domingo, 22 de diciembre de 2013

LLUVIA DE ALBÓNDIGAS 2




Película: Lluvia de albóndigas 2. Título original: Cloudy with a chance of meatballs 2. Dirección: Cody Cameron y Kris Pearn.País: USAAño: 2013. Duración: 95 min. Género: Animación,comediaGuion: John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein y Erica Rivinoja; basado en los personajes creados por Judi Barrett y Ron Barrett. Producción: Kirk Bodyfelt. Música: Mark Mothersbaugh.  Montaje: Robert Fisher Jr. y Stan Webb. Diseño de producción:Justin Thompson. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de EspañaEstreno en USA: 27 Septiembre 2013. Estreno en España: 20 Diciembre 2013.Calificación por edades: Apta para todos los públicos. Disponible en 2D y 3D.


En “Lluvia de albóndigas 2″, la genialidad del inventor Flint Lockwoods es finalmente reconocida al ser invitado por su ídolo, Chester V, a unirse a The Live Corp Company, donde los mejores y más brillantes inventores del mundo crean nuevas tecnologías para el bienestar de la humanidad. La mano derecha de Chester —y una de sus grandes invenciones— es Barb, una orangutana altamente evolucionada, con cerebro humano, retorcida y  manipuladora, a la que además le gusta llevar los labios pintados. El gran sueño de Flint siempre ha sido el ser reconocido como un gran inventor, pero todo cambia cuando descubre que su máquina más infame —que convierte el agua en alimentos— sigue funcionando y está ahora creando híbridos de animales-comida. Con el destino de la humanidad en sus manos, Chester envía a Flint y sus amigos a una deliciosamente peligrosa misión, enfrentándose a tacocodrilos hambrientos, gambancés, quesoarañas con doble de bacon y otras criaturas para, una vez más, salvar al mundo.


Desde que Luxor Jr., primer corto e icono de Pixar llegó a nuestra vidas, la animación ha entonado año tras año el “más difícil todavía” de la técnica, con abracadabrantes soluciones y explotaciones de las posibilidades del ordenador. Sin embargo, en más de una ocasión, este cine comercial estadounidense ha vendido su alma a los circuitos integrados. Nada de eso hay enLluvia de albóndigas 2, poderoso ejercicio de desbordante imaginación. Pese a cierto caos narrativo, la historia deviene magistral cuando Flint debe regresar al lugar del crimen: Swalow Falls. Allí descubrirá que su invención de la primera entrega ha tenido consecuencias monstruosas para él, maravillosas para los espectadores: la mutación de los alimentos en seres vivos, la alternativa comestible a El mundo perdidode Doyle, La isla del doctor Moreau de Wells versión frutería. Ante nosotros se abre un universo sólo soñado por visionarios como Arcimboldo, aquel italiano del barroco que retrataba a nobles a partir vegetales. La flora/fauna es inagotable: desde la burgeraña (hamburguesa + araña) al gambancé (marisco + simio), con especial mención para la adorable e icónica Fresi. Un festín de estímulos para las neuronas, un ecosistema completo de creaciones en un género que, últimamente, nos racaneaba mostrando un par por largometraje (véase Up, por ejemplo). La recuperación de la animación como paraíso de lo inimaginable.(CINEMANIA).


Flint Lockwoods hizo un gran invento con su máquina que transformaba el agua en comida, pero la cosa quedó fuera de control, y tras solventar el problema la isla donde viven él y sus amigos quedó hecha un desastre. Por suerte el genial y visionario inventor Chester V., a quien Flint admira desde que era niño, se ofrece a reubicar a la gente en su ciudad, mientras hacen limpieza, y a él le ofrece trabajar en su empresa, The Live Corp. Company, que reúne a las mentes más privilegidas del planeta. Sin embargo, el descubrimiento de que el invento de Flint tiene curiosos efectos colaterales -los alimentos cobran vida convirtiéndose en comidanimales–, obliga a un retorno a la isla, siguiendo las instrucciones de Chester V., quien no parece del todo "trigo limpio".
Lluvia de albóndigas 2 tiene el hándicap propio de toda secuela, donde falta la sorpresa de la película original, cuyos directores, Phil Lord y Chris Miller, han sido sustituidos por los menos conocidos Cody Cameron y Kris Pearn, con experiencia en tareas varias del campo de la animación, y que aquí asumen la responsabilidad de ser realizadores principales.
Hay que reconocer que el nuevo film tiene menos chispa, y el guión resulta más simple y deslabazado, con cambios en la actitud de algunos personajes poco justificados, pelín caprichosos. De todos modos los híbridos de animales y alimentos dan pie a criaturas muy imaginativas, a los que tiene gracia ver en acción, aunque puede haber en este sentido un cierto exceso de "sobrealimentación", si se nos permite la broma. Se trata, en líneas generales, de una cinta entretenida, que anima a confiar en los amigos, sin dejarles nunca en la estacada, y a no idolatrar a aquellas personas a las que admiramos.
(DE CINE 21).


