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sábado, 23 de noviembre de 2013

LOS JUEGOS DEL HAMBRE : EN LLAMAS







Película: Los Juegos del Hambre: En llamas. Título original: The Hunger Games: Catching fire. Dirección: Francis LawrencePaís:USAAño: 2013. Duración: 145 min. Género: Dramaciencia-ficciónInterpretación: Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen),Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Elizabeth Banks (Effie), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Liam Hemsworth (Gale), Lenny Kravitz (Cinna), Stanley Tucci (Caesar), Toby Jones (Claudius),Philip Seymour Hoffman (Plutarch), Jena Malone (Johanna Mason), Amanda Plummer (Wiress), Sam Claflin (Finnick Odair), Jeffrey Wright (Beetee),Donald Sutherland (presidente Snow). Guion: Simon Beaufoy y Michael Arndt; basado en la novela de Suzanne CollinsProducción: Nina Jacobson y Jon Kilik. Música: James Newton HowardFotografía: Jo Willems. Montaje: Alan Edward Bell. Diseño de producción: Philip Messina. Vestuario: Trish Summerville. Distribuidora: eOne Films SpainEstreno en España: 21 Noviembre 2013. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


En “Los Juegos del Hambre: En llamas”, Katniss Everdeen vuelve a casa sana y salva tras ganar los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre junto a su tributo Peeta Mellark. Ganar significa tener que dejar atrás a familia y amigos, y embarcarse en la “Gira de la Victoria” por los diferentes distritos. A lo largo del camino, Katniss se da cuenta de que una rebelión comienza a gestarse, pero en el Capitolio continúa todo bajo control mientras el Presidente Snow organiza los Septuagésimo Quintos Juegos del Hambre (El Vasallaje), una competición que cambiará Panem para siempre…


Los juegos del hambre, en llamas. Variante muy mejorada y superior a la película anterior. Me gusta más que la primera.
La primera no fue una sorpresa para los seguidores de la novela y para mi gusto se quedó algo por debajo de la misma, pero cumplió el objetivo de arrancar la serie en el cine. En mi opinión es en esa segunda película donde se refleja mejor el verdadero espíritu de las novelas de Los juegos del hambre. Cierto es que repite la misma fórmula argumental que su precedente, o muy parecida, pero con más recursos, tanto materiales, de presupuesto, como argumentales. Así que es como la versión 2.0 muy mejorada y claramente superior a la primera entrega. Es lógico, dado que una vez presentados los personajes pueden mover libremente la trama hacia un territorio más interesante, que en este caso es el de los juguetes rotos de la fama y el éxito, tan actual en una sociedad como la nuestra, que cada vez se parece más a la hortera y siniestra sociedad del Capitolio, con su tono superficial, vacío, ominosamente inútil, tan de nuestra época: todo exterior bonito, o como le dijo un personaje a otro en una serie francesa sobre Napoleón: pura mierda envuelta en medias de seda. Que la película arranque después del éxito, o mejor dicho, cuando el éxito empieza a pasarles factura a los protagonistas, devolviéndoles a una realidad gris y sin duda mucho más oscura y siniestra que la de la película anterior, obra a favor de esta segunda entrega proporcionándole un arranque mucho más sólido que en su desarrollo me ha recordado el fenómeno que se produjo en El imperio contraataca frente a La guerra de las galaxias: la segunda entrega no sólo es mejor que la primera, sino que explota mejor todos los elementos de su precedente dando como resultado una trama y un desarrollo de personajes mucho más sólidos. Comparte con la trilogía galáctica de Lucas en su primera y original salida a la cartelera (los episodios IV, V y VI) ese aire de serial del que se nutre para desarrollarse con mejor ritmo, ya que encontramos a los personajes ya sumidos en el centro de la aventura, y cuando acaba la película los acontecimientos se han precipitado sobre estos héroes de ciencia ficción juvenil con uniforme de neopreno de manera mucho más entretenida y con un final que deja suficientes flecos en el aire como para que nos entren ganas de empezar a ver la tercera película de inmediato, algo que debo confesar no me ocurrió con la primera entrega.
            Salvando todas las distancias, encuentro muchos puntos en común en el concepto comercial y narrativo que anima estas dos primeras entregas de Los juegos del hambre con los episodios IV y V de la saga de Lucas, incluyendo ese incremento de los héroes implicados en el argumento y el final totalmente abierto y con fragmentación del grupo.
            Además de empezar desde las cenizas del éxito y tratar con héroes rotos, lo mejor que tiene esta versión 2.0 de la primera entrega de Los juegos del hambre, es que ha reforzado bastante su elenco de secundarios dando más papel a Donald Sutherland e incorporando a Phillip Seymour Hoffman, Jeffrey Wright y Amanda Plummer. Calidad para respaldar a los protagonistas, que claramente, sobre todo en el caso de Jennifer Lawrence, están mucho más cómodos en sus personajes y les sacan más partido. Lawerence da vida a una versión interpretativamente más completa en esta segunda entrega sobre el boceto más limitado de la primera, aprovechando que su personaje está en una situación más compleja y moralmente ambigua. Gana también a su predecesora en las secuencias de acción y en un recorrido más amplio no sólo por el mundo exterior de la saga, los distritos, dando un telón de fondo a la peripecia de Katniss y Peta, sino también explorando y explotando mejor una nueva arena con nuevas amenazas y recursos. Por ejemplo hay un papel más claro para las tropas represivas del Capitolio lideradas por el comandante Thread interpretado por Patrick St. Esprit, que aparece poco pero deja una contundente huella en la audiencia.
            La parte más floja de la propuesta sigue siendo ese triángulo sentimental un tanto forzado en el que vive la protagonista, que no llega a ser un lastre porque está mucho más controlado y mejor tratado para cumplir con esa supuesta obligación de caer en el lugar común romántico que parecen arrastrar tras de sí estas producciones del género fantástico para jóvenes de nuestros días. Es en ese enredo romántico donde la ficción parece imitarse a sí misma y de repente el triángulo entre Katniss, Peta y Gale nos suena a montaje del mismísimo Capitolio.  Afortunadamente el director no deja que esta especie de recurso dramático de obligado cumplimiento para explotación de la película entre adolescentes le estropee el espectáculo de ciencia ficción (género del que esta segunda entrega tiene elementos más abundantes), aventuras e intriga.
            Otro punto flaco es que finalmente el enfrentamiento en la arena con los profesionales, ese del que Haymitch, el personaje interpretado por Woody Harrelson, promete en el diálogo: “El año pasado fue un juego de niños. Este año os enfrentáis a asesinos”, se queda algo corto. Hay poco cuerpo a cuerpo, aunque esa parquedad quede compensada por el tono más siniestro que aportan otras amenazas preparadas por el Capitolio para acosar a estos gladiadores perdidos a medio camino entre la ciencia ficción y el western. El otro factor que compensa esa falta de enfrentamiento físico más directo es la incorporación de Jena Malone en el papel de Johanna Mason, la chica del hacha, que hace amplio despliegue de carisma y se gana un papel muy destacado entre las nuevas incorporaciones al reparto de esta segunda entrega.
            Resumiendo para terminar: más divertida que la primera. Con más medios que la primera. Mejor y más interesante que la primera. Salvando todas las distancias (la saga original de Lucas era mejor), es para la saga de Los juegos del hambre lo que en su momento fuera para la saga de Star Wars El imperio contraataca, con la que coincide en un final abierto impactante que nos deja con ganas de más.(REVISTA ACCIÓN).


