Seguidores

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL HOBBIT :LA DESOLACIÓN DE SMAUG




Película: El hobbit: La desolación de Smaug.Título original: The hobbit: The desolation of Smaug. AKA: El hobbit: Parte 2.Dirección: Peter JacksonPaíses: USA y Nueva ZelandaAño:2013. Duración: 161 min. Género: Aventurasfantástico.Interpretación: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen  (Gandalf el Gris), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble),  Cate Blanchett (Galadriel), Andy Serkis (Gollum), Luke Evans(Bardo), Lee Pace (Thranduil), Orlando Bloom (Legolas),  Evangeline Lilly (Tauriel), Stephen Fry (gobernador de Ciudad del Lago), Mikael Persbrandt (Beorn). Guion: Peter Jackson, Guillermo del Toro, Philippa Boyens y Fran Walsh; basado en el libro de J.R.R. TolkienProducción: Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Zane Weiner y Fran Walsh. Música: Howard ShoreFotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Bob Buck, Ann Maskrey y Richard Taylor. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en USA: 13 Diciembre 2013. Estreno en España: 13 Diciembre 2013.Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años. En 2D y 3D.


En “El hobbit: La desolación de Smaug” continúa la aventura de Bilbo Bolsón, junto a Gandalf y trece enanos, guiados por Thorin Escudo de Roble, en una misión épica para reivindicar la Montaña Solitaria y el reino perdido de los enanos, Erebor. Tras sobrevivir al inicio de su inesperado viaje, la Compañía se dirige al Este. A lo largo de su viaje se encuentran con el cambia-pieles Beorn y un enjambre de arañas gigantes en el traicionero Bosque Negro. Tras escapar de los peligrosos elfos silvanos, los enanos se dirigen a Ciudad del Lago y posteriormente a la mismísima Montaña Solitaria. Allí se enfrentarán al mayor peligro de todos, la criatura más aterradora: el dragón Smaug.



Un rótulo. Un puñetero rótulo explicativo: eso es lo que un Peter Jackson mordedor de zanahorias nos planta en la cara nada más comenzar La desolación de Smaug. El lector está en su derecho de llamarnos picajosos, pero cuando estos recursos facilones aparecen en manos del hombre que supo armar El Señor de los anillos,uno se reserva el derecho de soltar sotto voce un “mal empezamos”. Por fortuna, esta segunda entrega de El Hobbit acaba situándose por encima, no sólo de un comienzo tirando a burdo, sino también de los defectos que convertían a Un viaje inesperado en un prólogo de tres horas.
Llegados a este nudo narrativo, no menos kilométrico, podemos decir que el estiramiento de la historia sigue notándose demasiado, pero también que su discurrir ha tomado forma. Además de esos enanos que ya no cantan, sino que reparten estopa entre nostalgias imperiales, tenemos la naciente y malsana relación de Martin Freeman con cierto fetiche circular, mientras los excesos deltorianos del filme anterior se marchan para no volver (casi) nunca. Y, claro, también tenemos al dragón: la voz de Benedict Cumberbatch convierte al viejo reptil en una presencia aún más imponente, es cierto, pero de poco valdría eso sin un trabajo digital que es pura pesadilla y delicia.
Ante este cuento de hadas con esteroides de épica, el tolkienófilo talibán puede acusar al director y a su equipo de haber sucumbido a esa tentación que engendra fan fictions en miríadas de páginas web: en lugar de expandir el original en un relato con fallos gramaticales, Jackson y compañía han pergeñado tres filmes a todo lujo. En algunos momentos, eso es tristemente cierto: véase el desaprovechamiento de Ian McKellen. En otros, los mejores y más imprevistos, nos entrega perlas rotundas como la cazadora elfa deEvangeline Lilly y un Luke Evans que, por suerte, no quiere ser Viggo Mortensen. Esta película, en suma, consigue ser mejor cuanto más aspira a ser ella misma. Lástima que no siempre se atreva a intentarlo.
Jackson lima asperezas, asienta el tono y comienza a hacer suya la historia: ya era hora.(CINEMANIA).