imaginemos por un momento que esa joya de aventuras que es 'El Mundo Perdido' no la hubiera escrito Arthur Conan Doyle, sino el Roald Dahl de 'Charlie y la Fábrica de Chocolate' tras adaptar para el cine el 'Chitty Chitty Bang Bang' de Ian Fleming. ¿Qué nos hubiéramos encontrado? Pues una hipercolorista y megaimaginativa expedición de inofensiva lisergia infantil que hace de la fantasía desbocada su principal atracción. Todo el catálogo de mutaciones alimenticio-animales de la isla a la cual llegan los protagonistas se diría surgido de ese otro lado del espejo lewiscarrolliano. Sin embargo, no pretende el film regodearse en ningún tipo de culteranismo literario (que los hay) o cinéfilo (que también: de King Kong al encanto naíf de Méliès, pasando por el cine de Kevin Connor) y es un banquete aventurero para todos los públicos.
Esta secuela sin pretensiones es una celebración de lo diferente y del mestizaje, ideal para el niño ávido de emociones que todavía guarda intacta la capacidad de quedar boquiabierto al entrar en un mundo que el cine de hoy parecía haber perdido.(FOTOGRAMAS).

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL HOBBIT :LA DESOLACIÓN DE SMAUG




Película: El hobbit: La desolación de Smaug.Título original: The hobbit: The desolation of Smaug. AKA: El hobbit: Parte 2.Dirección: Peter JacksonPaíses: USA y Nueva ZelandaAño:2013. Duración: 161 min. Género: Aventurasfantástico.Interpretación: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen  (Gandalf el Gris), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble),  Cate Blanchett (Galadriel), Andy Serkis (Gollum), Luke Evans(Bardo), Lee Pace (Thranduil), Orlando Bloom (Legolas),  Evangeline Lilly (Tauriel), Stephen Fry (gobernador de Ciudad del Lago), Mikael Persbrandt (Beorn). Guion: Peter Jackson, Guillermo del Toro, Philippa Boyens y Fran Walsh; basado en el libro de J.R.R. TolkienProducción: Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Zane Weiner y Fran Walsh. Música: Howard ShoreFotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Bob Buck, Ann Maskrey y Richard Taylor. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en USA: 13 Diciembre 2013. Estreno en España: 13 Diciembre 2013.Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años. En 2D y 3D.


En “El hobbit: La desolación de Smaug” continúa la aventura de Bilbo Bolsón, junto a Gandalf y trece enanos, guiados por Thorin Escudo de Roble, en una misión épica para reivindicar la Montaña Solitaria y el reino perdido de los enanos, Erebor. Tras sobrevivir al inicio de su inesperado viaje, la Compañía se dirige al Este. A lo largo de su viaje se encuentran con el cambia-pieles Beorn y un enjambre de arañas gigantes en el traicionero Bosque Negro. Tras escapar de los peligrosos elfos silvanos, los enanos se dirigen a Ciudad del Lago y posteriormente a la mismísima Montaña Solitaria. Allí se enfrentarán al mayor peligro de todos, la criatura más aterradora: el dragón Smaug.



