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sábado, 30 de noviembre de 2013

FROZEN: EL REINO DEL HIELO







Película: Frozen: El Reino del Hielo. Título original: Frozen.  Dirección: Chris Buck y Jennifer Lee. País: USAAño: 2013.Duración: 108 min. Género: Animaciónaventurascomedia,  familiarDoblaje original: Kristen Bell (Anna), Idina Menzel (Elsa, Reina de la Nieve), Jonathan Groff (Kristoff), Santino Fontana (Hans), Josh Gad (Olaf), Alan Tudyk (duque de Weselton), Chris Williams (Oaken). Guion: Jennifer Lee; inspirado en el cuento “La reina de las nieves”, de Hans Christian Andersen. Producción:Peter del Vecho. Música: Christophe BeckMontaje: Jeff Draheim. Diseño de producción: David Womersley. Distribuidora: The Walt Disney Company SpainEstreno en USA: 27 Noviembre 2013. Estreno en España: 29 Noviembre 2013.


Una profecía condena a un reino a un invierno eterno. Así que Anna se ve obligada a unirse a Kristoff, un audaz hombre de las montañas, y emprender un viaje épico en busca de la Reina de la Nieve para poner fin al gélido hechizo. Anna y Kristoff harán frente a temperaturas extremas, a criaturas místicas y lucharán contra los elementos en una carrera contrarreloj para salvar al reino de la destrucción más absoluta.


Disney vuelve al ataque con una secuela espiritual de Enredados. Es decir, que intenta regresar a las historias que tanta fama le dieron de princesas y cuentos de hadas (aquí inspirándose en un cuento del maestro Hans Christian Andersen) pero aplicándole las nuevas técnicas de animación en 3D, como ya vimos en Enredados, con la que comparte espíritu y diseño de personajes, aunque cambiando de reino para llevarnos a un mundo helado. Un reino con dos princesas muy peculiares, una vivaz, curiosa y llena de vida, la otra escondida desde niña en su cuarto debido a sus poderes de hielo, que la convertirían en un monstruo si la gente los descubriese, o eso piensan sus padres. Cuando la mayor deba convertirse en reina y al mismo tiempo lidiar con esos poderes, surgirán los problemas y ambas hermanas se enfrentarán a la aventura de sus vidas, una tratando de huir, la otra buscándola en compañía de un joven, su reno y un curioso muñeco de nieve.
Sorprende y agrada de la película su tono sombrío desde el inicio. Frozen acepta la tragedia como algo propio e inherente al ser humano. Todos perdemos y perderemos a gente en nuestras vidas y tenemos que aprender a vivir con ello. No hay paños calientes ni magia inesperada que salve el día ante determinadas cosas. Los cuentos son muchas veces trágicos y oscuros aunque tengan un final feliz, porque de ese modo sirven como lección para los pequeños lectores y los preparan para un mundo que nunca es ni será justo o perfecto. Y Frozen clava esa teoría a la perfección con sus notas tristes. Como también lo borda con su historia de persona que no encaja en el mundo. No intenta convencernos de que todos tenemos que ser iguales, sino que asume que aunque haya gente a la que podamos asustar o que nos ataquen por ser diferentes, hay que asumir esas diferencias y disfrutar de ellas. No busca más corderos siguiendo al rebaño, y eso parecía haberse perdido en el cine de animación reciente.
Pero tiene varias cosas que no terminan de cuajar y que dejan un sabor menos satisfactorio que el de Enredados. El humor muchas veces no termina de cuajar, exceptuando ese sensacional, absurdo y algo memo muñeco de nieve (ojo a su canción… pura ironía). La fórmula “animal-más-inteligente-como-compañero” se repite de Enredados, cambiando al caballo (que se puede decir que hace un cameo) por un reno. Y las canciones no tienen ni el encanto ni la magia de la película anterior. Ésta cae un poco más en la fórmula, en lo ya visto, que en la magia de Disney y sus personajes. Aunque tiene un giro de guión al final verdaderamente sorprendente y curioso. Aunque la historia de amor sea más entre dos hermanas que romántica. Sí, el romance es más sutil y menos obvio o baboso, pero al final hay un par de detalles que no terminan de cuajar. No quita que siga siendo una buena muestra de animación, completamente disfrutable y con grandes apuntes. Un resurgir del género de princesas, sí. Pero está por debajo de Enredados, y eso se nota. Con todo, perfecta para ver que las princesas cuando realmente interesan es cuando son guerreras.(REVISTA ACCION).


