domingo, 29 de septiembre de 2013

2 GUNS





Película: 2 guns. Dirección: Baltasar KormákurPaís: USAAño:2013. Duración: 109 min. Género: AcciónInterpretación: Denzel Washington (Robert ‘Bobby’ Trench), Mark Wahlberg (Michael ‘Sitg’ Stigman), Paula Patton (Deb), Bill Paxton (Earl), Edward James Olmos (Papi Greco), James Marsden (Quince). Guion: Blake Masters; basado en el cómic de Steven Grant. Producción:Andrew Cosby, Randall Emmett, Marc Platt, Ross Richie y Adam Siegel. Música: Clinton Shorter. Fotografía: Oliver Wood. Montaje:Michael Tronick. Diseño de producción: Beth Mickle. Vestuario: Laura Jean Shannon.  Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en USA: 2 Agosto 2013.Estreno en España: 27 Septiembre 2013. Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.


Dos agentes inmersos en una misma operación llevan investigaciones paralelas para sus diferentes agencias. Ninguno de ellos sabe que el otro es un agente federal encubierto. Desde hace 12 meses, el agente de la DEA Bobby Trench y el oficial naval de inteligencia Marcus Stigman trabajan como infiltrados en una organización mafiosa que trafica con drogas. Cada agente desconfía tanto de su compañero como de los criminales que pretenden detener. Cuando su intento por infiltrarse y recuperar millones de un cártel de la droga mexicano se descontrola, Trench y Stigman se ven desacreditados por sus superiores. Cuando unos les quieren entre rejas y los otros muertos, sólo podrán contar el uno con el otro.


2 Guns es de estas películas de pareja protagonista que resulta mucho mejor que la media general gracias a su divertimento y a la química excelente entre el gran Denzel Washington y el, generalmente justito, pero aquí más que bueno Mark Wahlberg.

Me sorprendió que esta película fuese la adaptación de una novela gráfica, no la conocía. Pero por lo que he visto de la película, el trabajo es perfecto en su estilo. La película comienza con dos tipos cometiendo un importante atraco. La cosa deriva en un giro sorprendente (tristemente destripado por los trailers, yo os recomiendo que os dejéis llevar por el cartel y la sinopsis) al darse cuenta de que ambos deberán colaborar para salir del embolado en el que se han metido.

La acción y el ritmo son muy buenos y llenos de energía. El dúo protagonista está genial en sus respectivos papeles. Paula Patton también brilla en sus sensuales apariciones. Realmente los personajes dan buen rollo por lo general y nos hacen creer en ellos. Gracias a todo el trabajo del director, los guionistas, cámaras y demás, juntado a una historia que engancha y que contiene ases en la manga, la diversión está garantizada.(EL TAQUILLAZO .Madrid).


Algo pasó con los defensores de la ley en la ficción, cinematográfca y televisiva, de la década de los 70 del pasado siglo. De repente se sintieron desencantados con sus roles y no les importó (al contrario) cruzar la frontera para practicar un carpe diem egoísta e interesado: el delito iba a estar siempre ahí, formando parte del sistema, retroalimentándolo, así que mejor aprovecharse de él en beneficio propio.
Esta extraña pareja de polis infiltrados de '2 Guns' es la metáfora perfecta del desengaño inherente al héroe del policial setentero con un look visual más propio de los años 80, época en la que lo que importaba era el postureo entre lo blanco y lo negro, prevaleciendo al final el status quo. Así, ese constante juego chulesco entre el deber, el abrir los ojos ante la realidad corrupta de sus reglas y el placer culpable de la transgresión de los protagonistas parece quedarse en un vistoso fotocromo de ecos peckinpahianos en su ubicación mexicana, irónico, pero inofensivo.
Mucho menos que el Don Siegel de 'La Gran Estafa' (1973) a la que se homenajea casi explícitamente: aquí cuentan antes los códigos de la buddy movie deslenguada y el comentario con la sustancia de un tuit sobre capitalismo y esta sempiterna crisis que nos hace cada vez más pro quien roba a un ladrón...(FOTOGRAMAS).