Un rótulo. Un puñetero rótulo explicativo: eso es lo que un Peter Jackson mordedor de zanahorias nos planta en la cara nada más comenzar La desolación de Smaug. El lector está en su derecho de llamarnos picajosos, pero cuando estos recursos facilones aparecen en manos del hombre que supo armar El Señor de los anillos,uno se reserva el derecho de soltar sotto voce un “mal empezamos”. Por fortuna, esta segunda entrega de El Hobbit acaba situándose por encima, no sólo de un comienzo tirando a burdo, sino también de los defectos que convertían a Un viaje inesperado en un prólogo de tres horas.
Llegados a este nudo narrativo, no menos kilométrico, podemos decir que el estiramiento de la historia sigue notándose demasiado, pero también que su discurrir ha tomado forma. Además de esos enanos que ya no cantan, sino que reparten estopa entre nostalgias imperiales, tenemos la naciente y malsana relación de Martin Freeman con cierto fetiche circular, mientras los excesos deltorianos del filme anterior se marchan para no volver (casi) nunca. Y, claro, también tenemos al dragón: la voz de Benedict Cumberbatch convierte al viejo reptil en una presencia aún más imponente, es cierto, pero de poco valdría eso sin un trabajo digital que es pura pesadilla y delicia.
Ante este cuento de hadas con esteroides de épica, el tolkienófilo talibán puede acusar al director y a su equipo de haber sucumbido a esa tentación que engendra fan fictions en miríadas de páginas web: en lugar de expandir el original en un relato con fallos gramaticales, Jackson y compañía han pergeñado tres filmes a todo lujo. En algunos momentos, eso es tristemente cierto: véase el desaprovechamiento de Ian McKellen. En otros, los mejores y más imprevistos, nos entrega perlas rotundas como la cazadora elfa deEvangeline Lilly y un Luke Evans que, por suerte, no quiere ser Viggo Mortensen. Esta película, en suma, consigue ser mejor cuanto más aspira a ser ella misma. Lástima que no siempre se atreva a intentarlo.
Jackson lima asperezas, asienta el tono y comienza a hacer suya la historia: ya era hora.(CINEMANIA).


.....El Hobbit: Un viaje inesperado () logró enfadarme por la torpeza de Jackson. Y cuando veo El Hobbit 2, una sorpresa mayúscula, muy agradable, toma cuerpo desde los primeros minutos: me encuentro con la mejor película sobre una obra de Tolkien que ha hecho Jackson.
Sean tan amables y lean mi crítica de la primera entrega. Es como si Jackson y sus guionistas hubiesen reaccionado ante el enfado de muchísimos espectadores, que se preguntaban porque demonios estaba haciendo las cosas de esa manera.
Los argumentos que muchos -yo entre ellos- manejábamos, no eran aspavientos de frikis, ni de fans, ni de mitómanos; eran razones de buenos conocedores de los libros de Tolkien y, en muchos casos, a la vez, personas versadas en estrategias de narrativa audiovisual, que entienden que una novela o un cuento son lo que son y, cuando se convierten en película, pueden y deben sufrir una adaptación, que puede incluir cambios, recortes y añadidos.
Jackson ha encontrado el delicioso tono del cuento original y la película tiene muchos tramos que son encantadores para un público amplio, no necesariamente versado en el relato original. Y aunque sigan sobrando 20/30 minutos (la industria sigue marcando el dogma de que este tipo de película tiene que irse más arriba de los 120), el conjunto está muy logrado tiene un tempo allegro andantino, en ocasiones, con fuoco. Muy adecuado para un gran cuento de aventura en estado puro.
Hay bastantes cosas sensacionales. Evangelina Lily está estupenda en todos los sentidos posibles, componiendo un hermoso personaje, Tauriel, inventado -como otros y varias subtramas) por la troupe Jackson (muy bien, pues claro; no hay problema alguno en hacerlo).
Martin Freeman vuelve a derrochar carisma: esBilbo Bolson. La voz taimada y subyugante deCumberbatch para Smaug es un acierto grande.
El diseño de producción, el arte de la película (vestuario, maquillaje, vestuario, peluquería, decorados) se pone al servicio del cuento, que tiene fluidez, que atrapa al espectador con esa técnica cliffhanger (muy propia de las novelas El Señor de los Anillos, no del cuento novelado que es El Hobbit: fijense que le doy la vuelta a un argumento con que le di en la cocorota aJackson en la película anterior) que se une a un montaje inteligente, dinámico pero suficientemente sereno para no caer en la estética del videojuego. El para mi cansino Howard Shore molesta menos que nunca, con una música que en ocasiones, es hasta buena.
En suma, bien Jackson. He tardado en decírtelo. Enhorabuena.(FILASIETE).