Desde que, en los 40, Walt Disney y Samuel Goldwyn se plantearan colaborar en un compartido homenaje a Andersen que combinase animación e imagen real, la fgura de la Reina de las Nieves parece haber planeado sobre los talentos del estudio con la persistencia de los problemas irresolubles. 24 años después de que otro personaje de Andersen devolviera el esplendor a la compañía con 'La sirenita' (1989), 'Frozen, El Reino del Hielo' podría erigirse como gran paradigma de la domesticación disneyana del gran imaginario fantástico del cuento de hadas europeo: una lección magistral de traición creativa que, he aquí lo importante, se convierte, también, en una gran película y un espectacular acto de autoafirmación.
Catedral de hielo levantada en el centro del imaginario de las Princesas Disney, 'Frozen' se plantea como gran musical a lo Menken, con el secundario cómico más carismático desde el genio de 'Aladdin' (1992) y una protagonista que rompe con el tópico de la mujer independiente para lidiar con los claroscuros de la disponibilidad sentimental: el mazazo moral que recibe la sufrida Anna en un momento clave es inédito en el historial Disney. Si bien la Reina de las Nieves no está forjada en materia oscura como en el cuento, algo de las turbulencias y la amargura del poeta danés perviven bajo el hielo.(FOTOGRAMAS).


Frozen: El Reino del Hielo llega tres años después de En­redados, siguiendo la estela de los clásicos Disney de antaño, muy en particular La bella durmiente, mo­de­lo perpetuo para la factoría. En este caso, se juntan la vieja idea del fundador de los estudios, la nueva tec­no­logía de animación digital y la sangre nueva que apor­ta Pixar a la empresa, y el resultado es notable. Los solventes Chris Buck (Tar­­zán) y Jennifer Lee (guión de ¡Rompe Ralph!) están al mando.
La historia se narra a ritmo de musical de Broadway. Hay muchas canciones -ninguna de ellas realmente pegadiza-, la mayoría simplemente co­rrectas, dos temas son una genialidad; los responsa­bles son Ro­bert Ló­pez y su mujer Kristen Anderson Ló­pez, fi­guras del mu­sical neoyorquino, que ya han tra­bajado con Disney.
La intro­ducción presenta unos lugares poco llamativos: palacios, puertos, montes, pero cuando aparece el in­vierno, hay que descubrirse ante be­lleza deslumbrante que crean los diseñadores y animado­res.
Cada gesto, cada pala­bra, cada mo­vimiento es per­fecto y fluido. La imagen en 3D llama poderosamente la atención, es un recurso bien empleado ca­si todo el tiempo.
La historia discurre ágilmente, pa­sando del suspense al drama, de la aventura a la comedia, con acción y con mu­cho humor. Una pequeña deli­cia, no perfecta, pe­ro bas­tante más que notable, de lo me­jor de los últi­mos años en animación.(FILA SIETE).

sábado, 23 de noviembre de 2013

LOS JUEGOS DEL HAMBRE : EN LLAMAS







Película: Los Juegos del Hambre: En llamas. Título original: The Hunger Games: Catching fire. Dirección: Francis LawrencePaís:USAAño: 2013. Duración: 145 min. Género: Dramaciencia-ficciónInterpretación: Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen),Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Elizabeth Banks (Effie), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Liam Hemsworth (Gale), Lenny Kravitz (Cinna), Stanley Tucci (Caesar), Toby Jones (Claudius),Philip Seymour Hoffman (Plutarch), Jena Malone (Johanna Mason), Amanda Plummer (Wiress), Sam Claflin (Finnick Odair), Jeffrey Wright (Beetee),Donald Sutherland (presidente Snow). Guion: Simon Beaufoy y Michael Arndt; basado en la novela de Suzanne CollinsProducción: Nina Jacobson y Jon Kilik. Música: James Newton HowardFotografía: Jo Willems. Montaje: Alan Edward Bell. Diseño de producción: Philip Messina. Vestuario: Trish Summerville. Distribuidora: eOne Films SpainEstreno en España: 21 Noviembre 2013. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


