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viernes, 18 de octubre de 2013

CAPITÁN PHILLIPS




Película: Capitán Phillips. Título original: Captain Phillips.  Dirección: Paul Greengrass.  País: USAAño: 2013. Duración:134 min. Género: Dramathrilleracción.  Interpretación: Tom Hanks (capitán Richard Phillips), Barkhard Abdi (Muse), Catherine Keener (Andrea Phillips), Max Martini (comandante SEAL), Chris Mulkey (John Cronan), Yul Vazquez (capitán Frank Castellano), David Warshofsky (Mike Perry), Corey Johnson (Ken Quinn).  Guion: Bill Ray; basado en el libro “El deber de un capitán: piratas somalíes, SEALS de la marina y días peligrosos en el mar”, de Richard Phillips y Stephan Talty. Producción: Scott Rudin, Dana Brunetti y Michael De Luca. Música: Henry JackmanFotografía: Barry Ackroyd. Montaje: Christopher Rouse. Vestuario: Mark Bridges. Diseño de producción: Paul Kirby. Vestuario: Mark Bridged. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en USA: 11 Octubre 2013. Estreno en España:  18 Octubre 2013


La película cuenta la historia real de Richard Phillips, el capitán del carguero norteamericano Maersk Alabama, que fue asaltado en 2009 por varios piratas somalíes. El hombre se ofreció como rehén a cambio de que dejaran libre a su tripulación, de ahí que pasara varios días con sus captores en un pequeño bote antes de que fuera liberado por fuerzas militares estadounidenses.


.......El principal acierto de Capitán Phillips es que con estos primeros compases se define ya  como un relato de aventuras en toda regla, pero sin tópicos y sin maniqueísmo, sin héroes y villanos. A pesar de lo que diga la frase promocional de la película en España (“Nadie elige ser un héroe”), sus protagonistas no habitan el blanco o el negro, sino el gris. Y el espectador conoce la historia desde el punto de vista de los marineros occidentales y de los piratas. De hecho, como espectadores vivimos la experiencia de perseguir al barco con los piratas y al mismo tiempo la experiencia de ser perseguidos.
Otro detalle interesante es la maniobra de hibridación de géneros cinematográficos que nos plantea Paul Greengrass con gran habilidad. Su película empieza siendo una trama de aventuras basada en hechos reales. Pero a mitad de metraje, una vez que se produce el contacto entre los dos protagonistas, el capitán estadounidense y el pirata, comienza a cambiar para convertirse en un competente ejercicio de suspense.
El tercer acierto de la película es que en ese momento, cuando habría sido muy fácil dejarse llevar por el melodrama y montar un espectáculo de evasión sin más, elige por el contrario seguir respetándose a sí misma respetando a sus personajes y situaciones.Capitán Phillips acierta renunciando a convertirse en otra entrega de página de sucesos morbosa y sigue manteniendo el mismo tono de sobriedad. No introduce militares intrépidos que puedan robarle el protagonismo al secuestrado y los secuestradores. No hay salidas argumentales fáciles ni heroísmo gratuito de película de acción. Nada de Chuck Norris y Lee Marvin salvando el día en Delta Force (Menahem Golam, 1986). Al contrario. Los salvadores se muestran casi como un pelotón de fusilamiento, con todas las lecturas que tal imagen lleva aparejadas.
Esa seriedad en la propuesta está presente desde el momento en que tras el discurso sobre la fuerza, sobrevivir y el mundo que le estamos dejando a nuestros hijos en occidente, la película enlaza con el mundo de supervivencia al límite en el que ya viven los piratas somalíes. Lo que es toda una crítica sobre cómo vemos el mundo desde nuestro lado y cómo lo ven desde el lado contrario.
Si en su desarrollo argumental la película es un cruce de géneros entre las aventuras y la intriga, en lo referido a su tema es un ejemplo de cruce de culturas y miradas. El primer mundo mira al tercer mundo y el tercer mundo le devuelve esa mirada. Y en ese choque de dos mundos descubrimos que todos, a uno u otro lado, estamos al borde del abismo. Capitán Phillips consigue que miremos hacia el fondo de ese abismo y sintamos vértigo, utilizando un tipo de narrativa que pega la cámara a los personajes y nos mete visualmente dentro de la acción en todo momento. Pero además tiene todos los elementos propios del cine de intriga. Nos invita a un juego de caza en el que somos al mismo tiempo cazadores y presa, víctimas y verdugos.
La primera hora de película pasa sin que te enteres. Estamos totalmente metidos en la acción. Luego el cambio de situación en el secuestro y la entrada en juego del barco de la Marina de los Estados Unidos se produce con una fluidez que permite abrir nuevas posibilidades y personajes al relato pero como he dicho antes sin robarle el protagonismo al capitán y a los piratas. Además en lo referido a los piratas, se desarrolla una interesante subtrama sobre la lucha por el poder en el seno del grupo de asaltantes, que añade más intriga a la parte final de la historia.
Y planeando sobre todo ello, en todo momento, la misma idea del choque de culturas sin caer en la trampa del maniqueísmo de las páginas de sucesos, ejemplificada por ese diálogo entre el capitán y el pirata que lo deja todo bastante claro:
Phillips: Tiene que haber otra forma de ganarse la vida para un pescador que no sea secuestrando gente.
Musa: Quizá en América. Quizá en América…
Por cierto, he dicho que Hanks se postula para ser nominado al Oscar, rematando la faena con los planos del examen médico, pero no pierdan de vista a su co-protagonista en esta historia, Barkhad Abdi, cuyo trabajo me ha recordado en todo momento el de Lamberto Maggiorani en el clásico del neorrealismo italiano Ladrón de bicicletas (Vittorio De Sica, 1948). Merece su propia nominación por ser un auténtico puñetazo de verdad.(ACCIÓN DE CINE).