.....De manera que primer punto a favor de la película, o primera pista de por qué funciona tan bien: construir sobre los actores. Pero, claro, los actores necesitan construir a su vez los personajes sobre un buen guión, y en ese aspecto 2 Guns también está bien servida con un planteamiento argumental que nos mete de cabeza en la trama partiendo de una narración en flashback que bajo su peripecia de enredo policial, persecuciones y tiroteos oculta además una interesante fábula sobre la recuperación de la identidad por parte de los dos protagonistas, y la corrupción y el enmascaramiento como medio de vida y subsistencia para nuestra sociedad.
Pondré un ejemplo de por qué me parece que sobrevive a todos los tópicos por los que transita resolviendo con habilidad situaciones sobradamente vistas: la conversación telefónica que mantienen los dos protagonistas utilizando como puente visual la mira telescópica del arma que empuña Wahlberg. Ese momento de “ventana indiscreta” sirve para ejemplificar cuáles son las claves y cómo opera la mezcla de intriga y acción de 2 Guns. El final de esa conversación no sólo forja con elegancia y eficacia la identidad del vínculo entre los dos protagonistas, sino que además culmina en una secuencia de acción que, como todas las de la película, posee su propia personalidad, su sello frente a otro cualquier momento de acción que hayamos podido ver recientemente en la pantalla: es dinámica y al mismo tiempo interesante, se ve todo lo que tiene que verse, sin montajes rápidos que escamoteen el intercambio de golpes o disparos. Y desde esa secuencia pasamos al picado en la casa del oficial de la DEA, Jessup.
Segundo punto a favor de la película: el dinamismo visual que llega precedido por esa interpretación en clave de coreografía entre los dos protagonistas, más bailarines de la acción que cualquier otra cosa, se combina con un dinamismo igual en la hibridación del género policíaco trepidante con la comedia. Toda la película habita continuamente en ese territorio híbrido, con personajes que se ríen de su papel como lugares comunes del cine de géneros. Un buen ejemplo de lo bien que funciona esa fórmula de autoparodia y de la química entre Washington y Wahlberg lo encontramos en la pelea entre ambos en el desierto, culminando la persecución en los coches, y el momento: “a la de 3 nos soltamos”, que me ha recordado el momento del salto al río de Newman y Redford en Dos hombres y un destino… con su puntito más friqui de comedia disparatada estilo Le llamaban Trinidad con Bud Spencer y Terence Hill.  
Tercer punto a favor: la forma de manejar la narración de la trama de intriga como si fuera una comedia de enredo, ejemplificada entre otros muchos momentos por ese diálogo a tres bandas de Wahlberg, Washington y Patton en la casa de la agente de la DEA… discutiendo por un yogur.
Cuarto punto a favor: diálogos que en dos líneas definen todo un personaje, como el de Bill Paxton cuando afirma: “Es un mercado libre, no un mundo libre”.
Y finalmente la capacidad para cambiar de tono cómico a dramático sin perder por ello la personalidad general de enredo cómico que preside el total del largometraje.
Resumiendo: 2 Guns es un blanco perfecto en todo el centro de la diana del cine de acción, y como he dicho antes, de lo mejor y más recomendable que se puede ver en el género policíaco en estos momentos.(REVISTA ACCIÓN).

jueves, 26 de septiembre de 2013

JUSTIN Y LA ESPADA DEL VALOR





Película: Justin y la espada del valor. Título internacional: Justin and the knights of valour. Dirección: Manuel SiciliaPaís: España.Año: 2013. Duración: 90 min. Género: Animaciónaventuras,familiarDoblaje en USA: Antonio BanderasSaoirse RonanMark StrongFreddie HighmoreCharles DanceAlfred MolinaRupert EverettOlivia WilliamsGuion: Manuel Sicilia y Matthew Jacobs.Producción: Antonio Banderas y Kerry Fulton. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en España: 20 Septiembre 2013.



Ambientada en un mágico mundo medieval, “Justin y la espada del valor” nos habla de la constancia con que un chico persigue su sueño: convertirse en caballero. Justin vive en un reino que ha desterrado a los caballeros y está ahora gobernado por burócratas. Su sueño es llegar también a ser caballero, pero su padre, Reginald, alto consejero de la corte, pretende que su hijo siga sus pasos y se convierta en abogado. Asaltado por las dudas, Justin visita a su abuela, que le contará la verdadera historia de su abuelo: Sir Roland fue el caballero más noble del reino, y lo defendió con su vida hasta que fue asesinado por el malvado Sir Heraclio. Contra los deseos de su padre, Justin escapa en pos de su sueño iniciando así el camino para convertirse en caballero.