En “Los Juegos del Hambre: En llamas”, Katniss Everdeen vuelve a casa sana y salva tras ganar los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre junto a su tributo Peeta Mellark. Ganar significa tener que dejar atrás a familia y amigos, y embarcarse en la “Gira de la Victoria” por los diferentes distritos. A lo largo del camino, Katniss se da cuenta de que una rebelión comienza a gestarse, pero en el Capitolio continúa todo bajo control mientras el Presidente Snow organiza los Septuagésimo Quintos Juegos del Hambre (El Vasallaje), una competición que cambiará Panem para siempre…


Los juegos del hambre, en llamas. Variante muy mejorada y superior a la película anterior. Me gusta más que la primera.
La primera no fue una sorpresa para los seguidores de la novela y para mi gusto se quedó algo por debajo de la misma, pero cumplió el objetivo de arrancar la serie en el cine. En mi opinión es en esa segunda película donde se refleja mejor el verdadero espíritu de las novelas de Los juegos del hambre. Cierto es que repite la misma fórmula argumental que su precedente, o muy parecida, pero con más recursos, tanto materiales, de presupuesto, como argumentales. Así que es como la versión 2.0 muy mejorada y claramente superior a la primera entrega. Es lógico, dado que una vez presentados los personajes pueden mover libremente la trama hacia un territorio más interesante, que en este caso es el de los juguetes rotos de la fama y el éxito, tan actual en una sociedad como la nuestra, que cada vez se parece más a la hortera y siniestra sociedad del Capitolio, con su tono superficial, vacío, ominosamente inútil, tan de nuestra época: todo exterior bonito, o como le dijo un personaje a otro en una serie francesa sobre Napoleón: pura mierda envuelta en medias de seda. Que la película arranque después del éxito, o mejor dicho, cuando el éxito empieza a pasarles factura a los protagonistas, devolviéndoles a una realidad gris y sin duda mucho más oscura y siniestra que la de la película anterior, obra a favor de esta segunda entrega proporcionándole un arranque mucho más sólido que en su desarrollo me ha recordado el fenómeno que se produjo en El imperio contraataca frente a La guerra de las galaxias: la segunda entrega no sólo es mejor que la primera, sino que explota mejor todos los elementos de su precedente dando como resultado una trama y un desarrollo de personajes mucho más sólidos. Comparte con la trilogía galáctica de Lucas en su primera y original salida a la cartelera (los episodios IV, V y VI) ese aire de serial del que se nutre para desarrollarse con mejor ritmo, ya que encontramos a los personajes ya sumidos en el centro de la aventura, y cuando acaba la película los acontecimientos se han precipitado sobre estos héroes de ciencia ficción juvenil con uniforme de neopreno de manera mucho más entretenida y con un final que deja suficientes flecos en el aire como para que nos entren ganas de empezar a ver la tercera película de inmediato, algo que debo confesar no me ocurrió con la primera entrega.
            Salvando todas las distancias, encuentro muchos puntos en común en el concepto comercial y narrativo que anima estas dos primeras entregas de Los juegos del hambre con los episodios IV y V de la saga de Lucas, incluyendo ese incremento de los héroes implicados en el argumento y el final totalmente abierto y con fragmentación del grupo.
            Además de empezar desde las cenizas del éxito y tratar con héroes rotos, lo mejor que tiene esta versión 2.0 de la primera entrega de Los juegos del hambre, es que ha reforzado bastante su elenco de secundarios dando más papel a Donald Sutherland e incorporando a Phillip Seymour Hoffman, Jeffrey Wright y Amanda Plummer. Calidad para respaldar a los protagonistas, que claramente, sobre todo en el caso de Jennifer Lawrence, están mucho más cómodos en sus personajes y les sacan más partido. Lawerence da vida a una versión interpretativamente más completa en esta segunda entrega sobre el boceto más limitado de la primera, aprovechando que su personaje está en una situación más compleja y moralmente ambigua. Gana también a su predecesora en las secuencias de acción y en un recorrido más amplio no sólo por el mundo exterior de la saga, los distritos, dando un telón de fondo a la peripecia de Katniss y Peta, sino también explorando y explotando mejor una nueva arena con nuevas amenazas y recursos. Por ejemplo hay un papel más claro para las tropas represivas del Capitolio lideradas por el comandante Thread interpretado por Patrick St. Esprit, que aparece poco pero deja una contundente huella en la audiencia.
            La parte más floja de la propuesta sigue siendo ese triángulo sentimental un tanto forzado en el que vive la protagonista, que no llega a ser un lastre porque está mucho más controlado y mejor tratado para cumplir con esa supuesta obligación de caer en el lugar común romántico que parecen arrastrar tras de sí estas producciones del género fantástico para jóvenes de nuestros días. Es en ese enredo romántico donde la ficción parece imitarse a sí misma y de repente el triángulo entre Katniss, Peta y Gale nos suena a montaje del mismísimo Capitolio.  Afortunadamente el director no deja que esta especie de recurso dramático de obligado cumplimiento para explotación de la película entre adolescentes le estropee el espectáculo de ciencia ficción (género del que esta segunda entrega tiene elementos más abundantes), aventuras e intriga.
            Otro punto flaco es que finalmente el enfrentamiento en la arena con los profesionales, ese del que Haymitch, el personaje interpretado por Woody Harrelson, promete en el diálogo: “El año pasado fue un juego de niños. Este año os enfrentáis a asesinos”, se queda algo corto. Hay poco cuerpo a cuerpo, aunque esa parquedad quede compensada por el tono más siniestro que aportan otras amenazas preparadas por el Capitolio para acosar a estos gladiadores perdidos a medio camino entre la ciencia ficción y el western. El otro factor que compensa esa falta de enfrentamiento físico más directo es la incorporación de Jena Malone en el papel de Johanna Mason, la chica del hacha, que hace amplio despliegue de carisma y se gana un papel muy destacado entre las nuevas incorporaciones al reparto de esta segunda entrega.
            Resumiendo para terminar: más divertida que la primera. Con más medios que la primera. Mejor y más interesante que la primera. Salvando todas las distancias (la saga original de Lucas era mejor), es para la saga de Los juegos del hambre lo que en su momento fuera para la saga de Star Wars El imperio contraataca, con la que coincide en un final abierto impactante que nos deja con ganas de más.(REVISTA ACCIÓN).