......Creo sinceramente que es la película en la que mejor funcionan los elfos. El rey elfo Thranduil, lejos de otros gobernantes élficos, es una especie de psicópata torturado con un trono. Légolas es mucho más oscuro, violento y menos razonable de lo que conocimos. Y la aportación de Evangeline Lilly como Tauriel añade un toque femenino que le hacía mucha falta. La historia de Thorin y cómo se desarrolla el personaje, también ayudan mucho a la oscuridad general del relato. No todo es blanco y negro. Thorin es un personaje torturado, con muchas luces y sombras… y cómo se revela eso hacia el final es magnífico. Como lo es Martin Freeman en su versión Bilbo, con un cambio que le hace casi irreconocible al hobbit que abandonó la comarca. Nunca sabemos a qué están jugando realmente algunos personajes, los supuestamente buenos, y eso se nota, y se agradece. Es mucho más ambigua, como lo es el gran personaje de Bardo, interpretado por Luke Evans. Un tipo de lo más interesante y que da mucho juego. Esos aspectos me suenan a del Toro.
La película además juega, como en la primera saga, a dividir al grupo de héroes en un momento determinado, lo que nos lleva a un final a tres bandas que no dejará a nadie indiferente. Por un lado, una lucha en el pueblo con los orcos y los elfos, por otro el destino de Gandalf, y por último, cómo no, Smaug. Porque mucha gente lo esperaba con ansias, porque es el personaje estrella aunque se haga de rogar y tarde en aparecer, y porque su presencia llena la pantalla no sólo en lo físico, sino como terrible y todopoderosa amenaza. Sus momentos, desde el encuentro con Bilbo a la lucha final, son épicos, impactantes a nivel visual y caminan entre el terror y la acción con mucho brío. Smaug es un gran villano, sin duda, inteligente, vengativo, poderoso, sensacional. Y saber que tras él está la mano de Cumberbatch ayuda bastante (lo entenderán cuando lo vean, sobre todo en versión original aunque la voz esté alterada por ordenador). En una película que además es más violenta que la anterior y con muchas más batallas (lo de las arañas es memorable, como los orcos en cada aparición…). Quien haya jugado a Dungeons and Dragons, por ejemplo, se sentirá en su salsa en más de un momento.
Pero no es perfecta. El 3D, por muy brillante que sea, le resta a las escenas de acción, que a veces resultan confusas (estoy deseando verla en 2D para disfrutarlas completamente). Hay un tema romántico que tampoco termina de funcionar y que, como algunas caídas en el ritmo (la ciudad pesquera, algunas conversaciones alargadas…) que parecen simplemente una justificación para llegar a las tres películas. Y aunque me fusilen, algunos efectos especiales sufren… Pero la película nos deja con ganas de más. De más aventura, de más batallas, de más lucha, de más oscuridad… Y a mí me ha parecido, por todo ello, mejor que El Hobbit.(REVISTA ACCIÓN).

viernes, 13 de diciembre de 2013

12 AÑOS DE ESCLAVITUD




Película: 12 años de esclavitud. Título original: Twelve years a slave. Dirección: Steve McQueenPaíses: USA y Reino UnidoAño: 2013. Duración: 135 min. Género: Biopic,dramaInterpretación: Chiwetel Ejiofor (Solomon Northup), Michael Fassbender (Edwin Epps), Benedict Cumberbatch (Ford), Brad Pitt (Bass), Paul Dano (Tibeats), Garret Dillahunt (Armsby), Paul Giamatti (Freeman), Sarah Paulson (Sra. Epps), Scoot McNairy (Brown), Lupita Nyong’o (Patsey), Alfre Woodard (Sra. Shaw). Guion: John Ridley; basado en la autobiografía de Solomon Northup. Producción: Brad Pitt, Dede Gardner, Anthony Katagas, Jeremy Kleiner, Bill Pohlad, Arnon Milchan y Steve McQueen. Música: Hans Zimmer. Fotografía: Sean Bobbit. Montaje: Joe Walker. Diseño de producción: Adam Stockhausen. Vestuario: Patricia Norris. Distribuidora: DeAPlaneta. Estreno en USA: 8 Noviembre 2013. Estreno en España: 13 Diciembre 2013. Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.