.....El Hobbit: Un viaje inesperado () logró enfadarme por la torpeza de Jackson. Y cuando veo El Hobbit 2, una sorpresa mayúscula, muy agradable, toma cuerpo desde los primeros minutos: me encuentro con la mejor película sobre una obra de Tolkien que ha hecho Jackson.
Sean tan amables y lean mi crítica de la primera entrega. Es como si Jackson y sus guionistas hubiesen reaccionado ante el enfado de muchísimos espectadores, que se preguntaban porque demonios estaba haciendo las cosas de esa manera.
Los argumentos que muchos -yo entre ellos- manejábamos, no eran aspavientos de frikis, ni de fans, ni de mitómanos; eran razones de buenos conocedores de los libros de Tolkien y, en muchos casos, a la vez, personas versadas en estrategias de narrativa audiovisual, que entienden que una novela o un cuento son lo que son y, cuando se convierten en película, pueden y deben sufrir una adaptación, que puede incluir cambios, recortes y añadidos.
Jackson ha encontrado el delicioso tono del cuento original y la película tiene muchos tramos que son encantadores para un público amplio, no necesariamente versado en el relato original. Y aunque sigan sobrando 20/30 minutos (la industria sigue marcando el dogma de que este tipo de película tiene que irse más arriba de los 120), el conjunto está muy logrado tiene un tempo allegro andantino, en ocasiones, con fuoco. Muy adecuado para un gran cuento de aventura en estado puro.
Hay bastantes cosas sensacionales. Evangelina Lily está estupenda en todos los sentidos posibles, componiendo un hermoso personaje, Tauriel, inventado -como otros y varias subtramas) por la troupe Jackson (muy bien, pues claro; no hay problema alguno en hacerlo).
Martin Freeman vuelve a derrochar carisma: esBilbo Bolson. La voz taimada y subyugante deCumberbatch para Smaug es un acierto grande.
El diseño de producción, el arte de la película (vestuario, maquillaje, vestuario, peluquería, decorados) se pone al servicio del cuento, que tiene fluidez, que atrapa al espectador con esa técnica cliffhanger (muy propia de las novelas El Señor de los Anillos, no del cuento novelado que es El Hobbit: fijense que le doy la vuelta a un argumento con que le di en la cocorota aJackson en la película anterior) que se une a un montaje inteligente, dinámico pero suficientemente sereno para no caer en la estética del videojuego. El para mi cansino Howard Shore molesta menos que nunca, con una música que en ocasiones, es hasta buena.
En suma, bien Jackson. He tardado en decírtelo. Enhorabuena.(FILASIETE).


......Creo sinceramente que es la película en la que mejor funcionan los elfos. El rey elfo Thranduil, lejos de otros gobernantes élficos, es una especie de psicópata torturado con un trono. Légolas es mucho más oscuro, violento y menos razonable de lo que conocimos. Y la aportación de Evangeline Lilly como Tauriel añade un toque femenino que le hacía mucha falta. La historia de Thorin y cómo se desarrolla el personaje, también ayudan mucho a la oscuridad general del relato. No todo es blanco y negro. Thorin es un personaje torturado, con muchas luces y sombras… y cómo se revela eso hacia el final es magnífico. Como lo es Martin Freeman en su versión Bilbo, con un cambio que le hace casi irreconocible al hobbit que abandonó la comarca. Nunca sabemos a qué están jugando realmente algunos personajes, los supuestamente buenos, y eso se nota, y se agradece. Es mucho más ambigua, como lo es el gran personaje de Bardo, interpretado por Luke Evans. Un tipo de lo más interesante y que da mucho juego. Esos aspectos me suenan a del Toro.
La película además juega, como en la primera saga, a dividir al grupo de héroes en un momento determinado, lo que nos lleva a un final a tres bandas que no dejará a nadie indiferente. Por un lado, una lucha en el pueblo con los orcos y los elfos, por otro el destino de Gandalf, y por último, cómo no, Smaug. Porque mucha gente lo esperaba con ansias, porque es el personaje estrella aunque se haga de rogar y tarde en aparecer, y porque su presencia llena la pantalla no sólo en lo físico, sino como terrible y todopoderosa amenaza. Sus momentos, desde el encuentro con Bilbo a la lucha final, son épicos, impactantes a nivel visual y caminan entre el terror y la acción con mucho brío. Smaug es un gran villano, sin duda, inteligente, vengativo, poderoso, sensacional. Y saber que tras él está la mano de Cumberbatch ayuda bastante (lo entenderán cuando lo vean, sobre todo en versión original aunque la voz esté alterada por ordenador). En una película que además es más violenta que la anterior y con muchas más batallas (lo de las arañas es memorable, como los orcos en cada aparición…). Quien haya jugado a Dungeons and Dragons, por ejemplo, se sentirá en su salsa en más de un momento.
Pero no es perfecta. El 3D, por muy brillante que sea, le resta a las escenas de acción, que a veces resultan confusas (estoy deseando verla en 2D para disfrutarlas completamente). Hay un tema romántico que tampoco termina de funcionar y que, como algunas caídas en el ritmo (la ciudad pesquera, algunas conversaciones alargadas…) que parecen simplemente una justificación para llegar a las tres películas. Y aunque me fusilen, algunos efectos especiales sufren… Pero la película nos deja con ganas de más. De más aventura, de más batallas, de más lucha, de más oscuridad… Y a mí me ha parecido, por todo ello, mejor que El Hobbit.(REVISTA ACCIÓN).

No hay comentarios:

Publicar un comentario