Cuento de caballería animado vibrante y lleno de aventuras para la familia. Si hace un año elogiábamos la labor y el buen hacer de los responsables de Tadeo Jones, este septiembre podemos celebrar de igual modo la llegada de Justin, una película española que puede competir a casi todos los niveles con cualquier producción extranjera y que tiene además como productor a un Antonio Banderas que aprovecha para poner voz a uno de los personajes. Se trata de un producto de aventuras, inteligente en su planteamiento, sencillo y muy bien elaborado que arrancará sonrisas a los mayores y entretendrá a los más pequeños de la casa. Y que esperamos que tenga el mismo éxito que Tadeo Jones, por supuesto.
Un joven que sueña con ser caballero en un reino en el que los abogados han llenado de leyes las calles, hasta el punto de hacer complicado protestar por una barra de pan, o tener mascota (por cierto que la crítica a nuestro propio mundo está ahí y es tan sencilla como efectiva). Incluso los caballeros están prohibidos. Así que cuando la amenaza se cierna sobre el reino, quizá la única posibilidad que tenga sea la del joven e inexperto Justin. Que tendrá que enfrentarse a duros entrenamientos, peculiares dragones, princesas pijas, caballeros de hojalata, camareras con mucho carácter y un villano realmente peligroso. Y si nos dijesen que la película está hecha por casi cualquier estudio americano o europeo (a excepción de Pixar), podríamos creérnoslo perfectamente.
Poco a poco la industria de la animación se asienta en España y Justin es la prueba de ello. La técnica y la tecnología mejora, los movimientos de cámara se vuelven más arriesgados y trabajados, la proyección de mercado aumenta… Hasta el punto de que la película de Manuel Sicilia tiene en su reparto en inglés nombres como Freddie Highmore, Saoirse Ronan, Mark Strong, Julie Walters, Rupert Everett, Alfred Molina, Charles Dance o Tamsin Egerton. Además de Antonio Banderas, claro. Y en español Inma Cuesta dando vida a Talía, la camarera. Todo ello para un cuento lleno de humor, pero también de aventuras. Y el humor muchas veces dedicado a los padres (el mago mezcla de Gollum y Carlos Jesús… sí, sí, el de Ganímedes…) como las referencias desde Excalibur a El Señor de los Anillos. Mantiene a los niños entretenidos pero a la vez convence a los adultos con el humor, en ocasiones sencillamente genial.
Quizá le pesa un poco el trayecto, la carga de los personajes a través de una historia que durante un tramo se hace algo lenta y cuesta digerir hasta que la acción y las aventuras vuelven a la carga. Con unos personajes que de puro surrealistas (la Sota, el monje pequeño, el mago Melquiades…) son difíciles de olvidar. Y que cuando no son surrealistas, son encantadores (Talía, Justin, la abuela, Heraclio incluso siendo el villano…) No es perfecta porque el cine de animación español sigue creciendo y tiene esos pequeños baches de ritmo. Pero puede competir con cualquiera y hará las delicias de los aficionados al cine de aventuras o de caballería. Sobre todo si van con niños.(ACCION DE CINE).


Todos desearíamos que nuestra, puntera, animación nacional pudiera ser arriesgada, original y no esclava de la fría lógica del mainstream. Lo vemos, vemos esa libertad creativa, en muchos cortometrajes, algunos de ellos de la misma Kandor Graphics que estrena este más que digno producto comercial con vocación internacional llamadoJustin y la espada del valor. En la misma línea que la de otros films que rompen taquillas (jamás se esconde de su deuda a títulos de la DreamWorks), pero sin nada que la distinga o personalice de ellos, ofrece un saludable y jovial espectáculo técnico inmaculado que disfrutarán más los niños que los adultos. No acaban de funcionar del todo los chistes referenciales para un público ya talludito, pero la cosa se soluciona cuando la película deja a un lado el humor a lo Shrek oEl gato con botas y apuesta por ser simple y llanamente una de aventuras, de capa y espada como las de toda la vida. Ahí sí que se agradece ese tono Richard Thorpe o Michael Curtiz, ese clasicismo. Ahí sí que funciona bien Justin y la espada del valor, a la que le hubiera venido bien un par de revisiones de guión extra. Pero bueno… Tampoco puedo ser demasiado riguroso con una obra que nos regala la inusitada aparición estelar de Carlos Jesús con todo su raticuliniano humor freak.(FOTOGRAMAS).