“¡Dinos la verdad!”, le grita el pueblo a su heroína (una notable Jennifer Lawrence) cuando esta se ve obligada a representar un simulacro al servicio de una suerte de totalitarismo del entretenimiento, para el que incluso un romance adolescente puede ser una maniobra de marketing a mayor gloria del status quo. La saga imaginada por Suzanne Collins funciona mejor cuando el subtexto le come terreno a un esquema narrativo que no sólo repite patrones de otros best-sellers (J.K. Rowling y Stephenie Meyers a la cabeza), sino que incluso opta por autosamplearse en una secuela que es, básicamente, la versión con esteroides de lo mismo que vimos la primera vez.
Aquí no importa tanto si Katniss escoge a Peeta o a Gale como las implicaciones sociopolíticas de este circo de tres pistas, que van desde reflexiones sobre los vasos comunicantes entre celebridad y rebelión, la búsqueda de la autenticidad en la era del hedonismo de 140 caracteres o los ecos (intencionados o no) de referentes tan ilustres como Shirley Jackson o Richard Bachman. En el apartado del puro espectáculo plástico, a ‘En llamas’ le cuesta despegar hasta que llegamos a los Juegos propiamente dichos, un re-enactment de ‘El malvado Zaroff’ en la isla de ‘Perdidos’ que se beneficia del relevo en la silla del director (adiós a la cámara en mano de Gary Ross, hola a las composiciones simétricas de Francis Lawrence). Puede que el espectador no converso llegue extenuado a su cliffhanger, pero el coitus interruptus que Collins colocó en este punto preciso no podría ser más astuto: representa la promesa de llevar (dentro de un año) los presupuestos simbólicos de su premisa hasta las últimas consecuencias.
(FOTOGRAMAS).


