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viernes, 9 de agosto de 2013

PACIFIC RIM




Película: Pacific Rim. Dirección: Guillermo del ToroPaís: USA.Año: 2013. Duración: 131 min. Género: Ciencia-ficciónfantástico.Interpretación: Charlie Hunnam (Raleigh Becket), Rinko Kikuchi (Mako Mori), Clifton Collins Jr. (Ops Tendo Choi), Ron Perlman (Hannibal Chau), Idris Elba (Stacker Pentecost), Charlie Day (Dr. Newton), Rob Kazinsky (Chuck), Max Martini (Herc), Burn Gorman (Gottlieb). Guion: Travis Beacham y Guillermo Del Toro.Producción: Jon Jashni, Guillermo del Toro, Thomas Tull y Mary Parent . Música: Ramin DjawadiFotografía: Guillermo Navarro. Montaje: Peter Amundson y John Gilroy. Diseño de producción: Carol Spier y Andrew Neskoromny.Vestuario: Kate Hawley. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.Estreno en USA: 12 Julio 2013. Estreno en España: 9 Agosto 2013.



Los Kaiju son unas criaturas monstruosas que empiezan a surgir del mar. Para combatirlos, se crea un arma especial: los Jaegers, unos enormes robots que son controlados simultáneamente por dos pilotos, cuyas mentes están conectadas a través de un puente neuronal. Pero hasta los Jaegers se muestran indefensos frente los implacables Kaiju. Al borde de la derrota, las fuerzas que defienden a la humanidad se ven obligadas a recurrir a dos insólitos héroes: un ex piloto y una novata sin experiencia. Juntos representan la última esperanza de la humanidad frente al apocalipsis.


Nunca fui un amante de las cintas de "acción a lo bestia", pero la verdad que ésta hamburguesa tiene todos los ingredientes extra para dejar satisfecho hasta al paladar más fino.
Unos efectos especiales que se salen de la pantalla, realmente. En materia audiovisual, insisto una y otra vez, lo mejor que he visto.
Ya en materia de guión, se toma todas y cada una de las licencias que se permiten en este tipo de producciones. Entre nosotros, por más intelectualoide que yo sea, está perfecto que se haya hecho así. Si hubieran tratado de meterle con calzador sentimentalismo y profundidad (aunque el que haya prestado un poco de atención, una pizca va encontrar), hubiera quedado un enchastre, créanme. Así estuvo bien, no se diga más.

La historia es simple, antigua, conocida y explotada como ella sola: Unos monstruos enormes y malvados provenientes del centro de la Tierra (a los que se ha llamado "Kaiju") viajan periodicamente a la superficie para terminar con la raza humana, la cual para defenderse opta por construir robots gigantes (Jaegers) manejados desde adentro por humanos "sincronizados mentalmente". En particular, obviamente, se hará hincapié en la historia de los dos protagonistas, quienes han perdido familiares en manos de los Kaijus, y que se enfrentarán con ellos frente a frente.
Si he de ser sincero, pareciera hasta cierto punto un rejunte de Transformers, Godzilla y los Power Rangers, aunque confíen en mí, con un interesante resultado.

Los personajes secundarios cumplen con su cometido, habiendo para resaltar un par de científicos bastante excéntricos que le darán a la cinta algunos instantes de comedia absurda (tranquilos, en el buen sentido).

Así que para tener en cuenta: si la idea es ver una brutalidad en materia de imagen y sonido sin mayor búsqueda de argumento elegante, no va a defraudar en absoluto. En caso contrario, abstenerse totalmente.(FLAVIO. Argentina).