Concebido como un nuevo United 93 pero ahora con estrella de Hollywood, Capitán Phillips es una muestra de que a veces el exceso de celo puede hundir una película que salió flotando del astillero. Paul Greengrass, que con tan buen tino había hecho crónicas de tragedias humanas en otras ocasiones, secuestrado por el espíritu de la superproducción y víctima de un ligero síndrome de Estocolmo, no sabe renunciar a unos cuantos buques de guerra de la marina de los EE UU. Tampoco a unos cuantos metros más de película. El resultado es una película que nace como drama informado de perfil bajo y acaba como exhibición armamentística y emocional. Algo así como si Ken Loach fuera despedido del rodaje de su película sobre piratería en alta mar y llamaran a Tony Scott para completarla.
En medio de todo esto, intentando mimetizarse con la historia y que nadie se detenga a pedirle un autógrafo, Tom Hanks, protagonista absoluto entregado a la causa, dispuesto y obediente para exprimir este “vehículo de sufrimiento” hasta la última gota de sangre, sudor o lágrimas. Se presume su alto grado de motivación y se agradece su autoexigencia; su escena final es de una generosidad brutal para alguien que ya lo ha hecho todo. Es una lástima que llegue pasadas las dos horas.(CINEMANIA).


Sé cómo manejar a América, asegura el pirata somalí Muse antes de pedir una pistola con la que apuntar a su occidental rehén, el capitán Richard Phillips, y exigir un rescate. Esta escena deja bien a las claras la postura (moral, política) que Paul Greengrass parece siempre difuminar con su efectista, brillante, pero no aséptico estilo documental: el mundo contemporáneo no deja de ser un inmenso juego de estrategia sobre cuyo tablero se enfrentan enemigos desiguales. Sean los espías y burócratas de la saga Bourne o los terroristas del IRA ('Omagh', 2004) e islámicos ('United 93', 2006) con sus respectivas víctimas inocentes, en su cine se establece una dialéctica interesante y crítica porque los verdaderos instigadores del duelo permanecen invisibles manejando los hilos.
Lógico que 'Capitán Phillips' no juzgue a nadie, ni a los asaltantes ni a la tripulación o al comando de rescate, aunque sí que desliza que todos ellos no son más que peones condenados a no entenderse, pero sí a comprenderse dentro de unas reglas comunes de violencia. No deja de ser el film (ácida vuelta de tuerca al concepto de sueño americano) un muy trepidante thriller a la John Frankenheimer narrado con solvencia, pero con demasiada pleitesía hacia la imagen de su estrella protagonista (el final en la enfermería).(FOTOGRAMAS).

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