...Justin y la espada del valor es una entretenida peLICULA
que tras Las aventuras de Tadeo Jones,hace soñar con el potencial de la animación en nuestro país. La calidad de técnica y visual es realmente buena; el guión, inteligente y divertido, aunque podría -y debe- mejorar.
La historia arranca como un tiro, en pocos minutos hemos visto el conflicto y el joven parte a la aventura; con bastante gracia denuncia cosas que todos detestamos: la falta de nobleza y heroísmo, la enfermedad reglamentista que afecta occidente, el snobismo -antológica la despedida del aspirante a caballero de la supuesta amada-, las apariencias, los abuelos en la familia, etc. Manuel Sicilia acierta también con la creación del enemigo traidor y de aquellos que van a preparar al nuevo caballero, y sigue con destreza, terrenos clásicos de viajes iniciáticos.
Donde la película está menos lograda es en el pulso narrativo. Hay tantos temas que tratar en tan poco tiempo que la película recurre a saltos de tiempo y de espacio demasiado grandes; y situaciones y personajes -como Reginald-, son desaprovechados; hay desequilibrios, algún momento recibe mayor atención de la que merece; el desenlace te sorprende por su falta de preparación y de dramatismo.
Con todo se trata de una película lograda, divertida y con una manera interesante de invitar a los jóvenes al heroísmo. Y eso no es poco.(FILA SIETE).

viernes, 13 de septiembre de 2013

LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA




Película: La gran familia española. Dirección y guion: Daniel Sánchez ArévaloPaís: EspañaAño: 2013. Duración: 101 min.  Género: ComediaInterpretación: Antonio de la Torre (Adán),  Quim Gutiérrez (Caleb), Verónica Echegui (Cris), Miquel Fernández (Daniel), Patrick Criado (Efraín), Roberto Álamo(Benjamín), Sandra Martín (Mónica), Arancha Martí (Carla), Héctor Colomé (padre). Producción: José Antonio Félez, Fernando Bovaira, Mercedes Gamero y Mikel Lejarza. Música: Josh Rouse.Fotografía: Juan Carlos Gómez. Montaje: Nacho Ruiz Capillas. Dirección artística: Satur Idarreta. Vestuario: Tatiana Hernández. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en España: 13 Septiembre 2013.


“La gran familia española” es una comedia sobre una boda que transcurre durante la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Ese día de catarsis colectiva, mientras el país se paralizaba, una familia compuesta por cinco hermanos con nombres bíblicos —Adán, Benjamín, Caleb, Daniel y Efraín— también se va a enfrentar al partido más importante de su vida. ¿Serán capaces de ganar? ¿Vale ganar de cualquier manera? ¿Se puede perder con dignidad? ¿Hay que jugar al ataque o es mejor defenderse y jugar al contragolpe?


.......El director construye un vodevil con sabor a pata negra. Apariciones de escasos minutos que hacen rendir a una platea y un número musical que, aún metido con calzador y hortera a más no poder, brinda un simpático arranque. A partir de ahí, la película entrelaza de forma más que solvente las distintas contradicciones del ser humano a través de las vivencias de cinco hermanos el día de la boda del benjamín de la familia. Miserias, mentiras, confesiones, miedos, van haciendo su aparición en el camino al altar. Sin embargo, la batuta con la que Sánchez Arévalo orquesta esta sinfonía dramática, que haría las delicias de Coixet, no siempre lleva la misma dirección. Señala a la comedia independiente americana. Precisamente éste es el talón de Aquiles de la cinta. La frescura de las interpretaciones, el refinamiento del argumento y la solidez del guión no se complementan con cierta impostación formal donde resuenan ecos del indie americano. Efectistas, sí y mucho (sublime el montaje charla chicos y chicas) pero artificiales. De pase pero por toda la escuadra, LGFE marca un tanto importante en un año donde el cine español hace aguas.

Después de tres trabajos, nadie puede negar que Sánchez Arévalo se ha convertido en un excelente descubridor y director de actores. Aquí no es menos. Los veteranos Antonio de la Torre, en un papel poco agradecido, y Quim Gutiérrez, más moderado y no por ello menos lucido, dan paso a jóvenes intérpretes (magistrales Patrick Criado, Arantxa Martí y Sandra Martín) que se meten al público en el bolsillo con una naturalidad desbordante. Verónica Echegui, siempre deslumbrante, Roberto Álamo, arriesgando y saliendo triunfante, y Miquel Fernández, para seguirle la pista, completan un reparto de lujo.(ULHER Barcelona).