Parafraseando los tráilers amenazantes, “en un mundo dominado” por directores que se hacen pasar por fans y otros que se postulan como oráculos del mercado, la ausencia de un tipo como Guillermo del Toro durante cinco años se hace insoportable. Con sus errores y aciertos, pero con un estilo intransferible, el “gordo cabrón” tiene siempre una película especial dentro que sólo puede salir con un proceso que es mitad digestión mitad parto.
Robots contra monstruos, ambos gigantes, destrozando ciudades en batallas épicas. En Tokyo, Hong Kong o Seul eso lo han visto ya mil veces. Incluso Michael Bay o Roland Emmerich dirán que “ya hemos estado allí”. Sin embargo, un segundo dePacific Rim es suficiente para saber que esto ASÍ no se había hecho antes. No se trata tanto de una cuestión de originalidad –Del Toro no presume de pastiche ni oculta que es una peli kaiju pura y dura a la japonesa–como de autoría. O de autoridad. La que da saber contar las cosas en condiciones, destrozar un edificio sin recurrir a montajes con planos centesimales, no inflar tramas para justificar personajes, entender que ésta es sólo la primera parte de una saga que los niños continuarán cuando tengan a mano sus juguetes.
Más allá de la excelencia visual (que pronto veremos saqueada por otros), Pacific Rim incorpora al imaginario fascinantes propuestas. Los enlaces neuronales entre los pilotos de los jaegers, la estrategia cagona de crear muros de contención con nombres optimistas para hacer creer a la población que están a salvo, o el renovado mensaje ecologista; no es cuestión de accidentes nucleares, sino de que este planeta está tan contaminado que es un hábitat más hostil para humanos que para kaijus.
En un mundo, perdón, verano dominado por blockbusters tecnológicos y nostálgicos, precisamente uno de robots de última hornada y bestias del pasado gana, no sé si la taquilla, pero sí simpatías. Al fan no se llega con guiños ni huevos de Pascua, sino con talento y autenticidad. Del Toro –monstruo o máquina, elige tú el epíteto– de eso va sobrado.?  (CINEMANIA).


.El paso del kaiju al mecha (o del reptil atómico al bruto mecánico) supuso un momento decisivo en la cultura pop japonesa del siglo XX: el mismo desarrollo científico que creó pesadillas colectivas como Godzilla podía servir para desarrollar héroes del pueblo como Mazinger Z. El hecho de que 'Pacifc Rim' se orqueste como una grandiosa, orgiástica, batalla entre estos dos titanes del inconsciente colectivo expone las intenciones de Guillermo del Toro con este proyecto: ejercer como DJ neuronal, aplicar descargas eléctricas en nuestra memoria sentimental.
El cineasta mexicano tiende un puente entre culturas (la "creature feature" nipona y su variante norteamericana dialogan en armonía), pero también entre lenguajes: el cómic postpunk, el anime, el videojuego... Y lo hace sin renunciar a su personalísima excentricidad, como evidencia esa subcultura de fetichistas de los monstruos a la que accedemos a través del personaje de Santiago Segura. Si es cierto que, como señalan los más agoreros, el blockbuster está a punto de entrar en una crisis estructural, 'Pacifc Rim' podría servir como corolario y último hurra: un orgulloso engarzado de tópicos y set pieces que siempre da más; una celebración del placer cinematográfco que funciona, también, como vibrante trabajo de amor por el género.(FOTOGRAMAS).