.....El mérito es de la propia novelista-guionista y de Francis Lawrence, el director, que ha sido capaz de superar el trauma que le debió causar ver su nombre al frente de ese espanto titulado Agua para elefantes.
La película es eficaz, entretenida, tiene pulso, los personajes crecen, porque la autora es una veterana de la ficción televisiva y sabe la manera de mantener la velocidad de crucero, usando las emociones de la narradora Katniss como regulador.
Jennifer Lawrence le cargan la historia a la espalda y como la chica es robusta (bien: es guapa, graciosa y fornida, cosa que se agradece en un contexto donde abundan las actrices cadavéricas con rostros tan afilados y angulosos que les acercas un globo y lo pinchan ) y tiene talento, le coge el aire a la historia y se lo cree: la película lo agradece porque los secundarios son meros comparsas que dicen su pequeño texto, cogen el cheque y a otra cosa…
Francis Lawrence rueda mejor que Gary Ross y consigue su propósito: que el público que ha visto las dos primeras, acuda en masa acrecentada a ver como acaba la cosa.(FILA SIETE).

sábado, 16 de noviembre de 2013

BLUE JASMINE




Película: Blue Jasmine. Dirección y guion: Woody AllenPaís:USAAño: 2013. Duración: 98 min. Género: Comedia dramática.Interpretación: Cate Blanchett (Jasmine), Alec Baldwin (Hal), Sally Hawkins (Ginger), Alden Ehrenreich (Danny), Andrew Dice Clay  (Augie), Louis C.K. (Al), Charlie Tahan (joven Danny), Bobby Cannavale (Chili), Max Casella (Eddie), Peter Sarsgaard (Dwight), Michael Stuhlbarg (Dr. Flicker). Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Edward Walson. Fotografía: Javier Aguirresarobe. Montaje: Alisa Lepselter. Diseño de producción: Santo Loquasto.Vestuario: Suzy Benzinger. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.Estreno en USA: 23 Agosto 2013. Estreno en España: 15 Noviembre 2013. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Cuando su vida entera se desmorona, incluyendo su matrimonio con Hal, un adinerado hombre de negocios, la elegante Jasmine, conocida personalidad de la alta sociedad de Nueva York, se muda al modesto apartamento de su hermana Ginger, en San Francisco, para intentar recuperarse y recomponer su vida.


......La mejor película “seria” de Woody Allen desde que filmara Match Point, y del nivel de la también notabilísima Midnight in Paris. Esta vez el director y guionista vuelve con Blue Jasmine a Estados Unidos, con notable presencia de su amada Nueva York, a la que se suma la de San Francisco, ciudad donde se criaron las dos hermanas. Y aunque la filmografía de Allen siempre ha pintado a cierto tipo de personas contemporáneas que él conoce bien, enfrentados a las grandes cuestiones que se plantea siempre el ser humano, aquí, quizá por primera vez, aborda un tema de rabiosa actualidad, el de la actual crisis económica con las actitudes que han dado pie a tan dramática situación y sus consecuencias.
La cinta pivota alrededor de ese colapso económico y vital, centrada sobre todo en Jasmine, con numerosos flash-backs que permiten comparar la época de estar en la cima del mundo, con la de la precariedad, sobre todo psicológica, que dificulta asumir las nuevas circunstancias para pasar página. En tal sentido Cate Blanchett hace un trabajo formidable, su personaje de rica venida menos que quiere mantener su estatus se prestaba a la caricatura o al histrionismo, y en sus manos se convierte en un ser humano al que podemos entender y compadecer. Por supuesto, como suele ocurrir en las películas de Woody Allen, todos los actores de Blue Jasmine lo hacen muy bien, incluida la estupenda Sally Hawkins como la otra hermana, pero lo de Blanchett es sencillamente increíble.
Con su clásica actitud pesimista, Allen invita a reflexionar sobre las vidas huecas, construidas sobre una fantástica nada. Y donde el bienestar, la riqueza, las relaciones sociales, la pose, resultan tener bastante menos valor que el simple hecho de mantener los pies pegados al suelo, lo que ayuda a encajar las inevitables contrariedades que consigo lleva la existencia. ¿Es Ginger mejor que Jasmine? Desde luego no es perfecta, pero está armada de ciertos recursos morales para rectificar, algo que parece imposible en el caso de su “cristalizada” hermana, que nunca se ha ganado la vida, y que en más de un sentido se ha labrado su propia ruina, aceptando que la mentira presida su existencia.
Blue Jasmine es una película muy bien armada, con espacio incluso para la sorpresa. Contiene algún momento humorístico –Jasmine trabajando en la recepción de un dentista–, pero domina un tono de amargura, pues pinta con acierto la degradación moral de una persona. Y nos hace preguntarnos, cómo hacía Mario Vargas Llosa en “Conversación en la catedral”: ¿en qué momento se jodió todo?
(DE CINE 21).