Daniel Sánchez Arévalo regresa con una comedia sensacional con el espíritu de Primos. Y sé que no es justo comparar ambas películas que no tienen nada que ver en las tramas, las historias personales y los dramas que plantea. Primos era más ligera en ese sentido, más liviana en muchos aspectos. Pero el humor sutil, inteligente, surrealista y efectivo está muy presente, como el gusto por el detalle y la puesta en escena del director, como las sensacionales interpretaciones o la apuesta por hacer una película con la clara intención de que llene salas de cine como hizo Primos. Y encima con inteligencia, drama humano y un humor contagioso.
¿Quién iba a pensar que España iba a llegar a la final del Mundial? Con esa idea la película nos lleva de vuelta a 2010, con una familia numerosa en la que el hermano pequeño se casa, en la finca familiar, el día que España juega la final del mundial. Y la boda no sale como esperábamos. Con esa idea parte esta compleja película sobre una familia, cinco hermanos, y las relaciones que se establecen entre ellos, las que se recuperan y las que se perdieron. El reencuentro que saca a relucir la suciedad bajo la alfombra, el miedo a perder, la soledad, los celos, la juventud… Pero que nadie se alarme, que esto es una comedia. Y, como en la vida real, la única forma convincente de superar un problema es con humor.
Un humor que gira en torno al fútbol, al sexo, a las disfunciones familiares (no sólo las de la película, las suyas, las mías… las de cualquier familia), el amor… con mucha sutileza y un punto surrealista marca de la casa, como esa conversación que mantienen continuamente entre Antonio de la Torre y Roberto Álamo tras un incidente en casa de su padre. O la hija futbolera del propio de la Torre. O la abuela. O todo lo que hace Roberto Álamo. O el cameo de Raúl Arévalo. O la prima en la boda. O un surrealista accidente. O esa maravillosa charla a dos bandas entre las dos familias de los novios cuando un “terrible” secreto es revelado… que arranca carcajadas en la sala.
Y qué reparto. De Quim Gutiérrez (creo que nadie le saca mejor partido que Sánchez Arévalo, con todos mis respetos, a este gran actor) a Antonio de la Torre, pasando por Patrick Criado, Roberto Álamo, Verónica Echegui, Héctor Colomé, Miquel Fernández o Arantxa Martí. Sin querer olvidarme de Sandra Martín, que es un torbellino que arrasa donde cae y puede ser la revelación de la película sin lugar a dudas. Una película con un final sobrecogedor, pero esperanzador, sincero y tierno que explica mucho y deja abierta la vida al futuro. Aunque la historia de los tres jóvenes quede algo menos resuelta o me convenza menos en su final. Y todo con el mundial de fondo, ese momento que dio una pequeña alegría a nuestro país y que, además, encaja en la película como un guante. Repito, Daniel Sánchez Arévalo es un director sensacional. Por lo demás una de las mejores películas del año, de las mejores comedias, y de lo más recomendable para ver en cartelera. Porque se lo merece. Si te gustó Primos, a por ella. Y si te gusta reír, también. No te defraudará.(ACCIÓN DE CINE).


