fisher competan el mágico reparto. Los cuatro jinetes, así es como se hacen llamar estos ilusionistas que han llevado su habilidad al robo de bancos. Estando ellos siempre frente a miles de espectadores en el momento de los misteriosos atracos, tienen la coartada perfecta, que trae de cabeza a la policía.
Oferta llamativa y efectiva que consigue su simple propósito, entretener. Si por el contrario esperan algo más complicado o profundo, siempre es un placer volver a ver El truco final, de Christopher Nolan, o incluso, dependiendo de cómo de metafísicos se encuentren, Ingmar Bergman con, El rostro, puede ser una buena elección.(ALBERTO.Cartagena).


.....Esencialmente la película es un juego de intriga con el espectador que reproduce las claves de la esencia de los trucos de magia, llevando nuestra atención por el camino y hacia los personajes y tramas que más conviene en cada momento. En ese juego con el espectador, Ahora me ves… es algo así como la celebración de la utilización más festiva de los trucos del cine de suspense de Alfred Hitchcock. Y por ese camino lo primero que hace la película es presentar a dos grupos protagonistas. Por un lado los perseguidos, los magos, los Cuatro Jinetes que se dedican a realizar proezas aparentemente inexplicables, incluyendo el robo a un banco. Por otro los perseguidores, liderados por un agente del FBI al que Mark Ruffalo presta su inconfundible estilo de tipo corriente que se gana automáticamente la empatía del espectador aunque se dedique a perseguir a los héroes. Pero, ¿quiénes son realmente los héroes y los villanos? Sin desvelar nada, hay que tirar del tópico para definir la manera en la que Ahora me ves… plantea su juego de persecución del ratón y el gato con el público, que es de alguna manera el reflejo de ese mismo juego del ratón y el gato que se desarrolla en la ficción de la pantalla. Y así tendremos que advertir que “nada es lo que parece”. Como en un buen truco de magia, que es esencialmente lo que pretende imitar la película en su argumento. Es un truco nada fácil considerando que el espectador ha perdido hace ya muchos años la virginidad frente al cine y teniendo en cuenta que en la actualidad, en una civilización de ocio eminentemente visual, el espectador medio acumula en sus retinas cientos de horas de ficción televisiva y cinematográfica. Cuesta cada vez más torear al público, despistar, confundir, llevarlo a conclusiones precipitadas. Pero ese es el juego al que se entrega Ahora me ves… y si bien entre parte del público puede que el espectador no llegue a ser sorprendido por el desenlace, o sea capaz de advertir el mismo antes de que se produzca, la dosis de entretenimiento y evasión que aporta esta película queda casi íntegra. Dicho de otro modo: no es tan importante si te sorprenden o no, como que te mantengan continuamente pensando en por dónde puede ir la historia, y en eso creo que Ahora me ves… es uno de los ejercicios de cine de intriga y acción más eficaces que he visto este año. Además es uno de los que consiguen ejecutar ese truco tan difícil de cambio de protagonismo, no una, sino varias veces a lo largo de su metraje. Evidentemente en ese ejercicio del “más difícil todavía” argumental tiene un apoyo esencial en los actores. Ver frente a frente en una secuencia de duelo verbal a Morgan Freeman y Michael Caine ya es un regalo en sí mismo. Y la química en el dúo de policías perseguidores formado por Mark Ruffalo y Mélanie Laurent sostiene con poco metraje y reduciendo el asunto a miradas y gestos esa clave romántica que se esconde tras la peripecia de intriga y acción con una solidez impecable desde la máxima economía narrativa. En el ejercicio de su truco de intriga narrativa, la película muestra agallas para jugársela y se atreve a darnos una primera parte de la historia en la que aparentemente los protagonistas son los cuatro magos para dejar que poco a poco vaya creciendo en el seno del relato el papel de estos personajes aparentemente más secundarios. Habrá quien se sienta algo defraudado por esa presencia decreciente de los magos hacia el final de la historia, pero quienes así piensen, deben plantearse lo siguiente: para que esos Cuatro Jinetes funcionen necesitan no desgastarse, y astutamente el argumento los mantiene en reserva, con todo su poder de evocación narrativa casi intacto, merced a esa cesión de protagonismo de los personajes perseguidos a sus perseguidores. Todo esto forma además parte del truco, de la verdadera naturaleza de la película, que como he dicho es sobre todo un juego de engaño constante practicado con el espectador como reflejo de los engaños a los personajes que se van acumulando en la pantalla. Y además, visto el desenlace del relato, esa alternancia de protagonismo es perfectamente coherente con lo que Ahora me ves… nos quiere proponer.
Sus giros de protagonismo entre perseguidores y perseguidos consiguen además mantener nuestro interés, mientras algunos personajes van cambiando de bando y se alternan nuestras inclinaciones y simpatías por unos y otros. Lo esencial en ese trabajo es el talento del grupo de actores que vuelve a demostrar, una vez más en este año repleto de películas con planteamientos similares, esto es, con muchos personajes y protagonismo de carácter más coral, que esa es una buena clave heredada de las producciones televisivas también a la hora de contar historias en la pantalla grande.
Muy entretenida, con buenas secuencias de acción y un argumento curioso en el marco del cine de evasión, Ahora me ves… se desempeña como una perfecta película de verano para disfrutar en familia.(REVISTA ACCIÓN).


El escritor Christopher Priest intuyó, en su soberbia El Prestigio (ed. Minotauro), que la chistera de un mago se parecía mucho a la pluma de un narrador travieso: giros, mentiras, dobles fondos y trampantojos literarios que Christopher Nolan aplicó con sabiduría a su notable (aunque demasiado academicista) adaptación, 'El Truco Final (El Prestigio)' (2006). La presencia en ambas de Michael Caine podría acreditar a 'Ahora me ves...' como una versión fast food de aquella, menos interesada en la psicología del engaño y entregada a las gratifcaciones del mainstream.
Louis Leterrier aplica su proverbial derroche audiovisual para cumplir punto por punto con su cometido: mantener al espectador clavado en la butaca mientras es guiado, con nervio y elegancia, hasta un fnal sorpresa. La película está tan encantada con su humo y espejos, con su combinación de glamour, set pieces e ingenio autocombustible, que resulta fácil dejarse llevar. Cuando uno se quiere dar cuenta de las múltiples trampas de guión, ya es demasiado tarde: la función ha acabado, y su recuerdo (placentero, eso sí) no durará mucho.(FOTOGRAMAS).

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