Woody Allen en su mejor versión, no hay mucho más que decir. O sí. Es la respuesta perfecta en formato de película a todos aquellos que creían que Medianoche en París era la panacea del cine de Allen, aunque muchos (y se ha leído en más de un sitio, pueden creerme) nunca hubiesen visto joyas como Manhattan, Hannah y sus Hermanas, Annie Hall, Delitos y Faltas o tantas y tantas otras. Hay que reconocer que en los últimos años, o década incluso, el talento de Allen parecía disperso, forzado (exceptuando Match Point), porque el director y guionista sigue empeñado en rodar una película al año. Y a veces es mejor reposar un par de años. Dejar la tierra en barbecho antes de agotarla. Aunque esta vez la jugada ha salido, bien. Muy bien.
La historia está contada en dos tiempos, casi dos realidades paralelas, el presente en el que el mundo de la protagonista se ha convertido en añicos, y el pasado, en el que vemos cómo los años hacen poco a poco mella y van acabando con la historia del personaje, desde su cuento de hadas hecho realidad, hasta el momento en el que todo acaba en miseria y con su marido en la cárcel tras estafar a todo el mundo. Esos viajes vívidos, que más que recuerdos son sentimientos, mantienen el tipo siempre con la historia actual, ninguna de las dos flojea, algo que suele pasar en algunas películas con este formato. Aquí Allen sabe mantener ambas historias en pie de guerra y con sorprendentes giros, pese a que sepamos cómo va a terminar todo. Se guarda el director más de un as en la manga y funcionan.
Para que ese viaje a la locura, la miseria y la tristeza sea posible, el director confía en una pedazo de actriz como Cate Blanchett, quien da vida a esa protagonista que se niega a ver, creer y aceptar la realidad. La actriz está simplemente portentosa en su papel y se merece un Oscar, o al menos la nominación, para verse las caras con la otra más que posible nominada, Sandra Bullock. Pero es sólo la punta del iceberg de un reparto que tiene nombres como Alec Baldwin, Peter Sarsgaard, Louis C.K., Andrew Dice Clay (el gran Ford Farlaine…), pero sobre todo dos nombres propios, un magnífico Bobby Cannavale y una no menos magnífica Sally Hawkins, que rebosa naturalidad y talento.
A veces la historia parece intrascendente, aunque mezcla muy sabiamente comedia, cinismo y drama, con unos diálogos perfectos, pero tiene esos pequeños momentos, sobre todo en las historias que rodean a la de la protagonista, como es el caso de Louis C.K. cuya presencia da la sensación casi de ser un cameo sin explotar completamente. O los hijos de la hermana, que van y vienen como el Guadiana, desapareciendo a voluntad. Eso no quita que sea la mejor película de Woody Allen desde Match Point, con la que tiene mucho más que ver que con Scoop o Vicky Cristina Barcelona, gracias a dios. Y por eso merece tanto la pena que vayamos a verla.(ACCION DE CINE)