El cine y el fútbol no dan la felicidad, pero ayudan. Aunque mejor por separado. Consciente de ello,Daniel Sánchez Arévalo no ha cometido el error de hacer una película sobre fútbol para nostálgicos del Mundial 2010. Qué va: se ha complicado mucho más la vida y, empeñado en convertirse en el Alexander Payne español, ha dirigido una película para todos: incluidos los que no vibren con el mero recuerdo de aquella noche en Johannesburgo. Con un gol como pretexto, ha logrado la gran comedia española de los últimos tiempos. Más excusa que género, el ¿Dónde-estaba-usted-el-día-que…? no ha tenido suerte en nuestro cine. Algo de la muerte de Franco, otro poco del 23-F y casi nada más. Todo muy grisáceo, sin alegrías. Otras cinematografías ampliaron su abanico hasta poner en su contexto sociopolítico una efeméride futbolera (derrotas incluso) ante los rostros del pueblo: El milagro de Berna(Alemania), Italia-Germania, 4 a 3 (Italia), Sixty-Six (Inglaterra) o El año que mis padres se fueron de vacaciones (Brasil). España culpó del cabezazo de Marcelino a un Yashin putero en el cachondo corto La araña negra, pero el gol de Iniesta merecía una película feel good como ésta, con matrimonio de conveniencia entre fútbol y familia.
Comedia popular hecha de muchas comedias, esta boda imposible remite a lo grotesco-naïf del trauma familiar de Wes Anderson. Los dejes musicales y de diseño suenan a (500) Días juntos y conviven con toques de Judd Apatow. Tampoco falta el destello idiomático semichanante y la comicidad del “gracejo de actor secundario español” (etiqueta que ya debería tener Denominación de Origen propia). Así, claro, se corre el riesgo de caer en el trazo grueso, pero una vez digerido el mejunje sin empacho, el toque Sánchez Arévalo acaba cerrándolo todo con su verdadero sello, que parte de un buenismo travieso, con chispa, capaz de caer bien y no resultar blandengue, que es el resultado de una purga de ínfulas sobrantes que asola nuestro cine. Libre de complejos, DSA demuestra conocer a su público y merece petarlo en taquilla justo en estos tiempos en los que ya nada lo peta en taquilla. Aparentemente despreocupado por falsas pretensiones autorales (el Technicolor de 7 novias para… lo demuestra), consigue lo contrario, equilibrarlo todo, dejar su sello y lograr sus momentos más brillantes como realizador: esa confesión montada en paralelo de los novios es la cumbre de su cine. La película es también la confirmación del realizador de Azuloscurocasinegro como descubridor de talentos. Si a él le debemos el despegue de Quim Gutiérrez (aquí más contenido que nunca) y Antonio de la Torre (muy Steve Carell en Como la vida misma), ahora es el momento teenager. Vivan los novios: creíbles desde el lenguaje y los gestos, los más jóvenes aportan una naturalidad que combina bien con la calculada espontaneidad de los adultos. Película de chicos en la onda de Primos, ahonda en el conflicto generacional, desde el abuelo Héctor Colomé a la nieta, pasando por 5 problemas para 5 hijos cuyo drama no acaba aunque España gane el Mundial. Como cuando vamos al cine, logramos reírnos del mundo pero luego volvemos a la realidad. Sánchez Arévalo no da la felicidad, pero ayuda.(CINEMANIA).



Como si se tratara de celebrar los 50 años de una de las comedias claves del cine del Desarrollismo, 'La Gran Familia' (Fernando Palacios, 1962), Daniel Sánchez Arévalo se saca de la manga una no menos clave película que refeja, como aquella, lo que hoy es, somos, España y los españoles. Una boda más bien zaparrastrosa y la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica que, lo dice la ficción, no este cronista, nos alejará de la condición sempiterna de perdedores, son las coartadas que el director emplea para obligarnos a mirar un espejo que nos refleja: gritones, amantes de la fiesta, un poco cortos de entendederas, mancos en lo
que hace a la expresión de los sentimientos.
Hablo de hombres, claro, el gran tema del cine de Sánchez Arévalo: de eternos adolescentes, de inmaduros crónicos. Ellas son otra cosa, y saben resolver mucho mejor el peliagudo tema del deseo. Pero lo que más sorprende de la última criatura del autor de 'Gordos' (2009) es justamente la tremenda (bien que convenientemente enmascarada) desilusión que arrastran los personajes, todos perdedores sin remisión. Cruda pero sin herir, 'La Gran Familia'... es un seguro buen paso más en la carrera de nuestro más inspirado autor joven de comedias.(FOTOGRAMAS).

viernes, 6 de septiembre de 2013

CRUCE DE CAMINOS


Película: Cruce de caminos (The place beyond the pines). Título original: The place beyond the pines. Dirección: Derek Cianfrance.País: USAAño: 2013. Duración: 140 min. Género: Dramathriller.Interpretación: Ryan Gosling (Luke), Bradley Cooper (Avery Cross), Eva Mendes (Romina), Ray Liotta (Deluca), Rose Byrne  (Jennifer), Bruce Greenwood (Bill), Ben Mendelsohn (Robin), Dane DeHaan (Jason). Guion: Derek Cianfrance, Ben Coccio y Darius Marder. Producción: Lynette Howell, Sidney Kimmel, Alex Orlovsky y Jamie Patricof. Música: Mike Patton. Fotografía: Sean Bobbitt. Montaje: Jim Helton y Ron Patane. Diseño de producción: Inbal Weinberg. Vestuario: Erin Benach.Distribuidora: TripicturesEstreno en USA: 29 Marzo 2013. Estreno en España:6 Septiembre 2013. Calificación por edades: No recomendada a menores de 16 años.