“12 años de esclavitud”, basada hechos reales, refleja la lucha de un hombre por su libertad y supervivencia. Dos décadas antes de la Guerra Civil estadounidense, Solomon Northup, un hombre libre de raza negra que vivía en el estado de Nueva York, fue secuestrado y vendido como esclavo. En los años siguientes, en los que conoció la crueldad (personificada por un despiadado propietario de esclavos) y también la amabilidad en momentos inesperados, Solomon luchó no sólo por conservar su vida, sino también su dignidad. Pero en el duodécimo año de su suplicio, un encuentro casual con un abolicionista canadiense cambió su vida para siempre.


......Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado en cine sobre la esclavitud en Estados Unidos, destinado a tener el impacto que sobre el holocausto tuvo La lista de Schindler. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853.Steve McQueen (II) ha probado sobradamente sus capacidades como cineasta en Hunger –las huelgas de hambre de terroristas del IRA– y Shame –las adicciones sexuales–. Aquí se aplica con realismo en describir las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud sin que pueda hacer nada por impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como si pudieran ser propiedad de alguien. Hay innegable crudeza en varios pasajes –las flagelaciones, el impuesto despojo de la intimidad...–, pero justificable y medianamente elegante......
(DE CINE 21).


12 de esclavitud, firme candidata a los Oscar, a menos que los de la Academia se hayan vuelto locos del todo.
Ya ningunguearon a Shame, la anterior película de Steve McQueen, así que no me sorprendería que con esta nueva lección de cine del mismo director cometieran el mismo trágico error. Hay algunos que si no tropiezan con la misma piedra dieciocho veces no se sienten realizados. Pero creo que en esta ocasión, por abordar el tema que aborda, esto es, el racismo en Estados Unidos (podríamos decir que el racismo es igual en todas partes, pero quien esto escribe sospecha que esta mala bestia tiene pelaje distinto en distintos lugares, culturas y subcuturas, aunque en el fondo todos llevamos un resto de racismo dentro), es posible que 12 años de esclavitud esté finalmente entre las nominadas a los premios de la Academia de Hollywood de este año.
Sus merecimientos son varios, pero principalmente me llama mucho la atención su madurez a la hora de plantear el asunto sin trucos, como ya hiciera McQueen con el tema de la la soledad y la adicción al sexo (una cosa lleva a la otra) en Shame. Me resulta particularmente entretenido comparar esta película con otras que es su polo opuesto, El mayordomo, por mucho que, como ya dije en mi crítica en esta misma página, me parezca eficaz y además crea que su protagonista también puede optar a nominación al Oscar este año. Curiosamente ambas adaptan las vicisitudes de personajes reales, pero donde en El mayordomo prima el intento de lavar la mala conciencia norteamericana con el tema del racismo contra los negros, la segunda adquiere todo el carácter y al personalidad de un testimonio más sólido sobre el asunto, construyendo el mismo dese la experiencia privada del protagonista. La voz en off funciona más eficazmente como monólogo interior y le otorga un carácter más íntimo a lo que se nos cuenta que nunca tuvoEl mayordomo. Mientras aquella estaba repleta de trucos de culebrón televisiva al estilo de Grandes relatos, ésta otra juega sólo con la verdad, lo cual en estos tiempos que vivimos es francamente temerario, porque la verdad está en busca y captura, no sea que nuestro “país de la piruleta” se nos vaya a freír puñetas, que encima cae en verso.