Si un producto abunda es habitual que hasta los más devotos tiendan a relajar algo su juicio sobre él, cuando no a valorarlo desde la costumbre, condescendiendo incluso tras cierta máscara de rutinaria admiración; véase la trayectoria de Woody Allen, tan copiosa como marcada por la pura adicción al trabajo, además de, últimamente, algo sospechosa de un afán crematístico rozando lo veraneante. Es por ello que cuando, cada cierto tiempo, el hiperactivo neoyorquino se desmarca con una obra en verdad importante, como es el caso de 'Blue Jasmine', film de auténtico peso y alcance moral llamativamente por encima de la mayoría de gratos entremeses que alfombran el suelo de su filmografía reciente, convenga hacer hincapié en ello; por un lado, para incitar a refexiones más allá de cuantos (merecidos) clichés suele atraer cada nueva película suya, y, por otro, para recordarnos que, pese a su tendencia al sucedáneo autoindulgente, seguimos estando ante uno de los mayores talentos cinematográficos en activo.
Estructurada con sofisticación, habitada por personajes que trascienden lo farsesco sin por ello renunciar a destellos realmente divertidos, y apoyada con idéntica solidez en un pilar ético-discursivo y en otro emocionantemente dramático, estamos, me parece obvio, ante su largometraje más sólido desde hace años.(FOTOGRAMAS).

viernes, 8 de noviembre de 2013

LA CABAÑA EN EL BOSQUE




Película: La cabaña en el bosque. Título original: The cabin in the woods. Dirección:Drew GoddardPaís: USAAño: 2012. Duración: 95 min. Género: TerrorInterpretación:Chris Hemsworth (Curt), Kristen Connolly (Dana), Richard Jenkins (Sitterson), Bradley Whitford (Hadley), Jesse Williams (Holden), Fran Kranz (Marty), Anna Hutchison (Jules),Brian White (Truman), Amy Acker (Lin). Guion: Joss Whedon y Drew Goddard.Producción: Joss Whedon. Música: David Julyan. Fotografía: Peter Deming. Montaje:Lisa Lassek. Diseño de producción: Martin Whist. Vestuario: Shawna Trpcic.Distribuidora: Good FilmsEstreno en USA: 13 Abril 2012. Estreno en España: 8 Noviembre 2013.


“La cabaña en el bosque (The cabin in the woods)” cuenta la historia de un joven que visita con sus amigos una pintoresca cabaña en medio del bosque. Allí no tardarán en sacar a relucir a la superficie algo tan terrorífico que les hará comprender que su tiempo comienza a terminarse rápidamente…


La cabaña en el bosque, un hilarante disparate que homenajea el cine de terror en todas sus formas.
El cine de terror, la fabricación del miedo en la pantalla grande, es el verdadero tema de esta broma que recorre y se regodea en los tópicos de todas las variantes de cine de terror, desde las películas de asesino en serie persiguiendo jovenzuelos descerebrados hasta los falsos documentales rodados con cámara al hombro o las criaturas sobrenaturales de las tramas de H.P. Lovecraft, sin olvidar las intrigas de conspiración elevadas a escala cósmica. Lo mejor es que visitando todas esas variantes, nunca pierde ritmo o nos somete a cortes abruptos. Una de sus características a destacar es la fluidez de su guión, su capacidad de mantener el interés del espectador introduciendo nuevos giros en los momentos más oportunos para no quedarse estancada o aburrirnos con las repeticiones, su facilidad para sacar lo mejor de cada tópico del género, y sobre todo la astucia con la que construye su argumento para hacer que en todo momento se mantenga una incógnita creciente sobre a dónde vamos a ir a parar con estos disparatados narradores que lo mismo se ríen de una variante terrorífica de programas como Supervivientes o Gran Hermanoque se carcajean desde el guiño cómplice de clásicos como Posesión infernal, Viernes 13, La noche de Halloween, La matanza de Tejas… o se sacan de la chistera personajes tan chispeantes como esos dos maestros de ceremonias que sirven como una especie de jefes de pista de este circo del metagénero, los ejecutivos de esa siniestra pero al mismo tiempo cómica cadena de televisión interpretados por Richard Jenkins y Bradley Whitford. Sólo por ver a estos dos tipos asociados ya merece la pena pasarse a ver la película.
La cabaña en el bosque es lo que debería haber sido y no fue R.I.P.D. Y acierta en todo lo que se equivocó aquella otra película de la que ya hablé en esta misma página. Se mueve con gran flexibilidad entre las fronteras de los distintos géneros y subgéneros que nos propone (en su variado menú hay incluso algo de híbrido de terror con la ciencia ficción estilo cine fantástico norteamericano de los años cincuenta, esa especie de zoológico final desatado en plan “los monstruos invaden la Tierra”), consiguiendo además que los elementos de su carácter más satírico, sus bromas, encajen a la perfección con algunos momentos inquietantes. Y precisamente por su carácter de sátira de los reality show de televisión, consigue incorporar la sátira y la parodia a un argumento que es mucho más que mero amontonamiento de guiños jugosos para los friquis de todos los géneros incluidos en su abanico de posibilidades.
Lo que hace La cabaña en el bosque es hablarnos de nuestra sociedad cuando nos habla de todo aquello que los medios de comunicación y especialmente el cine, el cómic, la televisión y los videojuegos, nos proponen como alternativas de ocio. Somos lo que comemos, pero también somos lo que vemos y nos define cómo y con qué nos gusta entretenernos.
Y en eso, La cabaña en el bosque acierta en la diana y nos deja un paisaje ciertamente terrorífico con un homenaje final y a lo bestia a todos los cliffhanger con los que suelen terminar las series de televisión, que también forman parte de las parodias y homenajes de esta muy recomendable película.
(REVISTA ACCIÓN).