En “Cruce de caminos (The place beyond the pines)”, un misterioso y mítico piloto de motos, Luke (Ryan Gosling), sale del carnaval ambulante Globe of Death y recorre como un rayo los callejones de Schenectady (Nueva York) buscando desesperadamente a una antigua amante, Romina (Eva Mendes), que en secreto acaba de dar a luz a su hijo. En un intento de mantener a su nueva familia, Luke abandona su vida en el carnaval y comete una serie de atracos a bancos aprovechando su increíble habilidad con la moto. Todo se complica cuando en el camino de Luke se cruza un ambicioso oficial de policía, Avery Cross (Bradley Cooper), que busca ascender rápidamente en un departamento policial lleno de corrupción.


......Pero lo que podría haber sido un nuevo Drive a mayor gloria de Gosling, toma de repente un giro totalmente inesperado. The Place Beyond the Pines se compone de tres partes perfectamente diferenciadas que, desgraciadamente, van de más a menos, o de más a menos más. La primera parte es brillante, es de lo mejor que he visto jamás en cualquier película, una auténtica delicia. La segunda parte se vuelve algo más tópica, aunque Bradley Cooper brilla en momentos excepcionales. La tercera parte es la más floja de las tres, aunque es también excelente, y corre a cargo de dos jóvenes actores excelentes, especialmente Dane DeHaan (Chronicle). 

En realidad, las tres partes son geniales, llenas de interpretaciones geniales y momentos de pura emoción. El problema es que, al mismo tiempo que engrandece la historia, la entorpece. Hay algunos leves fallos de continuidad, y la segunda parte se siente un poco fuera de lugar: es una interesante trama de corrupción policial pero que no añade realmente nada a la trama principal, y que podría haberse recortado para aligerar metraje (140 minutos). 

The Place Beyond the Pines sufre un extraño problema: el punto de inflexión que aumente en magnitud a la historia y la hace muy original, le provoca al mismo tiempo el efecto inverso: que echemos de menos la emoción y sencillez de la primera parte. Aún así, se trata de un defecto mínimo, que algunos considerarán una ventaja. Porque esta película es una auténtica maravilla en todos los sentidos: una maravilla visual, con una fotografía preciosa, personajes con los que conectar, con los que sentir emociones, transmitidas por excelente interpretaciones. Una de las mejores y más originales películas del año... aunque no sé de cual.(JAKE SCOTT).



Es cierto que Ryan Gosling corre el riesgo de convertirse en el actor menos sorprendente del cine americano, de lograr que la hierática intensidad que ha convertido en sello de estilo llegue a confundirse con parálisis catatónica. Reconozcamos sin embargo que, en la piel de un hombre cuya fachada cool apenas enmascara una fragilidad y una inseguridad febriles, el actor es lo mejor de Cruce de caminos. En su nuevo trabajo, Cianfrance trata de manejar una grandiosa alegoría sobre la naturaleza nociva de las relaciones masculinas. Pero el relato se distorsiona cada vez que cambia de narrador y pierde interés con cada avance en el tiempo, maniobras que básicamente lo convierten en tres películas por el precio de una, la primera de las cuales termina con la primera escena de la segunda, que finaliza inmediatamente antes de la tercera. En el proceso, Cruce de caminos nunca alcanza un clímax dramático porque parece instalada en uno, en tanto que reduce las vidas de sus personajes a sus momentos más tensos, y a tomas de decisiones que sirven para empujar la narración en dirección a la tragedia que se vislumbra en el horizonte. Cianfrance, en otras palabras, usa coincidencias para enfatizar consecuencias en aras de un final que termina sentimentalizando el tipo de comportamiento imprudente que hasta entonces sólo ha tenido consecuencias trágicas.
En última instancia, el director infla una endeble historia construida sobre simplistas nociones románticas de la masculinidad, la paternidad, el pecado y las curiosas maniobras del destino a la categoría de tragedia griega. Es cierto que articula algunos de esos temas con convicción y contundencia y, a veces, haciendo gala de una destreza asombrosa, pero su capacidad deslumbrante acaba resquebrajándose bajo el peso de sus exageradas pretensiones de importancia. En todo caso, si al finalCruce de caminos no consigue mantener la magnitud de una gran saga épica americana, al menos logra sostenerse como un drama generacional astuto y resultón.(CINEMANIA).