Doce años de esclavitud se convierte en una de esas películas imprescindibles y necesarias para reconducir nuestra mirada del mundo. Si tuviera que buscarle una compañera de viaje para un programa doble no sería El mayordomo, sino La lista de Schindler, que sigue pareciéndome la película más inquietante de toda la filmografía de Steven Spielberg. Inquietante porque nos permitió mirar al abismo del tema del genocidio y los campos de concentración, que como el racismo, en el caso que nos ocupa, estaba aparentemente muy trillado y abordado del derecho y del revés, pero no de una manera que llevara la mirada y la reflexión del espectador más allá de lo obvio, lo superficial, el tópico, lo evidente. En el caso del genocidio judío incluso habíamos tenido la oportunidad de ver una serie de éxito arrollador en la pequeña pantalla: Holocausto, en 1978. En el caso del racismo tuvimos, un año antes, en 1977, Raíces. Ambas en la misma década, los años setenta. Luego, por “simpatía comercial”, esto es, para explotar el filón, vendrían muchas más producciones de cine y televisión intentando explotar el mismo asunto. Así que apunten en su memoria el papel de la pequeña pantalla para dar el pistoletazo de salida al tratamiento de los mismos. Pero tuvo que pasar mucho tiempo para que Spielberg y ahora McQueen nos llevaran hasta el borde del precipicio, a contemplar el mal en su estado puro, la deshumanización en todas sus variantes y el oprobioso espectáculo de las víctimas y los verdugos bailando su danza de la muerte y el olvido. La lista de Schindler tenía a un villano ejemplar, Amon Goeth, interpretado por Ralph Fiennes. Y Doce años de esclavitud tiene otro tanto con Edwin Epps, interpretado por Michael Fassbender (¿le darán ahora la nominación al Oscar que le deben desde que protagonizó Shame?, quizá este año que tiene también en su agenda El consejero finalmente le toque…). El mal puro y duro. Sin adornos. Ese es el cometido de Fassbender en esta película en la que además ha saltado un duro competidor para cualquier otro nominado en la carrera de los Oscar: Chiwetel Ejiofor, el protagonista de esta pesadilla. Apunten en el reparto otra aportación en clave de cameo o secundario en la que, tal como ocurre con su contribución a El consejero, Brad Pitt, mantiene esa línea ascendente como actor que en mi opinión comenzó con su trabajo enMátalos suavemente. Sea por la edad o porque finalmente su estatus como estrella le permite mayor libertad de elección y mejores propuestas de trabajo, el caso es que Pitt está consiguiendo convencerme mucho más en sus últimos tiempos y demuestra que el nivel alto de sus trabajos en películas como Doce monos o El club de la lucha no era la excepción de la regla. Más que liberarse de su etiqueta como galán guapete de Hollywood lo que está haciendo es aprovecharla con gran astucia para imponerse como un actor mucho más interesante de lo que ha sido en su larga trayectoria como ídolo de mojabragas desaforadas con la brújula del criterio instalada entre las piernas.
Vayan a ver 12 años de esclavitud. Tengan agallas y miren al abismo.
(ACCIÓN DE CINE)


El cuerpo y sus torturas. En ese paisaje después de la batalla se libra el cine belicoso de Steve McQueen. Por eso la imagen más signifcativa de '12 años de esclavitud' es la del cuerpo colgante de Solomon Northup mientras a su alrededor los esclavos de la plantación reanudan sus actividades cotidianas, como si su sufrimiento ocurriera en una burbuja, indiferente al tiempo, encarcelado en un espacio abierto. Es también el momento en que la postura ideológica de la película resulta más declaradamente polémica; en la que, en fin, los blancos dejan de ser los villanos, transfriendo su responsabilidad a todos los que miraron hacia otro lado para sobrevivir.
'12 años de esclavitud' es 'La Pasión de Cristo' (Mel Gibson, 2004) menos el arameo. O así entiende McQueen ese período de la historia de América: hay que ver las heridas, hay que oír los latigazos. Como el 'Mandingo' (1975) de Richard Fleischer, pero en versión arty. La distancia expositiva a la que tiende el cineasta británico, en la elegancia de sus encuadres y la intensidad taimada en la dirección de actores (el magnífco Chiwetel Ejiofor no está solo en esta empresa: ni una sola interpretación, ni la más secundaria, chirría en una película controlada con mano de hierro), evita el melodrama. Emociona, pero sin lágrimas.(FOTOGRAMAS).