En abril de 2012 se estrenó en EE UU The Cabin in the Woods. Inmediatamente se convirtió en unhype, en un fenómeno viral. El público y la crítica coincidían: era una de las películas de terror del año. En España pasó por Sitges y llegó a estrenarse en la muestra Syfy en marzo de este año, pero –desconocemos los motivos– La cabaña en el bosque no llega a los cines (también se verá en Canal+) hasta ahora. Y es una pena, porque la taquilla en España no va a hacer justicia a este original, divertido, intrigante y excepcional producto. Una cabaña, un bosque, cinco amigos y el Mal. De arranque, un homenaje obvio a Posesión infernal de Sam Raimi. Pero La cabaña en el bosque va más allá del género, aunque impera el humor no pretende desmontar el clásico, y aunque poco se puede contar de la trama sin arruinar la fiesta –en la sorpresa radica parte de su éxito– podríamos decir que estamos ante la primera película de terror trascendental. Dirigida por Drew Goddard, productor de Perdidos, produceJosh Whedon (Los Vengadores), un imán para atraer a un sector de potenciales espectadores. La cabaña en el bosque nos habla del miedo a todos los niveles, el miedo como algo que se puede experimentar y analizar. Qué nos produce terror, qué es lo que alimenta nuestras peores pesadillas. Encontrar en el elenco a la rubia (de bote) y al cachas de turno (Chris Hemsworth autoparodiándose) no deja de ser parte del chiste. Como esa pareja de científicos formada por Richard Jenkins y Bradley Whitford que nos hace arquear la ceja. Por no hablar del cameo final que a más de uno levantará de su butaca. La cabaña en el bosque es la nueva Scream del siglo XXI. Haced como que no habéis oído hablar de ella y entregaros a esta orgía de terror en estado puro.(CINEMANIA).


La cabaña en el bosque es más que una buena película fantástica. Quizá el tiempo la catalogue como un film de culto porque es una propuesta compleja que exige por igual un conocimiento profundo del género y un amor incondicional a cada una de sus caras. Pero lo justo sería que la película pasara a la historia como la obra maestra que es, perfecta en el múltiple objetivo que se propone: entretener, rendir sentido y apasionado homenaje, dar testimonio de un género rico y fascinante y reflexionar sobre las razones por las que el espectador se rinde al cine fantástico y de terror. Visualmente apabullante, es un juguete en el que las cartas del ingenio y el suspense están perfectamente jugadas, y es un ensayo sobre los mecanismos que utilizamos para crear relatos fantásticos y de terror.(FOTOGRAMAS).