.....Del Toro reconstruye la mitología de las películas de monstruos japonesas, el kaiju eiga, y las películas, cómics y series de animación con robots gigantes tripulados por humanos, mecha, creando un nuevo universo de fantasía que está a medio camino entre el talento y la imaginación de sus creaciones como cineasta autor y sus aportaciones siempre entretenidas como cineasta de evasión y entretenimiento. La ventaja de ir a ver una película de Guillermo del Toro, que por otra parte seguramente no hace esta distinción tan drástica entre sus proyectos más personales, estilo Cronos, El espinazo del diablo o El laberinto del fauno y sus trabajos para el cine más comercial, como Mimic, Blade II o las dos entregas de Hellboy, es que da lo mismo a cuál de estas dos alternativas pertenezca, porque inevitablemente te vas a encontrar con una película de calidad con huellas de autor mezcladas con todo el espectáculo visual que anima el talento del director mejicano, un auténtico tesoro para el cine fantástico de nuestros días.
Por ejemplo en Pacific Rim, entre los robots gigantes y los monstruos titánicos dedicados a reducir a escombros ciudades enteras en espectaculares secuencias de acción, el director introduce un personaje y una historia que forma parte de esa otra corriente de fabulación fantástica más vinculada con los cuentos infantiles tétricos y perversos, que anida en su cine más de autor. Me refiero al personaje de la heroína de la historia, Mako Mori (interpretada por Rinko Kikuchi), la joven japonesa que arrastra un trauma infantil capaz de ser al mismo tiempo un homenaje a los mangas y animes y un guiño a los niños maltratados y heroicos supervivientes en todas las películas del director, cuyo trabajo con los personajes infantiles empieza a merecer un estudio muy serio arrancando con un repaso a las teorías de morfología de los cuentos infantiles elaboradas por Vladimir Propp. Esos niños del cine de Guillermo del Toro son ecos bien cultivados de los niños que poblaron el cine del Neorrealismo italiano, de esos niños que intentaban sobrevivir entre los escombros creados por los adultos en la trilogía de la guerra de Roberto Rossellini, Roma ciudad abierta, Paisá (Camarada), Alemania año cero, de ese niño que perdonaba a su padre tendiéndole la mano conciliadora en Ladrón de bicicletas de Vittorio De Sica, o de esa niña convertida en juguete roto de los traumas de su madre en Bellísima, de Luchino Visconti… Aunque a la carga dramática, humana y emotiva de sus antihéroes infantiles añada Guillermo Del Toro las agallas de los protagonistas de Los olvidados, de Luis Buñuel.
Pero sobre todo este festival de evasión de Guillermo Del Toro es la edificación en toda regla de una nueva mitología para uno de los temas favoritos del lado más friqui del director, al que es fácil imaginarse como consumidor de las películas de Godzilla y otros monstruos gigantes dirigidas por Inoshiro Honda, al que está dedicado este largoemetraje, y los disparatados episodios de iconos de la cultura popular como Mazinger Z o Evangelion. Más Mazinger Z que Evangelion, aunque los espectadores más jóvenes tiendan a identificar Pacific Rim con la segunda y no con la primera, por aquello de que a cada cual le aprieta el zapato por todo aquello que vio cuando era adolescente. Quien dude de lo que digo, lo tiene fácil: esa escena de la cápsula descendiendo hasta el epicentro cerebral del robot, la cabeza del titán, en plano cenital, es un clarísimo homenaje a Mazinger y Koji Kabuto, su intrépido tripulante.
Y, hablando de tripulantes, ahí entramos en la parte más descaradamente friqui y festiva de la propuesta de evasión de Pacific Rim. En los operarios encargados de los robots gigantes que protagonizan su fábula, Guillermo Del Toro se las ingenia para aunar el tópico a modo de guiño en personajes como los pilotos rusos, cuya cabellera rubia es todo un guiño al icónico boxeador Iván Drago interpretado por Dolph Lundgren que se enfrentaba al Rocky Balboa de Stallone en Rocky IV, el Mariscal Pentecost encarnado por Idris Elba, inevitable figura paternal de autoridad en este tipo de historias, o ese padre, Hércules Hansen, al que da vida Mark Martini, aguantando a un hijo estrella en el pilotaje de titanes, Chuck Hansen, encarnado por Robert Kazinsky, que constituyen el coro griego heroico tras el antihéroe interpretado por Charlie Hunnam, protagonista de la serie Hijos de la anarquía, que le da un cierto aire a lo James Dean pero con las trazas de Steve McQueen a su personaje de rebelde con causa buscando su redención. De hecho, cuando empieza la trama, el personaje de Hunnam, Raleigh, es más un niñato heroico, pero a medida que la historia avanza, el talento de este actor para interpretar todo lo que se le ponga por delante consigue sobreponerse al esquematismo más bien tópico de su personaje, cosa que sin duda un astuto Guillermo Del Toro calculó y tuvo bien en cuenta a la hora de elegirle para interpretar ese personaje que el propio director sabe es forzosamente tópico y al que el actor consigue sacar de su bidimensionalidad natural para otorgarle una apariciencia más sólida y compleja de la que está escrita en el guión.
Añadan a esa ecuación una grieta abierta entre dimensiones que escupe monstruos gigantes a nuestra realidad, un muro construido para contener a las criaturas, los últimos titanes robóticos con que cuenta la humanidad para ganar esa guerra contra lo imposible, un acertado y elocuente chiste sobre lo analógico y lo digital, y toda una colección de personajes secundarios que materializan el lado más friqui del cine de Guillermo Del Toro, desde la aparición de Ron Perlman en un personaje que, sinceramente merece su propia película, serie de televisión o similar, hasta el cameo de Santiago Segura…
Todo en Pacific Rim está construido para que nos lleve a pasar un buen rato trepidante y muy entretenido, hasta el punto de que incluso nos entran ganas de salir disparados a comprar cualquier cómic, serie de televisión, libro o serie de animación que pueda seguir abriéndonos las puertas de ese nuevo universo de fantasía que Del Toro nos ha abierto de par en par con la mejor historia de monstruos gigantes desde que se estrenó la primera versión de King Kong…(REVISTA ACCIÓN),

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