Una lectura apresurada de este peliculón tenderá a afirmar, con razón, que estamos ante un clásico instantáneo, ante la película definitiva sobre el esclavismo, y la considerará, con menos tino, el punto medio perfecto entre la corrección vacua (llorica incluso) de El mayordomo y la brutal huida hacia adelante de Tarantino en su Django. Pero igual que su tráiler no hace justicia al filme, todas estas definiciones puramente administrativas, rutinarias en su excelencia, no alcanzan para reconocer el carácter de una obra que enmascara (a través de los resortes del sistema de Hollywood) una docilidad estilística de la que carece, excepto en su resolución final (un alivio en la llaga del espectador, deudor quizá del texto original de 1853). Pese al crédito como productor y a la reserva de personaje a favor de corriente de Brad Pitt, ésta es una obra del McQueen artista, el premio Turner, el torturador necesario de Hunger, el devastador intelectual de Shame, y, por eso, nunca será la película favorita sobre el racismo de Barack Obama.
El primer reto superado es el estético: con su estilo aliado a la temática de la exploración de los extremos del hombre, un juego con el pánico y la soledad que viene de sus anteriores filmes, 12 años de esclavitud remite al mejor Malick, el controlado, sumiso a la naturaleza, y al Paul Thomas Anderson que pone al hombre frente a la inmensidad, física y mental. Soberbios maestros expresionistas de un país que es en realidad una cultura universal; el mérito de todos ellos, y el británico McQueen lo hace además con tan sólo dos filmes americanos (tiene el valor de situarnos ante la magnitud insuperable de un choque genial entre negros e indios), es haberse presentado como contracultura desde lo más hondo de unos valores estéticos asequibles a través una pantalla de cine.
El segundo desafío estriba en la superación del tópico esclavista, del buenismo de Kunta Kinte o de la visión spielbergiana de El color púrpura. Una extraña delicadeza desnuda, desprovista de amaneramiento sentimental pone en contraste forma y fondo (la violencia, durísima, no sólo física: ese plano del hombre colgado por blancos e ignorado por negros) para llevarnos, con permiso del libro de Northup, a reflexionesen la órbita de Hannah Arendt y el Holocausto. Cuando el protagonista pide perdón a los suyos, lo hace por no haber hecho lo suficiente, por no haber peleado por su libertad hasta la muerte: McQueen no culpa sólo a los blancos esclavistas; registra la presencia de un apasionante catálogo de miedos humanos.Reparte inteligentemente las responsabilidades, sin maniqueísmos, pero lejos de equidistancias, mientras Chiwetel Ejiofor clava un personaje para la historia. Hay además un asterisco sobre el trabajo de Fassbender, inmenso en la complejidad de un trastorno de raíces profundas. Ambos facilitan la tarea del director (y guionista), que no cae en un catálogo de poesía del dolor, un dolor nunca redentor sino odioso. Steve McQueen ha dado un nuevo paso para convertirse en el primer personaje que aparece cuando googleas su nombre, por delante del rey cool con pelo a lo marine. Lo va a conseguir a latigazos.(CINEMANIA). 

viernes, 6 de diciembre de 2013

3 BODAS DE MÁS






Película: 3 bodas de más. Dirección: Javier Ruiz CalderaPaís: EspañaAño: 2013.Duración: 90 min. Género: ComediaInterpretación: Inma Cuesta (Ruth), Martín Rivas (Dani), Quim Gutiérrez (Jonás), Paco León (Mikel), Rossy de Palma (madre de Ruth), María Botto (jefa de Ruth), Laura Sánchez (Álex), Berto Romero (Pedro). Guion:Breixo Corral y Pablo Alen. Producción: Eneko Lizarraga, Francisco Sánchez, Enrique López Lavigne, Belén Atienza, Mikel Lejarza y Mercedes Gamero. Música: Javier Rodero. Fotografía: Arnau Valls. Montaje: Alberto de Toro. Dirección artística: Silvia Steinbecht. Vestuario: Cristina Rodríguez. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International EspañaEstreno en España: 5 Diciembre 2013.