“¡Dinos la verdad!”, le grita el pueblo a su heroína (una notable Jennifer Lawrence) cuando esta se ve obligada a representar un simulacro al servicio de una suerte de totalitarismo del entretenimiento, para el que incluso un romance adolescente puede ser una maniobra de marketing a mayor gloria del status quo. La saga imaginada por Suzanne Collins funciona mejor cuando el subtexto le come terreno a un esquema narrativo que no sólo repite patrones de otros best-sellers (J.K. Rowling y Stephenie Meyers a la cabeza), sino que incluso opta por autosamplearse en una secuela que es, básicamente, la versión con esteroides de lo mismo que vimos la primera vez.
Aquí no importa tanto si Katniss escoge a Peeta o a Gale como las implicaciones sociopolíticas de este circo de tres pistas, que van desde reflexiones sobre los vasos comunicantes entre celebridad y rebelión, la búsqueda de la autenticidad en la era del hedonismo de 140 caracteres o los ecos (intencionados o no) de referentes tan ilustres como Shirley Jackson o Richard Bachman. En el apartado del puro espectáculo plástico, a ‘En llamas’ le cuesta despegar hasta que llegamos a los Juegos propiamente dichos, un re-enactment de ‘El malvado Zaroff’ en la isla de ‘Perdidos’ que se beneficia del relevo en la silla del director (adiós a la cámara en mano de Gary Ross, hola a las composiciones simétricas de Francis Lawrence). Puede que el espectador no converso llegue extenuado a su cliffhanger, pero el coitus interruptus que Collins colocó en este punto preciso no podría ser más astuto: representa la promesa de llevar (dentro de un año) los presupuestos simbólicos de su premisa hasta las últimas consecuencias.
(FOTOGRAMAS).


.....El mérito es de la propia novelista-guionista y de Francis Lawrence, el director, que ha sido capaz de superar el trauma que le debió causar ver su nombre al frente de ese espanto titulado Agua para elefantes.
La película es eficaz, entretenida, tiene pulso, los personajes crecen, porque la autora es una veterana de la ficción televisiva y sabe la manera de mantener la velocidad de crucero, usando las emociones de la narradora Katniss como regulador.
Jennifer Lawrence le cargan la historia a la espalda y como la chica es robusta (bien: es guapa, graciosa y fornida, cosa que se agradece en un contexto donde abundan las actrices cadavéricas con rostros tan afilados y angulosos que les acercas un globo y lo pinchan ) y tiene talento, le coge el aire a la historia y se lo cree: la película lo agradece porque los secundarios son meros comparsas que dicen su pequeño texto, cogen el cheque y a otra cosa…
Francis Lawrence rueda mejor que Gary Ross y consigue su propósito: que el público que ha visto las dos primeras, acuda en masa acrecentada a ver como acaba la cosa.(FILA SIETE).

1 comentario:

  1. Pues contra todo pronóstico me ha gustado menos que la primera porque en esta me he aburrido a ratos. En cambio los libros me gustaron por igual los dos. Aún así, por supuesto me ha encantado ver plasmada en imágenes la continuación de esta distopía. Deseando leer el tercero y acometer la penúltima peli ;)

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