Derek Cianfrance es, junto con Sean Durkin y Jef Nichols, uno de los directores norteamericanos surgidos recientemente cuyo estilo y propósitos encuentro más dignos de análisis. Tras una ópera prima de culto y casi desaparecida (Brother Tied, 1998) y un ensalzado segundo largometraje, todo robustez y osadía dramática-expositiva (Blue Valentine, 2010), ahora llega la presente película, pura demostración de fuerza de cineasta integral. Peculiar (y dudo si también artera) amalgama de radicalidad en ciertos planteamientos, ya reconociblemente autorales, y gestos (tampoco me atrevo a llamarlos guiños) más digeribles por un público capaz de trascender el reducto indie. Pocas objeciones admite este fresco multigeneracional y polifónico, rebosante de ambición tanto estructural como representativa, y tan solo lastrado a veces por cierta sensación (muy subjetiva del abajo frmante, por supuesto) de estar asistiendo a una tragedia quizá en exceso deliberada y teñida de un tono sombrío que, si bien no cabe duda de que remueve por dentro, también ocasionalmente evidencia algo su nada espontánea tramoya.
Con motor de folletín, carrocería solemne, combustible testosterónico y la dosis justa de caramelo audiovisual para lubricar aquellos tramos en que el estoicismo pudiera resultar suicida, quizá lo más interesante de este bien diseñado convoy narrativo, notable en sus qué y en sus cómo, sea la concepción extremadamente estilizada del naturalismo de que su director hace gala. Así como su empeño por recurrir a una simbología que, aun pasando mayoritariamente desapercibida, confere varios estratos de signifcado a la obra: desde el más obvio, propio de su naturaleza de cuento moral, hasta otros más vinculados a resortes mitológicos de raigambre griega e incluso artúrica.
(FOTOGRAMAS).


......Un especialista de motos de feria que se convierte en ladrón de bancos, un policía que es considerado un héroe por todos pero que se siente corrupto por dentro, un par de chicos que se conocen en el instituto y traban amistad pese a sus diferencias. ¿Qué tienen en común estas historias? Todo y nada a la vez. Porque la película no juega a mezclar historias como si se tratase de una película tipo Babel o similares, no quiere engañarnos saltando de una a otra durante todo el metraje. Es lineal y sigue la historia como el curso del río, de principio a fin. Sólo que tiene tres historias que contar. Tres historias principales, y luego varias pequeñas que rodean a esos personajes. Como si la película fuese en realidad tres películas a la vez, cada una de unos 45 minutos de duración. Ese es una de sus grandes virtudes, y también un pequeño defecto.
Y como en su anterior drama, brillan con luz propia sus actores. Un siempre impecable Ryan Gosling, aunque en un papel demasiado parecido al de Drive en demasiadas cosas, un sensacional y contenido Bradley Cooper, que demuestra, una vez más, que no es sólo un rostro bonito del cine. Una Eva Mendes destrozada, sexy, perdida. Un Ray Liotta que despide peligro en cada mirada. Y los jóvenes, Emory Cohen y Dane DeHaan, parte imprescindible de la película. También es imprescindible el modo en que el director cuenta la historia, no sólo por la linealidad narrativa, sino por esos planos secuencia, esa continuidad, ese riesgo con las motos por ejemplo…
Es como si nos contasen el pasado del villano al completo, antes de presentarnos al poli bueno que no lo es tanto, o nos contasen la historia de los padres de los chicos protagonistas de una película. Todo en uno. Y sensacional e hipnótico, pero con un riesgo asumido. Hay historias que se quedan a medias, de las que pides más, como la de Ray Liotta y la corrupción, o personajes abandonados, como el de Rose Byrne. O que la primera parte de la película tiene más fuerza que el resto. Y aun así el resultado es excelente, conmovedor y terrible, pero esperanzador. Muy en la línea del trabajo de Jeff Nichols, sobre todo en Mud, muy reciente, o de la propia Blue Valentine. Una película muy recomendable.(REVISTA ACCIÓN).