Javier Ruiz Caldera (“Promoción fantasma“, “Spanish movie“) dirige “3 bodas de más”. ¿Hay algo peor que tu ex novio se case con otra y te invite a su boda?  Sí, que te pase tres veces en un mes, no saber decir que no y que el único al que consigas convencer para que te acompañe sea tu nuevo becario. Un alérgico al compromiso, un surfista pasado de rosca y un transexual convertido en pibón… Tres ex novios para tres bodas. Un cóctel explosivo para Ruth, que tendrá que enfrentarse a su pasado y decidir con quién quiere compartir su futuro.


Ruth es guapa, lista y buena amiga… pero no tiene suerte en el amor: siempre es la ex. El problema es cuando los otros ex (novios) la invitan a sus bodas. Y no una, ni dos veces… sino tres. Hay que reconocerle a Javier Ruiz Caldera un destacable talento para la comedia. Ya lo demostró en Promoción fantasma.
Además de descubrir que Inma Cuesta es una buena actriz cómica, Ruiz Caldera acierta con el ritmo, presenta una galería de personajes francamente divertidos y consigue unas cuantas escenas decididamente hilarantes.
Con todo, a esta cinta le sobra homenaje a los Farrelly y brochazo de pintura Apatow. Con un poco más de sutileza (eso que en la comedia clásica se llamaba elegancia y que en varios momentos salvajes brilla lamentablemente por su ausencia) estaríamos hablando de una comedia verdaderamente notable.(FILA SIETE).


Alguien dijo que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. No sabemos si es el caso de Ruth, la prota de 3 bodas de más inspirada en varias amigas de los guionistas Breixo Corral yPablo Alén. Básicamente, porque Ruth no tiene a ningún hombre delante. Digamos, para entendernos, que es una especie de Bridget Jones con gafas y que, cual Julia Roberts enNovia a la fuga, cada boda a la que asiste –una por ex novio– evidencia su falta de personalidad. Ruth –hilarante Inma Cuesta– puede ser enrollada como su primer amor, el surfero Paco León, tierna como su ex transexual o moderna como el subnormal que la acaba de dejar (Berto Romero).
Sin funeral al final, la tercera película de Javi Ruiz Caldera (Promoción fantasma) transita entre la comedia bestia de los Farrelly –ojo a Quim Gutiérrez y Bárbara Santa-Cruz–, el romanticismo –¿pero quién demonios es el galán?– y las decadentes camisas hawaianas de Alexander Payne circulando por el Baix Llobregat. Y, sobre todo, celebrémoslo, es un canto a las mujeres treintañeras que se emborrachan y se lían con los tíos equivocados, ésas que cantan en el coche y llegan tarde al trabajo y que ven a sus amigas alejándose hacia el altar cuando siguen sin tener nada claro esto de la vida. Hay hombres –no es baladí que los guionistas y el director lo sean– capaces de ver y hacer ver a estas mujeres que, a pesar de sus tropelías, son la bomba. Empecemos a decir que detrás de una gran mujer hay un gran hombre.(CINEMANIA).


La crítica nacional encontrará en '3 bodas de más' la confrmación de que en el heterogéneo panorama de la comedia española (del humorismo low cost a la risa con rúbrica de autor) merece un lugar destacado la mejor versión popular del género, la más directa y genuina. Y es que, después de apuntar maneras con sus primeros trabajos, Javier Ruiz Caldera se consagra aquí como un orfebre de la rítmica y la comicidad: a cámara lenta, pasada de vueltas, en clave pop o en plan sensible, el flm no deja ni un gag a medio cocinar.
Por su parte, los historiadores de cine encontrarán en esta hilarante comedia de enredo una demostración de cómo lo clásico y lo moderno pueden convivir en una tensa armonía, como dicta un género que se ordena a partir del caos. Así, sobre una matriz de esperpento berlanguiano y de apuntes almodovarianos, '3 bodas de más' hace suya la tentación de la irresponsabilidad que pregonaba Howard Hawks; le cambia el sexo a los eternos nerds interpretados por Cary Grant (una gran Inma Cuesta), y reivindica la cara femenina del clan Apatow y el espíritu trash de los hermanos Farrelly.
Y, por último, ¿qué encontrará el público en la película? Pues risas, refejos deformados de situaciones muy reconocibles, personajes inolvidables (un gran Paco León) y más risas.(FOTOGRAMAS),